Presión arterial baja (hipotensión)
Resumen
La presión arterial es la fuerza con la que la sangre empuja las paredes de las arterias cuando el corazón late. Hablamos de presión arterial baja, o hipotensión, cuando esa fuerza es menor de lo habitual. Muchos médicos la consideran cuando la cifra de arriba (la sistólica) es menor de 90 y la de abajo (la diastólica) es menor de 60, medidas en milímetros de mercurio (mmHg). Lo importante es esto: para muchas personas una presión algo baja es normal y no causa ningún problema. Solo se convierte en un tema de salud cuando provoca síntomas o cuando baja de golpe y el cuerpo no recibe suficiente sangre.
Datos clave
- Tener la presión baja no es una enfermedad en sí misma: solo importa si te causa mareos, debilidad o desmayos.
- Las causas más frecuentes son la deshidratación, levantarse rápido de la cama o la silla, el calor, algunos medicamentos y el embarazo.
- En la mayoría de los casos mejora con cambios sencillos en el día a día, como beber más agua y levantarse despacio.
Sí, es muy común. Millones de personas tienen la presión baja en algún momento de su vida y nunca necesitan tratamiento. Es especialmente frecuente en personas jóvenes y delgadas, en el embarazo y en los días de mucho calor.
Puede afectar a cualquiera, pero es más habitual en personas jóvenes y delgadas, en mujeres embarazadas, en adultos mayores (sobre todo si toman medicamentos para la presión o para otras enfermedades) y en personas que pasan mucho tiempo en cama o que tienen alguna enfermedad de larga duración.
Síntomas
- Desmayo en el que la persona no despierta en uno o dos minutos o se golpea la cabeza
- Confusión intensa, dificultad para hablar o para moverse
- Dolor en el pecho, falta de aire o palpitaciones muy rápidas
- Piel muy fría, pegajosa, sudorosa y labios azulados (puede ser un shock)
- Sangrado abundante, vómito con sangre o heces negras como el carbón
- Reacción alérgica grave con hinchazón de labios o garganta y dificultad para respirar
- Fiebre alta con somnolencia extrema o rigidez de cuello
- ⚠Mareos que no desaparecen en unas horas o que empeoran
- ⚠Desmayos repetidos, aunque sean breves
- ⚠Vómitos o diarrea que no se detienen y te impiden beber
- ⚠Embarazo con mareos o desmayos
- ⚠Un cambio de medicación seguido de mareos o debilidad
- ⚠Sensación de desmayo al hacer un pequeño esfuerzo
Síntomas comunes
- Mareo o sensación de que la cabeza da vueltas
- Aturdimiento o sentir que todo se nubla por un momento
- Visión borrosa o ver "estrellitas"
- Cansancio y debilidad que no se explica por el esfuerzo
- Náuseas o malestar en el estómago
- Dolor de cabeza leve
- Dificultad para concentrarse
- Piel fría, pálida y algo sudorosa
- Desmayo breve (los médicos lo llaman síncope) al ponerse de pie
- Sed intensa y orina más oscura cuando hay deshidratación
Síntomas en niños
- Cansancio o falta de energía para jugar
- Mareos o debilidad al levantarse rápido
- Desmayos breves, sobre todo en adolescentes después de estar mucho rato de pie
- Palidez y manos frías
- Menos ganas de comer o de beber
- En bebés: estar más dormidos o difíciles de despertar, llanto débil y menos pañales mojados (señal de deshidratación; consulta de inmediato)
Síntomas en adultos mayores
- Caídas o tropiezos sin una causa clara
- Confusión o desorientación que aparece y desaparece
- Mareo al levantarse de la cama o del sillón
- Debilidad general o sensación de que las piernas no sostienen
- Desmayos, que en esta edad pueden ser más peligrosos por el riesgo de fracturas
- Sentirse más cansado de lo habitual después de comer
Causas
Causas principales
- Deshidratación por beber poco, sudar mucho, vómitos o diarrea
- Levantarse rápido de la cama o de la silla (los médicos lo llaman hipotensión ortostática o postural)
- Comer abundante, sobre todo comidas muy copiosas y con alcohol, porque la sangre se concentra en el aparato digestivo
- Estar de pie mucho rato, sobre todo con calor
- Calor intenso, saunas o baños muy calientes
- Embarazo: la presión suele bajar de forma natural en los primeros meses
- Algunos medicamentos: para la presión, para el corazón, diuréticos (pastillas que hacen orinar más), antidepresivos y otros. Nunca cambies ni dejes un medicamento por tu cuenta
- Problemas del corazón, como latidos irregulares o válvulas que no funcionan bien
- Problemas hormonales, como la tiroides, las glándulas suprarrenales o la diabetes
- Infecciones graves o pérdida de sangre
- Reacciones alérgicas fuertes
- Algunas enfermedades del sistema nervioso, como el Parkinson
- Reposo prolongado en cama o falta de movimiento
Factores de riesgo
- Edad avanzada
- Embarazo
- Tomar varios medicamentos a la vez
- Deshidratación o dietas muy restrictivas
- Calor y humedad altos
- Pasar mucho tiempo de pie o en cama
- Tener una enfermedad crónica del corazón, la tiroides, la diabetes o el sistema nervioso
- Beber alcohol en exceso
- Ser una persona joven, delgada y con buena condición física (en estos casos suele ser normal)
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Te has desmayado, aunque haya sido por unos segundos
- Los mareos aparecen muchas veces al día o te impiden tus actividades
- Tienes señales de deshidratación: mucha sed, orina muy oscura, boca seca, cansancio extremo
- Notas que la presión baja coincide con un nuevo medicamento o con un cambio de dosis
- Tienes una enfermedad crónica y notas que la presión baja empeora tus síntomas
- Estás embarazada y presentas mareos frecuentes
Programe una cita de rutina si:
- Tienes la presión baja de forma habitual y quieres saber si necesita algún estudio
- Notas mareos leves al levantarte, varias veces por semana
- Tienes antecedentes familiares de problemas de presión o del corazón
- Quieres revisar si algún medicamento que tomas puede estar influyendo
- Te gustaría recibir consejos para manejarlo mejor en tu día a día
Diagnóstico
El punto de partida es muy sencillo: se mide la presión con el manguito (el esfigmomanómetro) en el brazo. El personal de salud suele tomar la medida más de una vez, en distintos momentos y a veces estando acostado, sentado y de pie, para ver si baja al cambiar de postura. Después, tu médico conversará contigo sobre tus síntomas, los medicamentos que tomas, lo que comes y bebes, y las enfermedades que hayas tenido. Con esa información decide si hacen falta más pruebas.
Pruebas que se pueden realizar
- Medición repetida de la presión en ambos brazos y en distintas posturas (acostado, sentado y de pie)
- Análisis de sangre para revisar azúcar, hormonas, hierro y el funcionamiento de los riñones
- Análisis de orina
- Electrocardiograma (un registro de la actividad eléctrica del corazón, indoloro y de pocos minutos)
- Holter de presión o de ritmo: un aparato portátil que registra la presión o el corazón durante 24 horas
- Ecocardiograma, una ecografía del corazón, si se sospecha un problema cardíaco
- Prueba de la mesa basculante, en la que la persona se acuesta en una camilla que se inclina suavemente para estudiar los desmayos
- Prueba de esfuerzo o control del azúcar, según el caso
Qué esperar en su cita
La mayoría de las pruebas son rápidas e indoloras, y muchas se hacen en la misma consulta. Si te han citado para un estudio del corazón o de la presión durante 24 horas, podrás hacer tu vida normal con un pequeño aparato puesto. Los resultados suelen tardar unos días. Es útil que antes de la cita apuntes tus síntomas, cuándo aparecen y qué medicamentos tomas, incluidos los que compras sin receta y las plantas medicinales.
Tratamiento
El tratamiento depende de la causa y de si tienes síntomas. Si la presión baja no molesta, normalmente no hay que hacer nada. Si da problemas, lo primero es identificar qué la provoca: a veces basta con beber más agua, cambiar horarios de comidas o revisar un medicamento con tu médico. Cuando hay una enfermedad detrás, se trata esa enfermedad. Solo en algunos casos el médico valora recetar un medicamento que ayude a subir la presión.
Autocuidado en el hogar
- Bebe suficiente agua a lo largo del día, más si hace calor o haces ejercicio
- Levántate despacio: primero siéntate al borde de la cama, espera unos segundos y luego ponte de pie
- Evita estar de pie mucho rato sin moverte; si es necesario, cruza las piernas o apóyate en algo
- Haz comidas más pequeñas y frecuentes si la presión baja después de comer
- Limita el alcohol, sobre todo antes de hacer esfuerzo o con calor
- Evita baños y duchas muy calientes y los ambientes demasiado calurosos
- Usa medias de compresión si tu médico te las recomienda
- Duerme con la cabecera de la cama un poco elevada, si tu médico lo sugiere
- No cambies ni dejes ningún medicamento por tu cuenta: consúltalo siempre
- Si notas que te vas a marear, siéntate o túmbate y eleva las piernas
Tratamientos médicos
El médico empezará por revisar si algún medicamento que tomas puede estar bajando la presión, y valorará ajustarlo o cambiarlo contigo. También tratará la causa si la hay: por ejemplo, reponer líquidos y sales cuando hay deshidratación, controlar una infección, tratar un problema hormonal o cardíaco, o recomendar medias de compresión elástica. En las personas con síntomas frecuentes y sin una causa corregible, el especialista puede valorar un tratamiento con medicamentos que ayudan a mantener la presión más estable. Esos medicamentos siempre los indica y ajusta un profesional de la salud, y requieren controles periódicos.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía no es un tratamiento habitual para la presión baja. Solo se plantea en casos muy concretos, cuando la causa es un problema del corazón o de las válvulas que se puede corregir con una intervención. Tu equipo médico te explicaría entonces las opciones con calma y resolvería todas tus dudas.
Vivir con esta afección
Con algunos ajustes sencillos, la mayoría de las personas con presión baja hacen una vida completamente normal. Ayuda mucho conocer tu cuerpo: saber en qué momentos sueles marearte (por ejemplo, al levantarte de la cama, después de comer o en días de calor) y tener un plan para esos momentos. También es útil informar a familiares, amigos o compañeros de trabajo qué hacer si te desmayas: tumbarte y elevar las piernas suele ser suficiente en la mayoría de los casos.
Consejos de estilo de vida
- Mantén horarios regulares de comidas y de descanso
- Evita el alcohol y el tabaco
- Si tu médico te lo autoriza, no tengas miedo a usar un poco más de sal en las comidas: en algunas personas ayuda, pero en otras está contraindicada, así que pregúntalo siempre
- Muévete a diario, pero evita cambios bruscos de postura después del ejercicio
- En días de calor, bebe más y busca sombra y lugares frescos
- Lleva una botella de agua contigo
- Avisa a tu médico de cualquier síntoma nuevo y acude a las revisiones
Dieta y ejercicio
Come de forma variada, con verduras, frutas, legumbres, cereales integrales y suficiente agua. Si te marea después de comer, prueba con comidas más ligeras y más frecuentes, y descansa un rato sentado después. Sobre la sal, no aumentes la cantidad por tu cuenta: coméntalo con tu médico, porque no es recomendable para todo el mundo. En cuanto al ejercicio, el movimiento regular suele ayudar a sentirte mejor; caminar, nadar o montar en bicicleta a un ritmo cómodo son buenas opciones. Evita los ejercicios muy intensos con cambios rápidos de postura si te provocan mareos, y levántate despacio al terminar.
Salud mental y bienestar emocional
Los mareos y el miedo a desmayarte pueden generar ansiedad, y es comprensible: no saber cuándo va a pasar puede hacer que evites salir o hacer planes. Hablarlo con tu médico ayuda, porque muchas veces hay soluciones sencillas. También puede servirte contárselo a alguien de confianza. Si la preocupación te afecta mucho, te quita el sueño o te lleva a aislarte, busca apoyo profesional: la salud emocional merece la misma atención que la física. Si en algún momento sientes que no puedes manejar la situación, contacta con los servicios de emergencia de tu país o con un profesional de salud mental.
Prevención
No toda la presión baja se puede prevenir, sobre todo cuando tiene que ver con la edad, el embarazo o una enfermedad de fondo. Pero muchas bajadas sí se evitan con hábitos sencillos: beber suficiente agua, levantarse despacio, evitar el calor extremo, moderar el alcohol y revisar con tu médico los medicamentos que tomas. Si ya sabes que tienes tendencia a marearte, tener un plan claro reduce mucho las molestias.
Programas de detección
No existe un programa de cribado específico para la presión baja. Lo que sí se recomienda es medirte la presión en las revisiones habituales, sobre todo a partir de cierta edad o si tienes una enfermedad crónica o tomas medicamentos de forma continua. Medirte en casa de vez en cuando, con un aparato bien calibrado y siguiendo las instrucciones, puede ayudarte a conocer tu presión habitual y a detectar cambios.
Complicaciones
Si no se trata
- Caídas y fracturas, sobre todo en personas mayores
- Desmayos con golpes o accidentes, por ejemplo al conducir o al bajar escaleras
- Sensación de cansancio constante que afecta al trabajo, al estudio o a las tareas del día a día
- En casos graves, poca llegada de sangre a órganos como el corazón, el cerebro o los riñones
- Shock, una situación de urgencia en la que la presión cae peligrosamente por una infección, una alergia o una pérdida de sangre
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las personas con presión baja tienen un pronóstico excelente y hacen una vida normal. Muchas veces se trata de una característica de la propia persona y no de una enfermedad. Cuando hay síntomas, con ajustes sencillos en el día a día y el control de la causa, la calidad de vida suele mejorar mucho. Los casos complicados son poco frecuentes y se manejan mejor cuando se consultan a tiempo. Con un poco de información y apoyo de tu equipo de salud, es muy posible sentirse bien.
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Fuentes y orientación
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Última actualización: 24 de octubre de 2026
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