Infección renal: cuándo el riñón causa fiebre
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
Una infección renal (también llamada pielonefritis) ocurre cuando una bacteria entra en uno o ambos riñones y causa inflamación. Esto provoca fiebre, dolor y otros síntomas. Los riñones son los órganos que filtran la sangre y producen orina.
Datos clave
- La infección renal casi siempre empieza como una infección en la vejiga (cistitis) que sube hasta los riñones.
- Si no se trata a tiempo, puede dañar los riñones de forma permanente.
- El tratamiento principal son los antibióticos, que debe recetar un médico.
- Beber mucha agua ayuda a eliminar las bacterias del tracto urinario.
Es una infección bastante común, especialmente en mujeres jóvenes y adultos mayores. Afecta a aproximadamente 1 de cada 100 personas cada año.
Puede afectar a cualquier persona, pero es más frecuente en mujeres debido a que su uretra (el conducto que lleva la orina al exterior) es más corta. También es común en personas con catéteres urinarios, cálculos renales, diabetes o sistemas inmunitarios débiles.
Síntomas
- Fiebre muy alta (más de 40°C) que no baja con medicamentos
- Escalofríos intensos que no cesan
- Dificultad para respirar o respiración rápida
- Confusión repentina o pérdida del conocimiento
- Signos de choque séptico: piel fría y húmeda, pulso débil, presión arterial baja
- ⚠Fiebre acompañada de dolor intenso en la espalda o el vientre
- ⚠Vómitos que impiden tomar líquidos o medicamentos
- ⚠Orinar con sangre visible
- ⚠Síntomas que empeoran a pesar del tratamiento casero
Síntomas comunes
- Fiebre alta (más de 38°C) con escalofríos
- Dolor en la parte baja de la espalda o en un costado (debajo de las costillas)
- Náuseas o vómitos
- Necesidad urgente y frecuente de orinar
- Ardor o dolor al orinar
- Orina turbia, con mal olor o con sangre
Síntomas en niños
- Fiebre alta sin causa aparente
- Llanto inconsolable o irritabilidad
- Falta de apetito o vómitos
- Orinar con menos frecuencia de lo normal
Síntomas en adultos mayores
- Confusión o desorientación repentina
- Fiebre baja (menos marcada que en jóvenes)
- Dolor lumbar menos intenso
- Caídas o debilidad general sin otro motivo claro
Causas
Causas principales
- Bacterias (casi siempre E. coli) que entran al riñón desde la vejiga a través de los uréteres
- Obstrucciones en las vías urinarias, como cálculos renales o agrandamiento de la próstata
- Reflujo vesicoureteral (cuando la orina fluye hacia atrás desde la vejiga hacia los riñones)
Factores de riesgo
- Ser mujer (en especial durante el embarazo o después de la menopausia)
- Tener infecciones urinarias frecuentes
- Usar un catéter urinario por mucho tiempo
- Tener diabetes, enfermedades renales o un sistema inmunitario débil
- Haberse sometido a cirugías recientes del tracto urinario
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Fiebre alta y dolor en la espalda o costado
- Vómitos que impiden tragar líquidos
- Síntomas que no mejoran con reposo y líquidos en 24 horas
- Sangre en la orina
Programe una cita de rutina si:
- Si has tenido infecciones urinarias repetidas (más de 2 en 6 meses)
- Si notas cambios en la frecuencia o el aspecto de tu orina sin fiebre
- Después de una infección renal tratada, para confirmar que está curada
Diagnóstico
El médico sospecha una infección renal por los síntomas y el examen físico. Para confirmarlo, solicita análisis de orina y a veces estudios por imágenes.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de orina (urocultivo): busca bacterias y glóbulos blancos en la orina
- Análisis de sangre: para medir la función renal y detectar infección en la sangre
- Ecografía renal: usa ondas sonoras para ver el tamaño y forma de los riñones
- Tomografía computarizada (TC): si hay sospecha de complicaciones como abscesos
Qué esperar en su cita
Primero te harán preguntas sobre tus síntomas y te tomarán la temperatura. Luego te pedirán una muestra de orina para analizarla. Pueden sacarte sangre del brazo para examinarla. Si es necesario, te harán una ecografía. El diagnóstico suele ser rápido, en unas horas.
Tratamiento
El tratamiento principal son los antibióticos, que debes tomar exactamente como te indique el médico. Si la infección es leve, puedes tratarla en casa con reposo y abundantes líquidos. En casos graves, puede ser necesario hospitalizarte para recibir antibióticos por vía intravenosa (en vena).
Autocuidado en el hogar
- Toma la medicación exactamente como te la receten, sin saltarte dosis
- Bebe mucha agua (al menos 8 vasos al día) para ayudar a eliminar las bacterias
- Descansa y evita hacer esfuerzos hasta que baje la fiebre
- Usa una bolsa de agua tibia en la espalda para aliviar el dolor (no si hay fiebre alta)
- No tomes medicamentos sin consultar antes con tu médico, especialmente antiinflamatorios como el ibuprofeno
Tratamientos médicos
El médico te recetará antibióticos (por ejemplo, de la familia de las quinolonas o cefalosporinas) durante 7 a 14 días. Es importante completar todo el tratamiento aunque te sientas mejor. Si el dolor es intenso, pueden recetarte analgésicos seguros para el riñón. En el hospital, te administrarán antibióticos y líquidos por vía intravenosa.
¿Cuándo se considera la cirugía?
Muy rara vez es necesaria. Solo se considera si hay un absceso (acumulación de pus) en el riñón que no se drena con medicamentos, o si un cálculo bloquea la orina y requiere extracción. En esos casos, un urólogo puede realizar un drenaje o una cirugía mínimamente invasiva.
Vivir con esta afección
Durante la infección, descansa y mantente hidratado. Después de terminar el tratamiento, vuelve a tu rutina normal gradualmente. Puede ser que te sientas débil unos días más. Sigue las recomendaciones de tu médico para evitar nuevas infecciones.
Consejos de estilo de vida
- Bebe suficiente agua todos los días (entre 1.5 y 2 litros, salvo que tu médico te indique otra cosa)
- Orina siempre que tengas ganas, no aguantes las ganas
- Limpia la zona genital de adelante hacia atrás después de ir al baño (especialmente las mujeres)
- Evita productos de higiene femenina perfumados o irritantes
Dieta y ejercicio
No necesitas una dieta especial, pero reducir la sal y las comidas muy procesadas ayuda a que tus riñones trabajen menos. Incluye frutas, verduras y cereales integrales. El ejercicio moderado (caminar, estirarse) es bueno, pero espera a que la fiebre haya desaparecido por completo.
Salud mental y bienestar emocional
Sentir fiebre y dolor puede ser agotador y frustrante. Es normal preocuparse por la recuperación. Si te sientes triste, ansioso o muy estresado, habla con tu médico o un profesional de salud mental. No estás solo.
Prevención
En muchos casos sí se puede prevenir, especialmente si tomas medidas para evitar infecciones urinarias.
Vacunas
No existe una vacuna específica contra la infección renal. Sin embargo, hay vacunas contra algunas bacterias que pueden causarla (como la vacuna antineumocócica) en ciertos grupos de riesgo. Pregunta a tu médico si te conviene.
Programas de detección
No hay un cribado rutinario. Si tienes infecciones urinarias repetidas, tu médico puede solicitar un análisis de orina periódico para detectar bacterias antes de que suban a los riñones.
Complicaciones
Si no se trata
- Daño permanente en los riñones (insuficiencia renal crónica)
- Absceso renal (pus alrededor o dentro del riñón)
- Sepsis (infección en la sangre que puede ser mortal)
- Embarazo: infección renal no tratada puede provocar parto prematuro o bajo peso al nacer
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las personas se recuperan por completo si reciben tratamiento a tiempo. Con antibióticos y cuidados adecuados, los síntomas mejoran en unos pocos días. Es muy importante completar el tratamiento para que la infección no vuelva. Si tienes factores de riesgo, tu médico te ayudará a vigilar tus riñones a largo plazo. Con prevención y atención, puedes mantener tus riñones sanos.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 30 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
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