Cirugía de revisión de la prótesis de cadera
Resumen
La cirugía de revisión de cadera es una operación para cambiar o reparar una prótesis de cadera (la pieza artificial que sustituye a la articulación). Se hace cuando la prótesis que ya tenía la persona deja de funcionar bien: porque se ha aflojado, se ha desgastado, se ha infectado o porque causa dolor y limita el movimiento. En palabras sencillas: es como «cambiar el repuesto» de una cadera artificial que ya no rinde como antes. No siempre hay que cambiar toda la prótesis; a veces solo se sustituyen algunas piezas.
Datos clave
- Es una cirugía más compleja y más larga que la primera colocación de la prótesis, por eso la recuperación suele llevar más tiempo.
- No todas las prótesis que duelen necesitan revisión: primero se estudia la causa y se prueban otras opciones.
- El objetivo es aliviar el dolor, recuperar la movilidad y que la persona vuelva a caminar con más seguridad y autonomía.
Es mucho menos frecuente que la primera operación de prótesis de cadera. La mayoría de las prótesis duran muchos años funcionando bien, y solo una parte de ellas acaba necesitando una revisión con el paso del tiempo.
Afecta sobre todo a personas que se operaron de la cadera años atrás y que notan que la prótesis ya no funciona como antes. Es más habitual en personas mayores, aunque también puede darse en adultos más jóvenes, especialmente si tuvieron la primera prótesis a edad temprana o si han hecho mucha actividad física de impacto.
Síntomas
- Fiebre alta con dolor intenso en la cadera, escalofríos o malestar general, sobre todo si hay una prótesis: puede ser una infección grave.
- Herida quirúrgica con pus, mal olor, enrojecimiento que se extiende o líquido que sale de forma continua.
- Dolor súbito e intenso en la cadera con imposibilidad de mover la pierna o deformidad evidente (posible luxación).
- Dolor en el pecho, falta de aire repentina o tos con sangre, que pueden indicar un coágulo en el pulmón.
- Hinchazón dolorosa y roja en la pantorrilla, sobre todo si es repentina y de un solo lado.
- ⚠Dolor que aumenta rápido y ya no calma con el reposo o con las medidas habituales.
- ⚠Incapacidad nueva para apoyar la pierna o para caminar.
- ⚠Líquido o secreción por la herida varios días después de la operación.
- ⚠Caída con golpe en la cadera, aunque al principio parezca que no duele mucho.
Síntomas comunes
- Dolor en la ingle, el muslo o la cadera que aparece al caminar o al apoyar el peso, y que puede ir aumentando poco a poco.
- Sensación de que la cadera «no aguanta» o de inestabilidad al ponerse de pie o al girar.
- Rigidez o dificultad para mover la pierna como antes, por ejemplo para ponerse los zapatos o subir escaleras.
- Cojera nueva o que ha empeorado.
- Ruidos, chasquidos o sensación de roce en la cadera.
- Hinchazón o molestias en la zona de la cadera.
- Sensación de que una pierna queda más corta o más larga que la otra.
Síntomas en niños
- La revisión de prótesis de cadera no suele aplicarse a niños, porque las prótesis se colocan en adultos.
- En niños y adolescentes, el dolor de cadera se estudia por otras causas y siempre requiere valoración médica.
Síntomas en adultos mayores
- El dolor puede notarse menos al principio y aparecer sobre todo al caminar distancias cortas.
- Puede haber más riesgo de caídas por la inestabilidad o por la pérdida de fuerza en la pierna.
- Es frecuente que se sumen otras enfermedades (corazón, riñón, diabetes) que conviene revisar antes de plantear una cirugía.
- La recuperación puede necesitar más apoyo de fisioterapia y de la familia.
Causas
Causas principales
- Aflojamiento de la prótesis: la pieza deja de estar bien fijada al hueso y se mueve, lo que causa dolor.
- Desgaste de los materiales, sobre todo de las piezas blandas que hacen de «amortiguador» dentro de la prótesis.
- Infección de la prótesis, que puede aparecer poco después de la operación o incluso años más tarde.
- Luxación o inestabilidad repetida: la prótesis se sale de su sitio con ciertos movimientos.
- Rotura del hueso alrededor de la prótesis, por ejemplo tras una caída.
- Reacción a pequeñas partículas que se desprenden del desgaste de la prótesis y que el cuerpo no tolera bien.
- Fallo o rotura de alguna pieza del implante.
Factores de riesgo
- Haberse operado de la cadera a edad temprana, lo que significa más años de uso de la prótesis.
- Actividad física intensa o deportes de impacto repetido.
- Sobrepeso u obesidad, que aumenta la carga sobre la prótesis.
- Antecedentes de infección en la cadera o en otra parte del cuerpo.
- Fumar, que dificulta la cicatrización y favorece las infecciones.
- Huesos débiles (por ejemplo, por osteoporosis) o caídas frecuentes.
- Algunas enfermedades como la diabetes o problemas que bajan las defensas del cuerpo.
- Factores propios del implante o de la técnica usada en la primera cirugía.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si aparece fiebre junto con dolor o hinchazón en la cadera, o si la herida supura.
- Si de repente no puede apoyar la pierna o la cadera se siente «fuera de sitio».
- Si tiene dolor en el pecho, falta de aire o hinchazón dolorosa en la pierna.
- Si sufre una caída con golpe en la cadera, aunque el dolor parezca leve.
Programe una cita de rutina si:
- Si el dolor de cadera va en aumento y ya limita caminar, dormir o las tareas diarias.
- Si nota que la pierna se acorta, que cojea más o que la cadera se mueve de forma rara.
- Si lleva una prótesis y hace años que no revisa su estado, incluso sin dolor.
- Si aparece rigidez progresiva o le cuesta cada vez más moverse.
Diagnóstico
El diagnóstico se basa en la conversación con el especialista (cuándo empezó el dolor, cómo es, qué movimientos lo empeoran) y en una exploración de la cadera y de la forma de caminar. Después se piden pruebas de imagen y, a veces, análisis de sangre o una muestra del líquido de la articulación para descartar infección. El objetivo es averiguar por qué falla la prótesis antes de decidir si conviene operar.
Pruebas que se pueden realizar
- Radiografías de la cadera, para ver si la prótesis se ha movido, se ha desgastado o si el hueso alrededor está dañado.
- Análisis de sangre, que pueden ayudar a detectar signos de inflamación o de infección.
- Punción de la articulación: se toma una pequeña muestra de líquido con una aguja fina para estudiar si hay infección.
- Tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM), útiles cuando la radiografía no aclara el problema.
- Otras pruebas de imagen, como la gammagrafía, en casos concretos.
Qué esperar en su cita
El estudio puede hacerse en varias visitas y llevar algún tiempo, porque es importante conocer bien la causa antes de plantear una cirugía. Es normal tener que esperar resultados. Aproveche las consultas para preguntar sus dudas y anotar los síntomas y los momentos en que aparecen: esa información ayuda mucho al especialista.
Tratamiento
No todas las prótesis que duelen necesitan una revisión quirúrgica. El tratamiento depende de la causa y de cuánto afecta a la vida diaria. Muchas personas mejoran con fisioterapia, cambios en la actividad, control del peso y otras medidas de apoyo. Cuando la prótesis está claramente aflojada, infectada o rota, o cuando el dolor y la limitación son importantes, se valora la cirugía.
Autocuidado en el hogar
- Mantener un peso saludable ayuda a reducir la carga sobre la prótesis.
- Seguir una rutina de ejercicios suaves de fuerza y movilidad recomendada por un fisioterapeuta, adaptada a su caso.
- Usar bastón o muletas si le ayudan a caminar con menos dolor y con más seguridad, y consultar cómo usarlos correctamente.
- Evitar de forma repetida los impactos fuertes, como saltos o carreras de larga distancia.
- Adaptar la casa para prevenir caídas: buena luz, alfombras fijas, barras de apoyo si son necesarias.
- Acudir a las revisiones programadas aunque el dolor sea leve.
Tratamientos médicos
El abordaje médico incluye varias vías que se combinan según cada persona: control del dolor con las opciones que indique su médico, fisioterapia para mantener fuerza y movilidad, ayudas para caminar y medidas para prevenir caídas y lesiones. Si se sospecha una infección, el especialista indicará cómo tratarla, y en algunos casos puede ser necesario un tratamiento prolongado o una cirugía específica. Todas estas decisiones se toman de forma individualizada con el equipo médico.
¿Cuándo se considera la cirugía?
Se plantea la cirugía de revisión cuando el dolor y la limitación ya no mejoran con otras medidas y afectan de forma clara a la vida diaria, cuando las pruebas confirman que la prótesis está aflojada, desgastada o rota, cuando hay una infección que no se puede controlar de otra forma, cuando la cadera se luxa repetidamente o cuando hay una fractura alrededor de la prótesis. La decisión se toma entre usted y su especialista, valorando beneficios y riesgos.
Vivir con esta afección
Convivir con una prótesis que molesta puede ser cansado, sobre todo si limita caminar o dormir. Organizar el día con pausas, repartir las tareas y pedir ayuda cuando haga falta hace la vida más llevadera. Si se somete a una revisión, la recuperación es un proceso gradual: al principio necesitará apoyo para moverse y, poco a poco, irá ganando autonomía con la fisioterapia.
Consejos de estilo de vida
- Mantenga una rutina de movimiento diario adaptada a su capacidad, aunque sean paseos cortos.
- Evite el sedentarismo prolongado y cambie de postura con frecuencia durante el día.
- Duerma lo suficiente y mantenga horarios regulares.
- No fume, o pida ayuda para dejarlo: mejora la cicatrización y reduce el riesgo de infección.
- Prepare la casa antes de una posible operación: retire obstáculos, coloque lo que usa a mano y prevea dónde va a descansar.
- Hable con su fisioterapeuta sobre qué movimientos conviene evitar con la prótesis.
Dieta y ejercicio
Una alimentación equilibrada, con suficiente proteína, calcio y vitamina D, ayuda a mantener los huesos y los músculos fuertes; su médico puede orientarle sobre si necesita algún suplemento. El ejercicio debe ser regular y adaptado: caminar, nadar o bicicleta estática suelen ser buenas opciones, mientras que los saltos y los giros bruscos conviene comentarlos antes con el especialista. La fisioterapia es una pieza clave para recuperar fuerza y confianza al moverse.
Salud mental y bienestar emocional
El dolor persistente y la incertidumbre sobre una posible operación pueden generar ansiedad, tristeza o sensación de agotamiento. Es una reacción comprensible y no significa que esté fallando. Hable de cómo se siente con su médico o con alguien de confianza, y pida ayuda profesional si el malestar emocional se mantiene. Si en algún momento siente que no puede afrontarlo o tiene pensamientos de hacerse daño, busque ayuda urgente en el servicio de emergencias de su país o acuda a un servicio de salud mental; no está solo y hay apoyo disponible.
Prevención
No siempre se puede evitar una revisión, porque el desgaste de una prótesis forma parte del paso del tiempo. Aun así, cuidar el peso, mantenerse activo de forma adecuada, evitar los impactos repetidos, tratar bien las infecciones y acudir a las revisiones ayuda a que la prótesis dure más y a detectar problemas pronto.
Vacunas
Mantener al día las vacunas recomendadas para su edad y situación de salud es una buena medida general de prevención. Si se plantea una cirugía, el equipo médico le indicará si necesita alguna vacuna antes de la operación. Consulte a su centro de salud.
Programas de detección
El seguimiento periódico con su traumatólogo, con radiografías cuando estén indicadas, permite comprobar cómo está la prótesis incluso si no hay síntomas. Si nota cambios, no espere a la siguiente revisión: consulte antes.
Complicaciones
Si no se trata
- El dolor puede ir en aumento y limitar cada vez más la capacidad de caminar y de valerse por sí mismo.
- El aflojamiento o el desgaste pueden avanzar y dañar más el hueso alrededor de la prótesis.
- Una infección no tratada puede extenderse y volverse grave.
- Las luxaciones repetidas o una fractura pueden provocar caídas y pérdida de autonomía.
- La pérdida de movilidad prolongada puede afectar al ánimo y a la vida social.
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las personas que se someten a una revisión de cadera experimentan una mejoría del dolor y de la movilidad, aunque la recuperación suele ser más lenta que la de la primera operación. Es un proceso que requiere paciencia, fisioterapia y seguimiento, y muchas personas vuelven a caminar y a hacer su vida con más comodidad. Su equipo médico le ayudará a plantear expectativas realistas y a decidir el mejor momento para actuar.
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Fuentes y orientación
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Última actualización: 3 de noviembre de 2026
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