Ablación térmica endovenosa: cerrar las varices desde dentro
Resumen
La ablación térmica endovenosa es un procedimiento poco invasivo que sirve para tratar las varices y las venas que no funcionan bien en las piernas. «Poco invasivo» significa que no requiere una cirugía abierta ni una incisión grande. El especialista introduce un catéter muy fino (un tubito flexible) dentro de la vena dañada y aplica calor controlado en la pared. Ese calor sella la vena por dentro y la cierra. La vena cerrada deja de recibir sangre, se va encogiendo poco a poco y el cuerpo la reabsorbe. La sangre de la pierna encuentra entonces otras venas sanas por las que circular, y así mejora la molestia, la pesadez y la hinchazón.
Datos clave
- Se realiza a través de una punción muy pequeña en la piel, sin necesidad de puntos grandes ni de cirugía abierta.
- Suele durar entre 30 y 60 minutos y muchas personas vuelven a casa el mismo día.
- Se hace con anestesia local, así que generalmente no duele durante el procedimiento.
- La mayoría de las personas retoma su vida normal en pocos días, siguiendo las indicaciones del equipo médico.
Sí, es uno de los tratamientos más utilizados para las varices y la insuficiencia venosa (cuando las venas de las piernas no devuelven bien la sangre al corazón). Se practica muchísimo en todo el mundo y es una alternativa habitual a la cirugía tradicional de varices.
Las varices y la insuficiencia venosa son más frecuentes en adultos, y más habituales en mujeres que en hombres. Suelen aparecer a partir de los 30 o 40 años y aumentan con la edad. También influyen la herencia familiar, los embarazos, el sobrepeso y los trabajos que exigen pasar muchas horas de pie o sentado. En niños y adolescentes son poco comunes, pero pueden darse, sobre todo si hay antecedentes familiares muy marcados.
Síntomas
- Dolor repentino e intenso en una pierna, con hinchazón, calor y enrojecimiento, sobre todo si la pierna se ve más grande que la otra: puede ser un coágulo en una vena profunda y hay que valorarlo de inmediato.
- Dolor en el pecho, falta de aire repentina, tos con sangre o desmayo: son señales de alarma que requieren atención urgente.
- Sangrado abundante por el punto donde se hizo la punción que no se detiene al presionar unos minutos.
- Fiebre alta junto con una pierna muy roja, caliente, hinchada y dolorosa, especialmente en los días siguientes al procedimiento.
- ⚠Aumento rápido del enrojecimiento, el calor o el dolor en la pierna después del procedimiento.
- ⚠Aparición de una úlcera nueva en el tobillo o empeoramiento de una existente.
- ⚠Hinchazón de la pierna que va en aumento en las horas o días posteriores.
- ⚠Sangrado leve que reaparece en el punto de la punción.
- ⚠Reacción en la piel en la zona tratada, como ampollas o una irritación que crece.
Síntomas comunes
- Sensación de pesadez, cansancio o calor en las piernas, peor al final del día o después de estar mucho tiempo de pie.
- Hinchazón en los tobillos y las piernas, que mejora al elevar las piernas o al tumbarse.
- Venas visibles, abultadas y de color azulado o morado en las piernas.
- Calambres o pinchazos, especialmente por la noche.
- Picor o sequedad en la piel de la zona afectada.
- Venas pequeñas en forma de araña (arañas vasculares), que suelen ser un motivo de consulta por estética.
- Piel más oscura o endurecida cerca del tobillo cuando el problema lleva mucho tiempo.
Síntomas en niños
- Las varices son poco frecuentes en la infancia y la adolescencia.
- Cuando aparecen, suelen relacionarse con antecedentes familiares fuertes o con otras condiciones que el pediatra debe valorar.
- En niños el tratamiento con ablación térmica se decide con mucho cuidado y en centros especializados; muchas veces se prefiere primero la observación y las medidas de apoyo.
Síntomas en adultos mayores
- La piel se vuelve más frágil y aparecen cambios de color, engrosamiento o manchas cerca del tobillo.
- Pueden formarse úlceras (heridas abiertas) en la zona del tobillo si la insuficiencia venosa lleva años sin control.
- La hinchazón y el cansancio de las piernas suelen ser más notorios.
- El procedimiento suele tolerarse bien, pero el equipo médico valora otras enfermedades y la medicación habitual antes de realizarlo.
- Después del procedimiento puede ser necesario un seguimiento más cercano de la piel y de las medias de compresión.
Causas
Causas principales
- Válvulas defectuosas dentro de las venas: normalmente estas válvulas funcionan como puertas de un solo sentido y evitan que la sangre baje; cuando no cierran bien, la sangre se acumula y la vena se dilata.
- Debilidad de la pared de la vena, que se estira y pierde elasticidad con el tiempo.
- Presión aumentada y mantenida dentro de las venas de las piernas, por ejemplo por pasar muchas horas de pie o sentado.
- Insuficiencia venosa crónica: un problema de fondo del retorno de la sangre que va progresando lentamente.
Factores de riesgo
- Tener familiares directos con varices.
- Ser mujer; los cambios hormonales del embarazo, la menstruación o la menopausia influyen.
- Embarazos previos, sobre todo varios.
- Edad avanzada.
- Sobrepeso u obesidad.
- Trabajos o rutinas con muchas horas de pie o sentado sin moverse.
- Falta de actividad física habitual.
- Antecedentes de trombosis (coágulos) en las piernas.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Dolor intenso y repentino en la pierna con hinchazón, calor y enrojecimiento.
- Falta de aire o dolor en el pecho.
- Una úlcera abierta en la pierna o el tobillo que supura o no cicatriza.
- Sangrado que no se detiene.
- Fiebre con la pierna muy roja e hinchada.
Programe una cita de rutina si:
- Si las varices te causan pesadez, dolor o hinchazón que afectan a tu día a día.
- Si notas cambios en la piel cerca del tobillo, como manchas oscuras o endurecimiento.
- Si te preocupa el aspecto de las venas y quieres conocer las opciones disponibles.
- Si tienes antecedentes familiares importantes de varices y quieres orientación preventiva.
- Si ya te han hecho una ablación y notas molestias nuevas o dudas sobre el seguimiento.
Diagnóstico
El diagnóstico empieza por una conversación sobre tus síntomas y tus antecedentes, seguida de una exploración de las piernas. Lo habitual es que te exploren de pie, porque es cuando las venas se ven mejor, y que palpen la zona para valorar la hinchazón, el calor y el estado de la piel. Después suele hacerse una ecografía Doppler, una prueba indolora que muestra cómo circula la sangre por las venas y si las válvulas cierran bien. Con esa información el especialista puede confirmar qué venas están afectadas y si la ablación térmica es una buena opción en tu caso.
Pruebas que se pueden realizar
- Exploración física de las piernas, generalmente de pie y también tumbado.
- Ecografía Doppler (ultrasonido que muestra el flujo de la sangre y el funcionamiento de las válvulas).
- En algunos casos, un estudio venoso más detallado para planificar el procedimiento.
Qué esperar en su cita
La ecografía Doppler no duele. Te tumbas o te colocas de pie según lo que necesite ver el especialista, se aplica un gel frío en la pierna y se pasa un pequeño dispositivo por la piel. La prueba suele durar entre 20 y 30 minutos. Es posible que te pidan llevar ropa cómoda y que evites cremas en las piernas ese día. Si te han citado para valorar un procedimiento, pregunta con antelación si debes suspender alguna de tus medicinas habituales; nunca las dejes por tu cuenta sin consultarlo.
Tratamiento
El objetivo del tratamiento es aliviar los síntomas y frenar la progresión de la insuficiencia venosa. En las fases iniciales suelen bastar medidas sencillas: moverse a diario, elevar las piernas, usar medias de compresión si el profesional lo indica y cuidar el peso. Cuando las varices causan molestias importantes, cambios en la piel o úlceras, se plantean tratamientos dirigidos a cerrar o eliminar las venas dañadas. La ablación térmica endovenosa es uno de ellos: cierra la vena desde dentro aplicando calor controlado a través de un catéter fino. Antes de decidir, el equipo médico valora tus síntomas, los resultados de la ecografía, tu estado de salud general y tus preferencias.
Autocuidado en el hogar
- Caminar todos los días, aunque sea en tandas cortas, ayuda a que la sangre circule.
- Elevar las piernas por encima del nivel del corazón unos minutos varias veces al día alivia la pesadez.
- Evitar estar muchas horas completamente quieto de pie o sentado: haz pausas y mueve los tobillos.
- Usar medias de compresión solo si te las han indicado y con la talla y la presión adecuadas.
- Cuidar la piel de las piernas con hidratación suave y revisar tobillos y pies para detectar cambios.
- Evitar el calor directo intenso sobre las varices, como baños muy calientes prolongados o fuentes de calor en la zona.
Tratamientos médicos
Existen varias formas de tratar las venas dañadas y se eligen según cada caso. La ablación térmica endovenosa utiliza calor, generado por láser o por radiofrecuencia, dentro de la vena para sellarla; es poco invasiva y suele permitir volver pronto a la actividad habitual. Otras opciones incluyen la escleroterapia, en la que se inyecta una sustancia que irrita la pared de la vena y la cierra; la flebectomía, que retira venas pequeñas por incisiones mínimas; y la cirugía abierta tradicional, reservada para casos concretos. Las medias de compresión también forman parte del tratamiento y del control de los síntomas. Tu profesional de la salud valorará cuál es la mejor combinación para ti y te explicará los beneficios y las limitaciones de cada opción.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La ablación térmica ya es una alternativa menos invasiva que la cirugía clásica, así que en muchos casos sustituye a la operación abierta. La cirugía abierta se reserva para situaciones en las que la ecografía muestra venas muy grandes o muy tortuosas, cuando otras técnicas no han funcionado, o cuando existe una úlcera que no cicatriza. La decisión se toma siempre en conjunto con el especialista, tras revisar tus pruebas y tus circunstancias.
Vivir con esta afección
Después de una ablación térmica, lo más habitual es que puedas caminar el mismo día y volver a tus tareas en pocos días, siguiendo las indicaciones del equipo médico. Es frecuente notar algo de molestia, tirantez o pequeños moretones en la zona tratada, que van desapareciendo. Puede que te pidan llevar una media de compresión durante un tiempo y que evites esfuerzos intensos o estar mucho rato de pie al principio. Muchas personas notan mejoría en la pesadez y el cansancio de las piernas en las semanas siguientes, a medida que el cuerpo reabsorbe la vena cerrada.
Consejos de estilo de vida
- Mantén una rutina de movimiento diario, con paseos cortos y frecuentes.
- Si tu trabajo es de pie o sentado, haz pausas cada hora para mover las piernas y los tobillos.
- Evita el estreñimiento, que aumenta la presión en las venas del abdomen y las piernas.
- Usa calzado cómodo y evita tacones altos de forma prolongada si te molestan las piernas.
- Revisa tu piel con regularidad y consulta si aparece una herida que no cicatriza.
Dieta y ejercicio
No existe una dieta que elimine las varices, pero cuidar lo que comes ayuda a mantener un peso saludable y a reducir la presión sobre las venas. Prioriza verduras, frutas, legumbres, cereales integrales y suficiente agua, y limita los alimentos muy procesados y el exceso de sal, que favorece la retención de líquidos. En cuanto al ejercicio, caminar, nadar o ir en bicicleta son grandes aliados porque activan la circulación de las piernas. El movimiento de los tobillos y las pantorrillas funciona como una bomba que empuja la sangre hacia arriba. Los ejercicios de fuerza suaves también ayudan. Empieza poco a poco y adapta la intensidad a lo que te resulte cómodo.
Salud mental y bienestar emocional
Es normal sentir preocupación antes de un procedimiento o si las varices afectan a tu imagen corporal y a tu confianza. Algunas personas sienten vergüenza por sus piernas y evitan ciertas ropas o actividades en verano. Hablar de lo que sientes con tu equipo de salud ayuda: muchas dudas se resuelven con información clara, y saber qué esperar reduce la ansiedad. Si el malestar emocional persiste o interfiere en tu día a día, coméntalo con un profesional; pedir apoyo es una forma de cuidarte. Si en algún momento aparecen pensamientos de desesperanza, busca ayuda profesional o llama a los servicios de emergencia de tu país.
Prevención
No siempre se pueden prevenir, porque la herencia y las hormonas influyen mucho. Sin embargo, hay hábitos que reducen la probabilidad de que aparezcan o de que empeoren: mantenerse activo, evitar el sobrepeso, no pasar tantas horas inmóvil de pie o sentado, elevar las piernas al descansar y tratar el estreñimiento. Si ya tienes varices, estas medidas ayudan a frenar su progresión y a aliviar las molestias.
Programas de detección
No existe un cribado general de varices para toda la población. Lo razonable es consultar si notas síntomas o ves cambios en las piernas, y comentarlo con tu profesional de la salud si tienes antecedentes familiares importantes.
Complicaciones
Si no se trata
- Progresión lenta de la insuficiencia venosa, con más pesadez, hinchazón y cansancio en las piernas.
- Cambios en la piel del tobillo, con manchas oscuras y endurecimiento.
- Aparición de úlceras venosas, que son heridas abiertas y difíciles de curar.
- Tromboflebitis superficial: inflamación de una vena cercana a la piel, con dolor y enrojecimiento.
- Pequeños sangrados por varices muy dilatadas.
- Impacto en la calidad de vida, el descanso y la comodidad al caminar o estar de pie.
Pronóstico a largo plazo
El pronóstico suele ser bueno. La ablación térmica endovenosa es un procedimiento bien establecido, con buenos resultados en la mayoría de las personas, y muchas notan alivio de los síntomas en las semanas siguientes. Es posible que aparezcan nuevas varices con los años, porque la tendencia a la insuficiencia venosa puede continuar, pero eso no significa que el tratamiento haya fallado. Con seguimiento, hábitos saludables y las medidas que te recomiende tu equipo de salud, es muy posible mantener las piernas cómodas y seguir con tu vida habitual.
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Última actualización: 3 de noviembre de 2026
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