Donación y trasplante de órganos
Resumen
Donar un órgano es dar, en vida o después de morir, un órgano o una parte de él para que otra persona pueda salvar su vida o vivir mejor. El trasplante es la operación en la que ese órgano se coloca en el cuerpo de quien lo necesita. Un mismo donante puede ayudar a varias personas: por ejemplo, con dos riñones, el hígado, el corazón, los pulmones o tejidos como las córneas. La donación es un gesto voluntario, altruista y gratuito: un órgano no se puede vender ni comprar.
Datos clave
- La donación es una decisión voluntaria y gratuita. En muchos países, la familia confirma la decisión del donante en el momento, por eso es muy útil hablar del tema en casa.
- Un solo donante fallecido puede ayudar a salvar o mejorar la vida de varias personas.
- También existe la donación en vida, por ejemplo de un riñón o de una parte del hígado. Siempre pasa por una evaluación médica y legal muy cuidadosa.
- El trasplante es un tratamiento, no una cura definitiva: después hace falta seguimiento médico y medicación de por vida para que el cuerpo no rechace el órgano.
Sí, es una actividad sanitaria habitual. En España y en varios países de América Latina se realizan miles de trasplantes cada año, y muchas personas viven durante décadas con un órgano trasplantado. Aun así, siempre hay más personas en lista de espera que órganos disponibles.
Puede necesitar un trasplante cualquier persona, a cualquier edad, cuando un órgano deja de funcionar bien: riñón, hígado, corazón, pulmón, páncreas o intestino. Y cualquier persona mayor de edad puede decidir ser donante, salvo algunas excepciones médicas que valora el equipo sanitario. La enfermedad que lleva al trasplante no entiende de edades, países ni nivel económico.
Síntomas
- Dificultad para respirar en reposo o que empeora rápido.
- Dolor fuerte en el pecho o desmayo.
- Dolor abdominal intenso con el vientre duro, o vómitos con sangre.
- Dejar de orinar por completo o notar que el cuerpo se hincha en horas.
- Confusión súbita, convulsiones o pérdida de conciencia.
- Tras un trasplante: fiebre alta con escalofríos, herida con pus, enrojecimiento que se extiende o sangrado que no se detiene.
- ⚠Hinchazón nueva o que aumenta en pocos días, o ganar varios kilos de peso rápidamente.
- ⚠Orinar bastante menos de lo normal durante uno o dos días.
- ⚠Cansancio que empeora de forma clara en pocos días.
- ⚠Fiebre no muy alta pero que se mantiene, o malestar general que va a más.
- ⚠Picor intenso en la piel, náuseas o vómitos que no permiten comer ni beber bien.
- ⚠Tras un trasplante: temblores, molestias o efectos secundarios de la medicación que te preocupan.
Síntomas comunes
- Cansancio intenso que no mejora con el descanso.
- Falta de aire al caminar, subir escaleras o hacer esfuerzos pequeños.
- Hinchazón en piernas, tobillos, párpados o vientre.
- Orinar mucho menos de lo habitual.
- Náuseas, pérdida de apetito, picor en la piel o sabor raro en la boca.
- Palpitaciones, mareos o desmayos.
- Somnolencia, dificultad para concentrarse o sentirse confundido.
Síntomas en niños
- Ganar poco peso o crecer más despacio de lo esperado.
- Cansarse enseguida al jugar o quedarse sin aire.
- Infecciones que se repiten o tardan en curarse.
- Hinchazón de párpados o de piernas, sobre todo por la mañana.
- Labios o dedos con tono azulado.
- Orinar poco o mojar la cama de nuevo después de haber dejado el pañal.
Síntomas en adultos mayores
- Cansancio o debilidad que aparece poco a poco y se nota más de lo normal para su edad.
- Pérdida de apetito y de peso sin motivo claro.
- Confusión, desorientación o somnolencia inusual.
- Hinchazón de piernas que empeora al final del día.
- Menos ganas de hacer cosas, aislamiento o desánimo.
Causas
Causas principales
- Enfermedad renal crónica que avanza hasta que los riñones dejan de filtrar bien.
- Diabetes y presión arterial alta mal controladas durante años, que dañan riñones, corazón o vasos sanguíneos.
- Enfermedad del hígado por alcohol, por grasa acumulada o por virus de la hepatitis.
- Insuficiencia cardiaca o enfermedades del corazón y de las válvulas.
- Enfermedades del pulmón como la fibrosis o la enfermedad pulmonar obstructiva grave.
- Problemas de nacimiento (congénitos) en el corazón, el riñón o el hígado.
- Infecciones graves o accidentes con lesiones importantes.
- En algunos casos, causas poco frecuentes o desconocidas.
Factores de riesgo
- Diabetes o presión arterial alta sin buen control.
- Tabaquismo.
- Consumo elevado y mantenido de alcohol.
- Obesidad y sedentarismo.
- Antecedentes familiares de enfermedad renal, hepática o cardiaca.
- Algunas infecciones que dañan el hígado o los riñones.
- Uso prolongado de ciertos medicamentos que pueden afectar al riñón o al hígado (consulta siempre con tu equipo sanitario).
- Edad avanzada, que no impide el trasplante pero sí obliga a una valoración más completa.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si notas hinchazón nueva, orinas mucho menos o te falta el aire de forma que te limita en el día a día.
- Si tienes fiebre, vómitos que no paran o dolor fuerte que no cede.
- Si has recibido un trasplante y aparece fiebre, menos orina, dolor en la zona del órgano o cambios en la herida.
- Si las pruebas de control muestran valores alterados y tu equipo te pide contacto inmediato.
Programe una cita de rutina si:
- Si quieres ser donante o tienes dudas sobre cómo dejar constancia de tu decisión.
- Si tienes diabetes, presión alta o enfermedad renal en la familia y quieres revisar tu función de riñón.
- Si te han hablado de un posible trasplante y quieres entender el proceso con calma.
- Si estás en lista de espera y necesitas resolver dudas sobre medicación, viajes o vacunas.
Diagnóstico
El trasplante no es una enfermedad ni algo que se diagnostique: es un tratamiento. Lo que sí se estudia es por qué un órgano está fallando y si un trasplante es la mejor opción para ti. El equipo médico revisa tu historia, te explora y pide pruebas para medir cuánto funciona el órgano y si tu cuerpo está en condiciones de recibir uno nuevo. Si la respuesta es sí, se inicia el estudio para entrar en lista de espera.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de sangre y de orina para ver cómo funcionan riñón, hígado y el resto del organismo.
- Pruebas de imagen como ecografía, tomografía o resonancia.
- Pruebas del corazón y de los pulmones, como electrocardiograma o pruebas de esfuerzo.
- En ocasiones, una biopsia: tomar una muestra muy pequeña del órgano para estudiarla.
- Pruebas de compatibilidad con el posible donante: grupo sanguíneo y características de los tejidos.
- Revisión de infecciones previas y del calendario de vacunas.
- Valoración de tu estado general, tu alimentación, tu salud mental y tu red de apoyo.
Qué esperar en su cita
El estudio puede durar semanas y suele incluir varias visitas. No es una carrera: se hace con cuidado para elegir bien. Si entras en lista de espera, el tiempo de espera varía mucho según el órgano, el grupo sanguíneo, tu situación clínica y el país. Mientras esperas, hay que seguir el tratamiento indicado y mantenerse localizable, porque puede aparecer un órgano en cualquier momento.
Tratamiento
El tratamiento para una persona con un órgano que ha dejado de funcionar puede incluir medidas de soporte (por ejemplo, diálisis cuando fallan los riñones) y, cuando es la mejor opción, un trasplante. El proceso de donación también forma parte del tratamiento: cuando una persona fallece en las condiciones adecuadas, el equipo sanitario valora la donación con respeto y siempre con la familia informada. En la donación en vida, el donante pasa por una evaluación completa para asegurar que no corre riesgos innecesarios.
Autocuidado en el hogar
- Mantén tus vacunas al día y consulta antes de viajar a zonas con infecciones frecuentes.
- Sigue las citas de revisión y los análisis de control aunque te sientas bien.
- Toma la medicación exactamente como te indique tu equipo, sin cambiar nada por tu cuenta.
- Avisa siempre a cualquier profesional sanitario de que llevas un trasplante antes de un tratamiento nuevo.
- Cuida la higiene de manos y evita el contacto con personas con infecciones respiratorias o digestivas.
- Ten a mano un teléfono de contacto de tu equipo de trasplante y avisa si cambias de domicilio o de número.
- Duerme lo suficiente y pide ayuda cuando la necesites: el cansancio emocional también cuenta.
Tratamientos médicos
El trasplante es una cirugía, y después del trasplante se usan medicamentos que controlan el sistema inmunitario (las defensas del cuerpo) para que no ataque al órgano nuevo. Esos medicamentos se toman de por vida y requieren controles periódicos de sangre para ajustarlos. Además se tratan las infecciones si aparecen, se vigilan la presión arterial, el azúcar y el colesterol, y se revisan las vacunas. Si en algún momento el órgano no funciona como se espera, el equipo puede ajustar el tratamiento o valorar otras opciones.
¿Cuándo se considera la cirugía?
Se plantea la cirugía de trasplante cuando el órgano ha perdido buena parte de su función y las demás opciones ya no bastan para mantener una vida aceptable. La decisión se toma entre tú y el equipo médico, teniendo en cuenta tu estado general, otras enfermedades que puedas tener y tu deseo expresado. En la donación en vida, la cirugía del donante se programa solo si cumple todos los requisitos de seguridad.
Vivir con esta afección
La vida después de un trasplante suele recuperar una rutina bastante normal: trabajo, estudios, familia y planes. Lo que cambia es el cuidado: revisiones frecuentes al principio y más espaciadas con el tiempo, análisis periódicos y mucha atención a las señales de infección o de rechazo. Muchas personas llevan una tarjeta o pulsera que indica que tienen un trasplante, útil en caso de urgencia.
Consejos de estilo de vida
- Evita el tabaco por completo y reduce al mínimo el alcohol, o suprime lo si tu equipo te lo indica.
- Protégete del sol con sombrero, ropa y crema, porque algunos tratamientos hacen la piel más sensible.
- Extrema la higiene en la cocina y evita alimentos crudos o poco cocinados si te lo recomiendan.
- Consulta antes de viajar, especialmente a zonas con enfermedades infecciosas o con vacunas obligatorias.
- Mantén un peso saludable y muévete a diario dentro de lo que te permita tu estado.
- Pide a tu entorno que te avise si tienen catarro, gripe o varicela reciente, para tomar precauciones.
Dieta y ejercicio
La alimentación saludable ayuda a cuidar el órgano trasplantado y el corazón: verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, pescado y carnes magras, con poca sal y pocos ultraprocesados. Si hay que controlar el potasio, el fósforo, el azúcar o el colesterol, tu equipo te dará pautas concretas. El ejercicio regular y suave, como caminar, nadar o montar en bicicleta estática, mejora el ánimo, la fuerza y la salud del corazón. Empieza poco a poco y consulta qué actividad es segura para ti.
Salud mental y bienestar emocional
Es normal sentir miedo antes del trasplante, ansiedad en la espera y una mezcla de alegría y agobio después. Algunas personas se sienten culpables por haber recibido un órgano o piensan mucho en el donante. Todo eso se puede hablar y mejorar con apoyo. Si en algún momento sientes que no puedes más, que todo te supera o tienes pensamientos de hacerte daño, busca ayuda urgente: llama a los servicios de emergencia de tu país (112 en España) o a un servicio de atención psicológica de tu zona. Pedir ayuda no es una debilidad; es parte del cuidado.
Prevención
No siempre se puede evitar un trasplante, pero sí se puede reducir el riesgo de que un órgano falle. Cuidar la presión arterial, el azúcar en sangre y el peso, no fumar, moderar el alcohol y hacerse revisiones periódicas protege el riñón, el corazón y el hígado. En cambio, la necesidad de donar órganos no se prevé: depende de que haya personas dispuestas a donar y de que las familias conozcan esa decisión.
Vacunas
Las vacunas son una parte importante del cuidado antes y después de un trasplante. Tu equipo revisará tu calendario vacunal y te dirá cuáles conviene poner y cuándo, porque algunas no se pueden administrar con cierto tipo de tratamiento. También es útil que las personas que viven contigo estén vacunadas para protegerte.
Programas de detección
Hacerse análisis de sangre y orina de forma periódica, medir la presión arterial y controlar el azúcar permite detectar a tiempo problemas de riñón, hígado o corazón. Si tienes antecedentes familiares de enfermedad renal o hepática, coméntalo en tu consulta para valorar controles más frecuentes. En el embarazo y en algunas enfermedades crónicas, el seguimiento regular también ayuda a prevenir complicaciones.
Complicaciones
Si no se trata
- El órgano sigue perdiendo función y los síntomas empeoran poco a poco.
- Acumulación de líquidos en piernas y pulmones, con falta de aire.
- Necesidad de tratamientos de soporte como la diálisis en el fallo renal.
- Alteraciones del ritmo del corazón, infecciones o sangrados.
- Riesgo grave para la vida si el fallo avanza sin atención.
- Después de un trasplante, el rechazo o las infecciones si no se sigue el tratamiento y los controles.
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las personas trasplantadas recupera una vida activa y llena de proyectos, y muchas viven con su órgano durante años o décadas. No todo es perfecto ni igual para todos: hay revisiones, medicación y momentos difíciles. Pero con buen seguimiento, apoyo cercano y hábitos saludables, el futuro suele ser esperanzador. Y si estás en lista de espera, tu equipo trabaja cada día para encontrar el órgano adecuado.
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Fuentes y orientación
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Última actualización: 3 de noviembre de 2026
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