Cierre de la orejuela auricular izquierda: qué es y qué esperar
Resumen
La orejuela auricular izquierda (también llamada apéndice auricular izquierdo) es una pequeña bolsa o bolsillo que sale de una de las cavidades del corazón, la aurícula izquierda. Cuando el corazón late de forma irregular, como ocurre en la fibrilación auricular, la sangre puede quedarse estancada en esa bolsa y formar coágulos. Si un coágulo se suelta, puede viajar al cerebro y provocar un ictus (derrame cerebral). El cierre de la orejuela auricular izquierda es un procedimiento en el que se coloca un pequeño dispositivo que sella esa bolsa, algo parecido a poner una tapa, para que los coágulos no puedan formarse ahí. Se plantea sobre todo en personas con fibrilación auricular que tienen un riesgo elevado de sangrado con los medicamentos anticoagulantes (medicamentos que hacen que la sangre forme coágulos con menos facilidad) o que no pueden tomarlos durante mucho tiempo.
Datos clave
- No es una cirugía a corazón abierto: se hace con un catéter (un tubo delgado y flexible) que llega al corazón a través de una vena de la ingle.
- El objetivo principal es reducir el riesgo de ictus sin depender para siempre de los anticoagulantes, siempre que el equipo médico lo considere adecuado.
- Suele ser un procedimiento relativamente corto, con anestesia general o sedación, y muchas personas vuelven a casa en uno o dos días.
La fibrilación auricular es una de las arritmias más frecuentes, sobre todo a partir de los 60 o 65 años, y el cierre de la orejuela se ha convertido en una opción cada vez más habitual en los centros especializados. Aun así, no es un procedimiento para todo el mundo: el equipo de cardiología valora cada caso de forma individual.
Se plantea principalmente en adultos con fibrilación auricular que tienen un riesgo importante de sufrir un ictus y, al mismo tiempo, un riesgo alto de sangrado con los anticoagulantes, o que han tenido sangrados graves con ellos. También puede considerarse en personas que no pueden tomar estos medicamentos de forma constante. En niños es muy poco frecuente, porque la fibrilación auricular y este tipo de problemas son raros en la infancia.
Síntomas
- Debilidad o entumecimiento repentino de la cara, un brazo o una pierna, sobre todo si es en un solo lado del cuerpo.
- Dificultad repentina para hablar o para entender lo que se dice.
- Desviación de la boca, visión borrosa o pérdida de visión de forma súbita.
- Dolor en el pecho intenso, presión fuerte o dolor que se extiende al brazo, al cuello o a la mandíbula.
- Desmayo, pérdida de conocimiento o dificultad grave para respirar.
- Sangrado abundante que no se detiene en el lugar de la punción (la zona de la ingle donde se introdujo el catéter), o hinchazón rápida y muy dolorosa de esa zona.
- ⚠Fiebre o escalofríos en los días siguientes al procedimiento.
- ⚠Enrojecimiento, calor, supuración o dolor que va en aumento en la zona de la ingle.
- ⚠Palpitaciones que no ceden o que se acompañan de mareo.
- ⚠Cansancio o falta de aire que empeoran de forma clara respecto a los días anteriores.
- ⚠Pequeños sangrados o hematomas que no cesan o que crecen.
Síntomas comunes
- Muchas personas llegan a este procedimiento con fibrilación auricular y notan palpitaciones (la sensación de que el corazón late rápido, fuerte o desordenado).
- Cansancio fácil o sensación de falta de energía en las actividades habituales.
- Falta de aire al caminar, subir escaleras o hacer esfuerzos.
- Mareos o sensación de que la cabeza da vueltas.
- Molestias en el pecho o la sensación de que el corazón se salta un latido.
- Algunas personas no notan ningún síntoma: la arritmia se descubre en una revisión de rutina o en un electrocardiograma.
Síntomas en niños
- Este procedimiento casi nunca se realiza en niños, ya que la fibrilación auricular es poco común en la infancia.
- Si un niño tiene una arritmia, lo habitual es que lo valore un cardiólogo pediátrico, que estudia otras causas y tratamientos.
- En niños con cardiopatías congénitas (problemas del corazón presentes desde el nacimiento) el seguimiento lo lleva siempre el equipo especializado.
Síntomas en adultos mayores
- La fibrilación auricular y el riesgo de ictus aumentan con la edad, por eso la mayoría de las personas que se someten a este cierre son mayores.
- Es frecuente que existan otras enfermedades, como hipertensión, diabetes o problemas de riñón, que el equipo médico tiene en cuenta antes del procedimiento.
- Después del cierre puede haber más cansancio durante unos días y conviene incorporarse a la actividad poco a poco.
- Los controles de seguimiento son especialmente importantes en esta etapa de la vida para ajustar el tratamiento.
Causas
Causas principales
- La causa de fondo es la fibrilación auricular: una arritmia en la que las aurículas (las cavidades superiores del corazón) dejan de contraerse de forma coordinada.
- Cuando la sangre no circula bien, se estanca en la orejuela auricular izquierda y puede formar coágulos.
- El cierre se propone cuando el riesgo de ictus es relevante y, a la vez, el riesgo de sangrado con los anticoagulantes es alto o estos medicamentos no son una buena opción a largo plazo.
- El objetivo del procedimiento no es curar la arritmia, sino reducir el riesgo de ictus que proviene de esa bolsa del corazón.
Factores de riesgo
- Edad avanzada.
- Hipertensión arterial (tensión alta).
- Insuficiencia cardíaca u otras enfermedades del corazón.
- Diabetes.
- Antecedentes de ictus o de un episodio de falta de riego al cerebro.
- Enfermedad renal crónica.
- Antecedentes de sangrados digestivos o cerebrales, o tendencia a sangrar con facilidad.
- Consumo elevado de alcohol o tabaquismo.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Cualquier signo de ictus, aunque dure pocos minutos y luego desaparezca: debilidad en un lado del cuerpo, dificultad para hablar, desviación de la boca o pérdida de visión.
- Dolor torácico intenso o dificultad para respirar.
- Sangrado que no se detiene en la zona de la punción, o un bulto grande y doloroso en la ingle.
- Fiebre alta o signos de infección en la herida.
- Desmayo o palpitaciones muy rápidas con mareo.
Programe una cita de rutina si:
- Revisión programada después del procedimiento, para comprobar que el dispositivo está bien colocado y que la evolución es la esperada.
- Si notas palpitaciones nuevas o más frecuentes, coméntalo en tu próxima cita.
- Si tienes dudas sobre los medicamentos, las restricciones de actividad o los controles.
- Si notas más cansancio o menos tolerancia al esfuerzo del habitual.
- Antes de someterte a otras pruebas o procedimientos, avisa de que llevas este dispositivo.
Diagnóstico
Antes de decidir si el cierre es una buena opción, el equipo de cardiología estudia tu corazón y tu historia clínica. Se confirma que tienes fibrilación auricular, se calcula tu riesgo de ictus y tu riesgo de sangrado, y se revisa si los anticoagulantes han causado problemas. También se estudia la forma y el tamaño de la orejuela auricular izquierda con imágenes, porque no todas las orejuelas son iguales y el dispositivo debe adaptarse bien.
Pruebas que se pueden realizar
- Electrocardiograma (ECG): un registro rápido de la actividad eléctrica del corazón.
- Holter o monitor de ritmo: un aparato que registra el corazón durante 24 horas o más para ver la arritmia.
- Ecocardiograma: una ecografía del corazón que muestra su tamaño, su fuerza y las válvulas.
- Ecocardiograma transesofágico: una ecografía hecha desde el esófago (el tubo de la garganta), que permite ver la orejuela con mucha claridad y descartar coágulos antes del procedimiento.
- Tomografía computarizada (TAC) del corazón: imágenes detalladas para medir la orejuela y planificar el tamaño del dispositivo.
- Análisis de sangre: para revisar la coagulación, la función del riñón y otras cuestiones de seguridad.
- Valoración de otras enfermedades y de los medicamentos que tomas.
Qué esperar en su cita
El proceso suele empezar en la consulta de cardiología. Después se programan las pruebas de imagen y los análisis, y el equipo explica con detalle los beneficios, los riesgos y las alternativas. Es habitual tener una visita previa al procedimiento para resolver dudas y firmar el consentimiento. Si tomas anticoagulantes, te indicarán cómo manejarlos antes y después; nunca los cambies ni los suspendas por tu cuenta.
Tratamiento
El cierre de la orejuela auricular izquierda se realiza en el laboratorio de hemodinámica o sala de cateterismo. Se accede al corazón por una vena de la ingle con un catéter (un tubo delgado y flexible) y, guiándose por imágenes, se coloca un pequeño dispositivo que sella la entrada de la orejuela. El cuerpo, con el tiempo, recubre el dispositivo con su propio tejido. Se usa anestesia general o sedación, y muchas personas vuelven a casa en uno o dos días. Este procedimiento no cura la fibrilación auricular ni sustituye siempre a los anticoagulantes: durante un tiempo puede ser necesario seguir con ellos mientras el dispositivo se integra, y eso lo decide el equipo médico.
Autocuidado en el hogar
- Sigue las indicaciones de tu equipo sobre reposo y curas de la zona de la punción en la ingle.
- Evita esfuerzos intensos, levantar peso o conducir durante los días que te indiquen.
- Revisa la zona de la ingle a diario y avisa si aparece sangrado, hinchazón, enrojecimiento o dolor creciente.
- Toma los medicamentos tal y como te los han recetado y no los cambies ni los dejes por tu cuenta.
- Acude a todas las revisiones programadas, incluidas las pruebas de imagen de seguimiento.
- Lleva siempre contigo la información del dispositivo (por ejemplo, la tarjeta o el informe del implante) y avisa de ello en cualquier consulta médica o dental.
- Pregunta antes de someterte a pruebas como la resonancia magnética, para confirmar que son compatibles con tu dispositivo.
Tratamientos médicos
El tratamiento se organiza en tres partes. Primero, el control de la fibrilación auricular y de los factores de riesgo: tensión arterial, diabetes, peso, descanso y hábitos de vida. Segundo, el manejo de la coagulación: antes del procedimiento y durante un tiempo después puede ser necesario tomar anticoagulantes, y el equipo ajusta el plan según cada persona; nunca se suspenden sin indicación médica. Tercero, el propio cierre de la orejuela mediante catéter, que busca reducir el riesgo de ictus a largo plazo. Además, el equipo puede recomendar otros medicamentos para el corazón o para la tensión, siempre de forma individualizada y explicando para qué sirve cada uno.
¿Cuándo se considera la cirugía?
En la mayoría de los casos el cierre se hace con catéter, sin abrir el pecho. Cuando el catéter no es posible o no es seguro, o cuando la persona ya necesita una cirugía cardíaca por otro motivo, el cirujano puede cerrar la orejuela durante esa operación. Es una decisión que se valora en equipo con el paciente.
Vivir con esta afección
Los primeros días conviene ir despacio: caminatas cortas, sin cargar peso y con la zona de la ingle limpia y seca. Poco a poco se retoma la rutina. La mayoría de las personas vuelven a sus actividades habituales en una o dos semanas, aunque el cansancio puede durar algo más. Las revisiones y las pruebas de imagen son parte del proceso: sirven para confirmar que todo está en orden.
Consejos de estilo de vida
- Mantén un control regular de la tensión arterial y de la glucosa si tienes diabetes.
- Reduce el alcohol y evita el tabaco; ambos aumentan el riesgo de arritmias y de ictus.
- Duerme lo suficiente y trata de mantener horarios regulares.
- Pregunta a tu equipo qué actividad física es adecuada para ti y vuelve a ella de forma gradual.
- Presta atención a los signos de ictus y actúa rápido si aparecen: cada minuto cuenta.
- Mantén al día tus vacunas y tus revisiones de salud general.
- Si viajas, lleva tu informe del dispositivo y suficiente medicación.
Dieta y ejercicio
No hay una dieta milagrosa, pero una alimentación variada ayuda mucho: más verduras, frutas, legumbres, cereales integrales y pescado, y menos sal, ultraprocesados, azúcares añadidos y alcohol. Si tomas anticoagulantes, pregunta a tu equipo si debes vigilar algún alimento en concreto. En cuanto al ejercicio, caminar, nadar o ir en bicicleta estática suele ser una buena base; empieza poco a poco después del procedimiento y sigue las indicaciones de tu cardiólogo sobre cuándo puedes volver a esfuerzos mayores.
Salud mental y bienestar emocional
Es normal sentir miedo o ansiedad ante un procedimiento del corazón, y también es común estar pendiente de cada latido o de cada molestia durante las primeras semanas. Hablarlo ayuda. Cuéntale cómo te sientes a tu equipo de salud: no es una molestia menor, forma parte del cuidado. Si la preocupación te impide dormir, te quita las ganas de hacer tu vida normal o notas tristeza persistente, busca apoyo profesional. Si en algún momento tienes pensamientos de hacerte daño, pide ayuda urgente a los servicios de emergencia de tu país o a un profesional de salud mental.
Prevención
El cierre de la orejuela no se puede prevenir como tal, porque es un tratamiento y no una enfermedad. Lo que sí se puede prevenir o controlar es el riesgo de ictus: llevando bien la tensión arterial, la diabetes y el colesterol, evitando el tabaco y el exceso de alcohol, manteniendo un peso saludable y siguiendo el tratamiento indicado. Si tienes fibrilación auricular, la mejor prevención es no abandonar el seguimiento médico.
Vacunas
Mantener al día las vacunas recomendadas para tu edad y situación de salud ayuda a evitar infecciones que pueden descompensar el corazón. Pregunta en tu centro de salud cuáles te corresponden.
Programas de detección
La fibrilación auricular a veces no da síntomas. En las revisiones se suele tomar el pulso y, si se detecta algo irregular, se hace un electrocardiograma. Si tienes palpitaciones, cansancio inexplicable o antecedentes de ictus, coméntalo con tu médico.
Complicaciones
Si no se trata
- El riesgo principal de no tratar la fibrilación auricular con riesgo alto es el ictus: un coágulo formado en la orejuela puede viajar al cerebro.
- También pueden aparecer otras complicaciones de la arritmia, como insuficiencia cardíaca o cansancio importante.
- El procedimiento en sí tiene riesgos poco frecuentes que el equipo explica antes: sangrado o problemas en la zona de la punción, infección, movimiento del dispositivo o acumulación de líquido alrededor del corazón.
- Los controles posteriores existen precisamente para detectar y resolver estos problemas a tiempo.
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las personas que se someten a este cierre evolucionan bien y vuelven a su vida habitual en pocas semanas. El objetivo es reducir el riesgo de ictus a largo plazo y, en muchos casos, simplificar el tratamiento. Cada persona es distinta: tu equipo ajustará el seguimiento a tu situación, y las revisiones permitirán comprobar que todo funciona como se espera. Con un buen control de los factores de riesgo y asistencia a las citas, el pronóstico suele ser favorable.
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Última actualización: 3 de noviembre de 2026
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