Endarterectomía carotídea: cirugía para limpiar la arteria del cuello
Resumen
La endarterectomía carotídea es una cirugía que limpia el interior de una de las dos arterias carótidas, que son los vasos grandes que suben por los lados del cuello y llevan sangre al cerebro. Con los años, en esas arterias puede acumularse una grasa endurecida llamada placa (los médicos lo llaman aterosclerosis). Esa placa estrecha la arteria y puede reducir el flujo de sangre al cerebro o desprender pequeños fragmentos que viajan hasta el cerebro y provocan un derrame cerebral (ictus) o un aviso breve llamado accidente isquémico transitorio (AIT). En la endarterectomía, el cirujano abre la arteria, retira la placa y la cierra para que la sangre vuelva a circular con más facilidad. El objetivo principal es bajar el riesgo de derrame cerebral.
Datos clave
- Es una cirugía de cuello que suele durar entre una y dos horas y muchas personas reciben el alta en uno o dos días.
- No todas las personas con estrechamiento necesitan cirugía: se decide según cuánto está estrechada la arteria, si ha habido síntomas y el estado general de salud.
- Después de la operación, cuidar la presión arterial, dejar de fumar y tomar la medicación indicada es tan importante como la cirugía misma.
Sí, es una operación frecuente en todo el mundo. Se realiza desde hace décadas y es una de las cirugías vasculares más estudiadas. Aun así, no se ofrece a todo el mundo: el equipo médico valora cada caso con cuidado.
Afecta sobre todo a adultos mayores, en general a partir de los 60 años, y es algo más frecuente en hombres. También aparece en personas más jóvenes que fuman, tienen la presión arterial alta, colesterol alto o diabetes, o que tienen antecedentes familiares de problemas de corazón o de arterias.
Síntomas
- Debilidad, parálisis o adormecimiento repentino de la cara, un brazo o una pierna, sobre todo si es en un solo lado del cuerpo.
- Dificultad repentina para hablar, para entender o para tragar.
- Desviación de la boca o caída de un lado de la cara.
- Pérdida súbita de la visión en uno o en ambos ojos.
- Dolor de cabeza muy fuerte e intenso que aparece de golpe.
- Pérdida de conocimiento, convulsiones o dificultad para respirar.
- ⚠Episodios breves de debilidad, torpeza o problemas al hablar que desaparecen en pocos minutos: pueden ser un aviso de derrame y deben valorarse el mismo día.
- ⚠Pérdida momentánea de la visión en un ojo, aunque se recupere.
- ⚠Mareo intenso o inestabilidad que aparece de repente y no mejora.
Síntomas comunes
- Muchas veces el estrechamiento de la carótida no da ningún síntoma y se descubre por casualidad en una revisión.
- Debilidad o adormecimiento repentino en un brazo, una pierna o un lado de la cara.
- Dificultad repentina para hablar o para entender lo que se dice.
- Pérdida breve de la visión en un ojo, como si bajara una cortina.
- Mareo o sensación de inestabilidad que aparece de golpe.
- Un soplo en el cuello que el médico escucha con el estetoscopio durante una revisión.
Síntomas en niños
- Es muy poco frecuente en niños. Cuando ocurre, suele estar relacionada con enfermedades genéticas, problemas de coagulación o radioterapia previa en el cuello.
- En niños los síntomas serían los mismos que en adultos, y cualquier signo repentino de debilidad o de habla debe valorarse de inmediato en urgencias.
Síntomas en adultos mayores
- Los síntomas pueden ser más fáciles de pasar por alto y confundirse con cansancio o con la edad.
- Conviene prestar atención a episodios breves de debilidad, torpeza en una mano o cambios pasajeros al hablar, aunque se recuperen solos en minutos.
- Es importante revisar la presión arterial, el colesterol y la diabetes de forma regular, porque muchas veces no hay ninguna señal de alarma.
Causas
Causas principales
- Acumulación de placa de grasa y calcio en la pared de la arteria (aterosclerosis), que estrecha el paso de la sangre.
- Inflamación y daño de la pared interna de la arteria, que favorece esa acumulación.
- Menos frecuentemente, disección de la arteria (un desgarro en su pared) o radioterapia previa en la zona del cuello.
Factores de riesgo
- Presión arterial alta.
- Tabaquismo o exposición al humo del tabaco.
- Colesterol alto, sobre todo el colesterol LDL.
- Diabetes o azúcar alta en sangre.
- Edad avanzada.
- Antecedentes familiares de derrame cerebral o de enfermedad de las arterias.
- Exceso de peso, alimentación poco saludable y poca actividad física.
- Apnea del sueño y consumo excesivo de alcohol.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Cualquier síntoma repentino que sugiera un derrame cerebral o un aviso de derrame: debilidad en un lado, problemas para hablar, pérdida de visión o desviación de la boca. Llama a urgencias de inmediato.
- Si un familiar o tú notáis estos signos, no esperes a ver si pasan: cada minuto cuenta.
Programe una cita de rutina si:
- Si te han dicho que tienes un soplo en el cuello o la arteria estrechada.
- Si tienes presión alta, colesterol alto o diabetes y quieres revisar tu riesgo cardiovascular.
- Si tienes antecedentes familiares de derrame cerebral.
- Para revisar la medicación y los controles después de la cirugía.
Diagnóstico
El estudio empieza en la consulta: el médico escucha el cuello con el estetoscopio para detectar un soplo, pregunta por síntomas previos y revisa la presión arterial y los análisis de sangre. Si hay sospecha, se hace una ecografía del cuello, que es rápida, indolora y no usa radiación. Según el resultado, pueden pedirse otras pruebas de imagen para ver con más detalle cómo está la arteria y cómo llega la sangre al cerebro.
Pruebas que se pueden realizar
- Ecografía Doppler de las arterias del cuello: muestra el grado de estrechamiento y la velocidad del flujo sanguíneo.
- Angiotomografía computarizada (angio-TC) del cuello y del cerebro.
- Angiorresonancia magnética (angio-RM), que no usa radiación.
- Análisis de sangre para colesterol, azúcar y función de los riñones.
- En algunos casos, una arteriografía, que es una prueba con contraste para ver las arterias en detalle.
Qué esperar en su cita
La ecografía del cuello suele durar unos 20 o 30 minutos y no duele; solo notarás el gel frío y el contacto del aparato. Las pruebas con contraste pueden requerir acudir en ayunas y avisar si tienes alergias o problemas de riñón. Los resultados no llegan el mismo día en todos los casos, así que es útil ir acompañado o llevar las preguntas anotadas para la siguiente cita.
Tratamiento
El tratamiento depende de dos cosas: cuánto está estrechada la arteria y si has tenido síntomas. En estrechamientos leves o sin síntomas, muchas veces basta con controlar bien la presión arterial, el colesterol y el azúcar, dejar de fumar y revisar la arteria con ecografías periódicas. Cuando el estrechamiento es importante, o cuando ya ha habido un aviso de derrame, el equipo médico valora la cirugía para reducir el riesgo.
Autocuidado en el hogar
- Deja de fumar y evita el humo de otras personas; es la medida que más ayuda a proteger las arterias.
- Toma la medicación tal como te la han indicado y no la suspendas por tu cuenta.
- Revisa la presión arterial en casa si te lo han recomendado y anota los valores.
- Camina o haz actividad física suave de forma regular, según te indique tu equipo de salud.
- Sigue una alimentación con menos sal, menos ultraprocesados y más verduras, frutas, legumbres y pescado.
- Acude a las revisiones y a las ecografías de control aunque te sientas bien.
Tratamientos médicos
El equipo médico suele combinar varias estrategias: medicamentos para controlar la presión arterial, para bajar el colesterol y, si hay diabetes, para regular el azúcar. También puede recomendarse un tratamiento que reduzca la tendencia de la sangre a formar coágulos, siempre decidido por tu médico. Estos tratamientos no eliminan la placa, pero ayudan mucho a estabilizarla y a prevenir derrames. Nunca empieces ni cambies una medicación por tu cuenta: tu médico o farmacéutico te explicará para qué sirve cada cosa y cómo tomarla.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía suele proponerse cuando la arteria está muy estrechada y ya ha habido síntomas como un aviso de derrame, o cuando el estrechamiento es marcado aunque no haya habido síntomas, siempre valorando el estado general de salud y el riesgo de la operación. En personas con otras enfermedades graves, puede preferirse un tratamiento con catéter (colocación de una malla llamada stent) o solo tratamiento médico. La decisión se toma en equipo, con el cirujano vascular, el neurólogo y tu médico de cabecera, y conviene preguntar todas las dudas antes.
Vivir con esta afección
Tras la operación es habitual notar molestia o hinchazón en el cuello, algo de cansancio y la sensación de que la zona está sensible durante unos días. La mayoría de las personas vuelve poco a poco a su rutina en una o dos semanas, y a trabajar antes si el trabajo no exige esfuerzo físico. Es normal sentir miedo a que vuelva a pasar algo; hablar de ello con el equipo de salud ayuda mucho.
Consejos de estilo de vida
- Mantén el hábito de no fumar y evita los ambientes con humo.
- Duerme lo suficiente y trata de reducir el estrés con actividades que disfrutes.
- Revisa tu presión arterial con la frecuencia que te indiquen.
- Limita el alcohol y evita el exceso de sal en las comidas.
- Pide ayuda para levantarte o cargar peso los primeros días si lo necesitas.
- Anota los síntomas nuevos y llévalos a la consulta.
Dieta y ejercicio
Una alimentación sencilla y variada ayuda mucho: verduras y frutas cada día, legumbres, cereales integrales, pescado, aceite de oliva y frutos secos, con menos sal y menos productos procesados. En cuanto al movimiento, empieza con paseos cortos y ve aumentando según te sientas; tu equipo de salud te dirá cuándo puedes retomar el ejercicio más intenso después de la cirugía.
Salud mental y bienestar emocional
Es muy comprensible sentir ansiedad después de una cirugía en el cuello o después de un aviso de derrame. Algunas personas tienen dificultad para dormir, miedo a quedarse solas o pensamientos repetitivos sobre la salud. Estos sentimientos son normales y no significan que algo vaya mal. Si la tristeza o la preocupación duran semanas o te impiden hacer tu vida habitual, coméntalo con tu médico: hay apoyo disponible. Si en algún momento sientes que no puedes afrontarlo o tienes pensamientos de hacerte daño, busca ayuda urgente llamando a los servicios de emergencia de tu país o acudiendo al centro sanitario más cercano.
Prevención
No siempre se puede evitar, pero mucho de su riesgo sí se puede reducir. Lo que más protege las arterias es controlar la presión arterial, el colesterol y el azúcar, no fumar y mantenerse activo. Estos hábitos también ayudan a que la cirugía dure más tiempo en buen estado.
Vacunas
Mantener al día las vacunas recomendadas para tu edad, como la de la gripe y la del neumococo si tu equipo de salud lo indica, ayuda a evitar infecciones que pueden descompensar a personas con enfermedad cardiovascular. Consulta a tu centro de salud sobre tu calendario vacunal.
Programas de detección
Si tienes factores de riesgo o antecedentes familiares, puede estar indicada una ecografía de las arterias del cuello como prueba de cribado. No se recomienda hacerla a toda la población sin factores de riesgo. Habla con tu médico para saber si en tu caso tiene sentido.
Complicaciones
Si no se trata
- Mayor riesgo de derrame cerebral, que puede dejar secuelas en el movimiento, el habla o la memoria.
- Episodios repetidos de avisos de derrame (AIT), que son señales de alarma.
- Estrechamiento progresivo de la arteria con el paso del tiempo.
- Mayor riesgo de problemas de corazón, porque la aterosclerosis suele afectar a varias arterias a la vez.
Pronóstico a largo plazo
La buena noticia es que hoy se sabe mucho sobre cómo cuidar estas arterias. La cirugía, cuando está bien indicada, reduce de forma clara el riesgo de derrame, y muchas personas se recuperan y vuelven a su vida habitual en pocas semanas. Con controles regulares, la medicación adecuada y hábitos saludables, la mayoría puede mirar al futuro con tranquilidad.
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Última actualización: 3 de noviembre de 2026
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