Stent en la arteria renal: qué es y qué esperar
Resumen
La arteria renal es el vaso que lleva sangre a cada riñón. A veces esa arteria se estrecha (los médicos lo llaman «estenosis de la arteria renal»), y llega menos sangre al riñón. Para abrirla se puede colocar un stent: un tubito de malla metálica muy fina que se deja dentro de la arteria y actúa como un andamio, manteniéndola abierta. El stent se coloca con un catéter (un tubo delgado y flexible) que entra por una arteria de la ingle o de la muñeca, casi siempre sin necesidad de cirugía abierta y con anestesia local. Es un procedimiento que realiza un equipo especializado, normalmente un radiólogo intervencionista o un especialista en vasos sanguíneos.
Datos clave
- El objetivo del stent es mejorar el flujo de sangre al riñón y ayudar a controlar la presión arterial y la función del riñón.
- Se coloca por dentro de los vasos, a través de un pequeño pinchazo, así que la recuperación suele ser más rápida que con una cirugía abierta.
- No todo estrechamiento necesita un stent: el equipo médico decide según cada persona, sus síntomas y sus pruebas.
El estrechamiento de la arteria renal no es de las enfermedades más frecuentes y colocar un stent es un procedimiento que se reserva para casos concretos. Muchas personas con esta estrechez nunca necesitan un stent, porque se controlan bien con cambios en el estilo de vida y tratamiento médico.
Aparece sobre todo en adultos de mediana edad y mayores que tienen factores de riesgo cardiovascular, como presión alta, colesterol alto, diabetes o tabaquismo. También puede darse en mujeres jóvenes por un problema de la pared de la arteria que no tiene que ver con el colesterol (se llama displasia fibromuscular: un crecimiento anormal de las células de la pared del vaso). En niños es poco frecuente.
Síntomas
- Dolor en el pecho, presión en el pecho o dolor que baja por el brazo.
- Falta de aire repentina y grave, o dificultad para respirar en reposo.
- Debilidad o entumecimiento de un lado del cuerpo, boca torcida o dificultad para hablar.
- Presión arterial muy alta acompañada de dolor de cabeza intenso, confusión o cambios en la visión.
- Dolor muy fuerte en el costado o la espalda, con o sin sangre en la orina.
- Sangrado abundante, hinchazón grande o dolor que aumenta mucho en el lugar del pinchazo tras el procedimiento.
- Fiebre alta con escalofríos después del procedimiento.
- ⚠Presión arterial que sube y no baja con la medicación indicada.
- ⚠Orinar mucho menos de lo habitual o no orinar en muchas horas.
- ⚠Hinchazón rápida de piernas, tobillos o cara.
- ⚠Enrojecimiento, calor o supuración en el punto de entrada del catéter.
- ⚠Hormigueo, palidez o sensación de frío en la pierna o el brazo por donde se entró.
Síntomas comunes
- Muchas veces no hay síntomas y el estrechamiento se descubre al estudiar una presión arterial difícil de controlar.
- Presión arterial alta que sigue elevada aunque se tomen varios medicamentos.
- Un sonido o «soplo» que el médico escucha con el fonendoscopio al auscultar el abdomen.
- Cansancio, falta de aire o hinchazón en tobillos y piernas por la presión alta o por retención de líquidos.
- Análisis de sangre que muestran que el riñón no está filtrando tan bien como antes, o cambios en la cantidad de orina.
- Dolor de cabeza, mareos o visión borrosa cuando la presión está muy alta.
Síntomas en niños
- Es poco frecuente; cuando ocurre, suele detectarse por una presión arterial alta encontrada en una revisión.
- Dolores de cabeza repetidos, cansancio o malestar general sin causa clara.
- En algunos casos, crecimiento más lento de lo esperado para su edad.
Síntomas en adultos mayores
- Presión arterial que se vuelve más difícil de controlar con el paso de los años.
- Empeoramiento lento de la función del riñón en los análisis.
- Hinchazón de piernas o falta de aire, que también pueden relacionarse con el corazón o los vasos sanguíneos.
- Síntomas de estrechamiento de arterias en otras partes del cuerpo, como dolor al caminar o problemas circulatorios.
Causas
Causas principales
- Aterosclerosis: acumulación de grasa y calcio en la pared de la arteria, lo que la endurece y la estrecha. Es la causa más frecuente en adultos mayores.
- Displasia fibromuscular: un crecimiento anormal del tejido de la pared de la arteria, que no tiene que ver con el colesterol. Es más común en mujeres jóvenes.
- Otras causas menos frecuentes: lesiones por radioterapia, inflamación de los vasos sanguíneos o compresiones externas.
Factores de riesgo
- Presión arterial alta mantenida en el tiempo.
- Colesterol o triglicéridos altos.
- Diabetes.
- Tabaquismo.
- Edad avanzada y ser hombre, en el caso de la causa aterosclerótica.
- Enfermedad arterial en otras zonas del cuerpo, como corazón, piernas o cuello.
- Antecedentes familiares de problemas cardiovasculares.
- Exceso de peso y vida sedentaria.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tu presión arterial sigue muy alta a pesar del tratamiento y tienes dolor de cabeza fuerte, visión borrosa o confusión, busca atención inmediata.
- Si notas menos cantidad de orina o hinchazón rápida en las piernas, consulta el mismo día.
- Después de un procedimiento: sangrado que no se detiene, dolor creciente o fiebre.
- Dolor en el pecho o falta de aire repentina: llama a los servicios de emergencia.
Programe una cita de rutina si:
- Si tu presión arterial necesita cada vez más medicamentos para controlarse.
- Si tus análisis muestran que la función del riñón está bajando poco a poco.
- Si el médico escuchó un soplo en el abdomen durante una revisión.
- Si tienes varios factores de riesgo cardiovascular y quieres revisar cómo están tus riñones y tus vasos.
- Para revisar el stent y tus medicamentos en las citas de seguimiento.
Diagnóstico
El proceso empieza con una conversación sobre tus síntomas y tus antecedentes, y con la toma de la presión arterial en varias ocasiones. Después se hacen análisis de sangre y de orina para ver cómo funcionan los riñones, y pruebas de imagen para mirar las arterias. Con todo ello, el especialista valora si existe un estrechamiento, si está afectando al riñón y si un stent podría ayudarte.
Pruebas que se pueden realizar
- Medición de la presión arterial varias veces y revisión de los medicamentos que tomas.
- Análisis de sangre para comprobar la función del riñón y el colesterol, y análisis de orina.
- Ecografía Doppler de las arterias renales: una ecografía que también muestra cómo circula la sangre.
- Angiotomografía o angiorresonancia: pruebas de imagen que dibujan las arterias con detalle.
- Arteriografía: un estudio con contraste que permite ver la arteria por dentro; a veces se aprovecha para colocar el stent en el mismo acto.
- Valoración del corazón y de otras arterias, si el equipo lo considera necesario.
Qué esperar en su cita
Algunas pruebas requieren acudir en ayunas o beber un líquido de contraste. Te explicarán si debes suspender algún medicamento unos días antes, así que pregunta siempre a tu equipo de salud y no lo decidas por tu cuenta. Si tienes problemas de riñón o alergias al contraste, avisa antes de la prueba. Los resultados suelen comentarse en una consulta posterior, donde también se aclaran las opciones de tratamiento.
Tratamiento
El tratamiento depende de cada persona. En muchos casos basta con controlar la presión arterial, el colesterol y la glucosa, y cuidar los hábitos. Cuando el estrechamiento es importante y provoca presión alta difícil de controlar o un empeoramiento de la función del riñón, el equipo puede proponer abrir la arteria con un stent. La decisión se toma valorando riesgos y beneficios, y se comenta contigo con calma.
Autocuidado en el hogar
- Toma la medicación tal como te la indicaron y no la cambies sin consultar.
- Mide tu presión arterial en casa si te lo aconsejan y anota los valores para llevarlos a la consulta.
- Deja de fumar; es una de las medidas que más protege tus arterias y tus riñones.
- Bebe suficiente agua, salvo que te hayan indicado limitar los líquidos.
- Acude a las revisiones y a las pruebas de seguimiento aunque te sientas bien.
- Cuida el lugar del pinchazo tras el procedimiento: evita esfuerzos intensos los primeros días y sigue las indicaciones del equipo.
Tratamientos médicos
El tratamiento médico se centra en bajar y controlar la presión arterial, reducir el colesterol y cuidar la glucosa cuando hay diabetes. Se usan distintos grupos de medicamentos según cada caso: algunos relajan los vasos sanguíneos, otros ayudan a eliminar líquido y otros mejoran el colesterol. También se pueden indicar medicamentos para evitar que se formen coágulos. Tu equipo de salud elegirá lo más adecuado para ti y ajustará la pauta con el tiempo; nunca empieces ni dejes un medicamento por tu cuenta.
¿Cuándo se considera la cirugía?
El stent se valora cuando el estrechamiento es significativo y hay presión arterial alta que no se controla bien con medicamentos, o cuando la función del riñón empeora y se relaciona con esa arteria. Se realiza en una sala de radiología intervencionista: se adormece la zona del pinchazo, se introduce el catéter y se coloca un pequeño balón para abrir la arteria, dejando el stent en su sitio. Suele durar alrededor de una o dos horas y a menudo permite volver a casa el mismo día o al día siguiente. En casos poco habituales, con arterias muy dañadas, el equipo puede plantear una cirugía abierta (un puente o «bypass»), y lo explicará con detalle si llega el momento.
Vivir con esta afección
Después de un stent es habitual seguir un control de la presión arterial y de la función del riñón, con análisis y alguna prueba de imagen para comprobar que la arteria sigue bien abierta. La mayoría de las personas vuelve poco a poco a su rutina en unos días. Es normal tener dudas al principio; apúntalas y llévalas a la siguiente consulta.
Consejos de estilo de vida
- Mantén una rutina de sueño y descanso lo más regular posible.
- Evita el tabaco y el humo de segunda mano.
- Reduce la sal de las comidas y limita los ultraprocesados.
- Controla el peso con cambios sostenibles, sin dietas muy restrictivas.
- Muévete cada día dentro de lo que te permita tu estado de salud.
- Modera el alcohol.
- Aprende a medir tu presión y a reconocer cuándo debes consultar.
Dieta y ejercicio
Una alimentación variada, con verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, pescado y aceite de oliva, y con poca sal, ayuda a cuidar la presión arterial y los vasos sanguíneos. En cuanto al ejercicio, caminar, nadar o montar en bicicleta de forma regular suele ser beneficioso; empieza poco a poco y pregunta a tu equipo de salud qué intensidad es adecuada para ti, sobre todo en las primeras semanas tras el procedimiento.
Salud mental y bienestar emocional
Es frecuente sentir preocupación ante una prueba de las arterias o un procedimiento como el stent: miedo a que salga mal, a los resultados o a los cambios en la vida diaria. También puede aparecer cansancio emocional si llevas años con medicamentos y controles. Hablar de lo que sientes con tu familia, con tu equipo de salud o con un profesional de salud mental ayuda mucho. Si la ansiedad o la tristeza te acompañan casi todos los días o te cuesta funcionar, pide apoyo: no tienes que afrontarlo solo.
Prevención
No siempre se puede prevenir, porque algunas causas, como la displasia fibromuscular, no dependen de los hábitos. Aun así, cuidar la salud cardiovascular reduce el riesgo de que las arterias se estrechen: controlar la presión arterial, el colesterol y la glucosa, no fumar, mantener un peso saludable y moverse con regularidad son medidas con mucho impacto.
Vacunas
No existe una vacuna específica contra el estrechamiento de la arteria renal. Mantener al día las vacunas recomendadas para tu edad y estado de salud, y consultar sobre la vacuna de la gripe si tienes enfermedad cardiovascular o renal, es una buena forma de protegerte en general.
Programas de detección
No se recomienda buscar esta enfermedad en personas sin síntomas. Sí conviene medir la presión arterial en las revisiones habituales y revisar la función del riñón con análisis si tienes factores de riesgo. Si ya te han colocado un stent, se hará seguimiento con pruebas de imagen y análisis según te indiquen.
Complicaciones
Si no se trata
- La presión arterial puede mantenerse alta y ser cada vez más difícil de controlar, lo que daña el corazón y los vasos.
- La función del riñón puede ir bajando poco a poco, y en algunos casos llegar a una enfermedad renal crónica.
- Aumenta el riesgo de problemas cardiovasculares, como infarto o accidente cerebrovascular.
- Puede aparecer retención de líquidos, con hinchazón e falta de aire.
- El propio procedimiento tiene riesgos poco frecuentes, como sangrado, infección, daño a la arteria o reacción al contraste; el equipo los explica antes.
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las personas a las que se coloca un stent evoluciona bien y nota mejoras en la presión arterial o en la función del riñón, sobre todo si además cuida los hábitos y sigue el tratamiento. Algunos necesitan ajustes con el tiempo o una nueva revisión de la arteria, y eso no significa que haya fracasado nada: forma parte del seguimiento habitual. Con controles regulares y un buen apoyo médico, es posible llevar una vida activa y tranquila.
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Última actualización: 3 de noviembre de 2026
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