Úlceras en las piernas: qué son y cómo se tratan
Resumen
Una úlcera en la pierna es una herida abierta que aparece casi siempre en la parte baja de la pierna o en el tobillo y que tarda mucho en curar, o que se cierra y vuelve a abrirse. No es un simple rasguño: la piel se rompe y puede quedar a la vista el tejido de debajo. La mayoría se produce porque la sangre no circula bien por la pierna. Puede ser porque las venas no devuelven la sangre al corazón con eficacia (úlcera venosa, la más frecuente) o porque las arterias no llevan suficiente sangre (úlcera arterial). También puede aparecer por daño en los nervios, como ocurre en la diabetes, o por presión mantenida en la piel.
Datos clave
- La úlcera venosa es la más común y suele aparecer en la cara interna del tobillo.
- Curar una úlcera puede llevar semanas o meses, y necesita constancia y seguimiento.
- Tratar la causa (la circulación, la diabetes, la presión) es tan importante como curar la herida.
Sí, son un problema frecuente, sobre todo en personas mayores. Afectan a un pequeño porcentaje de la población adulta y la probabilidad aumenta con la edad.
Aparecen con más frecuencia en personas mayores de 60 años, en quienes tienen varices o problemas de circulación, en personas con diabetes, en quienes se mueven poco (por ejemplo, si pasan mucho tiempo sentadas o encamadas) y en quienes han tenido una trombosis o una úlcera antes.
Síntomas
- Sangrado abundante de la úlcera que no se detiene tras presionar unos minutos.
- Enrojecimiento que se extiende muy rápido, dolor muy intenso y fiebre alta: puede ser una infección grave.
- Pierna que de repente se pone pálida, fría o muy dolorosa, o dedos azulados.
- Una zona de piel negra o morada que crece y no duele (puede indicar falta de riego).
- Confusión o sensación de encontrarse muy mal junto con la herida.
- ⚠Más enrojecimiento, calor, hinchazón o pus en la herida.
- ⚠Fiebre o escalofríos.
- ⚠Dolor que aumenta mucho o aparece de golpe.
- ⚠La úlcera crece en vez de reducirse después de varias semanas de cuidados.
- ⚠Mal olor nuevo o que va a peor.
Síntomas comunes
- Una herida abierta en la parte baja de la pierna o el tobillo que no cura en dos a cuatro semanas.
- Piel alrededor de la herida rojiza, hinchada, caliente o con picor.
- Dolor, a veces sordo, que empeora al final del día o tras estar mucho tiempo de pie.
- Líquido que sale de la herida y mancha el apósito o el calcetín.
- Olor desagradable que no desaparece con el lavado.
- Piel endurecida y de color marrón o morado alrededor del tobillo.
- Pierna hinchada que mejora al tumbarte y levantar la pierna.
Causas
Causas principales
- Problemas de las venas (insuficiencia venosa): es la causa más frecuente. La sangre se acumula en la pierna y la piel acaba dañándose.
- Problemas de las arterias: llega poca sangre y oxígeno a la piel, que se rompe con facilidad.
- Daño en los nervios, sobre todo en la diabetes: se pierde sensibilidad y las heridas pasan desapercibidas.
- Presión mantenida o falta de movimiento, como en personas encamadas o con movilidad muy reducida.
- Con menos frecuencia: infecciones, enfermedades inflamatorias de la piel, problemas de la sangre o lesiones que no curan bien.
Factores de riesgo
- Tener más de 60 años.
- Varices o antecedentes familiares de problemas venosos.
- Haber tenido una trombosis en la pierna.
- Diabetes, hipertensión o colesterol alto.
- Fumar.
- Exceso de peso.
- Pasar mucho tiempo de pie o sentado sin moverse.
- Movilidad reducida o haber estado encamado.
- Piel muy seca, frágil o con eccema.
- Haber tenido antes una úlcera en la pierna.
- Golpes, cortes o quemaduras en la pierna.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Tienes una herida en la pierna que no cura en dos semanas.
- Notas más dolor, enrojecimiento, hinchazón o pus en la herida.
- Tienes fiebre junto con la herida.
- La pierna se hincha mucho o cambia de color de un día para otro.
Programe una cita de rutina si:
- Tienes varices que te molestan o las piernas se hinchan con frecuencia.
- Tienes diabetes y notas cambios en la piel de los pies o las piernas.
- Has tenido una úlcera antes y quieres prevenir que vuelva.
- Necesitas revisar cómo hacer las curas en casa.
Diagnóstico
El médico o la enfermera miran la herida, tocan los pulsos del pie y te preguntan por tu salud y tus antecedentes. Después revisan cómo está la circulación con una prueba sencilla e indolora que compara la tensión en el tobillo y en el brazo (se llama índice tobillo-brazo). Muchas veces también piden una ecografía para ver las venas y las arterias.
Pruebas que se pueden realizar
- Exploración de la herida, de la piel de alrededor y de los pulsos del pie.
- Índice tobillo-brazo: se mide la tensión en el brazo y en el tobillo con un manguito y un pequeño aparato de ultrasonido.
- Ecografía Doppler de venas y arterias de la pierna.
- Análisis de sangre para revisar azúcar, anemia, inflamación y otras causas.
- En algunos casos, una muestra de la herida para buscar infección.
- Rara vez, una biopsia si la úlcera no cura como se espera.
Qué esperar en su cita
La primera visita suele ser una revisión completa y apenas molesta; puede que te limpien la herida. Ayuda mucho que lleves una lista de tus medicamentos y que cuentes cuánto tiempo lleva la herida y si has tenido otras. Al principio, el seguimiento suele ser cada una o dos semanas.
Tratamiento
El objetivo es doble: cerrar la herida y corregir lo que la está provocando. En la mayoría de las úlceras venosas, la pieza clave es la terapia de compresión (vendas o medias especiales que ayudan a las venas a devolver la sangre), junto con una limpieza y un apósito adecuados. Si la causa es arterial, diabetes o presión, el plan se adapta a cada caso. El tratamiento lo suele llevar un equipo de enfermería y medicina.
Autocuidado en el hogar
- Sigue las instrucciones de curación al pie de la letra y no te saltes días.
- Lávate las manos antes y después de tocar la herida.
- Mantén la piel de alrededor limpia e hidratada con productos suaves, sin perfumes.
- Levanta la pierna cuando descanses, por encima del nivel del corazón si puedes.
- Usa la compresión solo si te la han indicado, y póntela como te han enseñado.
- Evita estar muchas horas de pie o sentado sin moverte.
- No uses remedios caseros, polvos, alcohol ni pomadas sin consultar: pueden irritar la piel y frenar la curación.
- No te rasques ni arranques costras.
- Revisa la pierna y el pie todos los días, con un espejo si hace falta.
- Lleva calzado cómodo que no roce y calcetines sin costuras gruesas.
Tratamientos médicos
El equipo sanitario limpia la herida y elige el apósito más adecuado para cada momento. Usa compresión cuando la circulación lo permite, retira el tejido muerto cuando hace falta (desbridamiento, siempre hecho por personal sanitario), trata las infecciones si aparecen y ayuda a controlar el dolor. También se abordan los problemas de fondo: las venas, las arterias, la diabetes o la movilidad. El tratamiento se ajusta en cada revisión, así que es normal que cambie con las semanas.
¿Cuándo se considera la cirugía?
A veces se valora un procedimiento para tratar las venas dañadas, desobstruir una arteria o cubrir la herida con un injerto de piel. Se plantea cuando la úlcera no cura con los cuidados habituales o cuando la causa no se puede controlar de otra manera.
Vivir con esta afección
El día a día gira en torno a dos cosas: cuidar la herida y cuidar la circulación. Revisa la pierna cada día, sigue las curas indicadas, levanta la pierna cuando descanses y muévete todo lo que puedas. La constancia es lo que más ayuda a que la úlcera cierre y no vuelva.
Consejos de estilo de vida
- Mueve los tobillos y las piernas varias veces al día, sobre todo si pasas mucho tiempo sentado.
- Camina a diario si tu salud lo permite; el movimiento ayuda a que la sangre circule.
- Evita el calor directo en la pierna (estufas, bolsas de agua caliente, sol prolongado).
- Deja de fumar; es una de las mejores cosas que puedes hacer por tu circulación.
- Mantén un peso saludable.
- Protege las piernas de golpes y roces.
- Pregunta a tu equipo de salud por medias de compresión si has tenido una úlcera.
Dieta y ejercicio
Una alimentación variada, con suficiente proteína (huevo, pescado, legumbres, carne, lácteos), frutas y verduras, y buena hidratación ayuda a que la piel se repare. El ejercicio suave y regular, como caminar o mover los tobillos, mejora la circulación. Si tienes problemas de corazón, diabetes o te han operado hace poco, pregunta antes qué ejercicio es seguro para ti.
Salud mental y bienestar emocional
Una úlcera puede cansar y frustrar. El dolor, el olor, las curas frecuentes y tener que limitar actividades pueden afectar al ánimo, al sueño y a las relaciones. Sentirse así es normal y no es una debilidad. Habla con tu equipo de salud: el apoyo psicológico ayuda y forma parte del tratamiento. Si te sientes desbordado o tienes pensamientos de hacerte daño, pide ayuda cuanto antes; en una situación de urgencia, llama a los servicios de emergencia (en España, el 112).
Prevención
No siempre se puede evitar, pero se puede hacer mucho: controlar la diabetes y la tensión, moverse a diario, usar medias de compresión si te las han recomendado, cuidar la piel seca, proteger las piernas de golpes y acudir a revisión si ya has tenido una úlcera.
Vacunas
No existe una vacuna contra las úlceras, pero mantener al día las vacunas recomendadas (por ejemplo, la del tétanos) es útil si te haces heridas en la piel.
Programas de detección
No hay una prueba de cribado general para las úlceras. Si tienes varices, diabetes o has tenido una úlcera, revisa tus piernas con regularidad y acude a revisiones periódicas con tu equipo de salud.
Complicaciones
Si no se trata
- Infección de la herida que puede extenderse a la piel y al tejido de alrededor.
- Dolor continuo y dificultad para caminar o dormir.
- Herida cada vez más grande y más difícil de cerrar.
- Pérdida de movilidad y de independencia.
- Mayor riesgo de que vuelva a aparecer otra úlcera.
- En casos con muy mala circulación arterial, problemas graves en el pie si no se atienden a tiempo.
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las úlceras cura con tratamiento y constancia, aunque puede llevar semanas o meses y a veces vuelve a aparecer. Con seguimiento, cuidados de la piel y compresión cuando está indicada, el riesgo de recaídas baja mucho. Acudir pronto y mantener el plan acordado con tu equipo de salud marca la diferencia.
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Última actualización: 24 de octubre de 2026
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