Vivir con esclerosis múltiple en la adolescencia
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad del sistema nervioso central (cerebro y médula espinal). En ella, el sistema inmunológico ataca por error la capa protectora que recubre las fibras nerviosas, llamada mielina. Esto interrumpe las señales entre el cerebro y el resto del cuerpo, causando síntomas que pueden ir y venir o empeorar con el tiempo.
Datos clave
- La EM no es contagiosa ni siempre hereditaria.
- En los adolescentes, la enfermedad suele comenzar con brotes (episodios de síntomas nuevos que duran días o semanas) seguidos de mejoría.
- No existe cura, pero los tratamientos actuales ayudan a controlar los brotes y retrasar la progresión de la enfermedad.
- Cada persona con EM vive la enfermedad de manera diferente; el apoyo médico y emocional es clave.
La esclerosis múltiple es más frecuente en adultos jóvenes (entre 20 y 40 años), pero también puede aparecer en la adolescencia. Se estima que alrededor del 3-5% de todos los casos de EM comienzan antes de los 18 años. Aunque no es muy común, cada vez se diagnostica más en adolescentes gracias a una mayor conciencia y mejores herramientas de diagnóstico.
Afecta más a las mujeres que a los hombres, especialmente en la adolescencia. Puede presentarse en cualquier persona, independientemente de su origen étnico, aunque es más frecuente en personas de ascendencia europea. Los adolescentes con EM pueden tener síntomas similares a los de los adultos, pero también presentan desafíos únicos relacionados con el crecimiento, la escuela y las relaciones sociales.
Síntomas
- Pérdida repentina de la visión en uno o ambos ojos que no mejora en minutos.
- Incapacidad repentina para mover un brazo o una pierna (parálisis).
- Dificultad para respirar o tragar.
- Convulsiones o pérdida del conocimiento.
- ⚠Aparición de síntomas nuevos o empeoramiento de los existentes que interfieren con la vida diaria (caminar, vestirse, ir al baño).
- ⚠Fiebre alta que podría desencadenar un empeoramiento temporal de los síntomas (seudoexacerbación).
- ⚠Dolor ocular intenso con pérdida de visión que dura más de un día.
- ⚠Cambios repentinos en el estado mental (confusión, desorientación).
Síntomas comunes
- Hormigueo, entumecimiento o sensación de 'alfileres y agujas' en brazos, piernas o cara.
- Fatiga intensa que no mejora con el descanso.
- Problemas de visión: visión borrosa, doble o pérdida temporal de la visión en un ojo (neuritis óptica).
- Debilidad muscular, especialmente en piernas, que dificulta caminar o subir escaleras.
- Problemas de equilibrio y coordinación (mareos, tropiezos frecuentes).
- Rigidez o espasmos musculares.
- Dolor neuropático (dolor punzante o quemante).
- Dificultad para concentrarse, problemas de memoria o de procesar información.
- Cambios en el estado de ánimo, como ansiedad o depresión.
- Vejiga hiperactiva o dificultad para vaciar la vejiga, estreñimiento.
Síntomas en niños
- En niños y adolescentes, los síntomas iniciales suelen ser brotes agudos que mejoran por completo o casi por completo.
- La fatiga y los problemas cognitivos (dificultad para concentrarse en el colegio) pueden ser más notorios.
- Pueden aparecer cambios en el desarrollo puberal o retraso en el crecimiento.
- Los síntomas sensitivos (hormigueo, entumecimiento) son más frecuentes que en adultos.
Síntomas en adultos mayores
- En personas mayores (más de 50 años), la EM suele tener un curso más progresivo desde el inicio, con menos brotes y más acumulación de discapacidad.
- Los problemas de movilidad, equilibrio y función cognitiva pueden ser más significativos.
- La fatiga y los problemas de vejiga e intestino son comunes.
Causas
Causas principales
- La causa exacta no se conoce por completo. Se cree que una combinación de factores genéticos y ambientales desencadena una respuesta autoinmune contra la mielina.
Factores de riesgo
- Tener un familiar cercano (padre, hermano) con EM.
- Infecciones virales previas, especialmente el virus de Epstein-Barr (que causa la mononucleosis).
- Vivir en regiones alejadas del ecuador (menor exposición al sol y niveles más bajos de vitamina D).
- Ser mujer (las mujeres tienen entre 2 y 3 veces más probabilidades de desarrollar EM que los hombres).
- Fumar tabaco (aumenta el riesgo y puede empeorar la enfermedad).
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Cualquier síntoma neurológico nuevo que dure más de 24 horas, como debilidad, entumecimiento, problemas de visión o mareos.
- Dificultad para caminar o mantener el equilibrio.
- Pérdida de control de la vejiga o el intestino de aparición repentina.
Programe una cita de rutina si:
- Si tienes antecedentes familiares de EM y presentas síntomas leves que no desaparecen.
- Si ya tienes EM, acude a tus citas de seguimiento según lo recomendado por tu neurólogo (normalmente cada 3 a 6 meses).
- Para ajustar el tratamiento o manejar efectos secundarios.
Diagnóstico
El diagnóstico de EM se basa en la historia clínica, el examen neurológico y una serie de pruebas que ayudan a confirmar la presencia de lesiones en el sistema nervioso central y a descartar otras enfermedades.
Pruebas que se pueden realizar
- Resonancia magnética (RM) del cerebro y la médula espinal para ver áreas de inflamación o desmielinización (lesiones).
- Punción lumbar (extracción de líquido cefalorraquídeo) para buscar bandas oligoclonales u otros marcadores de inflamación.
- Potenciales evocados (pruebas que miden la velocidad de las señales nerviosas en respuesta a estímulos visuales, auditivos o táctiles).
- Análisis de sangre para descartar otras enfermedades que imitan la EM.
Qué esperar en su cita
El diagnóstico puede llevar semanas o meses, ya que los síntomas a veces aparecen y desaparecen. El médico irá descartando otras causas hasta llegar a un diagnóstico. No temas hacer preguntas; es normal sentir incertidumbre. Una vez diagnosticado, el equipo médico te explicará los pasos a seguir.
Tratamiento
No existe una cura para la EM, pero hay muchos tratamientos que ayudan a controlar los brotes, aliviar los síntomas y retrasar la progresión de la enfermedad. El plan de tratamiento se adapta a cada persona según la edad, el tipo de EM y la gravedad de los síntomas.
Autocuidado en el hogar
- Descansar lo suficiente y evitar el agotamiento (la fatiga es uno de los síntomas más comunes).
- Mantener una rutina regular de sueño.
- Evitar el calor excesivo (saunas, baños muy calientes, ejercicio intenso en días calurosos), ya que puede empeorar los síntomas temporalmente.
- Reducir el estrés con técnicas de relajación, respiración profunda o actividades que disfrutes.
- Llevar un diario de síntomas para identificar posibles desencadenantes.
Tratamientos médicos
Los médicos pueden recetar medicamentos modificadores de la enfermedad (inmunomoduladores) que reducen la frecuencia y gravedad de los brotes. También existen fármacos para tratar síntomas específicos como la fatiga, la rigidez muscular, el dolor o los problemas de vejiga. Algunos tratamientos se administran mediante inyecciones, otros por vía oral o por perfusión intravenosa. Es importante seguir las indicaciones del neurólogo y no automedicarse.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía no es un tratamiento habitual para la EM en sí misma. En casos raros, puede considerarse para aliviar ciertos síntomas, como la espasticidad severa (implante de bomba de baclofeno) o para tratar complicaciones derivadas de la enfermedad. Tu médico te informará si alguna intervención quirúrgica es necesaria en tu caso particular.
Vivir con esta afección
Vivir con EM siendo adolescente implica adaptarse a los altibajos de la enfermedad. Los brotes pueden interrumpir la escuela, las actividades sociales y los planes. Es importante comunicarte con tus padres, amigos y profesores sobre lo que necesitas (por ejemplo, más tiempo para exámenes, descansos durante el día). La planificación y el apoyo de un equipo multidisciplinario (neurólogo, fisioterapeuta, psicólogo) facilitan el día a día.
Consejos de estilo de vida
- Establecer una rutina diaria que incluya tiempo para descansar y para hacer actividades que disfrutes.
- Evitar el consumo de alcohol y tabaco, ya que pueden empeorar los síntomas.
- Mantener una red de apoyo social: amigos, familiares o grupos de jóvenes con EM.
- Aprender a decir 'no' cuando necesitas cuidar tu energía.
- Usar ayudas técnicas si es necesario (bastón, ortesis, aplicaciones para la memoria).
Dieta y ejercicio
Llevar una alimentación equilibrada rica en frutas, verduras, cereales integrales y grasas saludables (como las del pescado azul) puede ayudar al bienestar general. El ejercicio moderado y regular (caminar, nadar, yoga) mejora la fuerza, el equilibrio y el estado de ánimo, siempre que no provoque fatiga excesiva. Evita el sobrecalentamiento; elige actividades en ambientes frescos y bebe suficiente agua.
Salud mental y bienestar emocional
Recibir un diagnóstico de EM en la adolescencia puede generar miedo, tristeza, ansiedad o enfado. Es normal sentir que la enfermedad interrumpe tus planes. Hablar con un psicólogo o consejero especializado en enfermedades crónicas puede ayudar. Si en algún momento sientes que no puedes seguir adelante o tienes pensamientos de hacerte daño, busca ayuda inmediatamente. Recuerda que no estás solo y que hay líneas de apoyo disponibles (en muchos países, el número de emergencia es 112 en España, 911 en México y otros países de América Latina).
Prevención
Actualmente no se puede prevenir la esclerosis múltiple, ya que no se conoce una causa única evitable. Sin embargo, llevar un estilo de vida saludable (no fumar, mantener niveles adecuados de vitamina D, controlar el estrés) podría reducir el riesgo de brotes en personas que ya tienen la enfermedad.
Vacunas
Las vacunas son seguras y recomendadas para las personas con EM, a excepción de algunas vacunas vivas atenuadas si se está tomando ciertos tratamientos inmunosupresores. Consulta con tu neurólogo antes de vacunarte para asegurarte de que sea adecuado en tu caso.
Programas de detección
No existe un cribado general para la EM. Si tienes antecedentes familiares fuertes o síntomas sospechosos, tu médico puede solicitarte pruebas para un diagnóstico temprano.
Complicaciones
Si no se trata
- Más brotes y mayor acumulación de discapacidad a largo plazo.
- Problemas de movilidad que dificultan la independencia.
- Deterioro cognitivo (memoria, concentración) que puede afectar el rendimiento escolar y laboral.
- Depresión y ansiedad graves si no se manejan los aspectos emocionales.
- Complicaciones secundarias como infecciones urinarias recurrentes o úlceras por presión.
Pronóstico a largo plazo
Aunque la EM es una enfermedad crónica sin cura, los tratamientos actuales han mejorado mucho el pronóstico. La mayoría de los adolescentes con EM pueden llevar una vida plena: estudiar, trabajar, formar una familia y disfrutar de sus aficiones. Con un manejo adecuado y el apoyo de un equipo médico, es posible mantener una buena calidad de vida durante muchos años. La investigación continúa avanzando en busca de mejores terapias y, algún día, una cura.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 30 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
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