Cierre de una fuga paravalvular: qué es y qué esperar
Resumen
Una fuga paravalvular ocurre cuando la sangre se escapa por el borde de una válvula cardíaca artificial (una prótesis), en lugar de pasar únicamente por la apertura de la válvula. Imagina una ventana que no quedó bien sellada en su marco: aunque la ventana esté cerrada, el aire se cuela por la ranura. Algo parecido pasa cuando la válvula artificial no queda perfectamente unida al tejido del corazón. El cierre de fuga paravalvular es el procedimiento que se hace para tapar esa fuga. En la mayoría de los casos se realiza sin abrir el pecho: se introduce un catéter (un tubo delgado y flexible) por un vaso sanguíneo de la ingle y se lleva hasta el corazón, donde se coloca un pequeño dispositivo que sella la fuga. El número 17323 es el código que los centros de salud usan en los registros y en la facturación para este procedimiento; no es el nombre de una enfermedad.
Datos clave
- La fuga aparece alrededor de una válvula artificial, no dentro de ella: es un problema del sellado entre la prótesis y el tejido del corazón.
- El cierre suele hacerse con catéter, sin cirugía a corazón abierto, y muchas personas se van a casa en pocos días.
- No todas las fugas necesitan cerrarse: la decisión depende de los síntomas, del tamaño de la fuga y de cómo esté funcionando el corazón.
No es muy frecuente. Aparece en una minoría de las personas que llevan una válvula cardíaca artificial, y es menos habitual cuando la válvula se colocó con catéter que cuando se colocó con cirugía abierta. Muchas fugas pequeñas no dan síntomas y solo se detectan en las revisiones.
Afecta a personas que tienen una válvula cardíaca artificial, ya sea mecánica o biológica. Es más probable en quien ha tenido varias cirugías de válvula, en personas mayores, en quienes tuvieron una infección del corazón (endocarditis) o tienen mucho calcio en la zona donde se cose la válvula. También puede verse en niños y jóvenes con cardiopatías congénitas que necesitaron una prótesis valvular, aunque en ellos es poco común.
Síntomas
- Dificultad para respirar intensa y repentina, o no poder hablar por falta de aire.
- Dolor o presión fuerte en el pecho que no cede con el reposo.
- Desmayo o pérdida del conocimiento.
- Tos con espuma rosada o blanquecina.
- Labios o cara de color azulado.
- Debilidad repentina de un lado del cuerpo, boca torcida o dificultad para hablar: pueden ser signos de un accidente cerebrovascular.
- Palpitaciones muy rápidas acompañadas de mareo intenso o sensación de desmayo.
- ⚠Falta de aire que empeora en pocos días.
- ⚠Hinchazón nueva o mayor en piernas, tobillos o abdomen.
- ⚠Aumento rápido de peso (por ejemplo, dos o tres kilos en pocos días) o tener que dormir con más almohadas.
- ⚠Fiebre en alguien que lleva una válvula artificial: puede ser signo de infección y necesita valoración pronta.
- ⚠Palpitaciones con mareo.
- ⚠Cansancio extremo que no mejora con el descanso.
Síntomas comunes
- Falta de aire al hacer esfuerzos como caminar rápido, subir escaleras o cargar peso.
- Cansancio que no se explica por otras causas.
- Hinchazón en los tobillos, las piernas o el abdomen.
- Palpitaciones o sensación de que el corazón late fuerte.
- Un soplo que el profesional de salud escucha con el estetoscopio.
- Anemia por destrucción de glóbulos rojos, que puede causar palidez y cansancio extra.
- Despertarse por la noche con falta de aire o necesitar más almohadas para dormir.
Síntomas en niños
- En niños con una válvula artificial, la fuga puede notarse como cansancio al comer y tomas más cortas.
- Sudoración en la frente durante las tomas o al jugar.
- Aumento de peso más lento de lo esperado para su edad.
- Respiración rápida o agitada, sobre todo al esfuerzo o al llorar.
- En muchos casos no hay ningún síntoma y se descubre en una ecografía de control.
Síntomas en adultos mayores
- Falta de aire que se nota más con las actividades diarias y que puede llevar a dejar de salir de casa.
- Hinchazón de piernas y tobillos, a veces con sensación de pesadez.
- Cansancio marcado, debilidad o pérdida de fuerzas para caminar.
- Necesidad de dormir semisentado para respirar mejor.
- Mareos o cierta confusión, porque el corazón puede bombear menos sangre de la necesaria.
- Anemia que se suma al cansancio y hace que la persona se sienta más débil.
Causas
Causas principales
- Sellado incompleto entre la válvula artificial y el tejido del corazón en el momento de la cirugía o del implante.
- Puntos de sutura que se sueltan o se separan con el tiempo.
- Mucho calcio en la zona donde se fija la válvula, lo que impide un ajuste perfecto.
- Infección del corazón o de la válvula (endocarditis), que puede dañar el tejido de unión.
- Tejido frágil o de mala calidad, más frecuente en personas mayores o tras varias operaciones.
- Tamaño de válvula que no se ajusta del todo al espacio disponible.
Factores de riesgo
- Haber tenido más de una cirugía de válvula o una reoperación.
- Tener calcificaciones importantes en el corazón o en las válvulas.
- Antecedente de infección de la válvula o del corazón.
- Edad avanzada y fragilidad del tejido.
- Enfermedades que debilitan el tejido conectivo.
- Radioterapia en el pecho en el pasado.
- Enfermedad renal crónica, que favorece la acumulación de calcio.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tienes una válvula artificial y aparece fiebre, acude pronto: hay que descartar una infección.
- Si la falta de aire o la hinchazón empeoran en pocos días.
- Si notas palpitaciones con mareo o sensación de desmayo.
- Si el cansancio te impide hacer tus actividades habituales.
- Si estás embarazada o planeas un embarazo y llevas una válvula artificial: consulta antes.
Programe una cita de rutina si:
- Acude a tus revisiones cardiológicas aunque te sientas bien: muchas fugas pequeñas se vigilan con ecografías periódicas.
- Pregunta en tu próxima cita si el soplo que te han detectado necesita estudio.
- Comenta cualquier cambio en tu tolerancia al ejercicio, aunque te parezca pequeño.
- Revisa con tu equipo de salud tus medicamentos y las recomendaciones de seguimiento.
Diagnóstico
El punto de partida suele ser la exploración: el profesional escucha el corazón con el estetoscopio y puede oír un soplo nuevo o distinto. Después se confirma con pruebas de imagen que muestran por dónde se escapa la sangre y cuánta cantidad pasa. También se valora cómo está funcionando el corazón y si hay anemia o signos de infección.
Pruebas que se pueden realizar
- Ecocardiograma transtorácico: una ecografía del corazón desde el pecho, indolora, que muestra el flujo alrededor de la válvula.
- Ecocardiograma transesofágico: una ecografía más detallada tomada desde el esófago, con una leve sedación; ayuda a ver el tamaño y la forma exacta de la fuga.
- Doppler color: parte de la ecografía que pinta el flujo sanguíneo y hace visible el chorro que se escapa.
- Análisis de sangre: para detectar anemia, ver la función del riñón y buscar signos de infección.
- Electrocardiograma: un registro de la actividad eléctrica del corazón, rápido y sin dolor.
- Cateterismo cardíaco: se miden presiones dentro del corazón y se confirma el diagnóstico en algunos casos.
- Tomografía computarizada del corazón: puede ayudar a planificar el procedimiento y elegir el dispositivo adecuado.
- Prueba de esfuerzo: en personas seleccionadas, para ver cómo responde el corazón al ejercicio.
Qué esperar en su cita
El estudio puede hacerse en varias visitas y no es doloroso, aunque la ecografía transesofágica requiere unas horas de ayuno y alguien que te acompañe a casa. Es posible que te expliquen los resultados por partes. Pregunta lo que no entiendas y pide que te lo repitan con palabras sencillas: es tu derecho y ayuda a decidir con tranquilidad.
Tratamiento
El tratamiento depende de cuánta sangre se escapa, de si hay síntomas y de cómo funciona el corazón. Las fugas pequeñas y sin síntomas suelen solo vigilarse. Las fugas que causan falta de aire, anemia o sobrecarga del corazón pueden necesitar un cierre. El cierre se hace casi siempre con catéter, sin abrir el pecho; en algunos casos no es posible por la forma o la posición de la fuga y se valora la cirugía. Tu equipo de salud elegirá el camino más seguro para ti.
Autocuidado en el hogar
- Pésate a diario, a la misma hora y con la misma ropa, y anota el resultado: un aumento rápido puede avisar de retención de líquidos.
- Toma tus medicamentos tal como te los han recetado y no los cambies por tu cuenta.
- Limita la sal en las comidas y pregunta cuánta sal es razonable en tu caso.
- Mantén una buena higiene dental y acude al dentista con regularidad: las infecciones de la boca pueden llegar a la válvula.
- Avisa siempre a cualquier profesional de salud de que llevas una válvula artificial antes de una prueba o un procedimiento.
- No fumes y pide ayuda si necesitas dejar de fumar.
- Respeta las citas de seguimiento aunque te sientas bien.
Tratamientos médicos
Los medicamentos no cierran la fuga, pero ayudan a que el corazón trabaje con menos esfuerzo: por ejemplo, fármacos que eliminan el exceso de líquido y otros que controlan la presión o el ritmo del corazón, siempre recetados y ajustados por tu médico. Si hay anemia, se estudia su causa y se trata. Si hay infección en la válvula, se trata de forma específica y con seguimiento cercano. El equipo puede también recomendar controlar el peso, la presión y otras enfermedades como la diabetes. Nunca empieces ni dejes un medicamento sin consultar.
¿Cuándo se considera la cirugía?
El cierre con catéter se propone cuando la fuga es significativa, causa síntomas o anemia, o hace que el corazón se sobrecargue. Se realiza en un laboratorio de hemodinámica (una sala especializada), con anestesia y sedación, y suele durar entre una y tres horas. Se introduce un catéter por un vaso de la ingle y se guía hasta el corazón con ayuda de imágenes; allí se coloca un pequeño dispositivo que tapa el orificio de la fuga. Muchas personas pasan la noche en observación y vuelven a casa en uno o dos días. Si la fuga no se puede cerrar con catéter, o si hay otras problemas que lo requieren, el equipo puede plantear una cirugía. El seguimiento con ecografías después del procedimiento es importante.
Vivir con esta afección
La mayoría de las personas con una fuga paravalvular, cerrada o en vigilancia, puede hacer una vida bastante normal con controles periódicos. Ayuda llevar un registro sencillo del peso, del cansancio y de la falta de aire: así detectas cambios pronto y puedes comentarlos en la consulta. Organiza tus actividades con pausas y pide ayuda cuando la necesites; no hace falta hacerlo todo el mismo día.
Consejos de estilo de vida
- Duerme lo suficiente y eleva un poco las piernas si tienes hinchazón, salvo que tu médico indique lo contrario.
- Evita el alcohol en exceso y no consumas tabaco ni otras sustancias que estimulen el corazón.
- Mantén un peso saludable y controla la presión arterial con tu equipo de salud.
- Cuida la higiene bucal y acude al dentista con regularidad.
- Pregunta antes de hacer esfuerzos intensos, levantar mucho peso o practicar deportes de contacto.
- Lleva contigo una nota con tu diagnóstico, tu válvula y tus medicamentos, por si necesitas atención urgente lejos de casa.
Dieta y ejercicio
Una alimentación variada, con verduras, frutas, cereales integrales, legumbres y pescado, y con poca sal y pocos ultraprocesados, ayuda a controlar los líquidos y la presión. Sobre el ejercicio, caminar a paso cómodo y con regularidad suele ser beneficioso; empieza poco a poco y aumenta según te sientas. Si tienes falta de aire o te cansas mucho, coméntalo antes de subir la intensidad. Tu equipo puede orientarte sobre qué actividad es segura en tu caso.
Salud mental y bienestar emocional
Es normal sentir miedo o preocupación cuando te hablan de una fuga en una válvula del corazón o de un procedimiento. Algunas personas tienen ansiedad antes de las pruebas, duermen peor o se sienten tristes o irritables. Hablar de lo que sientes con tu familia, tu médico o un profesional de salud mental ayuda mucho, y pedir apoyo no es un signo de debilidad. Si en algún momento tienes pensamientos de hacerte daño o sientes que no puedes seguir, busca ayuda urgente de inmediato: llama a los servicios de emergencia de tu país (112 en España) o acude al centro de salud más cercano.
Prevención
No siempre se puede evitar, porque depende de cómo se fija la válvula y de la calidad del tejido. Aun así, hay cosas que ayudan: cuidar la salud dental para prevenir infecciones que puedan llegar a la válvula, tratar a tiempo las infecciones, controlar la presión y la enfermedad renal, y acudir a las revisiones después de cualquier cirugía de válvula. Si te han recomendado profilaxis (prevención) con antibióticos antes de ciertos tratamientos dentales, sigue esa indicación al pie de la letra y confírmala con tu equipo.
Vacunas
Mantén al día las vacunas que te recomiende tu equipo de salud, en especial las que protegen frente a infecciones respiratorias y a la gripe. Pregunta en tu centro de salud cuáles corresponden a tu edad y a tu situación cardíaca.
Programas de detección
Después de recibir una válvula artificial se recomiendan ecografías de control periódicas, aunque no haya síntomas. En esas revisiones se puede detectar una fuga pequeña antes de que cause problemas. La frecuencia la decide tu cardiólogo según tu caso.
Complicaciones
Si no se trata
- Insuficiencia cardíaca: el corazón se sobrecarga y aparece falta de aire, cansancio e hinchazón.
- Anemia por destrucción de glóbulos rojos, que aumenta el cansancio y la debilidad.
- Alteraciones del ritmo cardíaco.
- Mayor riesgo de infección de la válvula.
- Empeoramiento de la función del riñón en los casos más avanzados.
- Peor calidad de vida, con menos capacidad para caminar y hacer las tareas del día a día.
Pronóstico a largo plazo
El panorama suele ser bueno. Muchas fugas pequeñas se quedan estables y solo necesitan vigilancia, y cuando hace falta cerrar una fuga, el procedimiento con catéter ha ayudado a muchísimas personas a respirar mejor, cansarse menos y volver a su vida habitual. Cada caso es distinto y la recuperación lleva su tiempo, pero con seguimiento cercano y buenos hábitos la mayoría de las personas logra sentirse mejor. Habla con tu equipo de salud sobre tus dudas y sobre lo que puedes esperar en tu situación.
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Última actualización: 3 de noviembre de 2026
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