Ataque isquémico transitorio (AIT)
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
Un ataque isquémico transitorio (AIT) es como un accidente cerebrovascular (ACV) muy breve, pero sin daño permanente. Ocurre cuando el flujo de sangre a una parte del cerebro se detiene por unos minutos, causando síntomas como debilidad o dificultad para hablar, que desaparecen por completo. Aunque no deja daños, es una señal de advertencia importante de que podrías tener un ACV en el futuro. Por eso, siempre se trata como una emergencia médica.
Datos clave
- Es una urgencia médica, incluso si los síntomas desaparecen.
- Suele durar de 2 a 15 minutos, pero puede llegar a durar hasta 24 horas.
- No causa daño permanente, pero es un aviso de riesgo de ACV.
- El tratamiento rápido puede prevenir un ACV grave.
No es tan común como el ACV, pero es frecuente: se estima que la padecen entre 40 y 100 personas por cada 100,000 al año. Ocurre más en personas mayores de 55 años.
Afecta más a adultos mayores y a personas con presión arterial alta, diabetes, colesterol alto, que fuman o que tienen problemas del corazón. También puede ocurrir en personas jóvenes, aunque es menos frecuente.
Síntomas
- Debilidad o parálisis en un lado del cuerpo.
- Dificultad para hablar o entender.
- Pérdida de visión repentina.
- Mareo intenso o desmayo.
- Dolor de cabeza muy fuerte, de inicio súbito.
- ⚠Si tuviste síntomas parecidos a un ACV que ya se quitaron, igual debes buscar atención médica el mismo día.
- ⚠Si notas episodios breves de visión borrosa, adormecimiento o dificultad para hablar, pide cita urgente con tu médico.
Síntomas comunes
- Debilidad o entumecimiento repentino en la cara, brazo o pierna, especialmente en un solo lado del cuerpo.
- Dificultad para hablar o entender lo que dicen.
- Pérdida de visión en uno o ambos ojos.
- Mareo o pérdida del equilibrio.
- Confusión repentina.
- Dolor de cabeza intenso sin causa conocida.
Síntomas en niños
- En niños, los síntomas pueden ser parecidos a los de los adultos, pero a veces son difíciles de reconocer. Pueden presentar debilidad en un lado del cuerpo, convulsiones, irritabilidad o somnolencia. Cualquier sospecha requiere atención médica de emergencia.
Síntomas en adultos mayores
- En los adultos mayores, los síntomas pueden confundirse con los de la edad, como mareos o caídas, pero la aparición es repentina. También pueden tener problemas para caminar o cambios repentinos en el comportamiento.
Causas
Causas principales
- La mayoría de los AIT son causados por un coágulo de sangre que viaja hasta el cerebro y bloquea una arteria temporalmente.
- También pueden ser causados por el endurecimiento de las arterias (aterosclerosis), que forma placas de colesterol que reducen el flujo de sangre.
- En algunos casos, un latido irregular del corazón (fibrilación auricular) puede provocar la formación de coágulos.
- La presión arterial muy alta puede dañar las arterias y favorecer la formación de coágulos.
Factores de riesgo
- Presión arterial alta (hipertensión).
- Colesterol alto.
- Diabetes.
- Tabaquismo.
- Sobrepeso u obesidad.
- Sedentarismo.
- Consumo excesivo de alcohol.
- Fibrilación auricular (corazón con ritmo irregular).
- Edad mayor de 55 años.
- Antecedentes familiares de ACV o AIT.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Llama a los servicios de emergencia (112 en España, 911 en muchos países de América Latina) si alguien presenta de repente alguno de los síntomas tipo ACV, aunque desaparezcan en pocos minutos. No esperes a que llegue la mejoría: el tratamiento temprano es clave.
Programe una cita de rutina si:
- Si has tenido episodios breves de debilidad o confusión y no sabes la causa, pide una cita con tu médico de cabecera lo antes posible. El médico podrá hacerte una valoración y derivarte a un especialista si es necesario.
Diagnóstico
El médico te preguntará sobre tus síntomas y tus antecedentes, y te hará un examen físico. También pedirá pruebas para ver cómo fluye la sangre en tu cerebro y descartar otras causas de los síntomas.
Pruebas que se pueden realizar
- Tomografía computarizada o resonancia magnética del cerebro, para ver si hubo un ACV o daño.
- Ecografía Doppler de las arterias carótidas, para comprobar si están estrechas.
- Electrocardiograma, para detectar problemas de ritmo cardíaco como la fibrilación auricular.
- Análisis de sangre, para medir colesterol, azúcar y otros factores de riesgo.
Qué esperar en su cita
La evaluación puede hacerse en urgencias o en una clínica especializada en ACV. Las pruebas suelen ser rápidas e indoloras. En muchos casos, te ingresarán durante unas horas para vigilar tu evolución y ajustar tu tratamiento preventivo.
Tratamiento
El objetivo del tratamiento después de un AIT es prevenir un ACV futuro. Se basa en controlar la presión arterial, el colesterol y la diabetes, y en evitar que se formen coágulos de sangre. El tratamiento puede incluir medicamentos o, a veces, cirugía para abrir una arteria estrecha.
Autocuidado en el hogar
- Toma todos los medicamentos que te recete el médico, aunque te sientas bien.
- Hazte chequeos regulares de presión arterial, colesterol y azúcar.
- Apunta cualquier síntoma nuevo y coméntalo en tu próxima consulta.
- Busca ayuda para dejar de fumar y limita el alcohol.
Tratamientos médicos
Se usan medicamentos para reducir el riesgo de coágulos, siempre recetados por el médico. También se prescriben fármacos para bajar la presión arterial y el colesterol. El médico decidirá la opción más segura para ti. Nunca tomes anticoagulantes ni aspirina por tu cuenta.
¿Cuándo se considera la cirugía?
Si la arteria carótida está muy estrecha por alguna placa de colesterol, un cirujano vascular puede hacer una endarterectomía carotídea, que consiste en abrir la arteria y retirar la placa. Es un procedimiento habitual y seguro cuando la persona puede tolerarlo.
Vivir con esta afección
Después de un AIT, la vida suele volver a la normalidad, pero es necesario un plan de prevención. Lleva contigo una lista de tus medicamentos y sigue las indicaciones de tu médico. Cada persona que tuvo un AIT es diferente, por eso tu plan será personalizado.
Consejos de estilo de vida
- Camina a diario, al menos 30 minutos, si tu médico lo permite.
- Evita el humo del tabaco y busca apoyo para dejarlo.
- Duerme lo suficiente y trata de reducir el estrés con técnicas de relajación.
- Mantén un control del peso corporal.
Dieta y ejercicio
Lleva una dieta variada con abundantes verduras, frutas, legumbres y pescado. Limita la sal, las grasas saturadas y los azúcares. El ejercicio regular, como caminar, nadar o andar en bicicleta, ayuda a controlar la presión arterial y el peso. Siempre consulta a un profesional antes de empezar una rutina nueva.
Salud mental y bienestar emocional
Es normal sentir ansiedad, miedo o tristeza después de un AIT, porque fue una experiencia angustiante. Estas emociones pueden durar unas semanas. Si persisten o dificultan tu día a día, habla con tu médico o con un profesional de la salud mental. No tienes que afrontarlo solo.
Prevención
Sí, en gran medida. La mayoría de los AIT se relacionan con factores de riesgo modificables, como la presión arterial, el tabaquismo, la diabetes, el sobrepeso y la inactividad. Si controlas estos factores con ayuda de tu equipo médico, reduces mucho el riesgo.
Vacunas
Mantén al día tus vacunas, en especial las de la gripe y el neumococo. Algunas infecciones pueden aumentar el riesgo de ACV, por lo que prevenir las infecciones también protege tu salud vascular.
Programas de detección
Hazte revisiones periódicas de presión arterial, colesterol y azúcar, sobre todo si tienes más de 40 años o antecedentes familiares. Tu médico puede evaluar tu riesgo global y recomendarte medidas preventivas.
Complicaciones
Si no se trata
- Si no se trata, el riesgo de sufrir un ACV en los días y semanas siguientes aumenta considerablemente.
- Un ACV puede causar discapacidad permanente, como parálisis o problemas del habla.
- También pueden aparecer problemas de memoria y de pensamiento.
Pronóstico a largo plazo
La buena noticia es que después de un AIT, y con la atención médica adecuada, se puede tener una vida plena y activa. Muchas personas logran reducir tanto el riesgo que nunca llegan a tener un ACV. El primer paso es actuar rápido y seguir el plan de tu médico.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.