Amigdalectomía: cirugía para extirpar las amígdalas
Resumen
La amigdalectomía es una cirugía en la que se extirpan las amígdalas. Las amígdalas son dos masas de tejido blando que están a los lados de la garganta, al fondo de la boca. Forman parte del sistema de defensas del cuerpo y ayudan a combatir infecciones, sobre todo en la infancia. A veces las amígdalas causan más problemas que beneficios: se infectan una y otra vez, se agrandan y tapan el paso del aire, o forman abscesos (bolsas de pus). Cuando eso pasa, el médico puede proponer quitarlas. La operación se hace en un hospital, con anestesia general (la persona duerme y no siente dolor), y suele durar alrededor de media hora. Es una de las cirugías más frecuentes en niños, aunque también se realiza en adultos.
Datos clave
- Es una cirugía común y segura: se realiza en un hospital y la mayoría de las personas vuelve a casa el mismo día o al día siguiente.
- La recuperación completa suele tardar entre 10 y 14 días, con dolor de garganta y dificultad para comer algunos alimentos al principio.
- Se indica solo cuando las amígdalas causan problemas repetidos o importantes, no por una infección aislada.
Sí, es una operación muy frecuente, especialmente en niños de entre 3 y 10 años. En las últimas décadas se hace menos que antes, porque ahora se intenta primero tratar las infecciones y solo operar cuando es realmente necesario. Aun así, sigue siendo una de las cirugías programadas más habituales en otorrinolaringología (la especialidad que trata oídos, nariz y garganta).
Afecta sobre todo a niños y niñas en edad escolar, por infecciones repetidas de garganta o porque las amígdalas grandes les tapan la respiración mientras duermen. También se realiza en adolescentes y adultos, a veces por amigdalitis recurrentes, por abscesos (acumulación de pus junto a la amígdala) o por ronquido y apnea del sueño (pausas en la respiración al dormir). En adultos, si una amígdala crece de forma desigual, el médico estudia el caso con más detalle antes de decidir.
Síntomas
- Dificultad grave para respirar, respiración ruidosa o sensación de que se cierra la garganta.
- No poder tragar ni siquiera la saliva, con babeo incontrolable.
- Hinchazón rápida del cuello o de la garganta, o voz muy apagada de aparición brusca.
- Después de una amigdalectomía: sangrado por la boca, vómito con sangre o coágulos, o heces negras.
- Fiebre muy alta con cuello rígido, confusión o somnolencia intensa.
- ⚠Dolor de garganta intenso que empeora en pocas horas o solo en un lado.
- ⚠Fiebre que no baja o que reaparece después de mejorar.
- ⚠Sospecha de deshidratación: no orinar, boca muy seca, mareo al levantarse.
- ⚠Después de la cirugía: dolor que no se controla, o no poder beber nada durante muchas horas.
- ⚠Herida quirúrgica con mal olor, pus o hinchazón creciente.
Síntomas comunes
- Dolor de garganta que vuelve varias veces al año.
- Fiebre y malestar general durante los episodios de infección.
- Dificultad o dolor al tragar, a veces con rechazo a comer.
- Amígdalas rojas, inflamadas o con placas blancas.
- Mal aliento persistente o sensación de algo atascado en la garganta.
- Ganglios (bultitos) del cuello inflamados y sensibles.
- Ronquido, respiración por la boca o sueño inquieto.
Síntomas en niños
- Respirar por la boca de forma habitual, sobre todo al dormir.
- Ronquido fuerte y pausas en la respiración mientras duerme (apnea del sueño).
- Dormir mal, despertarse cansado o quedarse dormido durante el día.
- Comer poco, rechazar alimentos duros o tardar mucho en comer.
- Infecciones de garganta frecuentes, que faltan a la escuela varias veces al año.
- Voz nasal o habla algo apagada por las amígdalas grandes.
Síntomas en adultos mayores
- Infecciones de garganta repetidas que antes no tenían.
- Dolor de garganta persistente en un solo lado, que no mejora.
- Sensación de bulto o masa en la garganta, o cambios en la voz.
- Dificultad para tragar alimentos sólidos.
- Cansancio o malestar general prolongado.
- En este grupo de edad, cualquier síntoma en un solo lado debe revisarse con el médico para descartar otras causas.
Causas
Causas principales
- Infecciones de garganta repetidas, causadas en su mayoría por virus y a veces por bacterias.
- Amígdalas de tamaño grande, que estrechan el paso del aire y provocan ronquido o apnea del sueño.
- Absceso periamigdalino: una bolsa de pus junto a la amígdala que causa dolor intenso y dificultad para abrir la boca.
- Amigdalitis crónica: inflamación que dura semanas o vuelve muchas veces, con mal aliento y molestias constantes.
- En casos poco frecuentes, un crecimiento anormal del tejido amigdalar que el médico debe estudiar.
Factores de riesgo
- Edad infantil, sobre todo entre 3 y 10 años, por el contacto frecuente con virus en la escuela.
- Tener hermanos o compañeros con infecciones de garganta.
- Exposición al humo del tabaco, en casa o en el entorno.
- Sistema de defensas debilitado por otra enfermedad o tratamiento.
- Malos hábitos de higiene de manos y compartir vasos o cubiertos.
- Reflujo ácido (subida del contenido del estómago) que irrita la garganta.
- Algunas condiciones genéticas o familiares que favorecen las infecciones repetidas.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Dificultad para respirar o para tragar saliva.
- Babeo, voz apagada o incapacidad para abrir bien la boca.
- Dolor de garganta muy intenso de un solo lado con fiebre alta.
- Sangrado por la boca después de una amigdalectomía.
- Signos de deshidratación en un niño: no orina, está muy decaído o no bebe nada.
Programe una cita de rutina si:
- Infecciones de garganta que se repiten varias veces al año.
- Ronquido fuerte, respiración por la boca o sueño inquieto habitual.
- Dolor de garganta que dura más de dos o tres semanas.
- Mal aliento persistente o sensación de bulto en la garganta.
- Dudas sobre si la cirugía es la mejor opción para usted o su hijo.
Diagnóstico
El diagnóstico empieza con una conversación sobre los síntomas: cuántas infecciones ha tenido en el último año, cómo han sido, si ha faltado a clase o al trabajo, si ronca o duerme mal. Después, el médico mira la garganta y el cuello, palpa los ganglios y escucha el pecho. En muchos casos no hace falta ninguna prueba más. Si hay dudas, el médico puede pedir análisis o valorar el sueño. En adultos con síntomas en un solo lado, o en niños con amígdalas muy grandes, se estudia con más detalle.
Pruebas que se pueden realizar
- Examen de la garganta y del cuello con una luz y un depresor de lengua.
- Frotis de garganta (una torunda suave) para ver si la infección es por bacterias o por virus.
- Análisis de sangre para ver defensas, anemia o signos de inflamación.
- Estudio del sueño, a veces en casa y a veces en el hospital, si se sospecha apnea.
- Pruebas de imagen, como ecografía o escáner, solo en casos concretos.
- Valoración por el especialista de oído, nariz y garganta (otorrinolaringólogo).
Qué esperar en su cita
La consulta suele ser sencilla y no duele. El médico le hará preguntas, mirará su garganta y le explicará las opciones. Si se plantea la cirugía, le contarán en qué consiste, cuánto dura la recuperación y qué esperar. Es normal sentirse nervioso; puede llevar a un familiar, anotar sus preguntas antes y pedir que le repitan lo que no quede claro. En el caso de un niño, es útil que ambos padres o cuidadores estén presentes.
Tratamiento
El tratamiento depende de la causa y de cuánto afecte a la vida diaria. Muchas personas mejoran con medidas sencillas y, si hay una infección bacteriana, con un tratamiento indicado por el médico. La cirugía se reserva para quienes tienen infecciones muy repetidas, problemas para respirar o dormir, o un absceso. La decisión se toma en conjunto entre la familia, el paciente y el equipo de salud, valorando los beneficios y los riesgos.
Autocuidado en el hogar
- Beber líquidos a menudo, en pequeños sorbos, sobre todo durante una infección.
- Descansar la voz y dormir lo suficiente.
- Hacer gárgaras con agua tibia y sal varias veces al día, si el médico lo aprueba.
- Usar un humidificador o respirar vapor de agua para aliviar la garganta seca.
- Evitar el humo del tabaco y los ambientes muy cargados.
- Comer alimentos suaves y fríos o tibios si la garganta duele.
- Lavarse las manos con frecuencia y no compartir vasos ni cubiertos.
Tratamientos médicos
El médico decide qué tratamiento es adecuado según la causa. Si la infección es por bacterias, puede indicar un antibiótico; es importante tomarlo exactamente como se lo receten y terminar el tratamiento, aunque se sienta mejor. Para el dolor y la fiebre, el equipo de salud le orientará sobre las opciones más seguras para su edad y situación; nunca se automedique ni use medicamentos que le hayan sobrado a otra persona. En niños con amígdalas grandes y problemas para dormir, a veces se prueban primero otras medidas antes de plantear la cirugía. Siempre consulte a su farmacéutico o a su médico ante cualquier duda.
¿Cuándo se considera la cirugía?
Se suele proponer la amigdalectomía cuando las infecciones son muy frecuentes en un año (por ejemplo, varias veces al año durante dos o tres años seguidos), cuando las amígdalas tapan la respiración y provocan apnea del sueño, cuando hay un absceso que no mejora, o cuando hay dificultad importante para comer o tragar. También puede valorarse si el niño falta mucho a la escuela o tiene problemas de crecimiento por dormir mal. La decisión no es urgente en la mayoría de los casos: puede hablarlo con calma con el especialista y pedir una segunda opinión.
Vivir con esta afección
Si convive con infecciones de garganta repetidas, llevar un registro sencillo de cuántos episodios tiene y cómo son ayuda mucho al médico a decidir. Durante los días de recuperación después de una amigdalectomía, lo más importante es beber, descansar y seguir las indicaciones del equipo de salud. El dolor suele ser mayor entre el tercer y el quinto día, y luego va bajando poco a poco. Es habitual tener mal aliento y ver una capa blanquecina en la garganta: forma parte de la cicatrización normal.
Consejos de estilo de vida
- Mantener las manos limpias y enseñar a los niños a lavárselas con frecuencia.
- Evitar el humo del tabaco en casa y en el coche.
- No compartir vasos, botellas, cubiertos ni cepillos de dientes.
- Ventilar las habitaciones y mantener un ambiente no muy seco.
- Descansar bien: el sueño de calidad ayuda a las defensas.
- Después de la cirugía, evitar esfuerzos fuertes y deportes de contacto durante unas dos semanas, según indique el equipo médico.
Dieta y ejercicio
Antes de la cirugía, una alimentación variada y suficiente hidratación ayudan a mantener las defensas. Después de la operación, empiece con líquidos y alimentos suaves y fríos o tibios: yogur, purés, helado, gelatinas, sopas no muy calientes. Evite lo crujiente, lo picante, lo ácido y los alimentos duros hasta que la garganta esté mejor. Beba aunque le duela, en sorbos pequeños y frecuentes; la hidratación es la mejor forma de prevenir complicaciones. El ejercicio suave se puede retomar cuando se sienta bien, pero consulte antes de volver al deporte intenso.
Salud mental y bienestar emocional
Es normal sentir miedo o ansiedad antes de una operación, tanto en adultos como en niños. Los niños captan el nerviosismo de los adultos, así que conviene explicarles con palabras sencillas qué va a pasar y responder sus preguntas con honestidad. Después de la cirugía, algunos niños tienen cambios de ánimo o se alteran más fácilmente durante unos días; suele pasar. Si la ansiedad o la tristeza duran semanas, o si siente que no puede con la situación, hable con su médico. Si en algún momento piensa en hacerse daño o se siente sin salida, busque ayuda inmediata: en España puede llamar al 112 y, en otros países, al servicio de emergencias local o a la línea de apoyo emocional de su zona.
Prevención
No siempre se pueden evitar las infecciones de garganta, pero sí reducir su frecuencia. Lavarse las manos con frecuencia, no compartir vasos ni cubiertos, evitar el humo del tabaco y mantener las vacunas al día ayuda a prevenir muchas infecciones respiratorias. Si las amígdalas ya causan problemas repetidos, la prevención se centra en controlar los síntomas y en valorar con el médico si conviene operar.
Vacunas
Mantener el calendario de vacunas al día ayuda a prevenir algunas infecciones que afectan a la garganta y a las vías respiratorias. Consulte con su centro de salud qué vacunas corresponden a su edad o a la de su hijo, y si hay alguna recomendada en su caso.
Programas de detección
No existe una prueba de cribado para decidir si hace falta una amigdalectomía. La valoración se hace según los síntomas y el examen médico. En niños con ronquido fuerte o sospecha de apnea del sueño, el pediatra puede preguntar por el sueño en las revisiones habituales.
Complicaciones
Si no se trata
- Infecciones de garganta que se repiten y afectan a la escuela, el trabajo y el descanso.
- Absceso periamigdalino: dolor intenso, fiebre y dificultad para abrir la boca, que requiere atención médica.
- Apnea del sueño en niños, que puede afectar al crecimiento, al aprendizaje y al comportamiento.
- Problemas para comer o beber suficientes líquidos, con riesgo de deshidratación.
- En adultos, molestias persistentes o síntomas en un solo lado que deben estudiarse.
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las personas que se someten a una amigdalectomía mejora mucho: menos infecciones, mejor sueño y más energía. La recuperación lleva tiempo y requiere paciencia, pero va bien en casi todos los casos. Como en cualquier cirugía, existen riesgos, sobre todo el sangrado, que es poco frecuente y se puede tratar. El equipo médico le explicará qué señales debe vigilar y a quién llamar. Con un buen seguimiento, la perspectiva es buena y la vida vuelve a la normalidad en pocas semanas.
Encontrar apoyo
Los enlaces externos abren sitios web de terceros. Ruqelo no se hace responsable del contenido externo. Incluir una organización no implica respaldo.
Verifica siempre la información con tu médico
Las recomendaciones de salud difieren según el país y la región. Esta página es educación general y puede no coincidir con las guías, los medicamentos o la práctica del lugar donde vive. Comente sus dudas con su médico o profesional de salud y siga las recomendaciones locales cuando existan.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
Condiciones relacionadas
Fuentes y orientación
Ninguna guía nombra este tema
Aquí no se cita ninguna guía de salud ni capítulo clínico que nombre exactamente este tema. Esta página es solo para educación e información general. No es un diagnóstico, un plan de tratamiento ni un consejo médico personal. Consulte a su médico y siga su consejo. Si los síntomas son graves, repentinos o preocupantes, busque atención médica pronto y, en una emergencia, llame al número local de emergencias. Ruqelo LLC no es responsable de las consecuencias médicas o legales de las decisiones basadas en esta información.
Última actualización: 3 de noviembre de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.
Guidance may differ by country or region. Confirm local recommendations with a qualified healthcare provider.