Fecundación in vitro (FIV): qué es y qué esperar
Resumen
La fecundación in vitro, o FIV, es un tratamiento de fertilidad. Consiste en unir un óvulo y un espermatozoide fuera del cuerpo, en un laboratorio, para formar un embrión. Después, ese embrión se coloca dentro del útero de la persona gestante, con la esperanza de que se implante y dé lugar a un embarazo. «In vitro» significa «en un recipiente de laboratorio»: es decir, fuera del cuerpo.
Datos clave
- La FIV no es un solo paso, sino un proceso de varias semanas con estudios, medicamentos y procedimientos pequeños.
- Cada ciclo puede lograr o no un embarazo. Muchas personas necesitan más de un intento.
- Las probabilidades de éxito dependen sobre todo de la edad de la persona que aporta los óvulos y de la causa de la dificultad para concebir.
Sí. La FIV es uno de los tratamientos de fertilidad más usados en el mundo. Desde 1978 han nacido millones de bebés gracias a esta técnica, y hoy es un procedimiento habitual en las clínicas de reproducción.
Puede ayudar a personas y parejas con dificultades para concebir: por ejemplo, cuando las trompas de Falopio están bloqueadas, cuando hay problemas de ovulación, cuando el semen tiene pocos espermatozoides o de poca movilidad, cuando hay endometriosis (tejido del útero que crece fuera de su lugar) o cuando no se encuentra una causa clara. También se usa en personas solas que quieren ser madres, en parejas del mismo sexo y en personas que congelaron óvulos por motivos médicos.
Síntomas
- Dolor abdominal intenso que va en aumento, con la barriga muy hinchada o dura, sobre todo en los días siguientes a la punción.
- Dificultad para respirar, falta de aire o dolor en el pecho.
- Sangrado vaginal abundante acompañado de mareo o desmayo.
- Fiebre alta o escalofríos después de un procedimiento.
- Confusión, desmayo o pasar muchas horas sin orinar.
- ⚠Vómitos o náuseas que no te dejan beber líquidos.
- ⚠Aumento rápido de peso en pocos días (dos o tres kilos) junto con hinchazón.
- ⚠Dolor o ardor al orinar.
- ⚠Un manchado que se vuelve más abundante que una regla normal.
- ⚠La sensación de que algo no va bien: mejor llamar a la clínica ese mismo día.
Síntomas comunes
- Hinchazón abdominal leve y sensación de pesadez, sobre todo durante los días de la estimulación ovárica (los medicamentos que hacen madurar varios óvulos).
- Molestias o calambres leves en la pelvis después de la punción, que es el procedimiento para recoger los óvulos.
- Sensibilidad en los pechos, cansancio o cambios de ánimo por efecto de las hormonas.
- Pequeños moretones en la piel donde se aplican las inyecciones.
- Manchado leve (un sangrado muy ligero) después de la transferencia del embrión.
Causas
Causas principales
- Trompas de Falopio dañadas o bloqueadas: los óvulos y los espermatozoides no pueden encontrarse.
- Problemas de ovulación, como el síndrome de ovario poliquístico (hormonas desequilibradas que dificultan la ovulación).
- Factor masculino: pocos espermatozoides, poca movilidad o formas anómalas.
- Endometriosis, que puede afectar a los ovarios y a la zona donde se implanta el embrión.
- Baja reserva de óvulos o edad avanzada de la persona que aporta los óvulos.
- Esterilización previa o extirpación de las trompas.
- Infertilidad sin causa explicada: los estudios salen normales, pero no se logra el embarazo.
- Motivos genéticos: se quiere estudiar los embriones antes de transferirlos.
- Necesidad de preservar la fertilidad antes de tratamientos como la quimioterapia.
Factores de riesgo
- Edad: la fertilidad baja de forma natural con los años, sobre todo después de los 35.
- Tabaquismo, que daña los óvulos y los espermatozoides.
- Consumo frecuente de alcohol u otras drogas.
- Peso muy bajo o sobrepeso importante.
- Infecciones de transmisión sexual no tratadas, que pueden dañar las trompas.
- Cirugías previas en la pelvis o infecciones en esa zona.
- Estrés intenso y falta de descanso: influyen en el bienestar, aunque no son la causa principal.
- Exposición a tóxicos en el trabajo o en el ambiente.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Dolor abdominal fuerte, hinchazón que aparece rápido o dificultad para respirar.
- Sangrado abundante con mareo o desmayo.
- Fiebre después de una punción o de una transferencia de embriones.
Programe una cita de rutina si:
- Llevas 12 meses intentando un embarazo sin conseguirlo, o 6 meses si tienes 35 años o más.
- Tus reglas son muy irregulares, muy dolorosas o desaparecen.
- Tienes antecedentes de infecciones de transmisión sexual, endometriosis o cirugía en la pelvis.
- Tú o tu pareja tenéis un diagnóstico que puede afectar la fertilidad.
- Estás pensando en congelar óvulos o en preservar la fertilidad.
- Has tenido dos o más abortos espontáneos.
Diagnóstico
Antes de la FIV, el equipo de fertilidad hace una valoración para conocer la causa de la dificultad y elegir el mejor camino. Esa valoración incluye una entrevista sobre tu historia y tus ciclos, una exploración y varias pruebas. En algunos casos, primero se prueban tratamientos más sencillos.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de sangre para medir hormonas relacionadas con la fertilidad y con la reserva de óvulos.
- Ecografía vaginal para ver el útero y los ovarios.
- Seminograma (análisis del semen): cuenta y estudia los espermatozoides.
- Prueba para comprobar si las trompas están abiertas, por ejemplo una radiografía con contraste o una ecografía especial.
- Análisis de infecciones que pueden afectar a la fertilidad o al embarazo.
- Estudios genéticos en casos concretos.
- Valoración del útero, a veces con una cámara pequeña llamada histeroscopia.
Qué esperar en su cita
La mayoría de estas pruebas se hacen en consulta y no duelen; algunas pueden causar molestias parecidas a las de una regla. Pregunta siempre qué te van a hacer, para qué sirve y cuánto dura. Tienes derecho a pedir una segunda opinión y a tomarte tu tiempo para decidir.
Tratamiento
La FIV se hace por pasos y suele durar varias semanas por ciclo. Primero se estimulan los ovarios con medicamentos hormonales para que maduren varios óvulos, y con ecografías y análisis se sigue su crecimiento. Cuando están listos, se recogen con una punción guiada por ecografía, con sedación para que no duela. En el laboratorio se unen con espermatozoides, o se inyecta un espermatozoide en el óvulo en casos concretos. Los embriones se cultivan unos días y se transfiere uno, a veces más, al útero. Después viene una espera de unas dos semanas hasta la prueba de embarazo.
Autocuidado en el hogar
- Sigue las indicaciones de tu clínica sobre los medicamentos y las citas; si olvidas una dosis, llama y pregunta, no lo decidas por tu cuenta.
- Hidrátate bien y evita el alcohol y el tabaco durante todo el tratamiento.
- Descansa, pero muévete suavemente; evita esfuerzos intensos los días cercanos a la punción y a la transferencia.
- Anota tus síntomas y tus dudas en un cuaderno para llevarlas a la consulta.
- Pide compañía para las citas importantes si te ayuda.
- No busques todas las respuestas en internet: contrasta lo que leas con tu equipo de salud.
Tratamientos médicos
Los tratamientos médicos de la FIV se basan en medicamentos hormonales: unos ayudan a que maduren varios óvulos, otros preparan el útero para la implantación y otros apoyan la fase posterior a la transferencia. También pueden usarse analgésicos y, si hace falta, tratamiento para infecciones. Todo esto lo pauta y ajusta el equipo de fertilidad según tu caso, con controles frecuentes. Nunca tomes ni cambies medicamentos por tu cuenta.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La punción para recoger óvulos es un procedimiento pequeño, no una cirugía mayor, y se hace con sedación. En algunos casos puede recomendarse una cirugía antes de la FIV, por ejemplo para tratar endometriosis, quitar fibromas (bultos benignos del útero) o corregir problemas del útero o de las trompas. Tu equipo valorará si en tu caso aporta beneficios.
Vivir con esta afección
La FIV ocupa tiempo y energía: citas frecuentes, horarios de medicamentos y esperas. Ayuda mucho organizar la agenda con antelación, pedir flexibilidad en el trabajo si es posible y repartir tareas en casa. Intenta mantener algo de tu rutina normal y hacer cosas que disfrutes, más allá del tratamiento.
Consejos de estilo de vida
- Deja de fumar o reduce al máximo: es lo que más ayuda a la fertilidad.
- Limita el alcohol y, mejor, evítalo durante el tratamiento.
- Duerme lo suficiente y busca momentos de calma.
- Cuida tus relaciones de pareja y de amistad: el apoyo emocional cuenta.
- Evita el calor intenso en la zona genital, como saunas o el portátil sobre el regazo.
- Revisa con tu médico los suplementos y las hierbas que tomas.
Dieta y ejercicio
No hay una dieta mágica para la fertilidad, pero una alimentación variada —verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, proteínas y grasas saludables— ayuda a tu bienestar general. El movimiento suave y regular, como caminar, nadar o hacer yoga, es bueno para el ánimo y la circulación. Evita las dietas muy restrictivas y el ejercicio extenuante durante la estimulación. Si tienes dudas sobre tu peso, coméntalo con tu equipo: no se trata de culpa, sino de mejorar tus posibilidades.
Salud mental y bienestar emocional
Es normal sentir esperanza y miedo al mismo tiempo, o tener días de tristeza y enojo. La FIV puede ser emocionalmente exigente, y muchas personas se sienten solas o culpables. Eso no es debilidad: es una reacción frecuente. Habla de lo que sientes y, si la angustia te supera o tienes pensamientos de hacerte daño, busca ayuda de inmediato: llama a los servicios de emergencia de tu país (112 en España) o acude al servicio de urgencias más cercano. También puedes pedir apoyo psicológico en tu centro de salud o en tu clínica de fertilidad.
Prevención
La FIV no se puede prevenir, porque no es una enfermedad: es un tratamiento. Lo que sí puedes cuidar es tu fertilidad. Evitar el tabaco y el alcohol, mantener un peso saludable, tratar las infecciones de transmisión sexual a tiempo y no retrasar demasiado la búsqueda de embarazo si es tu deseo ayudan a protegerla. Si te van a dar un tratamiento que puede afectar la fertilidad, como la quimioterapia, pregunta por la preservación de la fertilidad antes de empezar.
Vacunas
No existen vacunas para prevenir la infertilidad. Sí es importante tener al día las vacunas recomendadas antes del embarazo; tu centro de salud puede revisar tu calendario y decirte cuáles te faltan.
Programas de detección
Si tienes dudas sobre tu fertilidad, puedes pedir una valoración aunque no lleves un año intentando un embarazo. También conviene revisar tu salud antes de buscar un embarazo. Y si hay antecedentes familiares de problemas genéticos, coméntalo con tu equipo médico.
Complicaciones
Si no se trata
- La dificultad para concebir no siempre empeora, pero la fertilidad baja con la edad, así que esperar mucho tiempo puede reducir las opciones.
- Puede aumentar la tristeza, la ansiedad y el desgaste en la pareja.
- Algunas causas, como las trompas dañadas o la endometriosis, pueden avanzar con el tiempo.
Pronóstico a largo plazo
Cada caso es distinto. Muchas personas logran un embarazo con FIV, a veces en el primer intento y a veces en el segundo o el tercero; otras no lo logran y encuentran su camino en la donación de óvulos, la adopción u otras opciones. La FIV tiene riesgos que tu equipo te explicará, como la hiperestimulación ovárica (una reacción exagerada a las hormonas, con hinchazón y dolor), el embarazo múltiple o el embarazo ectópico (fuera del útero). La mayoría de estos problemas se detectan y se tratan a tiempo. Lo importante es que no estás sola o solo: hay acompañamiento y decisiones posibles en cada etapa.
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Fuentes y orientación
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Última actualización: 24 de octubre de 2026
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