Cambio del dispositivo cardíaco implantable (marcapasos o desfibrilador)
Resumen
Un dispositivo cardíaco implantable es un pequeño aparato que se coloca bajo la piel, normalmente en la zona del pecho, para vigilar y ayudar al corazón. Los más conocidos son el marcapasos (da pequeños impulsos eléctricos cuando el corazón late demasiado despacio), el desfibrilador automático implantable o DAI (detecta ritmos peligrosos y da una descarga para corregirlos) y el dispositivo de resincronización (ayuda a que las dos partes del corazón latan más coordinadas). Todos funcionan con una batería que va dentro de una cajita llamada generador. Esa batería se agota con los años y no se puede recargar. El «cambio» o «recambio» del dispositivo es la operación mediante la cual se sustituye el generador gastado por uno nuevo, y a veces también se revisan o cambian los cables (electrodos) que van del generador al corazón. En la mayoría de los casos es una intervención más corta y sencilla que la primera implantación.
Datos clave
- La batería de estos dispositivos suele durar entre 5 y 12 años, según el tipo de aparato y cuánto lo necesite el corazón de cada persona.
- El cambio se planifica con antelación: en las revisiones se detecta que la batería está llegando a su final y se elige una fecha, sin prisas.
- Muchas veces solo se cambia el generador (la cajita) y se conservan los cables si están en buen estado.
- Suele ser una intervención breve, con anestesia local y algo de sedación, y muchas personas vuelven a casa el mismo día o al día siguiente.
Sí, es algo habitual y esperado. Todas las personas con un dispositivo cardíaco implantable pasarán por un cambio de batería en algún momento; es parte del cuidado normal de estos aparatos, no una señal de que algo vaya mal.
Afecta a cualquier persona que ya tenga un marcapasos, un desfibrilador o un dispositivo de resincronización. Es más frecuente en personas mayores, porque son quienes más llevan estos aparatos, pero también ocurre en adultos jóvenes y en niños con dispositivos implantados.
Síntomas
- Desmayo o pérdida de conocimiento.
- Dolor en el pecho, sobre todo si se acompaña de sudor frío, náuseas o malestar general.
- Falta de aire intensa o que aparece de repente.
- El desfibrilador da varias descargas seguidas, o una descarga acompañada de malestar fuerte.
- Sangrado abundante o que no se detiene en la zona del dispositivo.
- El generador se ve a través de la piel, la piel se abre o supura líquido.
- Fiebre alta con enrojecimiento que se extiende rápido por el pecho, hinchazón o dolor intenso en el bolsillo del dispositivo.
- ⚠Enrojecimiento, calor, hinchazón o dolor creciente en la zona del dispositivo.
- ⚠Líquido o pus que sale por la herida, o herida que se abre.
- ⚠Fiebre, aunque no sea muy alta, en las primeras semanas tras la intervención.
- ⚠Palpitaciones frecuentes o sensación de que el corazón late muy despacio.
- ⚠Mareos al ponerse de pie que no mejoran.
- ⚠El aparato emite un pitido de aviso (consulta pronto, no necesariamente es una urgencia).
Síntomas comunes
- Lo más habitual es que no haya ningún síntoma: el desgaste de la batería se descubre en una revisión rutinaria del dispositivo.
- Cansancio o menos energía para las actividades de siempre.
- Mareos o sensación de que el corazón va más lento.
- Palpitaciones o la sensación de que vuelven los síntomas que se tenían antes de poner el dispositivo.
- Un pitido o aviso sonoro que emite el propio aparato cuando la batería está muy baja (algunos modelos lo hacen).
- Molestias leves en la zona del bolsillo donde va el generador, como tirantez o sensibilidad al apoyarse.
Síntomas en niños
- Los niños suelen necesitar más recambios porque crecen y porque su corazón puede depender más del dispositivo.
- Pueden notarse más cansados al jugar o al hacer educación física.
- En bebés, menos ganas de comer o más sueño del habitual.
- Los padres pueden oír el aviso sonoro del aparato o notar el bulto del generador más marcado bajo la piel.
Síntomas en adultos mayores
- Cansancio, mareos al levantarse o sensación de debilidad que se confunde con la edad o con otras enfermedades.
- Vuelta de los desmayos o de las caídas que se tenían antes del implante.
- Piel más fina sobre el generador, lo que puede hacer que se note más o moleste.
- Puede haber otras enfermedades y medicamentos que conviene revisar antes de la intervención.
Causas
Causas principales
- Agotamiento normal de la batería: es la causa más frecuente y está prevista.
- Necesidad de cambiar el tipo de dispositivo porque la salud del corazón ha cambiado (por ejemplo, pasar de marcapasos a otro aparato).
- Un cable (electrodo) dañado o que ya no funciona bien.
- Una infección en el dispositivo o en la zona donde está colocado, que obliga a retirarlo y poner uno nuevo.
- Un fallo técnico o un aviso del fabricante sobre el aparato.
- Desplazamiento del generador o desgaste de la piel que lo cubre.
Factores de riesgo
- Llevar muchos años con el dispositivo.
- Necesitar el corazón muchos impulsos del aparato (la batería se gasta antes).
- Haber tenido el primer implante a edad joven.
- Diabetes, enfermedad renal o defensas bajas.
- Toma de medicamentos que fluidifican la sangre.
- Piel fina o fragilidad en la zona del pecho.
- Infecciones de piel frecuentes o mala cicatrización.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si la herida supura, se abre o la piel alrededor está muy roja y caliente.
- Si tienes fiebre en las semanas siguientes a la operación.
- Si te desmayas o tienes mareos fuertes.
- Si vuelven los síntomas que tenías antes del dispositivo (por ejemplo, latidos muy lentos o palpitaciones).
- Si el desfibrilador da una descarga y luego te encuentras mal.
- Si notas que el generador se mueve, se sale o duele mucho.
Programe una cita de rutina si:
- Acudir a las revisiones programadas del dispositivo: ahí se detecta el desgaste de la batería a tiempo.
- Consultar antes de viajar largos periodos o de mudarte, para organizar el seguimiento.
- Preguntar cualquier duda sobre la operación, la recuperación o los cuidados de la herida.
- Revisar con tu equipo médico los medicamentos que tomas antes de la intervención.
Diagnóstico
La necesidad de cambiar el dispositivo se detecta casi siempre en las revisiones de seguimiento. Con un aparato llamado programador se lee la información del dispositivo: cuánta batería le queda, cómo funcionan los cables y cómo ha latido el corazón. Con esos datos, el equipo decide si toca cambiar solo el generador o si conviene revisar también los cables. Antes de la operación se hace una valoración general de salud para que la intervención sea segura.
Pruebas que se pueden realizar
- Revisión del dispositivo con el programador (se apoya un dispositivo sobre el pecho y se leen los datos).
- Monitorización remota, si el aparato la tiene: envía información desde casa.
- Electrocardiograma (ECG): registro del ritmo del corazón.
- Holter: un registro del ritmo durante 24 horas o más.
- Ecocardiograma: ecografía del corazón para ver cómo está funcionando.
- Radiografía de tórax para comprobar la posición de cables y generador.
- Análisis de sangre, que puede incluir pruebas de coagulación.
- Valoración preanestésica y, a veces, ecografía de la zona del bolsillo del dispositivo.
Qué esperar en su cita
Antes de la operación te explicarán si debes quedarte en ayunas y qué medicamentos tomar o dejar de tomar ese día; nunca cambies nada por tu cuenta sin consultarlo. El día de la intervención te prepararán la piel del pecho y te pondrán anestesia local, con algo de sedación para que estés cómodo. La operación suele durar entre 30 y 60 minutos, aunque puede variar. Después pasarás un tiempo en observación y te darán instrucciones para el cuidado de la herida.
Tratamiento
El tratamiento es el recambio del dispositivo. En la mayoría de los casos se abre la piel sobre la cicatriz anterior, se desconecta el generador viejo, se comprueba que los cables funcionan bien y se conecta un generador nuevo. Después se cierra la piel con puntos y se pone un vendaje. Si algún cable está dañado, puede repararse o sustituirse en la misma operación. Si hay infección, el plan puede incluir retirar el dispositivo y poner uno nuevo cuando la infección esté controlada.
Autocuidado en el hogar
- Mantén la herida limpia y seca, siguiendo las indicaciones que te den; no la mojes hasta que te lo permitan.
- Revisa la zona cada día: busca enrojecimiento, hinchazón, calor o líquido.
- Evita levantar peso y los movimientos bruscos con el brazo del lado del dispositivo durante las primeras semanas.
- Usa ropa cómoda que no roce la zona.
- Toma la medicación pautada tal como te indiquen y acude a la revisión de la herida.
- Lleva siempre tu tarjeta o identificación de portador del dispositivo.
- Avisa a cualquier médico, dentista o profesional sanitario de que llevas un dispositivo implantado.
- Mantén el teléfono móvil a una distancia prudente del generador (no lo lleves en el bolsillo del pecho).
Tratamientos médicos
El equipo sanitario tomará medidas para prevenir infecciones alrededor de la intervención, y controlará el dolor y el estado general con los cuidados habituales. Después del recambio se programará el dispositivo con los ajustes adecuados para tu corazón y se harán revisiones para comprobar que todo funciona bien. En casos concretos puede utilizarse un dispositivo externo temporal mientras se resuelve un problema. Todo esto lo decide tu equipo médico según tu situación.
¿Cuándo se considera la cirugía?
El recambio está indicado cuando la batería está llegando a su final, cuando un cable o el generador no funcionan bien, cuando la salud del corazón ha cambiado y hace falta otro tipo de dispositivo, o cuando hay una infección que obliga a retirarlo. El momento exacto lo decide el equipo que sigue tu caso, normalmente con semanas o meses de margen.
Vivir con esta afección
La mayoría de las personas vuelve enseguida a su vida habitual. Los primeros días conviene ir con calma, cuidar el brazo del lado del dispositivo y revisar la herida. Poco a poco podrás retomar tus tareas y tus aficiones. Las revisiones seguirán siendo parte de tu rutina, igual que antes del cambio, y sirven para comprobar que el nuevo generador funciona bien.
Consejos de estilo de vida
- Pregunta a tu equipo médico cuándo puedes volver a conducir; las normas cambian según el país y el tipo de dispositivo.
- Evita los golpes fuertes en el pecho y los deportes de contacto sin consultarlo antes.
- Mantén distancia con imanes potentes, altavoces grandes y equipos de soldadura; pregunta si tienes dudas.
- Pasa los arcos de seguridad de aeropuertos o tiendas avisando de que llevas un dispositivo y sin quedarte parado dentro del arco.
- Informa siempre a tu dentista y a otros profesionales sanitarios antes de pruebas o tratamientos.
- Pregunta antes de hacerte una resonancia magnética: muchos dispositivos actuales son compatibles, pero hay que confirmarlo.
Dieta y ejercicio
Una alimentación variada, con menos sal y menos ultraprocesados, y actividad física regular ayudan a cuidar el corazón. El ejercicio suave, como caminar, es buena idea desde el principio si te encuentras bien. Espera la indicación de tu equipo para retomar actividades más intensas o ejercicios con el brazo. El objetivo es moverse de forma segura y constante, no forzar.
Salud mental y bienestar emocional
Es normal sentir algo de nervios antes del recambio, o preocupación por las descargas si llevas un desfibrilador. Algunas personas sienten ansiedad al notar el aparato o miedo a depender de él. Hablarlo ayuda mucho: coméntalo con tu equipo médico, con tu familia o con un profesional de salud mental. Si en algún momento sientes que no puedes con la angustia, busca apoyo; en una crisis, contacta con los servicios de emergencia de tu país.
Prevención
El desgaste de la batería no se puede evitar: es el funcionamiento normal del aparato. Lo que sí se puede hacer es llegar al recambio en buenas condiciones: acudir a las revisiones y a la monitorización remota, cuidar la piel sobre el dispositivo, tratar a tiempo cualquier infección y mantener hábitos saludables para el corazón. Así el cambio se planifica con calma y con menos riesgos.
Vacunas
Pregunta a tu equipo sanitario qué vacunas te convienen según tu edad y tu salud, por ejemplo las recomendadas frente a la gripe o las infecciones respiratorias. Estar al día ayuda a evitar enfermedades que pueden complicar el corazón.
Programas de detección
El «cribado» aquí es el seguimiento del dispositivo: las revisiones periódicas permiten ver el estado de la batería mucho antes de que se agote. No faltes a las citas y procura que la monitorización remota, si la tienes, esté bien conectada en casa.
Complicaciones
Si no se trata
- Si la batería se agota y no se cambia, el dispositivo deja de funcionar.
- Pueden volver los síntomas originales: mareos, cansancio extremo, desmayos o latidos peligrosos sin protección.
- En personas con desfibrilador, el corazón quedaría sin la terapia que corrige ritmos peligrosos.
- Una infección no tratada en el dispositivo puede extenderse y requerir su retirada.
- Un cable dañado puede hacer que el aparato funcione de forma irregular.
Pronóstico a largo plazo
El pronóstico es muy bueno. El recambio es una intervención frecuente, segura y bien conocida, y la mayoría de las personas se recupera rápido y sigue con su vida normal durante muchos años más con el nuevo generador. Como en cualquier procedimiento, hay riesgos, pero el equipo sanitario los previene y los controla. Si tienes dudas o miedo, plantéalas: conocer el proceso suele tranquilizar mucho.
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Fuentes y orientación
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Última actualización: 3 de noviembre de 2026
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