Problemas de riñón relacionados con la edad
Resumen
Los riñones son dos órganos con forma de frijol que filtran la sangre: sacan los desechos y el exceso de agua para formar la orina, y además ayudan a controlar la presión arterial, los huesos y la producción de sangre. Con los años, los riñones van perdiendo poco a poco parte de esa capacidad de filtrar (la llamada «función renal»). Esto significa que filtran un poco más despacio que cuando la persona era joven. En muchas personas ese cambio es leve y no causa problemas. En otras, el descenso es mayor y puede convertirse en una enfermedad renal crónica, es decir, un daño que avanza lentamente durante meses o años.
Datos clave
- La pérdida leve de función renal con la edad es normal en muchas personas y no siempre significa enfermedad.
- Los riñones pueden perder hasta la mitad de su capacidad de filtrado sin que la persona note ningún síntoma.
- Controlar la presión arterial, el azúcar en sangre y evitar ciertos medicamentos que dañan el riñón ayuda a protegerlo.
Sí, es bastante común. A partir de los 60 años es habitual que la función renal disminuya algo, y la enfermedad renal crónica es más frecuente en personas mayores, sobre todo si además tienen diabetes o presión arterial alta.
Afecta principalmente a personas mayores de 60 años, y con más frecuencia a quienes tienen diabetes, presión arterial alta, enfermedades del corazón, obesidad, antecedentes familiares de enfermedad renal, o que toman de forma habitual analgésicos y antiinflamatorios. También es más común en personas que han tenido muchas infecciones urinarias o cálculos (piedras) en el riñón.
Síntomas
- Dejar de orinar por completo o casi por completo.
- Falta de aire intensa o que empeora al estar acostado.
- Dolor en el pecho.
- Confusión grave, somnolencia extrema o convulsiones.
- Hinchazón rápida de la cara, la boca o la garganta.
- Vómitos que no se detienen y gran debilidad.
- ⚠Sangre en la orina.
- ⚠Fiebre con dolor al orinar o dolor en la espalda baja.
- ⚠Hinchazón nueva o que empeora en piernas y tobillos.
- ⚠Orinar mucho menos de lo habitual durante uno o dos días.
- ⚠Picor intenso en la piel sin causa clara.
- ⚠Mareos o desmayos.
Síntomas comunes
- Al principio, muchas veces no hay ningún síntoma.
- Cansancio o falta de energía.
- Hinchazón en los tobillos, los pies o las piernas.
- Hinchazón alrededor de los ojos, sobre todo por la mañana.
- Orinar más veces por la noche.
- Orina espumosa o con burbujas.
- Menos ganas de comer o sabor metálico en la boca.
- Picor en la piel.
- Calambres musculares.
- Falta de aire al hacer esfuerzo.
Síntomas en niños
- En los niños los problemas de riñón casi nunca se deben a la edad; suelen venir de malformaciones de nacimiento, infecciones o enfermedades hereditarias.
- Orinar muy poco o mojar la cama después de haber aprendido a controlarlo.
- Hinchazón alrededor de los ojos o en las piernas.
- Crecimiento más lento de lo esperado.
- Infecciones urinarias repetidas o fiebre sin causa clara.
- Orina con sangre o muy oscura.
Síntomas en adultos mayores
- Los síntomas se confunden fácilmente con el «cansancio normal de la edad».
- Deshidratación más fácil, porque se siente menos sed.
- Confusión o desorientación que aparece de repente.
- Pérdida de apetito y de peso sin explicación.
- Debilidad general, mareos o más riesgo de caídas.
- Retención de líquidos en las piernas.
- Acumulación de medicamentos en el cuerpo, porque el riñón los elimina más despacio.
Causas
Causas principales
- El paso del tiempo: con los años se pierden algunas de las unidades de filtrado del riñón (los llamados «nefrones») y el filtrado se hace más lento.
- Presión arterial alta mantenida, que daña poco a poco los vasos del riñón.
- Diabetes mal controlada, que es una de las causas más frecuentes de enfermedad renal.
- Uso habitual de ciertos analgésicos y antiinflamatorios sin control médico.
- Deshidratación repetida o prolongada.
- Infecciones urinarias repetidas.
- Cálculos (piedras) en el riñón que obstruyen la salida de la orina.
- Próstata agrandada en los hombres, que dificulta vaciar la vejiga.
- Otras enfermedades del corazón, de los vasos sanguíneos o del sistema inmunitario.
Factores de riesgo
- Tener más de 60 años.
- Diabetes.
- Presión arterial alta.
- Antecedentes familiares de enfermedad renal.
- Enfermedad del corazón o haber tenido un infarto o un derrame.
- Obesidad y sedentarismo.
- Fumar.
- Tomar analgésicos o antiinflamatorios con frecuencia.
- Beber poca agua, sobre todo en climas calurosos.
- Infecciones urinarias de repetición.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si orina mucho menos de lo normal o deja de orinar.
- Si ve sangre en la orina.
- Si tiene fiebre con dolor al orinar o dolor en la zona baja de la espalda.
- Si la hinchazón de piernas o cara aparece o empeora en pocos días.
- Si nota confusión o somnolencia nueva, sobre todo en una persona mayor.
Programe una cita de rutina si:
- Si nota cansancio que no mejora, picor en la piel o pérdida de apetito sin explicación.
- Si tiene diabetes o presión arterial alta: conviene revisar el riñón al menos una vez al año.
- Si tiene más de 60 años y nunca le han hecho un análisis de sangre y orina para revisar la función renal.
- Si toma analgésicos o antiinflamatorios de forma habitual.
- Si tiene antecedentes familiares de enfermedad renal.
Diagnóstico
El médico suele empezar con una conversación sobre sus síntomas, sus antecedentes y los medicamentos que toma, y con una toma de la presión arterial. Después pide análisis de sangre y de orina. Con los resultados puede calcularse una cifra aproximada de cómo están funcionando los riñones, llamada «filtrado glomerular estimado» (una medida de la capacidad de filtrado). Si hay dudas, se pueden pedir pruebas de imagen.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de sangre para medir la creatinina y calcular el filtrado glomerular estimado.
- Análisis de orina para buscar proteínas o albúmina (una señal temprana de daño renal).
- Urocultivo, si se sospecha infección.
- Ecografía de los riñones y de las vías urinarias.
- Medición de la presión arterial y, a veces, control en casa.
- Análisis de azúcar en sangre, colesterol y otras sustancias como el potasio.
- En casos concretos, otras pruebas de imagen o una biopsia del riñón, que consiste en tomar una muestra muy pequeña para estudiarla.
Qué esperar en su cita
La mayoría de las pruebas son sencillas: un análisis de sangre, uno de orina y, si hace falta, una ecografía indolora. Los resultados suelen llegar en pocos días. Es posible que le pidan repetir los análisis con el tiempo, porque lo importante no es una sola cifra, sino ver si el valor se mantiene estable o cambia. Lleve a la consulta una lista de todos los medicamentos que toma, incluidos los que compra sin receta y las plantas medicinales.
Tratamiento
El objetivo del tratamiento es proteger el riñón que aún funciona y evitar que el daño avance. En la mayoría de los casos no hay un medicamento que «cure» el desgaste por la edad; lo que mejor funciona es controlar bien la presión arterial, el azúcar en sangre y el estilo de vida, revisar los medicamentos que puedan dañar el riñón y tratar cualquier obstrucción o infección. Su equipo de salud ajustará el plan a su caso concreto.
Autocuidado en el hogar
- Beba suficiente agua a lo largo del día, salvo que su médico le haya indicado limitar los líquidos.
- Reduzca la sal: evite los alimentos procesados, los embutidos y las conservas muy saladas.
- No tome analgésicos ni antiinflamatorios por su cuenta; consulte siempre con su farmacéutico o su médico.
- Controle su presión arterial en casa si se lo han indicado y anote los valores.
- Mantenga el azúcar en sangre dentro de los rangos que le hayan marcado, si tiene diabetes.
- Pésese de vez en cuando para detectar retención de líquidos.
- No fume y limite el alcohol.
- Acuda a sus revisiones aunque se sienta bien.
Tratamientos médicos
El tratamiento se basa en varias medidas que se combinan: medicamentos para controlar la presión arterial y proteger el riñón, medicamentos para el azúcar si hay diabetes, y a veces pastillas para eliminar el exceso de líquido (diuréticos). También pueden tratarse problemas que aparecen cuando el riñón falla, como la anemia (falta de glóbulos rojos) o los cambios en los huesos, y corregirse las alteraciones del potasio y de otros minerales. Es fundamental revisar con el médico todos los medicamentos, porque algunos deben ajustarse o evitarse cuando el riñón filtra menos. Si la función renal llega a ser muy baja, existen tratamientos de sustitución: la diálisis (un proceso que limpia la sangre de forma artificial) o el trasplante de riñón en personas que cumplen los requisitos.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía no suele ser parte del tratamiento del desgaste renal propio de la edad. Sí puede ser necesaria cuando hay una obstrucción que impide salir a la orina, por ejemplo por una próstata muy agrandada o por piedras en el riñón. También se realizan pequeñas intervenciones para preparar un acceso por el que hacer diálisis, cuando hace falta. Su especialista valorará cada caso.
Vivir con esta afección
La mayoría de las personas con un descenso leve de la función renal hacen vida normal. Lo importante es convertir las revisiones y los buenos hábitos en parte de la rutina: tomar la medicación de forma constante, revisar la presión arterial, cuidar la alimentación y estar atento a los cambios. Aprender a leer las etiquetas de los alimentos y a preguntar antes de tomar cualquier medicamento nuevo ayuda mucho.
Consejos de estilo de vida
- Mantenga horarios regulares para dormir y para las comidas.
- Haga actividad física suave y constante, adaptada a su capacidad.
- Evite el calor extremo y beba agua con frecuencia.
- Pida en la farmacia que revisen la interacción de todo lo que toma, incluidos productos naturales.
- Anote en un cuaderno sus síntomas y sus cifras de presión para llevarlos a la consulta.
- Evite el tabaco y el exceso de alcohol.
- Mantenga las vacunas al día según le indique su servicio de salud local.
Dieta y ejercicio
No hay una única dieta para todos. En general se recomienda reducir la sal, elegir alimentos frescos, moderar las proteínas si su médico lo indica y evitar los refrescos y los ultraprocesados. Un dietista o nutricionista puede ayudarle a adaptar la alimentación a su caso, especialmente si tiene diabetes. En cuanto al ejercicio, caminar, nadar, bailar o hacer ejercicios de fuerza suaves varias veces por semana benefician al corazón, a la presión arterial y al ánimo. Empiece poco a poco y consulte antes si tiene problemas del corazón o del aparato locomotor.
Salud mental y bienestar emocional
Enterarse de que el riñón funciona algo peor puede generar preocupación, miedo o tristeza, y es comprensible. También puede aparecer cansancio emocional por las citas médicas y los análisis. Hablar de lo que siente con familiares, amigos o con su equipo de salud ayuda mucho. Si la ansiedad o la tristeza le impiden dormir, comer o hacer su vida habitual durante varias semanas, busque apoyo profesional. Si en algún momento piensa en hacerse daño o tiene pensamientos de quitarse la vida, pida ayuda urgente a los servicios de emergencia de su país (por ejemplo, el 112 en España) o a una línea de apoyo emocional local.
Prevención
El paso de los años no se puede detener, pero sí se puede proteger el riñón para que ese descenso sea más lento y no se convierta en enfermedad. Controlar bien la presión arterial y el azúcar, mantenerse hidratado, no abusar de analgésicos y antiinflamatorios, no fumar y llevar una alimentación con poca sal son las medidas más eficaces.
Vacunas
Mantener las vacunas al día ayuda a prevenir infecciones que pueden afectar al riñón o complicar una enfermedad renal. Siga el calendario que le indique su servicio de salud local y pregunte en su centro de salud qué vacunas se recomiendan en su caso.
Programas de detección
Si tiene diabetes, presión arterial alta, enfermedad del corazón o antecedentes familiares de enfermedad renal, se recomienda revisar la función del riñón con un análisis de sangre y de orina al menos una vez al año. En personas mayores de 60 años sin estos factores, conviene hablarlo con su médico de cabecera para decidir si hace falta esa revisión.
Complicaciones
Si no se trata
- Anemia, es decir, menos glóbulos rojos, que produce cansancio y falta de aire.
- Cambios en los huesos que los vuelven más frágiles.
- Acumulación de líquido en piernas y pulmones.
- Niveles altos de potasio en sangre, que pueden afectar al corazón.
- Mayor riesgo de problemas del corazón y de los vasos sanguíneos.
- Acumulación de medicamentos en el cuerpo, con más efectos secundarios.
- Pérdida progresiva de la función renal hasta necesitar diálisis o un trasplante.
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las personas mayores con un descenso leve de la función renal mantienen una buena calidad de vida durante muchos años. Cuando el descenso es mayor, el control de la presión arterial, del azúcar y de la alimentación puede frenar el avance y retrasar mucho la necesidad de diálisis. Muchas personas nunca llegan a necesitarla. Con revisiones periódicas y un buen equipo de salud al lado, hay motivos para el optimismo y para seguir adelante con confianza.
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Última actualización: 24 de octubre de 2026
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