Bursitis isquiática: dolor en la nalga al sentarse
Resumen
La bursitis isquiática es la inflamación de una bolsa muy pequeña llena de líquido (llamada bursa) que está situada entre el isquion y los tendones de la parte de atrás del muslo. El isquion es el hueso redondeado de la pelvis sobre el que apoyamos el peso cuando estamos sentados; es lo que notamos como 'hueso del asiento'. La bursa funciona como un cojín: evita que el hueso y los tendones rocen directamente entre sí. Cuando esa bolsa se irrita o se inflama, la zona se vuelve sensible y duele, sobre todo al sentarse o al hacer presión sobre ella.
Datos clave
- La bursa es una bolsa pequeña con líquido que amortigua el roce entre el hueso y los tendones.
- En la bursitis isquiática se inflama la bursa que queda entre el isquion (el hueso sobre el que nos sentamos) y los tendones de la parte posterior del muslo.
- El dolor suele empeorar al sentarse en superficies duras o al levantarse después de estar sentado un rato, y mejora con cambios de postura y cuidados sencillos.
No es de las bursitis más frecuentes, pero se ve con regularidad en consultas de atención primaria y de fisioterapia. Muchas veces se confunde con otros dolores de nalga o de la parte baja de la espalda, así que es probable que esté infravalorada: se diagnostica menos de lo que realmente ocurre.
Aparece sobre todo en adultos. Es más habitual en personas que pasan muchas horas sentadas (trabajo de oficina, conducir largas distancias), en quienes montan en bicicleta o corren largas distancias, y en deportes con cambios bruscos de dirección. También es más frecuente en personas con sobrepeso, en mayores con menos tejido graso que amortigüe la zona, y en quienes han tenido antes una lesión o cirugía en la cadera o en la nalga.
Síntomas
- Pérdida repentina del control de la orina o de las heces, junto con dolor de nalga o de espalda.
- Adormecimiento o falta de sensibilidad en la zona que queda entre las piernas, como si fuera una 'silla de montar'.
- Debilidad repentina o pérdida de fuerza en una o en las dos piernas.
- Fiebre alta acompañada de dolor intenso, hinchazón, enrojecimiento y calor en la nalga (puede indicar una infección).
- Dolor muy fuerte en la cadera o en la nalga después de un golpe o una caída, con imposibilidad de apoyar la pierna o de moverse.
- ⚠Dolor que no mejora nada después de dos o tres semanas de cuidados básicos.
- ⚠Aparición de un bulto o hinchazón que va creciendo en la nalga.
- ⚠Enrojecimiento o calor en la piel de la zona.
- ⚠Dolor que le impide caminar o levantarse de la silla.
- ⚠Fiebre, aunque sea leve, junto con el dolor de nalga.
Síntomas comunes
- Dolor sordo y profundo en la nalga, a veces descrito como 'un dolor dentro del hueso'.
- Molestia al sentarse, especialmente en sillas duras, bancos, escalones o al ir en bicicleta.
- Dolor al levantarse después de haber estado sentado un rato.
- Sensibilidad al presionar con los dedos la zona del isquion (el hueso del asiento).
- Dolor al subir escaleras, al correr o al caminar cuesta arriba.
- Molestia al estirar la parte de atrás del muslo.
- En algunos casos el dolor se extiende hacia la parte posterior del muslo y puede confundirse con una ciática.
Síntomas en niños
- Es poco frecuente en niños y adolescentes. Cuando un niño se queja de dolor en la nalga, lo habitual es que se deba a otras causas, como una sobrecarga deportiva, una contractura o un golpe.
- Si el dolor aparece después de una caída, dura varios días, limita el juego o se acompaña de fiebre, conviene que lo valore un profesional sanitario.
Síntomas en adultos mayores
- Puede ser más frecuente porque hay menos tejido graso que amortigüe la zona y porque pasamos más horas sentados.
- A veces se suma a problemas de cadera, de la parte baja de la espalda o de circulación, y el dolor puede confundirse con ellos.
- En personas mayores conviene revisar también si el dolor al sentarse se debe a otras causas, para no atribuirlo todo a la bursitis.
Causas
Causas principales
- Presión mantenida sobre el isquion al estar sentado muchas horas en superficies duras.
- Sobrecarga repetida por deportes como correr, montar en bicicleta o remar, sobre todo al aumentar de golpe la cantidad o la intensidad del entrenamiento.
- Tensión o debilidad en los músculos isquiotibiales (los de la parte de atrás del muslo), que hacen que la bursa reciba más roce.
- Un golpe directo en la nalga, por ejemplo una caída.
- Cambios bruscos de actividad, como pasar de estar sentado todo el día a entrenar varias veces por semana.
- En ocasiones, la irritación aparece junto con problemas de cadera o de la parte baja de la espalda que cambian la forma de caminar y de apoyarse.
Factores de riesgo
- Trabajos o rutinas con muchas horas sentado, o conducir largas distancias.
- Ciclismo, carrera de larga distancia o deportes con cambios rápidos de dirección.
- Sobrepeso u obesidad, que aumenta la presión sobre la zona.
- Falta de fuerza o flexibilidad en los músculos de la cadera y del muslo.
- Haberse lesionado antes la zona o haber tenido otra bursitis.
- Edad avanzada, por la pérdida de tejido graso de amortiguación.
- Algunas enfermedades que afectan a las articulaciones o a la piel de la zona pueden facilitar la irritación.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Fiebre con dolor, hinchazón o enrojecimiento en la nalga.
- Pérdida de control de la orina o de las heces, o adormecimiento entre las piernas.
- Debilidad repentina en la pierna.
- Dolor muy intenso tras un golpe o una caída.
- Incapacidad para caminar o para apoyar el peso sobre la pierna.
Programe una cita de rutina si:
- Dolor en la nalga que dura más de dos o tres semanas a pesar de evitar las superficies duras y de hacer cuidados básicos.
- Dolor que vuelve cada vez que se sienta o que le obliga a cambiar constantemente de postura.
- Dificultad para hacer deporte o para trabajar por la molestia.
- Dudas sobre qué está causando el dolor o cómo tratarlo.
- Episodios repetidos de dolor en la misma zona.
Diagnóstico
El diagnóstico se basa sobre todo en la conversación con el profesional sanitario y en la exploración física. Le preguntará dónde duele, cuándo empeora, cuánto tiempo lleva así, qué actividades hace y si ha tenido golpes o lesiones. Después palpará la zona del isquion y moverá la cadera y la pierna para ver qué gestos reproducen el dolor y para descartar otras causas, como problemas de cadera, de la espalda o de los tendones.
Pruebas que se pueden realizar
- Exploración física de la nalga, la cadera y la pierna.
- Ecografía de la zona, que puede mostrar la bursa inflamada y ayudar a descartar otras lesiones de tejidos blandos.
- Radiografía de la cadera o de la pelvis, para revisar el hueso y descartar otros problemas.
- Resonancia magnética, que se reserva para casos que no mejoran o en los que hay dudas sobre el diagnóstico.
- Análisis de sangre si se sospecha una infección.
Qué esperar en su cita
Lo habitual es que la consulta sea sencilla y no invasiva. Si el diagnóstico es claro, no harán falta pruebas y se podrá empezar con medidas de autocuidado y fisioterapia. Si hay dudas o el dolor no mejora, su profesional puede pedir una ecografía o una resonancia. Es útil que anote cuándo duele, qué actividades lo empeoran y qué cosas le alivian, para comentarlo en la consulta.
Tratamiento
El objetivo del tratamiento es reducir la inflamación de la bursa y el dolor, y corregir lo que lo está provocando. En la gran mayoría de los casos se consigue sin cirugía, combinando cambios en la postura y en la actividad, fisioterapia y, si hace falta, alguna medida médica puntual.
Autocuidado en el hogar
- Evitar las superficies duras: use un cojín acolchado o una almohada fina en la silla, y evite bancos, escalones o el suelo.
- Hacer pausas: levántese cada 30 o 45 minutos y camine unos minutos.
- Aplicar frío local en la zona durante 15 o 20 minutos, varias veces al día, envuelto en un paño para no dañar la piel.
- Reducir de forma temporal la actividad que provoca el dolor, como correr o ir en bicicleta, sin dejar de moverse del todo: caminar y nadar suelen sentar bien.
- Hacer estiramientos suaves de la parte de atrás del muslo y de la cadera, sin forzar ni llegar al dolor.
- Volver al deporte de forma gradual, aumentando poco a poco la duración y la intensidad.
- Cuidar el peso si es un factor en su caso; una alimentación equilibrada y actividad física regular ayudan.
Tratamientos médicos
Su profesional sanitario puede recomendarle medicamentos para el dolor o para la inflamación, siempre indicados por él y ajustados a su caso; no se automedique ni tome nada sin consultarlo, sobre todo si tiene otras enfermedades o toma otros tratamientos. La fisioterapia es muy útil: trabaja la fuerza y la flexibilidad de la cadera y de los músculos isquiotibiales, y enseña a corregir posturas y gestos deportivos. En algunos casos, el médico puede valorar una inyección local para reducir la inflamación. También pueden ayudar las plantillas o los cojines especiales y la revisión de la técnica al correr o al montar en bicicleta. Si hay signos de infección, el tratamiento es diferente y debe valorarse cuanto antes.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía es muy poco frecuente en la bursitis isquiática. Solo se plantea en casos excepcionales en los que el dolor persiste durante muchos meses a pesar de un tratamiento bien hecho, o cuando hay otra lesión asociada que lo justifica. La decisión siempre la toma un especialista tras valorar el caso con detalle.
Vivir con esta afección
Convivir con este dolor puede resultar molesto porque afecta a algo tan cotidiano como sentarse. Unos cambios sencillos marcan la diferencia: llevar un cojín a los sitios donde va a estar sentado, elegir sillas acolchadas, levantarse con frecuencia y evitar pasar largos ratos en el sofá o en el coche sin moverse. Al principio puede necesitar algo más de paciencia, pero la mayoría de las personas nota mejoría de forma progresiva.
Consejos de estilo de vida
- Alternar periodos sentado con periodos de pie o caminando.
- Mantener una actividad física regular y adaptada, sin picos bruscos de esfuerzo.
- Fortalecer la cadera y los músculos de la parte de atrás del muslo con ejercicios guiados por un fisioterapeuta.
- Revisar la altura y la dureza de la silla de trabajo y del asiento del coche.
- Cuidar las horas de sueño y descansar lo suficiente para favorecer la recuperación.
Dieta y ejercicio
No hay una dieta específica para la bursitis, pero una alimentación equilibrada ayuda a mantener un peso saludable y a reducir la carga sobre la zona. En cuanto al ejercicio, lo mejor es empezar poco a poco y con actividades de bajo impacto, como caminar, nadar o ir en bicicleta estática con un asiento cómodo. Los ejercicios de fuerza suave y los estiramientos son buenos aliados, siempre sin llegar al dolor. Si un ejercicio le molesta, reduzca la intensidad o coméntelo con su fisioterapeuta.
Salud mental y bienestar emocional
El dolor persistente puede cansar, frustrar y afectar al ánimo y al sueño, sobre todo si limita el deporte o el trabajo. Es una reacción normal y no significa que algo vaya mal en su salud mental. Hablar de cómo se siente con personas de confianza, mantener rutinas agradables y pedir ayuda si el malestar emocional se alarga son pasos importantes. Si en algún momento siente que la situación le supera o aparecen pensamientos muy negativos, busque apoyo profesional sin esperar: en su país, los servicios de emergencia (por ejemplo, el 112 en España) pueden orientarle, y su centro de salud también puede ayudarle a encontrar el recurso adecuado.
Prevención
No siempre se puede evitar, pero sí reducir el riesgo. Evitar las superficies duras, hacer pausas al estar sentado, aumentar el entrenamiento de forma gradual y mantener la fuerza y la flexibilidad de la cadera y de los isquiotibiales son las medidas más útiles. También ayuda revisar la técnica deportiva y usar un asiento adecuado en la bicicleta o en el puesto de trabajo.
Programas de detección
No existe una prueba de cribado específica para esta molestia. Lo que sí conviene es consultar pronto si el dolor al sentarse se repite o va a más, para recibir orientación antes de que se cronifique.
Complicaciones
Si no se trata
- El dolor puede mantenerse durante semanas o meses y hacerse más molesto al estar sentado.
- Puede limitar el trabajo, el descanso y la práctica deportiva.
- La bursa puede engrosarse y volverse más sensible al roce, con lo que el problema tarda más en mejorar.
- Pueden aparecer cambios en la forma de caminar o de sentarse para evitar el dolor, que a su vez generen molestias en otras zonas.
- De forma poco frecuente, la bursa puede infectarse, lo que requiere atención médica inmediata.
Pronóstico a largo plazo
El pronóstico es bueno: la mayoría de las personas mejora en semanas con cambios en la postura, cuidados en casa y fisioterapia. La recuperación no siempre es rápida y puede haber días mejores y peores, pero con constancia es habitual recuperar la vida normal y el deporte.
Encontrar apoyo
Los enlaces externos abren sitios web de terceros. Ruqelo no se hace responsable del contenido externo. Incluir una organización no implica respaldo.
Verifica siempre la información con tu médico
Las recomendaciones de salud difieren según el país y la región. Esta página es educación general y puede no coincidir con las guías, los medicamentos o la práctica del lugar donde vive. Comente sus dudas con su médico o profesional de salud y siga las recomendaciones locales cuando existan.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
Condiciones relacionadas
Fuentes y orientación
Ninguna guía nombra este tema
Aquí no se cita ninguna guía de salud ni capítulo clínico que nombre exactamente este tema. Esta página es solo para educación e información general. No es un diagnóstico, un plan de tratamiento ni un consejo médico personal. Consulte a su médico y siga su consejo. Si los síntomas son graves, repentinos o preocupantes, busque atención médica pronto y, en una emergencia, llame al número local de emergencias. Ruqelo LLC no es responsable de las consecuencias médicas o legales de las decisiones basadas en esta información.
Última actualización: 24 de octubre de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.
Guidance may differ by country or region. Confirm local recommendations with a qualified healthcare provider.