Congelación de embriones (criopreservación)
Resumen
La congelación de embriones, también llamada criopreservación de embriones, es un procedimiento que forma parte de los tratamientos de reproducción asistida. Consiste en conservar embriones a temperaturas muy bajas, por debajo de los -150 °C, para poder usarlos más adelante. Un embrión es el conjunto de células que se forma cuando un óvulo y un espermatozoide se unen en el laboratorio. Se guardan en tanques con nitrógeno líquido y pueden conservarse durante años. Más adelante, cuando la persona o la pareja lo decide, el embrión se descongela y se coloca en el útero para intentar un embarazo.
Datos clave
- La congelación de embriones forma parte de técnicas como la fecundación in vitro (FIV), en la que el óvulo y el espermatozoide se unen en el laboratorio.
- Permite intentar un embarazo más adelante sin repetir la estimulación hormonal ni la extracción de óvulos.
- Se usa un método llamado vitrificación, que enfría el embrión muy rápido para que no se formen cristales de hielo que lo dañen.
- No todos los embriones sobreviven al proceso de congelar y descongelar; el equipo médico puede explicar las posibilidades en cada caso concreto.
- El tiempo de almacenamiento y el destino final de los embriones que no se usan se acuerdan con el equipo médico y dependen de las normas de cada país.
Sí, es muy habitual. En muchos ciclos de reproducción asistida se generan más embriones de los que se transfieren en ese momento, y la congelación permite guardarlos para más adelante. Es una práctica estándar en las clínicas de fertilidad de España y de América Latina.
A personas y parejas que se someten a técnicas de reproducción asistida. También se ofrece a personas que van a recibir tratamientos que pueden afectar a su fertilidad, como ciertas cirugías, la quimioterapia o la radioterapia, y a quienes desean preservar la posibilidad de tener hijos en el futuro por motivos personales, laborales o de salud.
Síntomas
- Dificultad para respirar o sensación de falta de aire.
- Dolor abdominal muy intenso, o abdomen muy hinchado, duro y doloroso.
- Vómitos que no paran o imposibilidad de beber y mantener líquidos.
- Orinar muy poco o nada.
- Fiebre alta con escalofríos, o sangrado vaginal abundante después de la punción.
- ⚠Aumento rápido de peso en pocos días junto con hinchazón abdominal.
- ⚠Dolor pélvico que va en aumento en lugar de mejorar.
- ⚠Enrojecimiento, calor o secreción en la zona de la punción.
- ⚠Sangrado vaginal que no cesa o va a más.
Síntomas comunes
- Hinchazón abdominal leve y sensación de pesadez durante los días de estimulación hormonal.
- Molestias o calambres parecidos a los de la regla después de la extracción de óvulos; suelen durar uno o dos días.
- Manchado o sangrado vaginal leve tras la punción.
- Sensibilidad en los pechos, cansancio o cambios de humor por el efecto de las hormonas.
- Gases, estreñimiento o algo de sueño después de la sedación.
Causas
Causas principales
- Guardar los embriones que sobran de un ciclo de FIV, para no tener que repetir la estimulación hormonal y la punción.
- Transferir un solo embrión en cada intento, lo que reduce el riesgo de embarazo múltiple, y conservar el resto.
- Preservar la fertilidad antes de tratamientos que pueden dañarla, como quimioterapia, radioterapia o cirugías del aparato reproductor.
- Deseo de retrasar la maternidad o la paternidad por motivos personales, laborales, económicos o de salud.
- Antecedentes de pérdidas de embarazo o riesgo de transmitir enfermedades genéticas, casos en los que puede estudiarse el embrión antes de transferirlo.
Factores de riesgo
- Edad avanzada de la persona que aporta los óvulos, sobre todo por encima de los 35-38 años.
- Reserva ovárica baja, es decir, menos óvulos disponibles de lo habitual.
- Calidad del semen disminuida.
- Tabaquismo, consumo habitual de alcohol u otras drogas.
- Peso muy alto o muy bajo, y obesidad.
- Enfermedades crónicas no bien controladas, como diabetes o problemas de tiroides.
- Causas de infertilidad en la persona gestante o en su pareja.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tras la punción aparece dolor intenso, hinchazón rápida del abdomen, falta de aire o dejas de orinar: acude a urgencias o llama al servicio de emergencias.
- Fiebre alta, escalofríos o signos de infección en la zona de la punción.
- Sangrado vaginal abundante que no disminuye.
Programe una cita de rutina si:
- Antes de empezar el tratamiento, para resolver dudas sobre el proceso, las hormonas y los riesgos.
- Para revisar el documento de consentimiento y las condiciones de almacenamiento de los embriones.
- Si tienes dudas sobre qué hacer con los embriones que no vayas a usar.
- Si te sientes muy ansioso o ansiosa o con bajo estado de ánimo durante el proceso.
- Si cambias de opinión sobre el número de embriones o sobre el momento de la transferencia.
Diagnóstico
La congelación de embriones no es una enfermedad que se diagnostique, sino un procedimiento que se indica después de una valoración de fertilidad. Esa valoración sirve para conocer tu situación, elegir el tratamiento más adecuado y estimar las posibilidades de éxito. Incluye una entrevista sobre tus antecedentes y una serie de pruebas sencillas.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de sangre para medir hormonas relacionadas con la fertilidad y para descartar infecciones.
- Ecografía transvaginal para ver los ovarios, el útero y cómo responden los folículos.
- Seminograma, que es el análisis del semen de la pareja o del donante.
- Estudios genéticos o cariotipo si hay antecedentes familiares o pérdidas de repetición.
- Revisión del útero, en algunos casos con una cámara (histeroscopia), si se sospecha algún problema.
- Valoración del estado general de salud, incluyendo peso, tensión y hábitos de vida.
Qué esperar en su cita
El proceso completo suele durar varias semanas. Primero la estimulación hormonal, con controles por ecografía y análisis. Después la extracción de óvulos, en una sala preparada para ello y con sedación para que no duela. La fecundación y el desarrollo de los embriones ocurren en el laboratorio durante unos días. Cuando los embriones alcanzan el punto adecuado, se congelan. La transferencia se hace en otro momento, en una consulta, y no requiere anestesia.
Tratamiento
El procedimiento tiene varias fases: preparación con hormonas para que maduren varios óvulos, extracción de esos óvulos mediante una punción guiada por ecografía, fecundación en el laboratorio, cultivo de los embriones durante unos días y congelación de los que sean viables. Más adelante, el embrión se descongela y se coloca en el útero. Todo el proceso se planifica y se revisa con tu equipo de reproducción asistida.
Autocuidado en el hogar
- Sigue las indicaciones del equipo al pie de la letra, incluidas las horas de las medicaciones y las citas de control.
- Descansa el día de la punción y evita esfuerzos intensos, gimnasio o levantar peso durante unos días.
- Bebe agua suficiente y evita el alcohol y el tabaco.
- Lleva una ropa cómoda y anota cualquier molestia nueva para comentarla en la consulta.
- Pide ayuda emocional si lo necesitas: hablar con alguien de confianza o con un profesional ayuda mucho.
Tratamientos médicos
El tratamiento incluye medicamentos hormonales que pauta y controla el equipo médico; nunca te los administres por tu cuenta ni cambies las pautas sin consultar. El laboratorio utilizan una técnica de congelación ultrarrápida llamada vitrificación, con unas sustancias que protegen al embrión del frío extremo. También se usan tratamientos hormonales para preparar el útero antes de la transferencia en el momento elegido. Todo ello se adapta a cada persona y a cada caso.
¿Cuándo se considera la cirugía?
Los dos momentos que pueden considerarse procedimientos son la punción folicular, que es la extracción de óvulos mediante una aguja fina guiada por ecografía y con sedación, y la transferencia del embrión, que se realiza en la consulta con un tubo muy fino y sin anestesia ni cortes. Ninguno de los dos es una cirugía abierta. El equipo te explicará cómo prepararte y qué cuidados seguir después.
Vivir con esta afección
La vida diaria durante el proceso gira en torno a las citas de control, los análisis y las pautas de medicación. Conviene reservar algo de tiempo y flexibilidad en la agenda, sobre todo en las semanas de estimulación y tras la punción. Fuera de esos días, la mayoría de las personas pueden mantener su rutina habitual, con algún ajuste de descanso.
Consejos de estilo de vida
- Evita el tabaco y el alcohol, y reduce la cafeína si tomas mucha.
- Duerme lo suficiente y busca ratos de calma: el estrés intenso no impide el embarazo, pero desgasta.
- Habla con tu pareja o con alguien de confianza sobre cómo os sentís y qué decisiones queréis tomar.
- Anota tus dudas y llévalas escritas a la consulta para no olvidarlas.
- Infórmate sobre las normas de tu país en cuanto al tiempo de almacenamiento y al destino de los embriones.
Dieta y ejercicio
No hay una dieta mágica, pero una alimentación variada, con verduras, frutas, legumbres y proteínas, ayuda a que te sientas mejor. Mantén una actividad física suave y habitual, como caminar, y evita el ejercicio intenso solo en los días alrededor de la punción. Si tienes alguna condición de salud, consulta con tu equipo antes de hacer cambios importantes.
Salud mental y bienestar emocional
Es muy común sentir ansiedad, tristeza, frustración o cansancio emocional durante un tratamiento de fertilidad, y también tener sentimientos encontrados sobre los embriones almacenados. No estás solo o sola en esto y pedir apoyo no es un signo de debilidad. Si en algún momento sientes que no puedes más, que te invade la desesperanza o tienes pensamientos de hacerte daño, busca ayuda profesional de inmediato: acude a tu centro de salud o a los servicios de emergencia (en España y en muchos países europeos el 112; consulta el número local en tu país).
Prevención
La congelación de embriones no es una enfermedad, así que no se previene. Lo que sí se puede hacer es planificar bien: informarte antes, hablar con tu equipo sobre las opciones y los riesgos, cuidar tu salud y evitar el tabaco y el alcohol. Si tienes un diagnóstico que puede afectar a tu fertilidad, pregunta pronto por las opciones de preservación.
Vacunas
No existe una vacuna relacionada con este procedimiento. Tu equipo puede revisar tu calendario vacunal y las pruebas de infecciones antes de iniciar el tratamiento, ya que algunas infecciones conviene detectarlas y tratar antes.
Programas de detección
Antes de empezar se hace un cribado de infecciones (como las que se transmiten por vía sexual o por sangre) y, en algunos casos, estudios genéticos. Este cribado protege tanto a la persona gestante como al futuro bebé y forma parte de la buena práctica en reproducción asistida.
Complicaciones
Si no se trata
- No hacer el procedimiento no supone un riesgo para la salud: es una elección, no un tratamiento obligatorio. Las complicaciones se refieren al proceso en sí.
- Ningún embrión sobrevive a la descongelación, algo que ocurre en algunos casos y que el equipo puede anticipar en parte.
- El intento de embarazo no funciona, lo que puede ser emocionalmente duro y requiere apoyo.
- Síndrome de hiperestimulación ovárica, una reacción exagerada de los ovarios a las hormonas; en la mayoría de los casos es leve, pero puede ser grave y necesita atención médica.
- Molestias o pequeñas infecciones en la zona de la punción.
- Dudas éticas, legales o emocionales sobre qué hacer con los embriones que no se usan.
Pronóstico a largo plazo
Para muchas personas, la congelación de embriones abre la puerta a intentar un embarazo más adelante con menos pasos repetidos y con más tranquilidad. Los resultados varían mucho según la edad, la calidad de los embriones y otros factores, y nadie puede garantizar un embarazo. Lo importante es contar con información clara, un equipo que te acompañe y tiempo para decidir con calma.
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Fuentes y orientación
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Última actualización: 3 de noviembre de 2026
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