Enfermedad de la arteria carótida y stent carotídeo
Resumen
Las arterias carótidas son dos vasos grandes que están a cada lado del cuello y llevan sangre al cerebro. La enfermedad de la arteria carótida ocurre cuando dentro de estas arterias se acumula grasa y otras sustancias, formando una placa (una especie de 'grasa dura' pegada a la pared). Esa placa estrecha la arteria y puede reducir el flujo de sangre al cerebro. El stent carotídeo es un procedimiento para volver a abrir la arteria: se coloca un pequeño tubo de malla metálica (el stent) dentro de la arteria para mantenerla abierta y que la sangre pase mejor.
Datos clave
- Muchas personas tienen la arteria estrechada y no sienten nada; a veces se descubre por un soplo que el médico escucha en el cuello.
- El estrechamiento puede provocar pequeños avisos llamados ataques isquémicos transitorios (AIT): síntomas parecidos a un derrame cerebral que se van solos en minutos u horas.
- El objetivo del tratamiento, con o sin stent, es siempre el mismo: bajar el riesgo de un derrame cerebral (ictus).
Sí, es bastante común, sobre todo después de los 60 años. Es una de las causas frecuentes de derrame cerebral en personas adultas, aunque tener la arteria algo estrechada no significa que vaya a ocurrir un derrame.
Afecta más a personas mayores, a quienes fuman o fumaron, y a quienes tienen la presión arterial alta, el colesterol alto, diabetes o sobrepeso. También es más frecuente en personas con familiares que han tenido problemas de corazón o derrames cerebrales.
Síntomas
- Debilidad o entumecimiento repentino en la cara, el brazo o la pierna, sobre todo de un solo lado del cuerpo.
- Dificultad repentina para hablar, para entender o para mover la boca.
- Desviación de la cara: una comisura de la boca se cae al sonreír.
- Pérdida repentina de la visión en uno o en ambos ojos.
- Dificultad repentina para caminar, mareo intenso o pérdida de equilibrio.
- Dolor de cabeza muy fuerte y súbito, distinto de lo habitual.
- Pérdida de conocimiento o convulsiones.
- ⚠Síntomas parecidos a los anteriores que duraron pocos minutos y ya se han ido: aunque hayan pasado, hay que valorarlos el mismo día.
- ⚠Visión borrosa o pérdida breve de visión en un ojo que se recupera y vuelve a repetirse.
- ⚠Episodios repetidos de hormigueo o debilidad pasajera en un lado del cuerpo.
- ⚠Sensación de que algo 'no funciona bien' en el habla, aunque sea por segundos.
Síntomas comunes
- Con frecuencia no hay ningún síntoma y el problema se descubre en una revisión o por casualidad.
- Debilidad o entumecimiento repentino en un brazo, una pierna o un lado de la cara, que mejora en minutos u horas.
- Dificultad repentina para hablar o para entender lo que se dice, también pasajera.
- Pérdida de visión en un ojo, como si se bajara una cortina, que se recupera en poco tiempo.
- Mareo, pérdida de equilibrio o visión doble que aparece y desaparece.
- Un soplo en el cuello que el médico escucha con el fonendoscopio (es un ruido que hace la sangre al pasar por la zona estrecha).
Síntomas en niños
- Es muy poco frecuente en niños y niñas.
- Cuando aparece, suele estar relacionada con otras enfermedades o con problemas de formación de los vasos, no con la grasa acumulada típica de los adultos.
- Si un niño tiene síntomas repentinos como debilidad en un lado del cuerpo o dificultad para hablar, hay que buscar atención de emergencia de inmediato.
Síntomas en adultos mayores
- Es el grupo donde aparece con más frecuencia, y muchas veces sin síntomas claros.
- Puede notarse como cansancio al caminar, mareos breves o episodios de 'ausencias' momentáneas.
- En personas mayores los síntomas pasajeros a veces se confunden con edad o con otras enfermedades, así que conviene comentarlos con el médico.
- Las revisiones periódicas ayudan a detectar el estrechamiento antes de que cause problemas.
Causas
Causas principales
- La causa más común es la aterosclerosis: acumulación de grasa, colesterol y otras sustancias en la pared de la arteria, que forma placas y la estrecha.
- En menos casos, la arteria se estrecha por el efecto de una radioterapia recibida en el cuello, por un desgarro de la pared interna del vaso o por enfermedades que afectan a la forma de los vasos.
- Algunas personas tienen una arteria más estrecha de nacimiento o por otras enfermedades inflamatorias.
Factores de riesgo
- Tener más de 60 años.
- Fumar o haber fumado.
- Presión arterial alta.
- Colesterol o triglicéridos altos.
- Diabetes.
- Sobrepeso u obesidad, sobre todo grasa acumulada en la cintura.
- Falta de actividad física.
- Alimentación rica en grasas saturadas y sal.
- Antecedentes familiares de derrame cerebral o problemas del corazón.
- Apnea del sueño (ronquidos fuertes con pausas al respirar).
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Cualquier síntoma repentino del tipo 'derrame' que ya haya desaparecido: se debe valorar ese mismo día en un servicio de urgencias o con el médico.
- Episodios repetidos de pérdida breve de visión o de fuerza en un lado del cuerpo.
- Dolor o hinchazón nuevos en el cuello, sobre todo si has tenido un procedimiento reciente en esa zona.
- Después de un stent carotídeo: dolor fuerte en el lugar de la punción, sangrado, fiebre o empeoramiento del estado general.
Programe una cita de rutina si:
- Si el médico te ha dicho que tienes un soplo en el cuello.
- Si tienes varios factores de riesgo y quieres valorar tu riesgo cardiovascular.
- Si tienes antecedentes familiares de derrame cerebral o de enfermedad de las arterias.
- Para revisar tus medicamentos y tu presión arterial de forma periódica.
Diagnóstico
El médico empieza por hablar contigo y explorarte: escucha el cuello con el fonendoscopio y revisa tu presión arterial, tu historial y tus factores de riesgo. Si sospecha un estrechamiento, pide pruebas de imagen que muestran cómo está la arteria por dentro. En una urgencia por síntomas de derrame, las pruebas se hacen de forma rápida para decidir el tratamiento.
Pruebas que se pueden realizar
- Ecografía Doppler del cuello: es indolora y muestra el grosor de la pared y la velocidad de la sangre en la arteria.
- Angiografía por tomografía computarizada (angio-TC) o por resonancia magnética (angio-RM): imágenes detalladas de las arterias del cuello y del cerebro.
- Angiografía convencional: con un catéter muy fino se inyecta contraste para ver la arteria con precisión; se usa sobre todo si se está valorando un procedimiento.
- Análisis de sangre para medir colesterol, glucosa y otros valores.
- Pruebas del corazón, como el electrocardiograma, porque las arterias del cuello y del corazón comparten los mismos factores de riesgo.
Qué esperar en su cita
La ecografía es rápida, no duele y no usa radiación. Las pruebas con contraste pueden requerir estar unas horas en ayunas y avisar si tienes alergias o problemas de riñón. Es normal sentir algo de nervios; pregunta al equipo todas las dudas y pide que te expliquen los resultados en palabras sencillas.
Tratamiento
El tratamiento tiene un objetivo claro: reducir el riesgo de un derrame cerebral. Se combinan tres piezas: controlar los factores de riesgo, tomar la medicación que el médico indique y, en algunos casos, abrir la arteria con cirugía o con un stent. La decisión depende del grado de estrechamiento, de si has tenido síntomas, de tu salud general y de tus preferencias.
Autocuidado en el hogar
- Dejar de fumar por completo; pedir ayuda si cuesta, porque es lo que más reduce el riesgo.
- Tomar la medicación todos los días, aunque te sientas bien, y no dejarla nunca por tu cuenta.
- Medir la presión arterial en casa si el equipo de salud te lo indica y anotar los valores.
- Caminar u hacer actividad física suave de forma regular, según tu estado de salud.
- Seguir una alimentación con menos sal, menos ultraprocesados y más verduras, frutas, legumbres y pescado.
- Acudir a las revisiones y a las pruebas de seguimiento que te programen.
- Cuidar el sueño y avisar al médico si roncas mucho o tienes pausas al respirar.
Tratamientos médicos
El médico puede indicar medicamentos para bajar la presión arterial, para reducir el colesterol y para dificultar la formación de coágulos (antiagregantes). También se tratan la diabetes y otros problemas asociados. Estos tratamientos se ajustan a cada persona y deben revisarse de forma periódica; nunca los cambies ni los suspendas sin consultar. Además, el equipo de salud te enseñará a reconocer los signos de alarma.
¿Cuándo se considera la cirugía?
Se puede plantear abrir la arteria cuando el estrechamiento es importante y, sobre todo, si has tenido síntomas de aviso. Hay dos caminos: la cirugía abierta del cuello (endarterectomía), en la que se limpia la placa, y el stent carotídeo. El stent se coloca con un catéter muy fino que suele entrar por la ingle o por la muñeca; con anestesia local y sedación se lleva hasta la arteria del cuello, se abre un pequeño globo para ensanchar la zona y se deja una malla metálica que mantiene la arteria abierta. Suele requerir una estancia corta en el hospital y revisión posterior. Cuál es la mejor opción para ti lo valora el equipo médico contigo, según tu edad, tu anatomía y tu salud general.
Vivir con esta afección
La mayoría de las personas hace vida normal después del diagnóstico o del stent. Es importante no interrumpir la medicación, revisar la presión con regularidad y acudir a las ecografías de control, que suelen hacerse al cabo de unas semanas y luego una vez al año. Si notas síntomas nuevos o pasajeros, coméntalo pronto con tu médico.
Consejos de estilo de vida
- Mantener el tabaco fuera de casa y evitar el humo de otras personas.
- Reducir el alcohol a un consumo bajo o nulo.
- Moverse cada día: caminar, nadar o bicicleta suave, adaptado a tu estado.
- Controlar el peso con cambios pequeños y sostenibles.
- Dormir bien y manejar el estrés con respiración, paseos o actividades que disfrutes.
- Revisar la presión arterial y el colesterol en las fechas que te indique el equipo de salud.
Dieta y ejercicio
Una pauta sencilla es llenar la mitad del plato con verduras y hortalizas, un cuarto con proteínas como pescado, huevos o legumbres, y un cuarto con cereales integrales. Usa aceite de oliva, hierbas y especias en lugar de sal, y limita los embutidos, la bollería y las bebidas azucaradas. Para el movimiento, empieza con 10 minutos de caminata al día y ve sumando poco a poco hasta unos 30 minutos la mayoría de los días, siempre según lo que te recomiende tu equipo de salud.
Salud mental y bienestar emocional
Es normal sentir miedo o ansiedad después de saber que tienes una arteria estrechada o tras un procedimiento en el cuello. Hablar de lo que sientes, escribir tus dudas y llevarlas a la consulta ayuda mucho. Si la preocupación te quita el sueño, te aísla o te impide disfrutar del día a día, pide apoyo a tu profesional de salud; la ayuda psicológica es parte del cuidado. Si en algún momento sientes que no puedes más o tienes pensamientos de hacerte daño, busca ayuda urgente de inmediato: llama a los servicios de emergencia o acude al centro de salud más cercano.
Prevención
En gran parte, sí se puede prevenir o retrasar. La enfermedad de la arteria carótida comparte causas con los problemas del corazón, así que cuidar la presión, el colesterol, la glucosa y el tabaco protege también el cerebro. Nunca es tarde para empezar: dejar de fumar reduce el riesgo desde el primer día.
Vacunas
Pregunta a tu médico o farmacéutico qué vacunas te corresponden según tu edad y tu salud, como la de la gripe o las recomendadas frente a infecciones respiratorias. Las infecciones pueden descompensar a personas con problemas vasculares, y mantenerse al día con las vacunas forma parte del cuidado general.
Programas de detección
No se recomienda hacer ecografías del cuello a toda la población. Sí se suele valorar en personas con síntomas de aviso, con un soplo en el cuello o con varios factores de riesgo. Comenta con tu médico si en tu caso tiene sentido hacer una ecografía Doppler.
Complicaciones
Si no se trata
- Ataques isquémicos transitorios repetidos, que son señales de aviso.
- Derrame cerebral (ictus), que puede dejar secuelas en el movimiento, el habla o la memoria.
- Mayor riesgo de problemas del corazón, porque las arterias del cuerpo se afectan a la vez.
- Estrechamiento progresivo de la arteria con el paso del tiempo si no se controlan los factores de riesgo.
Pronóstico a largo plazo
El panorama es esperanzador. Muchas personas con esta enfermedad nunca tienen un derrame, sobre todo si controlan la presión, el colesterol y el tabaco y acuden a sus revisiones. Cuando se necesita un stent o una cirugía, son procedimientos bien establecidos y con buenos resultados en general. Lo más importante es actuar a tiempo ante cualquier síntoma de aviso y mantener el cuidado a largo plazo junto a tu equipo de salud.
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Fuentes y orientación
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Última actualización: 3 de noviembre de 2026
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