Reemplazo de cadera (prótesis de cadera)
Resumen
El reemplazo de cadera, también llamado artroplastia de cadera o prótesis de cadera, es una cirugía en la que se sustituye la parte dañada de la articulación de la cadera por una pieza artificial. La cadera es una articulación tipo «bola y cavidad»: la cabeza del hueso del muslo (fémur) encaja en una cavidad de la pelvis. Cuando el cartílago que recubre esa unión se desgasta o se daña, el hueso roza con el hueso y aparecen dolor, rigidez y dificultad para moverse. En la cirugía, el equipo médico retira las superficies dañadas y coloca componentes nuevos, hechos de metal, cerámica o plástico resistente, para que la cadera vuelva a moverse con menos dolor.
Datos clave
- Se plantea cuando el dolor de cadera es intenso y limita actividades cotidianas como caminar, subir escaleras, vestirse o dormir.
- La prótesis puede ser total (se reemplazan las dos superficies de la articulación) o parcial (solo una parte), según el problema de cada persona.
- La mayoría de las personas nota una gran mejoría del dolor y de la movilidad, pero la recuperación completa lleva varias semanas o meses y requiere constancia con la fisioterapia.
Sí, es una de las cirugías de huesos y articulaciones más frecuentes en el mundo. Cada año se realizan cientos de miles de reemplazos de cadera, y la técnica está muy estudiada y perfeccionada.
Afecta sobre todo a adultos mayores, especialmente a partir de los 60 años, cuando el desgaste de la cadera es más habitual. También puede realizarse en adultos más jóvenes con artritis inflamatoria, secuelas de fracturas, problemas de riego sanguíneo del hueso o malformaciones de la cadera. Es muy poco frecuente en niños.
Síntomas
- Dolor en el pecho, falta de aire repentina o sensación de desmayo (pueden ser señales de un coágulo en el pulmón)
- Hinchazón repentina de toda la pierna con dolor intenso y calor, especialmente después de una cirugía o de estar mucho tiempo inmovilizado
- Fiebre alta con escalofríos y la herida quirúrgica roja, caliente o con pus
- Dolor súbito e intensísimo en la cadera con imposibilidad total de apoyar la pierna y la pierna visiblemente girada o más corta (posible luxación de la prótesis)
- Sangrado abundante que no se detiene en la zona de la herida
- ⚠Fiebre moderada que no baja o malestar general tras la cirugía
- ⚠Supuración, mal olor o apertura de la herida quirúrgica
- ⚠Dolor que aumenta en lugar de mejorar en los días siguientes a la operación
- ⚠Hinchazón o dolor en la pantorrilla que va en aumento
- ⚠Incapacidad nueva para apoyar el peso sobre la pierna operada
Síntomas comunes
- Dolor en la ingle, en la parte externa de la cadera o que baja hacia el muslo o la rodilla
- Rigidez de la cadera, sobre todo al levantarse de una silla o al empezar a caminar
- Dolor al caminar, subir escaleras o cargar peso
- Cojera o sensación de que una pierna «no responde» igual que la otra
- Dificultad para ponerse los calcetines, los zapatos o cortarse las uñas de los pies
- Dolor en reposo o por la noche que interrumpe el sueño
- Necesidad de apoyarse en muebles o en un bastón para moverse por casa
Síntomas en niños
- El reemplazo de cadera es muy raro en la infancia; sin embargo, algunos problemas de cadera de la niñez (como ciertas malformaciones o enfermedades que afectan al crecimiento del hueso) pueden favorecer el desgaste años después.
- Cualquier dolor de cadera persistente en un niño, cojera o rechazo a caminar debe valorarse por un profesional de la salud, porque las causas y el tratamiento son distintos a los de los adultos.
Síntomas en adultos mayores
- El dolor y la rigidez suelen ser más constantes y afectar a más actividades diarias
- Mayor riesgo de caídas por debilidad muscular, dolor o pérdida de equilibrio
- Pérdida de independencia: necesidad de ayuda para la compra, el aseo o las tareas de casa
- Puede aparecer dolor de rodilla o de espalda por la forma de caminar al proteger la cadera
Causas
Causas principales
- Artrosis de cadera: desgaste progresivo del cartílago, la causa más frecuente
- Artritis inflamatoria, como la artritis reumatoide, que daña la articulación con el tiempo
- Fractura de cadera, especialmente en personas mayores con huesos frágiles
- Necrosis avascular: cuando una parte del hueso deja de recibir suficiente sangre y se deteriora
- Malformaciones o displasia de la cadera presentes desde el nacimiento o la infancia
- Secuelas de lesiones deportivas o accidentes antiguos
Factores de riesgo
- Edad avanzada, por el desgaste natural de la articulación
- Sobrepeso u obesidad, que aumenta la carga sobre la cadera
- Antecedentes familiares de artrosis o de problemas de cadera
- Trabajos o deportes con mucho impacto o esfuerzo repetido en las piernas
- Lesiones previas en la cadera o en la pelvis
- Debilidad muscular y falta de actividad física
- Enfermedades que afectan al hueso o al riego sanguíneo, o tratamientos prolongados con corticoides
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Dolor de cadera después de una caída o golpe fuerte, sobre todo si no puede apoyar la pierna
- Fiebre con la cadera muy dolorida, hinchada o caliente
- Dolor intenso repentino con la pierna girada o acortada
- Después de una cirugía: fiebre, herida que supura, dolor que empeora o hinchazón de la pierna
Programe una cita de rutina si:
- Dolor de cadera que dura semanas o va aumentando poco a poco
- Rigidez matutina que tarda más de media hora en mejorar
- Cojera o necesidad creciente de apoyo para caminar
- Dificultad para dormir por dolor en la cadera
- Limitaciones para las tareas diarias que antes hacía sin problema
Diagnóstico
El diagnóstico se basa en la conversación con el profesional de la salud y en una exploración física. Le preguntarán dónde duele, cuándo empezó, qué movimientos empeoran el dolor y cuánto limita su vida diaria. Después revisarán cómo mueve la cadera, cómo camina y si hay debilidad o diferencias entre las dos piernas. Con esa información y las pruebas de imagen se decide si existe un daño importante de la articulación y qué opciones de tratamiento son adecuadas.
Pruebas que se pueden realizar
- Radiografía de la cadera y de la pelvis: muestra el desgaste del cartílago, la forma del hueso y posibles fracturas
- Resonancia magnética o tomografía computarizada, solo si la radiografía no aclara el problema
- Analíticas de sangre para valorar el estado general y descartar inflamación o infección
- En algunos casos, una consulta con el especialista en huesos y articulaciones (traumatología) y con fisioterapia
Qué esperar en su cita
La valoración suele ser sencilla y no duele. Lleve una lista de los medicamentos que toma y anote en qué actividades tiene más dificultad, porque esa información ayuda mucho a elegir el tratamiento. Si se plantea una cirugía, se realizarán además pruebas de preparación preoperatoria y le explicarán con detalle cómo será la operación, la recuperación y los cuidados posteriores.
Tratamiento
El tratamiento empieza casi siempre por medidas conservadoras: fisioterapia para fortalecer la musculatura, control del peso, adaptación de las actividades, ayudas para caminar y alivio del dolor indicado por su médico. La cirugía de reemplazo de cadera se valora cuando el dolor y la limitación son importantes y estas medidas ya no son suficientes para tener una vida aceptable.
Autocuidado en el hogar
- Mantener una actividad física regular y adaptada: caminar, nadar o bicicleta estática suelen ser buenas opciones
- Fortalecer los músculos de muslos, glúteos y abdomen con ejercicios guiados por un fisioterapeuta
- Cuidar el peso corporal con una alimentación equilibrada, si su médico lo considera necesario
- Usar bastón o muletas si le ayudan a caminar con menos dolor y más seguridad
- Adaptar la casa: buena iluminación, retirar alfombras que resbalan y usar una silla con brazos y altura adecuada
- Aplicar calor o frío local según lo que le alivie, con protección de la piel
- Dormir lo suficiente y repartir las tareas pesadas a lo largo del día
Tratamientos médicos
Existen varias formas de aliviar el dolor y mejorar la función sin operar: medicamentos para el dolor y la inflamación que su médico debe indicar y revisar (nunca se automedique), infiltraciones o inyecciones en la articulación en casos seleccionados, programas de fisioterapia, apoyo con bastón o muletas, y educación sobre cómo mover la cadera con menos sobrecarga. Su equipo de salud valorará cuáles son adecuados para usted según su edad, otras enfermedades y sus objetivos. Ningún tratamiento debe iniciarse sin supervisión profesional.
¿Cuándo se considera la cirugía?
Se plantea la cirugía cuando el dolor es intenso y constante, limita actividades básicas, no mejora con el tratamiento conservador y afecta al descanso o al ánimo. Existen prótesis totales y parciales, y distintas técnicas e incisiones; el equipo quirúrgico elegirá la más adecuada para su caso. Antes de operar se revisan sus otras enfermedades, se ajustan los tratamientos y se le explican los cuidados previos y posteriores. La recuperación incluye fisioterapia desde los primeros días y seguir las indicaciones del equipo sobre movimientos, apoyos y cuidados de la herida.
Vivir con esta afección
Durante las primeras semanas tras la cirugía necesitará ayuda para algunas tareas y deberá seguir las indicaciones sobre cómo moverse, sentarse y caminar. Poco a poco irá recuperando autonomía. Si convive con dolor de cadera sin operar, puede organizar el día alternando actividad y descanso, usar calzado cómodo y estable y evitar esfuerzos que desencadenen el dolor. Es útil tener a mano objetos de uso frecuente y colocar las cosas a una altura que no obligue a agacharse.
Consejos de estilo de vida
- Mantener una rutina de ejercicio suave y constante, adaptada a su situación
- Evitar el sedentarismo prolongado: pequeñas caminatas frecuentes suelen ayudar más que grandes esfuerzos aislados
- Usar calzado con buen agarre y suela estable para prevenir caídas
- Adaptar el hogar para reducir riesgos: barandillas, alfombras antideslizantes y luz suficiente
- No fumar y moderar el alcohol, ya que influyen en la salud del hueso y en la recuperación
- Acudir a las revisiones y seguir el plan de fisioterapia
Dieta y ejercicio
Una alimentación equilibrada, con suficiente calcio y vitamina D según le indique su profesional de la salud, ayuda a mantener el hueso y los músculos. El ejercicio es una de las mejores herramientas: caminar, nadar, bicicleta estática y ejercicios de fuerza suave para muslos y glúteos. Tras una cirugía, la fisioterapia guiada es clave, y conviene aumentar la actividad de forma gradual, sin llegar al dolor intenso. Si aparece dolor que dura horas después del ejercicio, baje el ritmo y consulte.
Salud mental y bienestar emocional
El dolor persistente y la pérdida de movilidad pueden cansar, frustrar y afectar al ánimo, al sueño y a las relaciones. Es comprensible sentirse así, y no es una señal de debilidad. Hablar con familiares, amigos o con un profesional de la salud mental ayuda mucho. Si aparecen tristeza profunda, ansiedad o pensamientos de no querer seguir, busque apoyo profesional de inmediato; en una crisis, contacte con los servicios de emergencia de su país o con una línea de apoyo psicológico local.
Prevención
No siempre se puede evitar, porque parte del desgaste depende de la edad y de la genética. Aun así, hay medidas que ayudan a cuidar la cadera: mantenerse activo, fortalecer la musculatura, controlar el peso, prevenir lesiones y caídas, y tratar a tiempo los problemas de cadera. Estas medidas pueden retrasar el deterioro y mejorar la calidad de vida.
Vacunas
No existe una vacuna contra la artrosis ni contra el desgaste de la cadera. Si se va a someter a una cirugía, su equipo médico puede recomendarle vacunas para prevenir infecciones; siga sus indicaciones.
Programas de detección
No hay un cribado general para el desgaste de cadera. Si tiene antecedentes familiares, dolor persistente, una lesión previa importante o una enfermedad que afecte al hueso, comente con su médico cada cuánto conviene revisarse.
Complicaciones
Si no se trata
- Dolor crónico que va en aumento y limita cada vez más la vida diaria
- Pérdida progresiva de movilidad y de fuerza muscular
- Mayor riesgo de caídas y de fracturas
- Pérdida de independencia y necesidad de apoyo para tareas básicas
- Impacto en el ánimo, el sueño y las relaciones personales
- Si se retrasa mucho la cirugía, en algunos casos la operación puede resultar más compleja
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las personas que se someten a un reemplazo de cadera experimenta una mejoría importante del dolor y de la movilidad, y recupera actividades que había dejado de hacer. La recuperación requiere tiempo y constancia con la fisioterapia, y las prótesis actuales suelen durar muchos años. Si aún no se ha operado, hay muchas formas de controlar los síntomas y mejorar el día a día. Hable con su equipo de salud para elegir el camino más adecuado para usted, sin prisas y con información clara.
Encontrar apoyo
Los enlaces externos abren sitios web de terceros. Ruqelo no se hace responsable del contenido externo. Incluir una organización no implica respaldo.
Verifica siempre la información con tu médico
Las recomendaciones de salud difieren según el país y la región. Esta página es educación general y puede no coincidir con las guías, los medicamentos o la práctica del lugar donde vive. Comente sus dudas con su médico o profesional de salud y siga las recomendaciones locales cuando existan.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
Condiciones relacionadas
Fuentes y orientación
Ninguna guía nombra este tema
Aquí no se cita ninguna guía de salud ni capítulo clínico que nombre exactamente este tema. Esta página es solo para educación e información general. No es un diagnóstico, un plan de tratamiento ni un consejo médico personal. Consulte a su médico y siga su consejo. Si los síntomas son graves, repentinos o preocupantes, busque atención médica pronto y, en una emergencia, llame al número local de emergencias. Ruqelo LLC no es responsable de las consecuencias médicas o legales de las decisiones basadas en esta información.
Última actualización: 3 de noviembre de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.
Guidance may differ by country or region. Confirm local recommendations with a qualified healthcare provider.