Stress incontinence living in pregnancy
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La incontinencia urinaria de esfuerzo durante el embarazo es la pérdida involuntaria de orina al realizar actividades que aumentan la presión sobre la vejiga, como toser, estornudar, reír, levantar objetos o hacer ejercicio. Esto ocurre porque los músculos del suelo pélvico (los que sostienen la vejiga y el útero) se debilitan o estiran debido al embarazo.
Datos clave
- Es muy frecuente en el embarazo, especialmente en el segundo y tercer trimestre.
- Suele mejorar o desaparecer después del parto, pero puede persistir si no se fortalecen los músculos.
- No es peligrosa para el bebé, pero puede afectar la calidad de vida de la madre.
- Se puede prevenir o reducir con ejercicios del suelo pélvico (Kegel).
Sí, es muy común. Se estima que entre el 30% y el 60% de las mujeres embarazadas experimentan algún grado de incontinencia urinaria de esfuerzo, especialmente en los últimos meses del embarazo.
Afecta principalmente a mujeres embarazadas, sobre todo a partir del segundo trimestre y con mayor frecuencia en aquellas que han tenido embarazos previos, tienen sobrepeso, o llevan un bebé grande. También puede presentarse en mujeres después del parto.
Síntomas
- Si además de la pérdida de orina tienes dolor intenso en la parte baja del abdomen o la espalda.
- Si pierdes orina junto con sangre.
- Si tienes contracciones regulares antes de las 37 semanas (parto prematuro).
- Si notas que el bebé se mueve menos de lo habitual.
- Estos síntomas no son propios de la incontinencia de esfuerzo, sino que pueden señalar una urgencia obstétrica. Llama al número de emergencias de tu país (112 en España, 911 en muchos países de América Latina).
- ⚠Si la pérdida de orina se vuelve repentina y abundante, podría ser señal de rotura de la bolsa amniótica (pérdida de líquido amniótico). Consulta a tu matrona o al servicio de urgencias de tu hospital de inmediato.
- ⚠Si tienes ardor o dolor al orinar, fiebre o escalofríos, podría ser una infección urinaria. Acude a tu centro de salud el mismo día.
Síntomas comunes
- Pérdida de orina al toser, estornudar, reír, saltar, levantar objetos o al hacer ejercicio.
- Sensación de que la orina se escapa sin control cuando se hace algún esfuerzo físico.
- Goteo o pequeñas cantidades de orina, no una micción completa.
Causas
Causas principales
- El peso del útero en crecimiento presiona la vejiga y la uretra.
- Los cambios hormonales del embarazo (progesterona y relaxina) debilitan los tejidos conectivos y los músculos del suelo pélvico.
- El aumento de la presión abdominal por el bebé y el útero dificulta que los músculos del suelo pélvico mantengan cerrada la uretra durante los esfuerzos.
Factores de riesgo
- Haber tenido varios embarazos (multiparidad).
- Tener sobrepeso u obesidad antes o durante el embarazo.
- Edad materna avanzada (mayor de 35 años).
- Bebé grande (macrosomía) o embarazo múltiple (gemelos, trillizos).
- Fumar (porque la tos crónica debilita el suelo pélvico).
- Estreñimiento crónico (el esfuerzo para defecar aumenta la presión sobre el suelo pélvico).
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si la pérdida de orina es abundante y de repente, para descartar rotura de la bolsa amniótica.
- Si hay dolor al orinar, fiebre, o sangre en la orina.
- Si notas que el bebé se mueve menos o tienes contracciones dolorosas.
Programe una cita de rutina si:
- Háblalo con tu matrona o médico en tus controles prenatales. No esperes a que te pregunten.
- Si la incontinencia te causa mucha molestia o afecta tu vida diaria (por ejemplo, dejas de hacer ejercicio o evitas salir), coméntalo para recibir ayuda.
Diagnóstico
El médico o la matrona te hará preguntas sobre tus síntomas, cuándo ocurren y cómo afectan tu vida. También puede realizar un examen físico para evaluar la fuerza de tus músculos del suelo pélvico y descartar otras causas.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de orina (para descartar infección urinaria).
- Prueba del pañal o pad test (se pesa una compresa después de realizar ciertos ejercicios para medir la cantidad de orina perdida).
- Ecografía pélvica (en algunos casos para ver la vejiga y el útero).
Qué esperar en su cita
El diagnóstico suele ser sencillo y no requiere procedimientos complejos. Te explicarán qué es la incontinencia de esfuerzo y te darán consejos prácticos para controlarla. No te sientas avergonzada; es una consulta habitual en el embarazo.
Tratamiento
El tratamiento se centra en fortalecer los músculos del suelo pélvico y modificar hábitos para reducir la presión sobre la vejiga. Durante el embarazo se evitan los medicamentos y las cirugías, a menos que sean estrictamente necesarios.
Autocuidado en el hogar
- Realiza ejercicios de Kegel todos los días: aprieta los músculos como si quisieras detener la orina, aguanta 5-10 segundos y suelta. Repite varias veces al día.
- Evita levantar objetos pesados y haz esfuerzos controlados.
- Mantén un peso saludable durante el embarazo (consulta a tu médico sobre el aumento de peso adecuado).
- Evita el estreñimiento: bebe suficiente agua, come fibra (frutas, verduras, cereales integrales) y haz actividad física moderada.
- Orina con frecuencia, no esperes a tener mucha urgencia.
- Usa protectores o compresas absorbentes para sentirte más segura.
Tratamientos médicos
En el embarazo no se suelen usar medicamentos para la incontinencia. Si hay una infección urinaria, tu médico te recetará un antibiótico seguro para el embarazo. En algunos casos, se puede recomendar el uso de pesarios (un dispositivo de silicona que se coloca en la vagina para sostener la vejiga) pero siempre bajo supervisión médica.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía no se realiza durante el embarazo. Si la incontinencia continúa después del parto y no mejora con ejercicios y tratamientos no quirúrgicos, podrías considerar opciones quirúrgicas (como la cinta suburetral) después de haber terminado tu familia, siempre en consulta con un especialista.
Vivir con esta afección
La incontinencia puede ser molesta, pero con algunos cambios puedes seguir con tu vida normal. Planifica visitas al baño, usa ropa cómoda y lleva siempre contigo una muda y toallitas. No dejes de hacer ejercicio; solo elige actividades de bajo impacto como caminar o nadar.
Consejos de estilo de vida
- Haz ejercicios de Kegel a diario; puedes hacerlos en cualquier lugar, sentada o de pie.
- Evita el tabaco y el alcohol.
- Aprende a levantarte correctamente: dobla las rodillas, no la cintura.
- No te aguantes las ganas de orinar; ve al baño cada 2-3 horas.
Dieta y ejercicio
Una dieta rica en fibra (frutas, verduras, legumbres, cereales integrales) ayuda a prevenir el estreñimiento, que empeora la incontinencia. Bebe al menos 8 vasos de agua al día, pero distribúyelos a lo largo del día para no llenar la vejiga de golpe. El ejercicio suave como caminar, nadar o el yoga prenatal fortalece el suelo pélvico sin aumentar la presión abdominal.
Salud mental y bienestar emocional
Es normal sentirse frustrada, avergonzada o preocupada por la incontinencia. Puede afectar tu autoestima y hacerte evitar situaciones sociales o sexuales. Habla con tu pareja, familia o un profesional de la salud. Recuerda que es temporal y que muchas mujeres lo experimentan. No estás sola.
Prevención
No se puede prevenir por completo, pero se reduce mucho el riesgo con ejercicios del suelo pélvico antes y durante el embarazo, manteniendo un peso saludable, evitando el estreñimiento y no fumando. Cuanto antes empieces a fortalecer los músculos, mejor.
Complicaciones
Si no se trata
- Irritación o infecciones en la piel de la zona genital por la humedad constante.
- Infecciones urinarias recurrentes.
- Aislamiento social o evitación de actividades por miedo a las pérdidas.
- Persistencia de la incontinencia después del parto si no se fortalecen los músculos.
Pronóstico a largo plazo
La incontinencia urinaria de esfuerzo en el embarazo suele mejorar o desaparecer semanas después del parto, a medida que el útero vuelve a su tamaño normal y los músculos pélvicos se recuperan. Si continúa después de los tres meses posparto, con ejercicios y otros tratamientos conservadores la mayoría de las mujeres logran controlarla. Con el apoyo adecuado, puedes vivir esta etapa con tranquilidad y esperanza.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 21 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.