Rectocele
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
Un rectocele es una condición en la que la pared entre la vagina y el recto se debilita, permitiendo que el recto protruya (se salga) dentro de la vagina. Es como si una parte del intestino hiciera una bolsa hacia la vagina. Es un tipo de prolapso de órganos pélvicos.
Datos clave
- El rectocele ocurre cuando los músculos y tejidos del suelo pélvico se debilitan.
- Es más común en mujeres que han tenido partos vaginales o que están en la menopausia.
- A menudo se puede tratar sin cirugía, con ejercicios y cambios en el estilo de vida.
Sí, es bastante común, especialmente en mujeres mayores de 50 años. Muchas mujeres tienen algún grado de rectocele sin saberlo, ya que los síntomas pueden ser leves.
Afecta principalmente a mujeres, sobre todo después de partos vaginales múltiples, al envejecer o después de la menopausia. También puede aparecer en mujeres que han tenido cirugía pélvica o que tienen estreñimiento crónico.
Síntomas
- Dolor abdominal intenso y repentino.
- Imposibilidad total de orinar o evacuar el intestino.
- Sangrado vaginal o rectal abundante.
- Signos de infección como fiebre, escalofríos o enrojecimiento en la zona.
- ⚠Aumento rápido del tamaño del bulto vaginal.
- ⚠Dolor o molestia que empeora y no mejora con reposo.
- ⚠Sangrado o secreción vaginal inusual.
- ⚠Dificultad creciente para vaciar el recto a pesar de usar técnicas suaves.
Síntomas comunes
- Sensación de presión o pesadez en la vagina o el recto.
- Un bulto o protuberancia que se siente dentro de la vagina o que sobresale.
- Dificultad para evacuar completamente los intestinos (sensación de que no se vacían del todo).
- Necesidad de presionar el área vaginal o el perineo para ayudar a evacuar (llamado 'splinting').
- Molestias durante las relaciones sexuales.
Síntomas en niños
- El rectocele es extremadamente raro en niños. Si ocurre, suele estar relacionado con problemas congénitos (de nacimiento) o cirugías previas, y los síntomas serían similares a los de los adultos.
Síntomas en adultos mayores
- Los síntomas pueden ser más notorios debido al debilitamiento natural de los tejidos con la edad.
- Puede haber mayor dificultad para vaciar el intestino, lo que lleva a estreñimiento crónico.
- El bulto puede sentirse más grande o molesto, especialmente al estar de pie o después de esfuerzos.
Causas
Causas principales
- Debilitamiento de los músculos y tejidos del suelo pélvico debido al parto vaginal, especialmente si fue difícil o con instrumentos.
- Estreñimiento crónico que hace que se puje con frecuencia y fuerza al ir al baño.
- Levantar objetos pesados de forma repetida, lo que aumenta la presión abdominal.
- Envejecimiento y disminución de estrógenos después de la menopausia, que debilita los tejidos.
Factores de riesgo
- Tener varios partos vaginales.
- Ser mayor de 50 años.
- Obesidad o sobrepeso.
- Tener enfermedades del tejido conectivo (como el síndrome de Ehlers-Danlos).
- Toser mucho de forma crónica (por ejemplo, por bronquitis o asma).
- Antecedentes de cirugía pélvica (como histerectomía).
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tiene dolor intenso o sangrado abundante en la zona vaginal o rectal.
- Si no puede orinar o evacuar el intestino a pesar de intentarlo.
- Si nota signos de infección como fiebre o escalofríos.
Programe una cita de rutina si:
- Si siente un bulto o presión en la vagina que le molesta o le preocupa.
- Si tiene dificultad para vaciar el intestino y necesita presionar la vagina para ayudar.
- Si los síntomas interfieren con sus actividades diarias o su vida sexual.
Diagnóstico
El médico suele diagnosticar un rectocele mediante un examen físico pélvico. Durante el examen, el médico sentirá el interior de la vagina para detectar el bulto y evaluar su tamaño. También puede pedirle que puje (como si fuera a evacuar) para ver cómo se comporta el prolapso.
Pruebas que se pueden realizar
- Examen pélvico (con la paciente acostada y a veces de pie).
- Defecografía: una radiografía especial que muestra el recto y el ano mientras la paciente evacúa un material de contraste.
- Ecografía pélvica o resonancia magnética en casos complejos.
Qué esperar en su cita
El examen no suele ser doloroso, aunque puede sentirse algo de presión. El médico le explicará paso a paso lo que va a hacer. Es importante que usted se sienta cómoda y pueda hacer preguntas. Si se siente nerviosa, puede pedir que un acompañante esté presente.
Tratamiento
El tratamiento depende de lo molestos que sean los síntomas. Si el rectocele no causa problemas, puede que no necesite tratamiento. Si los síntomas son leves a moderados, se pueden probar primero ejercicios y cambios en el estilo de vida. Si son más graves o no mejoran, hay opciones médicas y quirúrgicas.
Autocuidado en el hogar
- Hacer ejercicios de Kegel para fortalecer los músculos del suelo pélvico (contraer y relajar los músculos como si quisiera detener la orina).
- Evitar levantar objetos pesados o hacer esfuerzos que aumenten la presión abdominal.
- Prevenir el estreñimiento: comer mucha fibra (frutas, verduras, cereales integrales), beber suficiente agua y hacer actividad física regular.
- Para evacuar, no pujar fuerte; si es necesario, aplicar una presión suave con los dedos en la vagina (como hace muchas mujeres con rectocele).
Tratamientos médicos
Si los síntomas persisten, el médico puede recomendar terapia del suelo pélvico con un fisioterapeuta especializado, o el uso de un pesario vaginal (un dispositivo de silicona que se coloca dentro de la vagina para sostener el recto). El pesario se coloca y retira fácilmente, y hay diferentes tamaños. En algunos casos, se pueden recetar cremas con estrógenos (de uso local) para fortalecer los tejidos vaginales, siempre bajo supervisión médica.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía se considera cuando los síntomas son graves, afectan mucho la calidad de vida y no han mejorado con otros tratamientos. Puede consistir en reparar el tejido debilitado a través de la vagina (colporrafia posterior). El médico evaluará su caso particular y los riesgos y beneficios.
Vivir con esta afección
Vivir con un rectocele puede ser manejable. Muchas mujeres llevan una vida normal con solo algunos cuidados, como hacer ejercicios de suelo pélvico diarios y evitar el estreñimiento. Si usa un pesario, aprenderá a limpiarlo y colocarlo. Es importante mantener una comunicación abierta con su médico para ajustar el tratamiento si es necesario.
Consejos de estilo de vida
- Haga ejercicio de forma regular, pero evite actividades de alto impacto o levantar mucho peso.
- Mantenga un peso saludable para reducir la presión sobre el suelo pélvico.
- Al toser o estornudar, cruce las piernas o apriete los músculos del suelo pélvico para dar soporte.
- Use ropa interior cómoda y transpirable.
Dieta y ejercicio
Una dieta rica en fibra (frutas, verduras, legumbres, cereales integrales) y beber al menos 8 vasos de agua al día ayuda a mantener las heces blandas y evitar el estreñimiento. El ejercicio moderado, como caminar o nadar, es beneficioso. Los ejercicios de Kegel deben hacerse a diario: contraiga los músculos como si detuviera el flujo de orina, mantenga 5 segundos y suelte; repita 10 veces, varias veces al día.
Salud mental y bienestar emocional
El rectocele puede afectar la autoestima y la vida sexual, causando ansiedad o vergüenza. Es normal sentirse así, pero no está sola. Muchas mujeres lo experimentan. Hablar con su pareja y con un profesional de la salud puede ayudar. Si los sentimientos de angustia son intensos, considere buscar apoyo psicológico.
Prevención
No siempre se puede prevenir, especialmente si hay factores como el parto o la genética. Sin embargo, fortalecer el suelo pélvico con ejercicios de Kegel de forma regular, mantener un peso saludable, evitar el estreñimiento y no levantar pesos excesivos puede reducir el riesgo o retrasar la aparición del rectocele.
Vacunas
No hay vacunas relacionadas con el rectocele.
Programas de detección
No hay pruebas de cribado específicas para el rectocele en personas sin síntomas. Sin embargo, durante los exámenes ginecológicos de rutina, el médico puede detectar un rectocele incipiente. Si tiene factores de riesgo, puede comentar con su médico la posibilidad de una revisión del suelo pélvico.
Complicaciones
Si no se trata
- El rectocele puede empeorar con el tiempo, haciéndose más grande y más molesto.
- Puede causar estreñimiento crónico y dificultad para evacuar, lo que lleva a hemorroides o fisuras anales.
- En casos graves, puede dificultar las relaciones sexuales o provocar dolor pélvico persistente.
- Raramente, puede producirse una úlcera en la mucosa vaginal sobre el bulto.
Pronóstico a largo plazo
Con el tratamiento adecuado, la mayoría de las mujeres mejoran significativamente. Incluso sin tratamiento, muchas mujeres con rectocele leve no tienen problemas graves. Si se requiere cirugía, el pronóstico es generalmente bueno y la mayoría de las pacientes quedan satisfechas. Es importante seguir las recomendaciones de su médico y llevar un estilo de vida saludable para mantener los resultados a largo plazo.
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 18 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
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