Enfermedad de las encías: cómo se trata
Resumen
La enfermedad de las encías es una infección de las encías y de los tejidos que sostienen los dientes. Empieza con la gingivitis, que es la etapa inicial: las encías se ponen rojas, hinchadas y sangran con facilidad. Si no se trata, puede avanzar a periodontitis, una etapa más seria en la que la infección llega al hueso que sujeta los dientes y puede hacer que se aflojen o se pierdan. La buena noticia es que la gingivitis se puede revertir y la periodontitis se puede controlar con tratamiento y buenos hábitos en casa.
Datos clave
- Se debe sobre todo a la placa bacteriana, una película pegajosa que se forma en los dientes y las encías si no se limpia bien todos los días.
- En su etapa inicial (gingivitis) suele ser reversible con una buena higiene y una limpieza profesional.
- El tratamiento no solo cuida la boca: también ayuda a mantener los dientes firmes por más tiempo y a mejorar el aliento.
Sí, es muy común. Es una de las problemas de salud bucal más frecuentes en el mundo: muchas personas tienen algún grado de inflamación de encías sin darse cuenta, porque al principio casi no da molestias.
Puede afectar a personas de cualquier edad. La gingivitis es frecuente en niños, adolescentes y adultos jóvenes. La periodontitis es más común en adultos, sobre todo a partir de los 30 o 40 años, y aumenta con la edad. También tienen más riesgo las personas fumadoras, las que tienen diabetes y las que toman ciertos medicamentos.
Síntomas
- Hinchazón grande en la cara, la boca o el cuello que crece rápido, junto con fiebre alta y dificultad para respirar o tragar: llama a los servicios de emergencia de inmediato (en España, el 112; el número varía según el país).
- Sangrado de encías o de la boca que no se detiene después de 10 a 15 minutos de presión firme.
- Sensación de hinchazón en la garganta o la boca que dificulta respirar o hablar.
- ⚠Dolor intenso en una encía o un diente que no calma
- ⚠Pus, sabor amargo o un bulto con líquido en la encía
- ⚠Fiebre con hinchazón en la boca
- ⚠Un diente que se ha movido mucho de repente o se ha caído
- ⚠Golpe o accidente en la boca con sangrado
Síntomas comunes
- Sangrado de encías al cepillarse los dientes o al usar hilo dental
- Encías rojas, hinchadas o sensibles
- Mal aliento constante o sabor desagradable en la boca
- Encías que se retraen y hacen que los dientes parezcan más largos
- Dientes que se mueven o se sienten flojos
- Separación o espacios nuevos entre los dientes
- Cambios en la forma en que encajan los dientes al morder
- Sensibilidad al frío o al calor en la zona de la encía retraída
Síntomas en niños
- Sangrado al cepillar los dientes, aunque sea poquito
- Encías rojas o inflamadas alrededor de un diente
- Mal aliento frecuente
- Rechazo o pereza para cepillarse porque les molesta o les sangra
- En adolescentes, encías sensibles o inflamadas por cambios hormonales
Síntomas en adultos mayores
- Encías retraídas y dientes que parecen más largos
- Dientes flojos o que se mueven
- Pérdida de piezas dentales
- Boca seca, muchas veces por medicamentos, que aumenta el riesgo de infección
- Mayor dificultad para limpiar bien entre los dientes por prótesis, puentes o falta de destreza en las manos
Causas
Causas principales
- Placa bacteriana: una capa pegajosa de bacterias que se forma en los dientes y las encías y que, si no se retira, inflama las encías.
- Sarro o cálculo dental: la placa que se endurece y ya no se puede quitar con el cepillo; solo un profesional puede retirarla.
- Higiene bucal incompleta o irregular, sobre todo si no se limpia entre los dientes.
- Acumulación de bacterias por prótesis dentales mal ajustadas o aparatos de ortodoncia que dificultan la limpieza.
Factores de riesgo
- Fumar o usar tabaco de cualquier tipo (es uno de los factores de riesgo más importantes)
- Diabetes u otras enfermedades que afectan las defensas del cuerpo
- Cambios hormonales, como el embarazo, la menopausia o la adolescencia
- Medicamentos que reducen la saliva o hinchan las encías (coméntalo con tu profesional de salud)
- Estrés prolongado y falta de sueño
- Alimentación con muchos azúcares y bebidas azucaradas
- Apretar o rechinar los dientes
- Antecedentes familiares de enfermedad de las encías
- Consumo de alcohol en exceso
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Dolor fuerte que no te deja comer o dormir
- Hinchazón con pus o fiebre
- Sangrado que no se detiene
- Un diente que se mueve mucho o se ha caído
Programe una cita de rutina si:
- Sangrado de encías al cepillarte, aunque no duela
- Encías rojas, hinchadas o sensibles que duran más de una o dos semanas
- Mal aliento que no mejora con el cepillado
- Encías que se retraen o dientes que se ven más largos
- Dientes que se mueven o espacios nuevos entre ellos
- No has ido al dentista en más de un año
Diagnóstico
El diagnóstico lo hace un profesional de salud bucal (dentista o higienista dental). Primero te pregunta por tus hábitos, tu salud general y los medicamentos que tomas. Luego mira y toca las encías, y con una sonda fina y suave mide la profundidad del espacio entre el diente y la encía: si ese espacio es más profundo de lo normal, se llama bolsa periodontal y es señal de enfermedad. También puede revisar si las encías sangran con facilidad y pedir radiografías para ver el hueso que sostiene los dientes.
Pruebas que se pueden realizar
- Examen visual y táctil de las encías y los dientes
- Sondaje periodontal: medir con una sonda la profundidad del espacio entre diente y encía
- Radiografías dentales para ver el hueso de soporte
- Revisión de tu historial médico y de los medicamentos que tomas
- En algunos casos, análisis de sangre o pruebas indicadas por tu médico si se sospecha otra condición
Qué esperar en su cita
La revisión es rápida y no suele doler, aunque si las encías están inflamadas puede haber algo de molestia. Es normal que sangren un poquito durante la exploración. Al final, el profesional te explicará en qué estado están tus encías, qué necesita tu boca y con qué frecuencia conviene revisarte. Anota tus dudas antes de la cita para no olvidarlas.
Tratamiento
El objetivo del tratamiento es quitar la infección, reducir la inflamación y evitar que se dañe el hueso que sostiene los dientes. El plan depende de si es gingivitis o periodontitis y de tu salud general. Casi siempre combina lo que haces en casa todos los días con la limpieza profesional, y luego un seguimiento periódico para mantener los resultados.
Autocuidado en el hogar
- Cepíllate los dientes dos veces al día, unos dos minutos cada vez, con pasta dental con flúor y un cepillo suave.
- Limpia entre los dientes una vez al día con hilo dental, cepillos interdentales o palillos especiales: es donde más se acumula la placa.
- Cepilla con movimientos suaves y circulares cerca de la encía, sin presionar fuerte.
- Si fumas, dejar el tabaco es una de las cosas que más ayuda a tus encías.
- Bebe agua a lo largo del día y limita las bebidas azucaradas y los dulces entre comidas.
- Cambia el cepillo cada tres o cuatro meses, o antes si las cerdas están abiertas.
- Asiste a las revisiones y limpiezas profesionales en la frecuencia que te indiquen.
Tratamientos médicos
El tratamiento profesional suele empezar con una limpieza profunda: el profesional retira la placa y el sarro de los dientes y de debajo de la encía, y alisa la superficie de la raíz para que las bacterias tengan menos donde pegarse. Puede hacerse por zonas y con anestesia local para que no duela. En algunos casos se indica un enjuague o un gel antiséptico, o un antibiótico, pero solo cuando un profesional lo receta y lo controla: nunca uses estos productos por tu cuenta ni los pidas sin indicación. Después del tratamiento hay una revisión para ver cómo responden las encías, y a partir de ahí se programan mantenimientos periódicos. Los cambios en casa son parte del tratamiento, no un extra.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía se considera cuando la limpieza profunda no es suficiente, cuando hay bolsas muy profundas o cuando se ha perdido mucho tejido. Puede incluir levantar la encía para limpiar mejor la raíz, reducir bolsas, colocar un injerto de encía en zonas donde la raíz ha quedado expuesta, o extraer un diente que ya no se puede salvar. No es el primer paso y se decide caso por caso con tu profesional, explicándote beneficios y riesgos.
Vivir con esta afección
Con la enfermedad de las encías se puede vivir bien si se convierte el cuidado bucal en una rutina sencilla y constante. Lo importante no es hacerlo perfecto un día, sino hacerlo bien casi todos los días. Los mantenimientos con tu profesional son parte del tratamiento continuo: ayudan a que la enfermedad se quede quieta.
Consejos de estilo de vida
- Deja el tabaco, o pide ayuda para reducirlo poco a poco
- Duerme lo suficiente y busca maneras de bajar el estrés
- Si aprietas o rechinás los dientes, coméntalo con tu dentista
- Mantén controlada tu salud general, sobre todo si tienes diabetes
- Revisa con tu médico los medicamentos que puedan afectar tu boca o tu saliva
- Usa protector bucal si haces deportes de contacto
Dieta y ejercicio
Una alimentación variada y con poca azúcar ayuda a tus encías y a tus dientes. Prioriza verduras, frutas, cereales integrales, legumbres, huevos, pescado y carnes magras, y toma agua como bebida principal. Intenta no picar dulces todo el día: es mejor comerlos en una comida y luego cepillarte. El ejercicio regular mejora la circulación y el control de la diabetes y del estrés, y eso también favorece la salud de tu boca.
Salud mental y bienestar emocional
A muchas personas les preocupa el mal aliento, el sangrado o la idea de perder dientes, y eso puede afectar la confianza y el ánimo. Es comprensible y no estás solo. Hablar con tu profesional de salud bucal con franqueza ayuda: casi siempre hay algo que se puede hacer. Si la preocupación por tu boca te genera ansiedad, tristeza o te aísla, cuéntaselo a un profesional de salud mental; pedir apoyo es un paso de cuidado, no una debilidad.
Prevención
En gran medida, sí. La gingivitis se puede prevenir y revertir, y la periodontitis se puede prevenir o mantener controlada. La clave está en quitar la placa todos los días con un cepillado cuidadoso y limpieza entre los dientes, no fumar y acudir a revisiones profesionales periódicas.
Programas de detección
No hay una prueba de sangre para detectar la enfermedad de las encías: la revisión la hace un profesional de salud bucal mirando y midiendo tus encías. Se recomienda una revisión al menos una vez al año, y con más frecuencia si ya tienes enfermedad de las encías, fumas, tienes diabetes o estás embarazada.
Complicaciones
Si no se trata
- Retracción de las encías y raíces expuestas, con sensibilidad
- Pérdida del hueso que sostiene los dientes
- Dientes flojos y pérdida de piezas dentales
- Abscesos, pus e infecciones dolorosas
- Mal aliento persistente que afecta la vida social
- Dificultad para masticar y cambios en la mordida
- Peor control de la diabetes y mayor inflamación general del cuerpo
Pronóstico a largo plazo
El panorama es bueno. En la gingivitis, las encías suelen volver a la normalidad en pocas semanas con buena higiene y una limpieza profesional. En la periodontitis, el objetivo es detener el avance y conservar los dientes: muchas personas lo logran durante años con tratamiento y mantenimiento. Si ya se perdió algo de hueso o algún diente, todavía hay mucho por hacer para proteger lo que queda. Lo más importante es empezar y sostener el cuidado en el tiempo.
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Última actualización: 3 de noviembre de 2026
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