Reemplazo de rodilla (artroplastia de rodilla)
Resumen
La rodilla es la articulación que une el muslo con la pierna y nos permite doblar y estirar la pierna. Con los años, o después de una lesión, el cartílago (la capa lisa que protege los huesos) se puede desgastar. Cuando esto pasa, los huesos rozan entre sí y aparece dolor y rigidez. El reemplazo de rodilla es una cirugía en la que el equipo médico retira las partes dañadas de la articulación y las sustituye por piezas nuevas hechas de metal y de un plástico muy resistente. Estas piezas hacen el trabajo del cartílago dañado: permiten que la rodilla se mueva con suavidad y sin dolor.
Datos clave
- Es una cirugía que cambia una rodilla desgastada por piezas nuevas de metal y plástico especial.
- Se suele proponer cuando el dolor y la rigidez no dejan hacer la vida diaria y otros tratamientos ya no ayudan lo suficiente.
- La mayoría de las personas nota mucho menos dolor y vuelve a caminar y moverse mejor, aunque la recuperación lleva semanas o meses.
- Las piezas nuevas suelen durar muchos años, a menudo 15 o más, aunque esto varía de una persona a otra.
Sí, es una de las cirugías programadas más frecuentes en el mundo. Cada año se hacen cientos de miles de reemplazos de rodilla, sobre todo en personas mayores de 60 años.
Afecta principalmente a personas de entre 50 y 80 años con desgaste de la rodilla (artrosis). También puede hacerse en personas más jóvenes que tuvieron lesiones graves, fracturas o enfermedades inflamatorias de las articulaciones. En niños es muy poco frecuente: los médicos esperan a que el hueso termine de crecer.
Síntomas
- Dolor repentino en el pecho, falta de aire o sensación de desmayo: puede ser un coágulo en el pulmón. Llame a emergencias de inmediato.
- Hinchazón repentina y dolor en la pantorrilla, a veces con enrojecimiento y calor: puede ser un coágulo en la pierna. Busque atención urgente.
- Fiebre alta con escalofríos y una herida que está muy roja, caliente o supura pus.
- La herida quirúrgica se abre o sangra mucho.
- Dolor muy intenso e intratable en la rodilla operada, con la pierna muy hinchada o cambios de color.
- ⚠Fiebre de más de 38 °C en las semanas siguientes a la cirugía.
- ⚠Enrojecimiento, calor o supuración que va en aumento alrededor de la herida.
- ⚠Dolor que no mejora con lo que le recomendó su equipo médico.
- ⚠La rodilla se pone rígida de repente o deja de poder apoyar la pierna.
- ⚠Herida que gotea líquido de forma continua.
Síntomas comunes
- Dolor en la rodilla al caminar, subir escaleras o levantarse de una silla.
- Rigidez, sobre todo por la mañana o después de estar sentado un rato.
- Hinchazón de la rodilla que va y viene.
- Sensación de crujido, chasquido o roce dentro de la rodilla.
- Dificultad para doblar o estirar la rodilla del todo.
- Cansancio o dolor después de caminar distancias cortas.
- En casos avanzados, dolor incluso en reposo o por la noche.
Síntomas en niños
- El reemplazo de rodilla es muy raro en niños; solo se plantea en casos especiales, como enfermedades graves de la articulación tras una lesión o una infección.
- En la infancia, el dolor de rodilla suele tener otras causas, como el crecimiento, lesiones deportivas o enfermedades inflamatorias, y se estudia de otra manera.
- Los médicos esperan a que el niño termine de crecer antes de considerar una cirugía de este tipo.
Síntomas en adultos mayores
- El dolor y la rigidez suelen ser más constantes y limitan actividades como caminar al mercado, subir escaleras o cuidar de la casa.
- Puede haber debilidad en los músculos del muslo y problemas de equilibrio, lo que aumenta el riesgo de caídas.
- A veces se afectan las dos rodillas, y el médico valora cuál operar primero.
- Es más probable que haya otras enfermedades (como diabetes o problemas del corazón) que el equipo médico debe tener en cuenta antes de operar.
Causas
Causas principales
- Artrosis (desgaste del cartílago por la edad y el uso): es la causa más frecuente.
- Artritis inflamatoria, como la artritis reumatoide, que daña la articulación con el tiempo.
- Artritis después de una lesión: fracturas, roturas de ligamentos o de meniscos que con los años desgastan la rodilla.
- Lesiones graves de la rodilla que dañan el cartílago o los huesos.
- En algunos casos, problemas de alineación de las piernas que hacen que la carga se reparta mal.
Factores de riesgo
- Tener sobrepeso u obesidad: cada kilo extra aumenta la carga sobre la rodilla.
- Edad avanzada, porque el cartílago se desgasta con los años.
- Haber tenido lesiones o cirugías previas en la rodilla.
- Antecedentes familiares de artrosis o de enfermedades inflamatorias de las articulaciones.
- Trabajos o deportes que implican saltos, giros o cargar mucho peso durante años.
- Poca fuerza en los músculos del muslo, que ayuda a proteger la rodilla.
- Algunas enfermedades inflamatorias o metabólicas que afectan a las articulaciones.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Después de la cirugía: fiebre, herida muy roja o con pus, dolor en el pecho, falta de aire o hinchazón dolorosa en la pantorrilla. No espere: busque atención urgente o llame a emergencias.
- Si aún no se ha operado: dolor muy fuerte que aparece de repente, la rodilla se hincha mucho o no puede apoyar la pierna.
- Si la rodilla se queda bloqueada o no puede doblarla ni estirarla.
Programe una cita de rutina si:
- El dolor de rodilla le impide caminar, subir escaleras o hacer sus tareas del día a día.
- La rigidez matinal dura más de media hora casi todos los días.
- Toma analgésicos con frecuencia y aun así el dolor sigue limitándole.
- La rodilla se hincha o se deforma poco a poco.
- Quiere hablar de sus opciones antes de plantearse una cirugía.
Diagnóstico
El médico escucha su historia (cuándo empezó el dolor, qué le alivia, cuánto le limita), le explora la rodilla y revisa cómo camina y cuánto puede doblarla. Después suele pedir pruebas de imagen para ver el estado del cartílago y del hueso. Con todo esto valora si el reemplazo de rodilla es una buena opción para usted o si conviene probar antes otras cosas.
Pruebas que se pueden realizar
- Radiografía de la rodilla: muestra el desgaste del hueso y el espacio entre los huesos.
- Resonancia magnética o tomografía: se usa en algunos casos para ver mejor el cartílago, los ligamentos o los meniscos.
- Análisis de sangre: sirve para descartar infecciones o enfermedades inflamatorias.
- Análisis del líquido de la rodilla: en algunos casos, para descartar infección o gota.
- Estudios preoperatorios (electrocardiograma, análisis) si se decide operar.
Qué esperar en su cita
La consulta suele durar unos 20 o 30 minutos. Lleve una lista de sus dudas, los medicamentos que toma y la información de otras enfermedades que tenga. Es útil que anote cuánto dolor siente al caminar, si puede subir escaleras y qué actividades ha dejado de hacer. Puede que le pidan volver con pruebas hechas y hablar de las opciones con calma; no hace falta decidir nada en la primera visita.
Tratamiento
El reemplazo de rodilla es una de las opciones, pero no la única ni la primera. Al principio se suele intentar aliviar el dolor y mejorar la movilidad con medidas sencillas: fisioterapia, bajar de peso si hace falta, cambiar algunas actividades y, si el médico lo indica, medicamentos o infiltraciones. La cirugía se plantea cuando todo esto ya no basta y el dolor limita mucho la vida diaria.
Autocuidado en el hogar
- Manténgase activo con lo que tolere: caminar, nadar o pedalear suave suele sentar bien a la rodilla.
- Fortalezca los músculos del muslo y de la cadera con ejercicios que le enseñe un fisioterapeuta; así la rodilla sufre menos.
- Si tiene sobrepeso, bajar algo de peso (aunque sea poco) puede aliviar bastante el dolor.
- Use calor o frío local, según lo que le alivie más, durante 15 o 20 minutos.
- Utilice bastón o muletas si le ayudan a caminar con menos dolor; no es rendirse, es proteger la articulación.
- Use calzado cómodo, con buen amortiguamiento y suela antideslizante.
- Evite estar muchas horas de pie o sentado sin moverse; cambie de postura con frecuencia.
- Duerma lo suficiente y busque posturas cómodas por la noche.
Tratamientos médicos
Existen varias opciones que su médico puede valorar, siempre adaptadas a su caso: fisioterapia para mejorar fuerza y movilidad; medicamentos para el dolor o la inflamación; infiltraciones (inyecciones en la rodilla) con medicamentos antiinflamatorios o con sustancias que ayudan a lubricar la articulación en algunos pacientes; y ayudas como plantillas, bastón u ortesis. El equipo sanitario valora los beneficios y los riesgos de cada opción, y también sus otras enfermedades. Nunca empiece ni cambie un tratamiento por su cuenta: pregunte a su médico o a su farmacéutico.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía se suele plantear cuando el dolor es intenso casi todos los días, aparece en reposo o de noche, la rodilla está muy desgastada en las radiografías y ya se han probado otras medidas sin suficiente alivio. También cuando la rodilla se deforma, se queda rígida o la persona pierde mucha movilidad. La decisión se toma entre usted y su equipo médico, valorando sus síntomas, su salud general y lo que espera conseguir. Si le ofrecen la operación, pregunte por los beneficios esperados, los riesgos, el tiempo de recuperación y otras alternativas.
Vivir con esta afección
Después de la operación, las primeras semanas requieren paciencia. Es normal tener dolor e hinchazón, y se suele necesitar ayuda para moverse. Poco a poco, con fisioterapia constante, la rodilla gana movilidad y fuerza. Muchas personas vuelven a caminar sin bastón en torno a los dos o tres meses, y la mejoría sigue durante el primer año. Si aún no se ha operado, adaptar sus rutinas (usar el ascensor, repartir las tareas, hacer descansos) ayuda a convivir con el dolor mientras decide los siguientes pasos.
Consejos de estilo de vida
- Mantenga una rutina de ejercicios suaves y constantes; la constancia importa más que la intensidad.
- Evite deportes de impacto o con giros bruscos, sobre todo al principio.
- Adapte su casa: retire alfombras sueltas, ponga buena luz y use una silla firme para levantarse con seguridad.
- Pida ayuda para las tareas pesadas durante la recuperación.
- Deje de fumar si fuma: fumar retrasa la cicatrización y aumenta los riesgos de la cirugía.
- Acuda a las revisiones y a la fisioterapia aunque se sienta mejor.
Dieta y ejercicio
Una alimentación variada y equilibrada ayuda a la recuperación: suficiente proteína (legumbres, huevos, pescado, carne magra, lácteos), frutas y verduras, y buenas fuentes de calcio y vitamina D para el hueso. Si tiene sobrepeso, bajar algo de peso alivia la carga sobre la rodilla. En cuanto al ejercicio, combine fuerza suave (muslo, glúteos, cadera), movilidad y caminatas cortas. Un fisioterapeuta puede diseñarle una rutina adaptada a su caso. Si tiene dudas sobre su alimentación, consulte a su médico o a un nutricionista.
Salud mental y bienestar emocional
Es muy comprensible sentir miedo antes de una cirugía, frustración si la recuperación va más lenta de lo esperado, o tristeza por dejar de hacer cosas que le gustan. También puede costar dormir por el dolor. Hablar de esto con su médico, con su familia o con otros pacientes ayuda mucho. Si la tristeza, la ansiedad o el desánimo son intensos y duran varias semanas, o si aparecen pensamientos de hacerse daño, pida ayuda cuanto antes: su equipo de salud puede orientarle y, en caso de peligro inmediato, acuda a urgencias o llame al servicio de emergencias de su país.
Prevención
No siempre se puede evitar, porque influyen la edad y la genética. Aun así, hay cosas que ayudan a cuidar la rodilla y a retrasar el desgaste: mantener un peso saludable, hacer ejercicio regular de fuerza y movilidad, evitar el sobreesfuerzo repetido, tratar bien las lesiones deportivas y no ignorar el dolor persistente. Si ya tiene desgaste, estas medidas siguen siendo útiles para mantener la movilidad.
Vacunas
No hay una vacuna específica para el desgaste de la rodilla. Lo que sí importa es tener al día las vacunas recomendadas para su edad y situación de salud, y seguir las indicaciones de su equipo médico antes de una cirugía, ya que ayuda a prevenir infecciones.
Programas de detección
No existe un cribado especial para la rodilla, pero si tiene dolor o rigidez que dura semanas, o antecedentes de lesiones, conviene revisarlo con su médico. Las revisiones periódicas de salud son un buen momento para comentar cualquier molestia articular.
Complicaciones
Si no se trata
- El dolor y la rigidez pueden empeorar con el tiempo y limitar cada vez más la vida diaria.
- Puede aparecer deformidad de la rodilla (por ejemplo, piernas arqueadas) y perder movilidad.
- La debilidad y el dolor aumentan el riesgo de caídas y de otras lesiones.
- La inactividad puede afectar al peso, al corazón y al ánimo.
- En el caso de la cirugía, existen riesgos como infección, coágulos, rigidez, dolor persistente o desgaste de las piezas con los años; su equipo médico le explicará cómo se reducen.
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las personas que se someten a un reemplazo de rodilla nota mucho menos dolor y vuelve a caminar y moverse mejor. La recuperación requiere tiempo y constancia con la fisioterapia, y no todos los resultados son iguales, pero las expectativas suelen ser buenas. Muchas prótesis duran 15 años o más. Con revisiones, ejercicio y cuidado de la salud en general, se puede mantener una vida activa durante muchos años.
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Última actualización: 24 de octubre de 2026
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