Extracción de electrodos del corazón (cables de marcapasos o desfibrilador)
Resumen
Los marcapasos y los desfibriladores implantables son aparatos pequeños que se colocan bajo la piel, normalmente en el pecho, cerca de la clavícula. Para poder vigilar y ayudar al corazón, se conectan a él mediante unos cables finos y flexibles llamados electrodos (en inglés, «leads»). Estos cables entran por una vena y llegan hasta el interior del corazón, donde quedan sujetos a sus paredes. La extracción de electrodos es un procedimiento médico para quitar uno o varios de esos cables. Se hace cuando un cable ya no funciona bien, está dañado, la vena por la que pasa se ha estrechado u obstruido o, sobre todo, cuando hay una infección relacionada con el dispositivo. No es lo mismo que cambiar la batería o el aparato: aquí se retiran cables que llevan años dentro del corazón, y por eso se realiza en hospitales con equipos especializados.
Datos clave
- Se realiza en el hospital, con un equipo con experiencia en este tipo de procedimientos; no es una intervención ambulatoria.
- La razón más frecuente y seria para retirar los cables es una infección del dispositivo o de los propios cables.
- En la mayoría de los casos se consigue retirar el cable con técnicas que trabajan por dentro de las venas, sin necesidad de abrir el pecho.
- A veces hay que poner un marcapasos temporal durante unos días y, más adelante, valorar un nuevo dispositivo si la persona lo necesita.
- Cuanto más tiempo lleva un cable puesto, más se adhiere a las paredes del corazón y de la vena, y la extracción resulta más compleja.
No es un procedimiento frecuente. Cada año se implantan muchos más marcapasos y desfibriladores de los que se retiran. La mayoría de las personas que llevan un dispositivo nunca necesitan una extracción de cables.
Afecta a personas que ya llevan un marcapasos o un desfibrilador. Es más probable cuando el dispositivo lleva muchos años, cuando ha habido varias revisiones o cambios, en personas con defensas bajas o con enfermedades crónicas como diabetes o problemas de riñón, y en personas que recibieron el dispositivo siendo niños, porque sus cables llevan más tiempo dentro del cuerpo.
Síntomas
- Fiebre alta acompañada de confusión, respiración muy rápida, piel fría o sudorosa, o desmayo: pueden ser signos de una infección grave en la sangre.
- Dolor intenso en el pecho o dificultad para respirar.
- Pérdida de conocimiento o desmayo.
- Palpitaciones muy rápidas con sensación de que se va a desmayar.
- Hinchazón repentina del brazo con enrojecimiento que se extiende rápidamente o mucho dolor.
- ⚠Enrojecimiento, hinchazón o pus en la zona del dispositivo.
- ⚠Fiebre de pocos días de evolución sin causa clara.
- ⚠Un aviso del dispositivo o un resultado anormal en una revisión.
- ⚠Hinchazón que va aumentando poco a poco en el brazo del lado del dispositivo.
Síntomas comunes
- Enrojecimiento, hinchazón, calor o dolor en la zona de la piel donde está el aparato.
- Salida de líquido o pus por la herida o por la piel que cubre el dispositivo.
- Fiebre o sensación de malestar general sin una causa clara.
- Avisos o alarmas del dispositivo, o una revisión que muestra que un cable no funciona bien.
- Hinchazón del brazo o del hombro del lado donde está el dispositivo, que puede indicar que la vena está obstruida.
- Mareos, palpitaciones o desmayos si el dispositivo no está actuando como debería.
Síntomas en niños
- Fiebre, irritabilidad o llanto que no se calma con facilidad.
- Menos ganas de comer o de jugar, o cansancio inusual.
- Enrojecimiento o hinchazón en la zona del aparato, que a veces se ve al cambiarle la ropa.
- Hinchazón de un brazo o molestias al moverlo.
- En niños pequeños, es importante revisar la piel sobre el dispositivo si hay fiebre sin causa clara.
Síntomas en adultos mayores
- Pueden tener menos fiebre y, en cambio, mostrar confusión, somnolencia o cansancio llamativo.
- Caídas o descompensación de otras enfermedades crónicas.
- El dolor o el enrojecimiento en la zona del aparato puede pasar desapercibido, sobre todo si la persona tiene problemas de visión o de memoria.
- Conviene que un familiar o cuidador revise la piel sobre el dispositivo de vez en cuando.
Causas
Causas principales
- Infección del dispositivo o de los cables: es la causa más importante y la que con más frecuencia obliga a retirarlos.
- Cable roto, pelado o que no transmite bien la señal.
- Vena estrechada u obstruida, de modo que ya no se puede pasar un cable nuevo por ella.
- Necesidad de cambiar el sistema, por ejemplo cuando hay demasiados cables o el dispositivo ya no es el adecuado.
- Retirada de un dispositivo que ya no se necesita.
- Dolor crónico o molestias persistentes en la zona del aparato.
Factores de riesgo
- Muchos años con el mismo cable: con el tiempo se adhiere al corazón y a la pared de la vena.
- Infecciones previas del dispositivo o de la piel cercana.
- Varias cirugías o revisiones previas en la zona.
- Defensas bajas, diabetes, enfermedad del riñón o tratamientos que reducen las defensas.
- Haber recibido el dispositivo a una edad joven, porque el cable permanece más años dentro del cuerpo.
- Cuidados de la herida deficientes o falta de higiene de manos al curarla.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si ves pus, enrojecimiento que se extiende o mucha hinchazón en la zona del dispositivo.
- Si tienes fiebre que no se explica por otra causa.
- Si el dispositivo emite un aviso, suena una alarma o notas que no está actuando como siempre.
- Si el brazo del lado del dispositivo se hincha de forma progresiva.
Programe una cita de rutina si:
- En las revisiones periódicas del dispositivo, aunque te encuentres bien.
- Si notas cambios en la piel que cubre el aparato, como tirantez, engrosamiento o una pequeña herida que no cura.
- Si tienes dudas sobre el procedimiento de extracción, sus riesgos o la recuperación.
- Si vas a someterte a una prueba o cirugía y necesitas avisar de que llevas un dispositivo.
Diagnóstico
El equipo médico empieza por hablar contigo, revisar tu historia clínica y explorar la piel que cubre el dispositivo. Después revisa técnicamente el aparato para ver cómo están funcionando los cables y pide pruebas para saber si hay infección, daño en un cable o una vena obstruida. Con toda esa información se decide si realmente hace falta retirar los cables y cómo hacerlo de la forma más segura.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de sangre, que puede incluir cultivos para buscar infección.
- Revisión técnica del dispositivo con un aparato especial que lee su funcionamiento.
- Electrocardiograma, para ver el ritmo del corazón.
- Radiografía de tórax, para comprobar la posición de los cables.
- Ecocardiograma (ultrasonido del corazón), para ver si hay infección en las válvulas o en el recorrido del cable.
- Ecografía Doppler de las venas del brazo y del cuello, para valorar si están estrechas u obstruidas.
- En algunos casos, tomografía (TAC) u otras pruebas de imagen.
Qué esperar en su cita
Las pruebas suelen repartirse en uno o varios días. Algunas, como el análisis de sangre o el electrocardiograma, dan resultado rápido; los cultivos pueden tardar varios días, porque hay que esperar a que crezcan los gérmenes. Si se sospecha una infección, es posible que te ingresen para observarte y empezar el tratamiento mientras llegan los resultados. Pregunta todo lo que necesites: es normal sentir inquietud ante un procedimiento así.
Tratamiento
La extracción se hace en el hospital, por un equipo con experiencia en estos casos. Habitualmente se realiza con anestesia general, con un pequeño corte en la ingle, en el pecho o en ambos, y se usan instrumentos especiales que se introducen por la vena para soltar el cable y retirarlo. Existen distintas técnicas, desde la tracción suave hasta fundas que ayudan a liberar el cable; el equipo elige la más adecuada según cada caso. Durante el procedimiento se controla el corazón de forma continua y suele haber cirugía cardiaca disponible por si hiciera falta. Si hay infección, se trata también con medicamentos indicados por el equipo médico.
Autocuidado en el hogar
- Antes del procedimiento, sigue las indicaciones sobre ayuno, medicación habitual y acompañamiento que te dé el hospital.
- Organiza quién te lleve a casa y quién pueda ayudarte los primeros días.
- Después, mantén la herida limpia y seca, y lávate las manos antes de tocarla o de cambiar el apósito.
- No te bañes en piscina ni en bañera hasta que el equipo médico lo autorice.
- Evita levantar peso o hacer movimientos bruscos con el brazo del lado intervenido durante el tiempo que te indiquen.
- Toma la temperatura si te encuentras mal y anota cualquier cambio en la herida para comentarlo.
- Acude a las revisiones y avisa si aparece fiebre, dolor que aumenta o salida de líquido por la herida.
Tratamientos médicos
El tratamiento principal cuando hay infección es retirar el dispositivo y los cables afectados, junto con medicamentos para la infección que indica el equipo médico; nunca te automediques ni uses medicamentos que te hayan sobrado de otra ocasión. Mientras se decide el procedimiento o durante la recuperación, puede ser necesario un marcapasos temporal para mantener el ritmo del corazón. También se ajusta el tratamiento de otras enfermedades y se controla el dolor con las pautas que te dé el hospital.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La extracción se plantea cuando hay una infección que afecta al dispositivo o a los cables, cuando un cable está roto o deja de funcionar, cuando una vena está obstruida y es necesario un acceso nuevo, o cuando el sistema debe cambiarse por otro más adecuado. En casos poco frecuentes, si los cables están muy adheridos o surgen complicaciones, puede ser necesaria una cirugía abierta con apoyo de cirugía cardiaca. El equipo valorará contigo los beneficios y los riesgos de cada opción.
Vivir con esta afección
Los primeros días después de la extracción conviene ir despacio: descansa, evita esfuerzos con el brazo afectado y revisa la herida cada día con buena luz. Es habitual sentir cansancio o algo de molestia, y suele mejorar poco a poco. Si el equipo decide poner un nuevo dispositivo, te explicará cuándo y cómo. Mientras tanto, quizá lleves un marcapasos temporal o un monitor, y tendrás revisiones más frecuentes.
Consejos de estilo de vida
- Mantén una buena higiene de manos y cuida la piel sobre el dispositivo o sobre la herida.
- Sigue las indicaciones sobre movilidad y esfuerzos del brazo que te den al salir del hospital.
- Acude puntualmente a las revisiones del dispositivo.
- Lleva siempre contigo la información de tu dispositivo y avisa en cualquier consulta médica o antes de una prueba.
- Duerme lo suficiente y pide ayuda para las tareas que te cuesten los primeros días.
- Evita fumar y moderar el alcohol ayuda a la cicatrización y a la salud del corazón.
Dieta y ejercicio
No hay una dieta especial para la extracción de cables, pero una alimentación variada, con verduras, frutas, legumbres y menos sal y ultraprocesados, ayuda a cuidar el corazón y a recuperarse mejor. Pregunta a tu equipo si tienes que limitar líquidos o algún alimento por otras enfermedades. En cuanto al ejercicio, empieza con paseos suaves cuando te lo indiquen y aumenta poco a poco; evita cargar peso con el brazo intervenido hasta que te den el visto bueno. Los programas de rehabilitación cardiaca pueden ser muy útiles si tu médico los considera adecuados.
Salud mental y bienestar emocional
Es normal sentir miedo, ansiedad o cansancio emocional cuando hay que retirar un dispositivo que llevas años con él. También puede aparecer preocupación por lo que pasará si necesitas otro aparato. Hablar de lo que sientes con personas de confianza y con tu equipo de salud ayuda mucho, y pedir apoyo psicológico es una decisión valiente, no una debilidad. Si en algún momento sientes que no puedes más o tienes pensamientos de hacerte daño, busca ayuda inmediata: llama al número de emergencias de tu país (112 en España) o acude al servicio de urgencias más cercano.
Prevención
No todas las extracciones se pueden evitar, porque con los años los cables se desgastan y se adhieren al corazón. Aun así, hay cosas que ayudan: cuidar muy bien la herida cuando se implanta el dispositivo, lavarse las manos antes de tocar la zona, no rascarse ni manipular el aparato y consultar pronto cualquier enrojecimiento, dolor o fiebre. También ayuda acudir a las revisiones periódicas del dispositivo, porque permiten detectar fallos de los cables antes de que causen problemas.
Vacunas
Las vacunas recomendadas según tu edad y tu estado de salud pueden ayudar a prevenir algunas infecciones. Pregunta en tu centro de salud o a tu equipo médico qué vacunas te corresponden; no las gestiones por tu cuenta.
Programas de detección
No existe una prueba de cribado específica para este problema. Las revisiones periódicas del dispositivo funcionan como seguimiento: allí se revisa el estado de los cables y se detectan cambios antes de que den síntomas.
Complicaciones
Si no se trata
- La infección puede extenderse desde la zona del dispositivo hacia la sangre y las válvulas del corazón, lo que es grave.
- Puede aparecer una infección generalizada que requiere ingreso hospitalario y tratamiento urgente.
- La obstrucción de la vena puede causar hinchazón y molestias persistentes en el brazo.
- Un cable roto puede hacer que el dispositivo deje de cumplir su función, con riesgo de mareos o desmayos.
- En casos poco frecuentes, un cable dañado puede irritar el corazón y provocar ritmos peligrosos.
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las extracciones se completan con éxito y la recuperación suele ir bien, sobre todo cuando el equipo tiene experiencia y el problema se detecta a tiempo. Es normal necesitar unos días de ingreso y varias semanas para volver a la actividad habitual. Muchas personas reciben después un nuevo dispositivo si lo necesitan y continúan con su vida con normalidad. Habla con tu equipo médico sobre tus dudas y tu plan de seguimiento: tener información clara ayuda a afrontarlo con más calma.
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Última actualización: 3 de noviembre de 2026
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