Endocarditis infecciosa: cuándo se necesita una cirugía
Resumen
La endocarditis infecciosa es una infección de la parte interna del corazón, llamada endocardio, y sobre todo de las válvulas cardíacas. Las válvulas son como pequeñas puertas que se abren y se cierran para que la sangre circule en la dirección correcta. Cuando unos gérmenes (casi siempre bacterias) llegan a la sangre y se pegan a una válvula, forman unas acumulaciones llamadas vegetaciones. Esas acumulaciones pueden dañar la válvula, hacer que gotee o que no abra bien, y pueden soltar trocitos de germen al torrente sanguíneo. La cirugía de la endocarditis es la operación que se hace para limpiar la infección y reparar o cambiar la válvula dañada. No todas las personas con endocarditis necesitan cirugía: muchas se curan solo con antibióticos (medicamentos que combaten las bacterias) administrados en el hospital.
Datos clave
- La endocarditis infecciosa es poco frecuente, pero es una enfermedad seria que necesita tratamiento hospitalario.
- La mayoría de los casos se tratan con antibióticos por vía intravenosa (a través de una vía en el brazo) durante varias semanas.
- La cirugía se plantea cuando la válvula queda muy dañada, cuando la infección no se controla o cuando el corazón no bombea bien.
- La operación suele consistir en reparar la válvula o sustituirla por una válvula mecánica (de material artificial) o biológica (de tejido).
- El equipo médico decide el momento de la cirugía caso por caso, escuchando también tus deseos y tu situación general.
No es frecuente. En la mayoría de los países se calcula que aparecen unos pocos casos al año por cada 100.000 habitantes, y las cifras son algo más altas en personas mayores. Entre quienes tienen endocarditis, solo una parte acaba necesitando cirugía; el resto se cura con antibióticos y seguimiento.
Puede afectar a cualquier persona, pero es más probable en quienes tienen una válvula cardíaca artificial, han tenido endocarditis antes, nacieron con un problema del corazón, tuvieron fiebre reumática, tienen una enfermedad de las válvulas, se dializan, usan drogas inyectadas, tienen una higiene dental deficiente o un sistema de defensas debilitado. También es más frecuente en personas mayores y en quienes llevan catéteres o dispositivos dentro del cuerpo durante mucho tiempo.
Síntomas
- Dolor fuerte en el pecho o presión en el pecho que dura varios minutos.
- Falta de aire grave, ahogo o imposibilidad de hablar por falta de aire.
- Desmayo o pérdida de conocimiento.
- Debilidad o entumecimiento repentino en un lado del cuerpo, boca torcida, dificultad para hablar o pérdida de visión: pueden ser signos de un derrame cerebral.
- Confusión repentina o somnolencia muy marcada.
- Latidos muy rápidos acompañados de mareo o desmayo.
- Tos con sangre o esputo rosado.
- Fiebre alta con manchas en la piel que no desaparecen al presionar, junto con mucho malestar.
- ⚠Fiebre que dura más de unos días sin causa clara, especialmente si tienes una válvula artificial o una cardiopatía conocida.
- ⚠Fiebre después de una operación de válvulas o de la colocación de un dispositivo cardíaco.
- ⚠Empeoramiento rápido de la falta de aire o de la capacidad de hacer esfuerzos.
- ⚠Soplo cardíaco nuevo detectado por tu médico junto con fiebre.
- ⚠Fiebre tras un tratamiento dental en una persona con riesgo cardíaco.
- ⚠Inflamación, enrojecimiento o dolor en la zona de una vía intravenosa o de un catéter.
Síntomas comunes
- Fiebre que no baja o que va y viene, a menudo con escalofríos y sudores, sobre todo por la noche.
- Cansancio intenso y sensación de que el cuerpo no rinde como antes.
- Falta de aire al hacer esfuerzo o al tumbarse.
- Pérdida de peso y de apetito sin explicación clara.
- Dolor en las articulaciones o en los músculos.
- Manchitas rojas o moradas pequeñas en la piel, en los ojos o debajo de las uñas.
- Un soplo cardíaco nuevo o que ha cambiado (un ruido que el médico escucha con el estetoscopio).
- Palpitaciones o latidos irregulares.
Síntomas en niños
- Fiebre persistente sin una causa evidente, sobre todo si el niño tiene una cardiopatía conocida.
- Cansancio al comer o al jugar, y poco aumento de peso en bebés.
- Respiración rápida o dificultad para respirar.
- Irritabilidad o aspecto de estar siempre enfermo.
- Sudores y palidez.
Síntomas en adultos mayores
- Puede haber poca fiebre o incluso ninguna, lo que hace más difícil sospechar la infección.
- Confusión, desorientación o somnolencia nueva.
- Cansancio extremo, debilidad o pérdida de apetito.
- Falta de aire o empeoramiento de una enfermedad cardíaca ya conocida.
- Caídas o desequilibrio en una persona que antes caminaba bien.
Causas
Causas principales
- Bacterias que entran en la sangre y se adhieren a una válvula o a una zona dañada del corazón.
- Infecciones en otras partes del cuerpo, como la piel, los dientes, las encías o las vías urinarias, que pueden pasar a la sangre.
- Procedimientos médicos o dentales que abren una pequeña puerta a los gérmenes en la sangre.
- Uso de catéteres, sondas o dispositivos dentro del cuerpo durante un tiempo prolongado.
- Uso de drogas inyectadas, que puede llevar bacterias directamente al torrente sanguíneo.
- Con menos frecuencia, hongos u otros microorganismos.
Factores de riesgo
- Tener una válvula cardíaca artificial o un dispositivo dentro del corazón.
- Haber tenido endocarditis antes.
- Haber nacido con una cardiopatía congénita.
- Tener una válvula dañada por fiebre reumática u otra enfermedad.
- Estar en diálisis por un problema renal.
- Tener una higiene dental deficiente o enfermedad de las encías.
- Usar drogas inyectadas.
- Tener las defensas bajas por una enfermedad o por un tratamiento que las reduce.
- Ser mayor, sobre todo si además hay otras enfermedades.
- Tener una infección de la piel o de otra parte del cuerpo que no se trata.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tienes fiebre que no cede y además tienes una cardiopatía, una válvula artificial o has tenido endocarditis antes, busca atención médica ese mismo día.
- Si notas un empeoramiento rápido de la falta de aire o del cansancio.
- Si aparece fiebre después de una cirugía cardíaca o de un tratamiento dental y perteneces a un grupo de riesgo.
- Si ves manchitas rojas en la piel o debajo de las uñas junto con fiebre y malestar general.
Programe una cita de rutina si:
- Si tienes cansancio, pérdida de peso o fiebre leve que se repite durante semanas sin explicación.
- Si tu médico te ha dicho que tienes un soplo cardíaco y quieres revisarlo.
- Si tienes una válvula artificial y necesitas planificar una revisión antes de una extracción dental.
- Si tienes dudas sobre cómo cuidar tus dientes o tu piel cuando tienes riesgo cardíaco.
Diagnóstico
El diagnóstico empieza con una conversación y una exploración: el médico te pregunta por la fiebre, el cansancio y tus antecedentes, y escucha tu corazón con el estetoscopio. Después se hacen análisis de sangre, en especial unos cultivos que buscan gérmenes en la sangre, y una ecografía del corazón llamada ecocardiograma, que muestra cómo están las válvulas. Con esa información, el equipo decide si hay endocarditis, qué germen la causa y si hace falta cirugía.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de sangre, para ver signos de infección y de inflamación.
- Hemocultivos: varias muestras de sangre para intentar identificar el germen causante.
- Ecocardiograma transtorácico: una ecografía del corazón hecha desde el pecho.
- Ecocardiograma transesofágico: una ecografía más detallada hecha con una sonda fina que se introduce por la boca; se usa cuando hace falta ver mejor las válvulas.
- Electrocardiograma, para revisar el ritmo del corazón.
- Radiografía de tórax y, a veces, una tomografía (escáner) para ver si la infección se ha extendido.
- Análisis de orina y otras pruebas según tus síntomas.
Qué esperar en su cita
El estudio suele hacerse en el hospital y puede llevar varios días, porque los cultivos necesitan tiempo para crecer. Es posible que te ingresen para vigilar la infección y empezar el tratamiento. Durante ese tiempo te harán varias extracciones de sangre y probablemente más de una ecografía del corazón. Si el equipo sospecha que la válvula está muy dañada, te explicará las opciones, incluida la cirugía, y resolverá tus dudas antes de decidir juntos.
Tratamiento
El tratamiento de la endocarditis infecciosa casi siempre empieza en el hospital. El objetivo es eliminar la infección y proteger el corazón. La base del tratamiento son los antibióticos por vía intravenosa durante varias semanas; si la causa es un hongo, se usan otros medicamentos. Cuando la infección daña demasiado la válvula o no se controla, se valora la cirugía. La decisión la toma un equipo en el que suelen participar cardiólogos, especialistas en infecciones y cirujanos cardíacos.
Autocuidado en el hogar
- Sigue el tratamiento tal como te lo indique tu equipo médico y acude a todas las revisiones.
- Descansa lo suficiente mientras dure la infección y vuelve poco a poco a tu actividad habitual.
- Cuida tu boca: cepíllate los dientes con suavidad dos veces al día y usa hilo dental si tu dentista te lo recomienda.
- Lávate bien las manos y cuida cualquier herida de la piel para evitar infecciones.
- Anota tus síntomas y tus dudas para comentarlas en la próxima consulta.
- No te automediques ni tomes antibióticos que te hayan sobrado de otras ocasiones.
- Si tienes una válvula artificial, lleva siempre contigo la información de tu prótesis y tu tarjeta de implante.
Tratamientos médicos
El pilar del tratamiento son los antibióticos administrados por vía intravenosa, a menudo durante varias semanas, primero en el hospital y a veces después en casa con supervisión. Al inicio se usan antibióticos de amplio espectro y, cuando se identifica el germen, se ajusta el tratamiento. También se tratan los síntomas y las complicaciones: por ejemplo, medicamentos para el corazón o para controlar el ritmo, y control del dolor y de la fiebre. Algunas personas necesitan vigilancia cercana en una unidad de cuidados intensivos. Tu equipo sanitario te explicará el plan, cuánto tiempo durará y qué efectos secundarios vigilar.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía se plantea cuando la válvula ya no funciona bien y el corazón empieza a fallar, cuando la infección no se controla a pesar del tratamiento antibiótico, cuando hay acumulaciones grandes de gérmenes que podrían desprenderse, cuando aparece un absceso (una bolsa de pus) en el corazón, cuando la válvula artificial está infectada, o cuando hay complicaciones como un derrame cerebral por un émbolo. Puede ser una cirugía urgente o programarse tras unos días de tratamiento. La operación consiste en limpiar la zona infectada y reparar la válvula o sustituirla. Después de la cirugía suele ser necesario seguir con antibióticos un tiempo y hacer revisiones periódicas.
Vivir con esta afección
La recuperación lleva tiempo. Después de una endocarditis, y sobre todo tras una cirugía, es normal sentirse cansado durante semanas o incluso meses. Muchas personas vuelven poco a poco a su vida habitual con revisiones periódicas con el cardiólogo. Es probable que te pidan controles del corazón y análisis de sangre, y que te expliquen qué síntomas deben hacerte consultar. Con el seguimiento adecuado, la mayoría puede llevar una vida activa y gratificante.
Consejos de estilo de vida
- Mantén una buena higiene dental y visita a tu dentista con regularidad; avísale siempre de tu problema cardíaco.
- Cuida tu piel y trata cualquier herida o infección sin dejarla pasar.
- Evita el tabaco y modera el alcohol; tu equipo puede orientarte.
- Duerme lo suficiente y busca un equilibrio entre actividad y descanso.
- Si usas drogas inyectadas, busca ayuda profesional: es un paso importante y hay servicios que pueden apoyarte sin juzgarte.
- Pregunta a tu equipo qué actividad física es adecuada para ti antes de retomarla.
Dieta y ejercicio
No hay una dieta especial para la endocarditis, pero una alimentación variada, con frutas, verduras, cereales integrales, legumbres y proteínas suficientes, ayuda a recuperar fuerzas y a cuidar el corazón. Si tienes otras enfermedades, como diabetes o hipertensión, sigue las indicaciones de tu equipo. Sobre el ejercicio, empieza despacio: caminar es una buena forma de volver a moverse. Muchas personas se benefician de un programa de rehabilitación cardíaca, donde profesionales te guían para recuperar la forma física con seguridad. Pregunta antes de empezar actividades intensas.
Salud mental y bienestar emocional
Es muy comprensible sentir miedo, ansiedad o tristeza después de una infección grave o de una operación del corazón. Puede costar dormir, aparecer pensamientos sobre la salud que no se van, o sentir que has perdido la confianza en tu cuerpo. Hablar de ello con tu equipo médico, con personas de confianza o con un profesional de salud mental ayuda mucho. Si en algún momento sientes que no puedes más, que te desbordan las emociones o tienes pensamientos de hacerte daño, busca ayuda de inmediato: puedes acudir a tu centro de salud o a un servicio de urgencias, y en caso de peligro inmediato llama a los servicios de emergencia. No tienes que enfrentar esto solo.
Prevención
No siempre se puede evitar, pero sí se puede reducir el riesgo. Lo más importante es mantener una buena salud dental, tratar rápido las infecciones de la piel y de otras zonas, cuidar bien los catéteres y las vías intravenosas, y seguir las indicaciones de tu equipo si tienes una válvula artificial o una cardiopatía. Si tienes alguno de estos problemas, coméntalo antes de cualquier procedimiento dental o médico para que valoren si necesitas alguna medida de protección.
Vacunas
Las vacunas recomendadas de forma habitual, como las de la gripe o las que protegen frente a ciertas infecciones respiratorias, ayudan a evitar infecciones que podrían complicarse. Pregunta a tu médico o a tu farmacéutico qué vacunas te corresponden según tu edad y tu estado de salud.
Programas de detección
No existe una prueba de cribado general para la endocarditis. Lo que sí ayuda es revisar tu corazón con regularidad si tienes una válvula artificial o una cardiopatía, y acudir al dentista de forma periódica para mantener las encías sanas. Si tu médico detecta un soplo nuevo, conviene estudiarlo.
Complicaciones
Si no se trata
- Daño progresivo de la válvula, que puede llevar a insuficiencia cardíaca (el corazón no bombea con suficiente fuerza).
- Desprendimiento de fragmentos de la infección que viajan por la sangre y pueden provocar un derrame cerebral u obstruir otras arterias.
- Formación de abscesos (bolsas de pus) en el corazón, que dañan el tejido que lo rodea.
- Alteraciones del ritmo cardíaco.
- Infección generalizada (sepsis), que es una situación grave.
- Problemas en otros órganos, como los riñones o el bazo.
- Con el tiempo, insuficiencia cardíaca y mayor riesgo de complicaciones graves.
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las personas con endocarditis se recuperan con tratamiento, y quienes necesitan cirugía suelen mejorar mucho después de la operación. El pronóstico depende de lo pronto que se diagnostique, del germen causante, del estado del corazón antes de la infección y de si hay otras enfermedades. Muchas personas vuelven a su vida habitual, con revisiones periódicas y cuidados cardíacos. Es normal tener dudas sobre el futuro: plantéalas a tu equipo médico, que puede darte información ajustada a tu caso y acompañarte en cada paso.
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Última actualización: 3 de noviembre de 2026
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