Recuento bajo de espermatozoides (oligospermia)
Resumen
El recuento bajo de espermatozoides, llamado también oligospermia, significa que el semen contiene menos espermatozoides de lo habitual. Los espermatozoides son las células masculinas que se necesitan para fecundar un óvulo. Cuando hay menos cantidad, puede costar más lograr un embarazo, pero tener un recuento bajo no significa que sea imposible. Muchos hombres con recuento bajo consiguen un embarazo, a veces de forma natural y a veces con ayuda médica.
Datos clave
- Se habla de recuento bajo cuando hay menos espermatozoides de lo esperado en una muestra de semen; el número exacto lo valora el laboratorio según sus parámetros de referencia.
- En la mayoría de los casos no hay ningún síntoma físico: muchas veces se descubre al buscar un embarazo que no llega.
- El recuento puede cambiar con el tiempo y mejorar si se tratan las causas o se cambian algunos hábitos.
Sí, es bastante común. Es una de las causas más frecuentes de dificultad para concebir en una pareja y afecta a muchos hombres en todo el mundo. Que sea frecuente no lo hace menos preocupante para quien lo vive, y por eso conviene hablarlo con calma con un profesional de salud.
Puede afectar a hombres de cualquier edad con capacidad de producir semen, sobre todo en la etapa en la que se busca un embarazo. Algunas situaciones aumentan su probabilidad: haber tenido un testículo que no bajó en la infancia, infecciones previas, varicocele (venas dilatadas dentro del escroto), problemas hormonales, obesidad, tabaquismo o consumo de sustancias.
Síntomas
- Dolor repentino, muy intenso, en un testículo, sobre todo si se acompaña de náuseas o vómitos: puede ser una torsión testicular y necesita atención inmediata.
- Hinchazón o dolor en el escroto después de un golpe fuerte o un traumatismo.
- Dolor intenso en el escroto con fiebre alta, enrojecimiento o mal estado general, que puede indicar una infección grave.
- ⚠Aparición de un bulto duro o un cambio de forma en un testículo.
- ⚠Dolor o molestia en el escroto que dura más de unos días.
- ⚠Fiebre con hinchazón o dolor en la zona genital.
- ⚠Cambios repentinos en la función sexual, como dificultad para la erección o para eyacular.
Síntomas comunes
- En la mayoría de los casos no hay síntomas: la persona se siente bien y no nota nada distinto.
- Dificultad para conseguir un embarazo después de un tiempo de relaciones sexuales sin protección.
- A veces, señales de la causa de fondo: dolor o pesadez en el escroto, bultos o venas hinchadas en esa zona.
- Cambios en el deseo sexual, en la erección o en la eyaculación, cuando hay un problema hormonal o de otra índole.
- En algunos casos, testículos de tamaño pequeño o poco desarrollo de caracteres masculinos, si existe un problema hormonal de larga duración.
Síntomas en niños
- El recuento de espermatozoides no se mide en la infancia, porque todavía no se producen espermatozoides maduros.
- Lo que sí se puede detectar en niños son situaciones que más adelante pueden influir: un testículo que no ha bajado, un varicocele o infecciones que necesitan tratamiento.
- Si notas que el escroto de un niño está hinchado, duele o un testículo parece no estar en su sitio, consúltalo con su pediatra o profesional de salud.
Síntomas en adultos mayores
- Con los años, la calidad y la cantidad de espermatozoides pueden disminuir de forma natural.
- Pueden aparecer otras condiciones que influyen, como problemas hormonales, enfermedades crónicas o el efecto de algunos tratamientos.
- A cualquier edad, si se busca un embarazo y no llega, merece la pena una valoración médica.
Causas
Causas principales
- Varicocele: venas dilatadas dentro del escroto que pueden calentar la zona y afectar la producción de espermatozoides.
- Problemas hormonales: cuando las señales del cerebro o de las glándulas que regulan la producción de espermatozoides no funcionan bien.
- Infecciones previas o actuales en el aparato reproductor, como algunas infecciones de transmisión sexual.
- Obstrucciones: un bloqueo en los conductos por donde salen los espermatozoides, a veces por cirugías, infecciones o causas congénitas.
- Causas genéticas o de desarrollo, presentes desde el nacimiento.
- Medicamentos, tratamientos médicos o sustancias que afectan la producción de espermatozoides.
- Exposición al calor en la zona genital de forma repetida, o a sustancias químicas en el trabajo.
- En muchos casos no se encuentra una causa clara, y eso no significa que no se pueda hacer nada.
Factores de riesgo
- Fumar tabaco o consumir cannabis y otras drogas.
- Beber alcohol en exceso.
- Tener sobrepeso u obesidad.
- Usar esteroides anabolizantes para aumentar músculo.
- Exposición frecuente a calor intenso en el escroto, como baños muy calientes o llevar el móvil o el portátil sobre el regazo durante mucho tiempo.
- Trabajar con pesticidas, disolventes, metales pesados u otras sustancias tóxicas sin protección.
- Estrés intenso y falta de sueño mantenidos en el tiempo.
- Haber tenido un testículo que no bajó, una cirugía en la zona o un traumatismo testicular.
- Edad avanzada, sobre todo a partir de los 40 años.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Dolor repentino e intenso en un testículo, con o sin náuseas: acude a urgencias de inmediato.
- Hinchazón o dolor en el escroto tras un golpe.
- Aparición de un bulto nuevo en el testículo o el escroto.
- Fiebre con dolor o hinchazón en la zona genital.
Programe una cita de rutina si:
- Llevas un año manteniendo relaciones sexuales sin protección y no se consigue un embarazo (o seis meses si la persona tiene más de 35 años).
- Tienes dudas o preocupación sobre tu fertilidad y quieres información.
- Notas cambios en el deseo sexual, la erección o la eyaculación.
- Tienes antecedentes de testículo no descendido, varicocele, infecciones o cirugía en la zona genital.
- Estás tomando un medicamento o tratamiento y quieres saber si puede afectar tu fertilidad.
Diagnóstico
El estudio empieza con una conversación sobre tu historia personal y familiar, tus hábitos, los medicamentos que tomas y si has tenido infecciones o cirugías. Después se hace una exploración física, que incluye revisar los testículos y el escroto. La prueba clave es el análisis del semen, que se repite para confirmar el resultado. Según lo que se encuentre, el profesional puede pedir otras pruebas para buscar la causa.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de semen (espermiograma): se estudia la cantidad, la forma y el movimiento de los espermatozoides; suele repetirse porque los valores cambian.
- Exploración física de los genitales para buscar varicocele, bultos o cambios de tamaño.
- Análisis de sangre para revisar hormonas que regulan la producción de espermatozoides.
- Ecografía del escroto o de la zona genital para ver la estructura interna.
- Pruebas genéticas en algunos casos, sobre todo si el recuento es muy bajo o hay antecedentes.
- Análisis de orina o pruebas para detectar infecciones.
- Valoración de la pareja, porque la fertilidad es un tema de dos y conviene estudiarla también.
Qué esperar en su cita
El proceso puede llevar varias semanas, porque hay que repetir el análisis de semen y esperar resultados. Es habitual sentir nervios o frustración en este tiempo. Pregunta todo lo que necesites y pide que te expliquen los resultados en palabras claras. Nada de lo que te hagan duele de forma importante: la mayoría son análisis de sangre, una ecografía indolora y la recogida de una muestra de semen en un lugar privado.
Tratamiento
El tratamiento depende de la causa. Cuando se encuentra un problema concreto, se aborda ese problema; cuando no se encuentra, se trabaja en mejorar los hábitos que influyen en la fertilidad. El objetivo no siempre es subir el número de espermatozoides, sino ayudar a lograr un embarazo. El profesional de salud valorará contigo las opciones y los tiempos, y también la valoración de la pareja.
Autocuidado en el hogar
- Dejar de fumar y evitar el humo del tabaco.
- Reducir o eliminar el alcohol y evitar el cannabis y otras drogas.
- No usar esteroides anabolizantes ni suplementos para el músculo sin consultar.
- Mantener un peso saludable con una alimentación equilibrada y algo de actividad física regular.
- Evitar el calor excesivo en la zona genital: saunas, baños muy calientes, ropa interior muy ajustada o el portátil sobre el regazo.
- Dormir lo suficiente y buscar formas sanas de manejar el estrés.
- Revisar con el profesional los medicamentos que tomas, sin dejarlos por tu cuenta.
- Protegerse en el trabajo si se manipulan sustancias químicas.
Tratamientos médicos
El enfoque médico se centra en tratar la causa cuando se identifica. Puede incluir el manejo de infecciones, el ajuste de hormonas cuando hay un déficit comprobado, la corrección de hábitos y, en algunos casos, técnicas de reproducción asistida para ayudar a conseguir el embarazo. Siempre es el profesional de salud quien decide, tras valorar tu caso, qué opciones tienen sentido; nunca empieces ni cambies un tratamiento por tu cuenta. Pregunta a tu médico o a tu farmacéutico cualquier duda sobre medicamentos.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía puede plantearse en situaciones concretas, como un varicocele que se considera que está afectando la fertilidad, una obstrucción en los conductos o la corrección de un testículo no descendido en la infancia. No todo el mundo necesita cirugía: el profesional valorará los beneficios y los riesgos en tu caso concreto y lo hablará contigo con calma.
Vivir con esta afección
La vida diaria con un recuento bajo suele seguir su curso normal. Lo más importante es mantener hábitos saludables, asistir a las citas médicas y no convertir la búsqueda de un embarazo en una presión constante. Hablar con tu pareja de forma abierta, con calma y sin culpas, ayuda mucho. Recuerda que la fertilidad es un tema compartido y que hay tiempo para explorar opciones.
Consejos de estilo de vida
- Mantén una rutina de sueño regular y descansa lo suficiente.
- Haz actividad física moderada la mayoría de los días, sin obsesionarte.
- Evita el tabaco, el alcohol en exceso y las drogas.
- Cuida tu peso sin hacer dietas extremas.
- Evita el calor fuerte y repetido en la zona genital.
- Busca momentos de calma: respiración, paseos, aficiones o meditación.
- Habla con tu pareja, con amigos de confianza o con un profesional si lo necesitas.
Dieta y ejercicio
No existe una dieta mágica, pero una alimentación variada y equilibrada ayuda a la salud general y a la fertilidad. Prioriza frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, pescado, huevos y frutos secos, y limita los ultraprocesados y las bebidas azucaradas. El ejercicio moderado y regular, como caminar, nadar o montar en bicicleta, es beneficioso. Evita el ejercicio extremo y los suplementos milagro sin consultar antes con un profesional.
Salud mental y bienestar emocional
Es muy comprensible sentir tristeza, ansiedad, frustración o culpa cuando se habla de fertilidad. Muchas personas sienten que es un tema difícil de compartir. No tienes que cargar con eso solo: hablarlo con tu pareja, con personas de confianza o con un psicólogo puede ayudar mucho. Si en algún momento sientes que no puedes más o tienes pensamientos de hacerte daño, busca ayuda urgente: llama a los servicios de emergencia de tu país (en España, el 112) o acude al servicio de urgencias más cercano. Pedir ayuda es un acto de valentía, no de debilidad.
Prevención
No siempre se puede prevenir, porque algunas causas vienen desde el nacimiento o no dependen de ti. Aun así, cuidar los hábitos sí puede ayudar a proteger la fertilidad: no fumar, moderar el alcohol, mantener un peso saludable, evitar el calor excesivo en la zona genital, protegerse de sustancias tóxicas en el trabajo y revisar los medicamentos con el profesional. También es importante tratar a tiempo las infecciones genitales y las situaciones detectadas en la infancia, como el testículo no descendido.
Vacunas
Tener las vacunas al día ayuda a prevenir infecciones que, en algunos casos, pueden afectar la fertilidad. Por ejemplo, la vacuna contra la parotiditis (paperas) forma parte del calendario infantil en muchos países. Consulta con tu centro de salud qué vacunas te corresponden según tu edad y tu país.
Programas de detección
No existe una prueba de cribado general del recuento de espermatozoides para toda la población. La valoración se hace cuando hay dificultad para conseguir un embarazo, síntomas o factores de riesgo. Si tienes dudas sobre tu fertilidad, habla con tu profesional de salud: una conversación a tiempo puede aclarar mucho.
Complicaciones
Si no se trata
- Puede costar más conseguir un embarazo de forma natural, y a veces se necesita más tiempo o apoyo médico.
- Puede haber malestar emocional, ansiedad o tensión en la pareja si no se habla del tema.
- Algunas causas de fondo, como un problema hormonal o una infección, pueden seguir avanzando si no se valoran.
- En casos poco frecuentes, un problema de salud más serio puede estar detrás del recuento bajo, y por eso la valoración médica es importante.
Pronóstico a largo plazo
El panorama es esperanzador. El recuento de espermatozoides puede variar con el tiempo y mejorar al cambiar hábitos o tratar la causa. Muchos hombres con recuento bajo logran un embarazo, ya sea de forma natural o con ayuda de técnicas de reproducción asistida. Cada caso es distinto, así que lo mejor es una valoración personalizada, con calma y con el acompañamiento de tu profesional de salud.
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Fuentes y orientación
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Última actualización: 24 de octubre de 2026
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