Cistoplastia de aumento: agrandar la vejiga con cirugía
Resumen
La cistoplastia de aumento, también llamada aumento de vejiga, es una cirugía que agranda la vejiga. La vejiga es el órgano en forma de bolsa que guarda la orina antes de salir del cuerpo. Cuando la vejiga es muy pequeña, rígida o tiene demasiada presión, no puede guardar la orina de forma segura y con el tiempo puede dañar los riñones. En esta operación, el cirujano toma un trozo de intestino (tejido del propio cuerpo del paciente) y lo cose a la pared de la vejiga, como si colocara un parche. Así la vejiga puede guardar más orina y la presión baja. El intestino sigue funcionando como intestino, pero también ayuda a la vejiga a hacer su trabajo.
Datos clave
- Se plantea cuando otras medidas, como medicamentos, fisioterapia del suelo pélvico o el vaciado de la vejiga con sonda, no bastan para proteger los riñones o controlar los escapes de orina.
- El trozo de intestino usado sigue produciendo moco, por eso después de la cirugía hay que beber bien y, a veces, lavar la vejiga con una sonda para evitar obstrucciones.
- Muchas personas mejoran en continencia y protección renal, pero esta cirugía requiere revisiones médicas de por vida.
No es una operación frecuente. Se realiza solo en hospitales con equipos de urología con experiencia, y se reserva para personas con vejigas muy dañadas o con problemas que no mejoran con otros tratamientos.
Afecta principalmente a personas con vejiga neurógena, es decir, cuando los nervios que controlan la vejiga no funcionan bien por una espina bífida o una lesión de la médula espinal. También puede indicarse en personas con vejigas muy pequeñas o rígidas por radioterapia en la pelvis, cistitis intersticial, tuberculosis de la vejiga, cirugías previas repetidas o problemas graves de vaciado. Se hace tanto en niños como en adultos, incluidos adultos mayores con problemas crónicos de vejiga.
Síntomas
- No puedes orinar nada, el vientre está muy hinchado y duele mucho; puede ser una retención aguda de orina.
- Fiebre alta con escalofríos, dolor fuerte en el costado o la espalda, vómitos y malestar general; puede ser una infección de riñón.
- Sensación de mareo intenso o desmayo, confusión o respiración rápida junto con fiebre; puede ser una infección grave.
- Después de la cirugía: dolor abdominal fuerte, vientre duro, vómitos o fiebre, o sangre abundante por la sonda o por la herida.
- No sale nada de orina por la sonda durante muchas horas acompañado de dolor o hinchazón.
- ⚠Sangre en la orina con coágulos que cuesta expulsar.
- ⚠Fiebre, escozor al orinar o dolor en la parte baja del abdomen.
- ⚠La sonda se ha obstruido o se ha salido y no drena bien.
- ⚠Vómitos o dolor leve en el costado que no cede.
- ⚠Enrojecimiento, calor, pus o separación de la herida quirúrgica.
Síntomas comunes
- Ganas de orinar muchas veces al día y de forma urgente, con poco volumen de orina cada vez.
- Escapes de orina (incontinencia) que no se controlan bien.
- Sensación de que la vejiga no se vacía del todo.
- Infecciones urinarias repetidas.
- Necesidad de usar pañal, sonda o empujar para orinar.
- Levantarse varias veces por la noche para orinar.
Síntomas en niños
- Mojar la ropa o la cama después de los 5 años, sobre todo si ya había dejado de hacerlo.
- Infecciones urinarias que se repiten.
- Hacer mucha fuerza para orinar o tener un chorro débil.
- En niños con espina bífida, dificultad para vaciar la vejiga sin ayuda de una sonda.
- Estreñimiento frecuente, que va muy unido a los problemas de vejiga.
Síntomas en adultos mayores
- Pérdidas de orina que limitan salir de casa o dormir bien.
- Sensación de no vaciar la vejiga y más infecciones urinarias.
- Dependencia de la sonda o del pañal para el día a día.
- Cansancio, hinchazón de piernas o análisis de sangre alterados por problemas de riñón.
- En algunos casos, confusión o malestar general cuando hay una infección urinaria.
Causas
Causas principales
- Vejiga neurógena: cuando una enfermedad o lesión impide que los nervios y la vejiga se comuniquen bien. Ocurre con espina bífida, lesiones de médula espinal, esclerosis múltiple o tras cirugías pélvicas.
- Vejiga muy pequeña o rígida por radioterapia en la pelvis.
- Cistitis intersticial, una inflamación crónica de la vejiga que causa dolor y urgencia para orinar.
- Tuberculosis u otras infecciones crónicas de la vejiga que dejan la pared dañada y retraída.
- Vejiga hiperactiva grave que no responde a otros tratamientos y provoca presiones altas que amenazan los riñones.
- Válvulas de uretra posteriores u otras malformaciones en niños que dañan la vejiga desde el nacimiento.
- Cirugías previas repetidas en la vejiga que dejan un órgano pequeño y poco flexible.
Factores de riesgo
- Espina bífida o lesión medular.
- Radioterapia previa en la zona de la pelvis.
- Uso prolongado de sonda vesical permanente.
- Infecciones urinarias crónicas o repetidas.
- Cirugías previas en la vejiga.
- Estreñimiento crónico o problemas neurológicos que afectan al control de la orina.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- No puedes orinar y el vientre está hinchado y doloroso.
- Fiebre con dolor en el costado o la espalda, escalofríos o vómitos.
- Sangre en la orina con coágulos.
- Tu sonda no drena y tienes dolor o hinchazón.
- Después de una cirugía de vejiga: fiebre, dolor abdominal fuerte o la herida se ve mal.
Programe una cita de rutina si:
- Tienes escapes de orina que te impiden hacer vida normal, trabajar o salir de casa.
- Tienes infecciones urinarias que vuelven una y otra vez.
- Sientes que la vejiga nunca queda vacía.
- Te levantas varias veces por la noche para orinar.
- Tienes espina bífida o una lesión medular y notas cambios en cómo vacías la vejiga.
- Eres padre o madre y tu hijo moja la ropa o la cama a diario después de los 5 años.
Diagnóstico
El diagnóstico lo hace un urólogo, el médico especialista en vías urinarias. Primero escucha tu historia clínica, revisa tus medicamentos y te explora. Luego pide pruebas para saber cómo funciona tu vejiga, cuánta orina guarda, a qué presión y si los riñones están bien. Con todo ello valora si el aumento de vejiga puede ayudarte. No es una decisión que se tome en una sola visita.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de orina y urocultivo para descartar infecciones.
- Análisis de sangre para comprobar la función de los riñones.
- Ecografía de riñones y vejiga, que mide la orina que queda después de orinar.
- Estudio urodinámico: una prueba que mide la presión y la capacidad de la vejiga llenándola con suero a través de una sonda fina.
- Cistoscopia: mirar el interior de la vejiga con una cámara muy fina.
- Pruebas de imagen como radiografía con contraste, tomografía o resonancia para ver riñones y vías urinarias.
- En niños, estudio video-urodinámico, que une imagen y medidas de presión en una sola prueba.
Qué esperar en su cita
Las pruebas suelen hacerse en el hospital o en una consulta de urología. Algunas, como el estudio urodinámico, pueden resultar algo incómodas, pero son cortas y no suponen peligro. Puedes ir acompañado y preguntar todo lo que necesites. Es útil anotar en casa cuántas veces orinas, cuánto bebes y cuándo tienes escapes, porque esa información ayuda mucho al especialista.
Tratamiento
El objetivo del tratamiento es que la vejiga guarde la orina sin presiones altas y que la persona gane continencia y confianza. Los pasos van de menos a más: primero cambios de hábitos, fisioterapia y técnicas de vaciado con sonda; después medicamentos, inyecciones en la vejiga o pequeños dispositivos; y solo si esto no basta, se plantea la cirugía de aumento de vejiga.
Autocuidado en el hogar
- Bebe agua a lo largo del día en cantidades regulares; beber poco concentra la orina y empeora los síntomas.
- Evita el estreñimiento: una vejiga vacía suele mejorar cuando el intestino funciona bien.
- Sigue un horario para ir al baño o para vaciar la vejiga con sonda, aunque no sientas ganas.
- Aprende y practica la técnica del cateterismo limpio intermitente si tu equipo médico te lo indica.
- Evita bebidas con mucha cafeína, alcohol o refrescos con gas si notas que te aumentan la urgencia.
- Mantén un peso saludable y muévete de forma regular; el sobrepeso aumenta la presión en la zona de la vejiga.
Tratamientos médicos
Existen varios tratamientos que puede proponer el urólogo antes de la cirugía: medicamentos que relajan el músculo de la vejiga y ayudan a mantenerla tranquila; inyecciones aplicadas dentro de la vejiga para calmar el músculo; fisioterapia del suelo pélvico; aparatos de estimulación eléctrica que ayudan a controlar los nervios de la vejiga; bolsas y dispositivos de recogida; y el vaciado de la vejiga con una sonda fina varias veces al día. Tu equipo médico elegirá la combinación adecuada para tu caso y explicará los beneficios y los efectos posibles de cada opción. Nunca cambies ni empieces un tratamiento por tu cuenta: consulta siempre con tu profesional de salud.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía se plantea cuando la vejiga no puede protegerse con otras medidas, cuando las presiones dentro de la vejiga amenazan los riñones o cuando los escapes de orina afectan mucho la vida diaria. La operación se hace con anestesia general y suele durar varias horas. El cirujano toma un trozo de intestino, lo prepara y lo cose a la vejiga para ampliarla. Después se deja una sonda para drenar la orina durante un tiempo y se enseña a la persona a vaciar la vejiga. El ingreso suele ser de varios días y la recuperación completa lleva semanas. Antes de decidir, el equipo médico hablará contigo sobre beneficios, riesgos y lo que implica cuidarla a largo plazo.
Vivir con esta afección
Después del aumento de vejiga, la vida suele volver a una rutina bastante normal. Lo más importante es beber suficiente agua, vaciar la vejiga a horarios regulares (a veces con una sonda fina), vigilar que no haya moco en la orina y acudir a las revisiones. Las personas que usan cateterismo lo hacen sin dolor con una sonda pequeña y limpia. Es buena idea llevar siempre lo necesario en el bolso y avisar en el trabajo o en el colegio si tu hijo lo necesita. Si notas fiebre, dolor, la orina muy turbia o mal olor, o la sonda no drena, contacta con tu equipo médico.
Consejos de estilo de vida
- Aprende a reconocer tu ritmo de vaciado y sé constante con los horarios.
- Cuida el estreñimiento con fibra, agua y movimiento.
- Si fumas, dejar de fumar siempre ayuda a la salud general y a la cicatrización.
- Pide adaptaciones escolares o laborales si tu hijo o tú las necesitáis; suelen concederse sin problema.
- Viaja con material extra de sondas y un resumen de tu historia clínica a mano.
Dieta y ejercicio
No hay una dieta única, pero conviene beber agua a lo largo del día, comer fibra para el intestino y moderar la cafeína y el alcohol si notas más urgencia. Puedes hacer ejercicio con normalidad; caminar, nadar o montar en bicicleta son buenas opciones. Pregunta a tu equipo médico por los deportes de mucho impacto si la cirugía fue reciente. Mantener un peso saludable reduce la presión sobre la vejiga y favorece el control de la orina.
Salud mental y bienestar emocional
Convivir con problemas de vejiga puede cansar y afectar al ánimo, la autoestima y las relaciones. Eso es muy frecuente y no significa que algo vaya mal contigo. Hablar con tu familia, con tu equipo de salud o con otras personas que han pasado por lo mismo ayuda mucho. Si sientes tristeza que dura semanas, ansiedad o pensamientos de hacerte daño, pide ayuda cuanto antes: si tienes pensamientos de quitarte la vida, llama de inmediato a los servicios de emergencia de tu país (en España, el 112) o acude al servicio de urgencias más cercano.
Prevención
Las causas que llevan a necesitar un aumento de vejiga, como la espina bífida o una lesión medular, no siempre se pueden prevenir. Sin embargo, hay mucho que sí se puede hacer: vaciar la vejiga de forma completa y regular, tratar pronto las infecciones, evitar el estreñimiento prolongado y seguir los controles urológicos recomendados. Un cuidado temprano y constante es la mejor forma de proteger la vejiga y los riñones.
Vacunas
No existe una vacuna que evite esta situación, pero mantener al día el calendario de vacunas de tu país ayuda a prevenir infecciones generales que pueden complicar la salud urinaria. Consulta a tu centro de salud.
Programas de detección
Las personas con espina bífida, lesión medular u otras condiciones de riesgo deben tener revisiones periódicas con el urólogo, que pueden incluir ecografías, análisis y estudios de presión de la vejiga. Estas revisiones ayudan a detectar una vejiga de alto riesgo antes de que dañe los riñones y a decidir el mejor momento de actuar.
Complicaciones
Si no se trata
- Presiones altas dentro de la vejiga que pueden dañar los riñones poco a poco.
- Reflujo de orina hacia los riñones, infecciones repetidas y cicatrices renales.
- Infecciones urinarias frecuentes que a veces llegan al riñón.
- Cálculos en la vejiga por orina estancada.
- Escapes continuos de orina con gran impacto en la vida diaria.
- Necesidad de drenar la orina de forma permanente con una sonda o un dispositivo.
Pronóstico a largo plazo
El panorama suele ser bueno. Muchas personas que se someten a un aumento de vejiga ganan continencia, duermen mejor y protegen sus riñones. Es una cirugía importante y requiere cuidados y revisiones de por vida, como beber bien, vaciar la vejiga a horarios y acudir a los controles. Con ese seguimiento, la mayoría lleva una vida activa y con buena calidad de vida.
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Última actualización: 3 de noviembre de 2026
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