Inyección endoscópica para el reflujo vesicoureteral en niños
Resumen
El reflujo vesicoureteral (RVU) es un problema en el que la orina, en lugar de salir del cuerpo, regresa desde la vejiga hacia arriba, por el tubo llamado uréter, y a veces llega hasta el riñón. Normalmente hay una especie de válvula en el punto donde el uréter entra en la vejiga, y esa válvula evita que la orina se devuelva. Cuando esa válvula no cierra bien, la orina puede subir. La inyección endoscópica es un tratamiento que ayuda a que esa válvula cierre mejor: se introduce un tubo delgado y flexible con una cámara por la uretra (el conducto por donde sale la orina), sin hacer cortes en la piel, y se inyecta un material gelatinoso debajo de la desembocadura del uréter. Ese pequeño «bultito» ayuda a que la salida del uréter quede más cerrada y la orina no se devuelva.
Datos clave
- El reflujo vesicoureteral ocurre cuando la orina vuelve de la vejiga hacia el uréter y, en algunos casos, hacia el riñón.
- La inyección endoscópica es un procedimiento mínimamente invasivo: se hace por los conductos naturales, sin cortes en la piel, y suele durar poco tiempo.
- Muchos niños mejoran solos con el crecimiento, por eso el tratamiento se decide según la edad, el grado del reflujo y si ha habido infecciones.
- El objetivo principal del tratamiento es proteger los riñones y evitar infecciones urinarias repetidas.
Sí, es bastante frecuente en la infancia. El reflujo vesicoureteral es uno de los problemas de las vías urinarias más comunes en niños pequeños, y muchas veces se descubre después de una infección de orina o cuando se estudia a un bebé por una ecografía durante el embarazo.
Afecta sobre todo a bebés y niños pequeños, aunque puede aparecer a cualquier edad. Es más habitual en niñas cuando se trata de infecciones urinarias, pero el reflujo en sí aparece en niños y niñas. A veces se da en varias personas de la misma familia, y también es más frecuente en niños con problemas de la médula espinal o de la función de la vejiga.
Síntomas
- Fiebre alta con escalofríos intensos y dolor fuerte en la espalda o el costado, que puede indicar una infección del riñón.
- Un bebé o un niño muy decaído, somnoliento, difícil de despertar o que casi no moja el pañal.
- Sangre en la orina con coágulos, o imposibilidad total para orinar.
- Vómitos que no paran, boca muy seca o signos claros de deshidratación.
- Convulsiones, dificultad para respirar o un cambio brusco del estado general.
- ⚠Fiebre con ardor o dolor al orinar.
- ⚠Orinar muy seguido, con urgencia o con molestias en la parte baja del vientre.
- ⚠Dolor en el costado o en la espalda sin fiebre.
- ⚠Orina con olor fuerte, turbia o con sangre en pequeña cantidad.
- ⚠Un niño que vuelve a mojar la cama después de haber dejado el pañal.
Síntomas comunes
- Con mucha frecuencia no da ningún síntoma y se descubre por casualidad en una prueba.
- Infecciones de orina que se repiten, con fiebre o sin ella.
- Necesidad de orinar muchas veces o de forma urgente.
- Orina con olor fuerte o turbia.
- Mojar la cama o las pérdidas de orina en un niño que ya controlaba el pis.
Síntomas en niños
- Fiebre sin una causa clara, sobre todo en bebés.
- Irritabilidad, llanto al orinar o rechazo del alimento.
- Vómitos o falta de apetito en episodios de infección.
- Poco aumento de peso o crecimiento más lento en casos repetidos.
- En niños más mayores: dolor al orinar, orinar frecuente o dolor en la parte baja de la espalda.
Síntomas en adultos mayores
- El reflujo se diagnostica con poca frecuencia en la edad adulta, ya que suele detectarse en la infancia.
- Cuando se encuentra en adultos, puede manifestarse como infecciones urinarias repetidas.
- También puede relacionarse con tensión arterial alta o con alteraciones de la función del riñón detectadas en análisis.
- En personas mayores con problemas de vejiga o de próstata, la orina puede subir por otras causas y conviene estudiarlo.
Causas
Causas principales
- Causa congénita: el tramo final del uréter es más corto de lo normal dentro de la pared de la vejiga, por lo que la válvula no cierra bien. Es la causa más habitual en niños.
- Presión alta dentro de la vejiga, por ejemplo por problemas para vaciarla o por una vejiga que no funciona de forma coordinada.
- Obstrucción o estrechez en algún punto de las vías urinarias.
- Alteraciones neurológicas que afectan el control de la vejiga, como en algunas enfermedades de la médula espinal.
- En algunos casos no se encuentra una causa clara.
Factores de riesgo
- Tener un hermano o un padre con reflujo vesicoureteral.
- Haber tenido infecciones de orina repetidas, sobre todo con fiebre.
- Haber detectado líquido en los riñones (hidronefrosis) en una ecografía durante el embarazo.
- Ser un bebé o un niño pequeño, ya que es más frecuente en esta etapa.
- Tener problemas para controlar la orina, estreñimiento importante o alguna condición de la médula espinal.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si un bebé menor de tres meses tiene fiebre, hay que consultar de inmediato.
- Fiebre con dolor en el costado, escalofríos o mal estado general.
- Dificultad para orinar o dolor intenso al hacerlo.
- Sangre en la orina.
- Un niño que está muy decaído o vomita de forma repetida.
Programe una cita de rutina si:
- Si las infecciones de orina se repiten en pocos meses.
- Si el pediatra ha visto algo en una ecografía y quiere hacer seguimiento.
- Si hay antecedentes familiares de reflujo y quieres comentarlo.
- Si el niño vuelve a mojar la cama después de haber dejado el pañal.
- Si tienes dudas sobre un tratamiento ya indicado o sobre qué opciones existen.
Diagnóstico
El diagnóstico empieza con la historia clínica y una exploración. El médico preguntará por las infecciones de orina, los síntomas y los antecedentes familiares. Después se suelen pedir pruebas de imagen para ver la forma de los riñones y comprobar si la orina se devuelve. El estudio se hace de forma escalonada: primero pruebas sencillas y, si hace falta, otras más específicas.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de orina para buscar infección y análisis de sangre para revisar la función de los riñones.
- Ecografía de riñones y vejiga: no duele y muestra el tamaño y la forma de los riñones.
- Cistouretrografía miccional: se llena la vejiga con un líquido que se ve en las radiografías y se hacen imágenes mientras el niño orina, para ver si la orina sube hacia los uréteres.
- Gammagrafía renal: una prueba de imagen que ayuda a valorar si hay cicatrices en el riñón y cómo funciona.
- Estudios de la función de la vejiga (urodinamia): miden la presión y la coordinación de la vejiga cuando hace falta.
Qué esperar en su cita
Algunas pruebas requieren un poco de paciencia, y es normal que el niño esté nervioso. La ecografía es rápida e indolora. La cistouretrografía puede resultar incómoda porque hay que colocar una sonda fina, pero dura pocos minutos; suele ayudar que los padres estén cerca y que se explique el paso a paso con palabras sencillas. Pregunta todo lo que necesites y pide que te expliquen los resultados con calma.
Tratamiento
El tratamiento depende de la edad del niño, del grado del reflujo, de si ha tenido infecciones y de cómo estén los riñones. Hay tres caminos principales, y a veces se combinan: observar y hacer seguimiento (porque muchos casos mejoran solos), usar antibióticos en dosis baja de forma preventiva (siempre indicados por el médico), o recurrir a la cirugía. La inyección endoscópica es una opción quirúrgica mínimamente invasiva que se ofrece en casos seleccionados.
Autocuidado en el hogar
- Ofrecer agua a lo largo del día, según la edad y las indicaciones del pediatra.
- Enseñar al niño a orinar con frecuencia, sin aguantar las ganas, y a vaciar bien la vejiga.
- Cuidar el estreñimiento: una barriga con heces duras presiona la vejiga y favorece las infecciones.
- Higiene adecuada: limpiar de delante hacia atrás después de ir al baño.
- Cambiar el pañal con frecuencia en los bebés.
- Acudir a las revisiones aunque el niño esté bien.
Tratamientos médicos
El equipo médico puede proponer, según el caso, un seguimiento periódico con pruebas de imagen y análisis, o antibióticos en dosis baja preventiva para reducir el riesgo de infecciones mientras el reflujo mejora. También puede tratar problemas que empeoran el reflujo, como el estreñimiento o una vejiga que no se vacía bien. Nunca administres antibióticos por tu cuenta ni cambies la pauta sin consultar: el tipo de medicamento y la forma de tomarlo los decide siempre el profesional sanitario. Para el dolor o la fiebre, pregunta a tu médico o farmacéutico qué opción es adecuada para la edad del niño.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía se plantea cuando el reflujo es importante, cuando se repiten las infecciones a pesar del tratamiento, cuando aparecen cicatrices en el riñón o cuando el reflujo no mejora con el tiempo. Hay dos tipos principales. Uno es la cirugía abierta o laparoscópica, que recoloca el uréter para que la válvula funcione mejor. El otro es la inyección endoscópica: se realiza con anestesia general, se introduce un tubo fino con cámara por la uretra, se inyecta un material de relleno debajo de la desembocadura del uréter y el procedimiento suele durar menos de media hora. Normalmente no deja cicatrices en la piel y el niño puede volver a casa el mismo día o al día siguiente. A veces hace falta repetir la inyección. Tu equipo médico te explicará ventajas, límites y alternativas para vuestro caso concreto.
Vivir con esta afección
La vida diaria de un niño con reflujo vesicoureteral suele ser muy normal: va al colegio, juega y hace deporte. Lo que cambia es que hay que estar atentos a la fiebre y a los síntomas de infección, acudir a las revisiones y, en algunos casos, dar un antibiótico preventivo todos los días. Ayuda mucho tener una rutina de ir al baño y una botella de agua a mano.
Consejos de estilo de vida
- Mantener horarios regulares para orinar y no aguantar las ganas.
- Evitar el estreñimiento con una dieta rica en fibra y con el hábito de ir al baño con calma.
- Favorecer el juego activo y el movimiento, adaptado a la edad.
- Explicar al niño, con palabras sencillas y según su edad, por qué va a las revisiones.
- Llevar un registro de las infecciones y de los síntomas para comentarlo en las consultas.
- Avisar en el colegio solo si es necesario (por ejemplo, si el niño necesita ir al baño con frecuencia).
Dieta y ejercicio
No hay una dieta especial para el reflujo. Lo más útil es una alimentación variada, con suficiente agua y con alimentos ricos en fibra (frutas, verduras, legumbres y cereales integrales) para evitar el estreñimiento. El ejercicio y el juego al aire libre son buenos y no suponen ningún riesgo; no hay que limitar el deporte por tener reflujo. Pregunta a tu pediatra si hay alguna recomendación concreta para la edad o la situación de tu hijo.
Salud mental y bienestar emocional
Es normal sentir preocupación, y también es normal que el niño se ponga nervioso antes de las pruebas o del procedimiento. La incertidumbre de las revisiones puede cansar a toda la familia. Hablar de lo que sentís, pedir explicaciones claras y apoyarse en la pareja, la familia o el entorno cercano ayuda mucho. Si la ansiedad se hace difícil de manejar o afecta el ánimo del niño o de los padres, conviene comentarlo con el equipo de salud; pedir ayuda emocional es parte del cuidado. Si en algún momento aparecen pensamientos muy angustiantes o ideas de hacerte daño, busca ayuda de inmediato en los servicios de emergencia de tu país o en un profesional de salud mental.
Prevención
El reflujo vesicoureteral de nacimiento no se puede prevenir, porque tiene que ver con la forma en que se desarrollan las vías urinarias. Lo que sí se puede prevenir son sus consecuencias: las infecciones repetidas y las cicatrices en el riñón. Para eso sirven el seguimiento, el tratamiento indicado, una buena hidratación, evitar el estreñimiento y tratar las infecciones a tiempo.
Vacunas
No existe una vacuna específica contra el reflujo ni contra las infecciones de orina. Sí conviene mantener al día el calendario de vacunas habitual de la infancia, porque un niño sano enferma menos en general. Consulta con tu centro de salud cuáles corresponden según la edad y el país.
Programas de detección
No se recomienda hacer pruebas a todos los niños. Cuando hay antecedentes familiares de reflujo, el médico puede sugerir una ecografía a los hermanos, especialmente si son pequeños. En bebés con líquido en los riñones detectado durante el embarazo, suele hacerse un seguimiento con ecografía después del nacimiento. Comenta tus antecedentes con el pediatra para decidir juntos si hace falta alguna prueba.
Complicaciones
Si no se trata
- Infecciones urinarias repetidas, que pueden llegar a afectar el riñón.
- Cicatrices en el riñón (nefropatía por reflujo), que con el tiempo pueden reducir su función.
- Tensión arterial alta en algunos casos, años después.
- Problemas de crecimiento o de función del riñón en los casos más importantes y no controlados.
Pronóstico a largo plazo
El pronóstico general es bueno. Muchos niños con reflujo leve mejoran solos con el crecimiento, y los tratamientos actuales, incluida la inyección endoscópica, son seguros y ayudan a proteger los riñones. Lo más importante es el seguimiento constante y tratar las infecciones sin demora. Con un buen acompañamiento del equipo de salud, la mayoría de los niños hace vida normal y crece sin problemas importantes.
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Última actualización: 3 de noviembre de 2026
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