Nefrolitotomía percutánea: qué es y qué esperar
Resumen
La nefrolitotomía percutánea es una cirugía para sacar piedras del riñón. "Percutánea" quiere decir "a través de la piel" y "nefrolitotomía" significa "quitar piedras del riñón". El equipo médico hace una pequeña abertura en la espalda y por ahí pasa un tubo delgado hasta el riñón. Por ese tubo entra una cámara y herramientas muy finas que permiten ver la piedra, romperla en trozos pequeños y sacarlos. Se usa sobre todo cuando la piedra es grande o está en un lugar difícil y no puede salir sola con la orina.
Datos clave
- Es una de las formas más eficaces de quitar piedras grandes del riñón.
- Se hace con anestesia, así que no sentirás dolor durante la cirugía.
- Normalmente supone quedarse una o pocas noches en el hospital y varias semanas de recuperación en casa.
- Después de la cirugía es posible que lleves un tubito fino (catéter) dentro para ayudar a que la orina salga y el riñón se cure.
Las piedras de riñón son muy comunes: muchas personas tienen al menos una a lo largo de la vida. La nefrolitotomía percutánea también es una cirugía habitual en los servicios de urología cuando la piedra es grande o complicada.
Afecta sobre todo a adultos con piedras grandes, con piedras en forma de "asta" que ocupan parte del riñón, con piedras que no salen solas o que ya han causado infecciones y obstrucciones. También se usa en personas con una forma peculiar del riñón o con piedras que vuelven una y otra vez. En los niños es poco frecuente, pero se puede realizar en casos concretos.
Síntomas
- Fiebre alta con escalofríos y dolor en el costado o la espalda: puede ser una infección grave del riñón.
- Dolor tan intenso que no puedes quedarte quieto ni hablar.
- Vómitos que no te dejan beber nada.
- No poder orinar en absoluto.
- Confusión, somnolencia intensa, piel muy fría y sudorosa o sensación de desmayo.
- Orina muy escasa, hinchazón o dificultad para respirar.
- ⚠Sangre en la orina que no desaparece o es abundante.
- ⚠Dolor que empeora a pesar del tratamiento indicado.
- ⚠Fiebre leve sin escalofríos.
- ⚠Escozor al orinar con orina turbia o mal olor.
- ⚠Vómitos repetidos que te impiden tomar la medicación indicada.
Síntomas comunes
- Dolor fuerte en un lado de la espalda o en la parte baja del abdomen, que puede bajar hacia la ingle.
- Sangre en la orina (orina rosada, roja o con coágulos).
- Náuseas y vómitos.
- Necesidad de orinar muy a menudo o escozor al orinar.
- Orina turbia o con mal olor, a veces con fiebre, si hay infección.
- Sensación de no vaciar del todo la vejiga.
Síntomas en niños
- Dolor de barriga difuso, llanto difícil de calmar o irritabilidad.
- Vómitos o rechazo de la comida.
- Sangre en la orina.
- Infecciones de orina repetidas.
- A veces la fiebre es el único signo y el niño no sabe explicar el dolor.
Síntomas en adultos mayores
- Puede haber menos dolor del esperado, o un dolor difuso y poco claro.
- Confusión o somnolencia, sobre todo si hay infección.
- Fiebre, escalofríos o malestar general.
- Orina escasa o dificultad para orinar.
- Descompensación de otras enfermedades o caídas.
Causas
Causas principales
- La orina se concentra y los minerales forman cristales que se juntan y crecen hasta convertirse en una piedra.
- Beber poca agua es una de las causas más frecuentes.
- Una alimentación con mucha sal, mucha proteína animal o pocos líquidos favorece que se formen piedras.
- Algunas enfermedades, como los problemas de las glándulas paratiroides (unas glándulas del cuello que regulan el calcio), la gota o las infecciones de orina repetidas.
- Ciertas formas del riñón o de las vías urinarias que dificultan el paso de la orina.
Factores de riesgo
- Tener familiares o haber tenido antes piedras de riñón.
- Deshidratación, sobre todo con calor o trabajo físico intenso.
- Obesidad o cambios rápidos de peso.
- Dieta rica en sal y en alimentos con oxalato (espinacas, remolacha, frutos secos, chocolate).
- Infecciones de orina de repetición.
- Algunos medicamentos: pregunta a tu médico o farmacéutico.
- Cirugías previas del intestino o problemas para absorber los nutrientes.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Dolor muy intenso en el costado o en la espalda.
- Fiebre junto con dolor en el costado o en la espalda.
- Sangre en la orina.
- No poder orinar.
- Después de la cirugía: fiebre, sangrado abundante por la herida o en la orina, dolor que va a más, o no poder orinar.
Programe una cita de rutina si:
- Si sabes que tienes piedras y quieres valorar tus opciones de tratamiento.
- Infecciones de orina repetidas.
- Antecedentes familiares de piedras de riñón.
- Revisión y análisis de seguimiento después del tratamiento.
Diagnóstico
El médico te preguntará por tu dolor, tus antecedentes y los medicamentos que tomas, y te explorará. Después pedirá análisis de orina y de sangre y, casi siempre, una prueba de imagen para ver el tamaño y el lugar de la piedra y cómo está el riñón.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de orina: busca sangre, signos de infección y cristales.
- Análisis de sangre: comprueba cómo funcionan el riñón y otras sustancias.
- Ecografía del riñón y las vías urinarias: usa sonido, no radiación.
- Tomografía computarizada (TAC) de baja dosis: es muy precisa para ver piedras.
- Radiografía simple de abdomen, en algunos casos.
- Estudio de la piedra que expulsas, si puedes recogerla, para saber de qué está hecha.
Qué esperar en su cita
Las pruebas suelen ser rápidas y no duelen. En la ecografía y el TAC solo te pedirán que te quedes quieto o aguantes la respiración unos segundos. Si sientes vergüenza o ansiedad, dilo: el personal está acostumbrado y puede ayudarte.
Tratamiento
El tratamiento depende del tamaño de la piedra, de dónde esté y de tus síntomas. Las piedras pequeñas a veces salen solas bebiendo suficiente líquido y controlando el dolor. Las piedras grandes o que causan problemas se tratan con procedimientos: ondas de choque (litotricia), una cámara que entra por la uretra (ureteroscopia) o la nefrolitotomía percutánea, que es el tema de este artículo.
Autocuidado en el hogar
- Bebe líquido a lo largo del día, salvo que tu equipo médico te indique otra cosa.
- Toma el alivio del dolor tal como te lo indiquen; no esperes a que sea insoportable.
- Camina y muévete suavemente en casa y evita cargar peso o hacer esfuerzos intensos durante las semanas que te digan.
- Mantén la herida de la espalda limpia y seca, y cámbiala como te expliquen.
- Sigue las instrucciones sobre la sonda o el tubito (catéter), si te han puesto uno.
- Anota cualquier cambio (sangre, fiebre, escozor) y avisa a tu equipo.
Tratamientos médicos
Además de la cirugía, el equipo médico puede usar medicamentos para aliviar el dolor, tratar una infección si la hay y ayudar a que los fragmentos salgan. También puede recomendar medicamentos para reducir la formación de nuevas piedras según de qué esté hecha la tuya. No empieces ni dejes ningún medicamento por tu cuenta: pregunta siempre a tu médico o farmacéutico.
¿Cuándo se considera la cirugía?
Se suele proponer la nefrolitotomía percutánea cuando la piedra es grande, cuando tiene forma de asta y ocupa parte del riñón, cuando otras técnicas no funcionaron, cuando hay una obstrucción o una infección que hay que resolver, o cuando la forma del riñón hace difícil otro tipo de abordaje. Tu urólogo valorará contigo los riesgos y los beneficios.
Vivir con esta afección
Las primeras semanas conviene ir despacio. Es normal notar algo de sangre en la orina, escozor o cansancio. Muchas personas vuelven al trabajo ligero en una o dos semanas y a las actividades intensas en unas cuatro a seis, según cómo vayan y lo que indique tu equipo. Si te han dejado un tubito fino dentro (catéter doble J), puede molestar al orinar; suele retirarse en la consulta.
Consejos de estilo de vida
- Mantén una buena hidratación a lo largo del día.
- Limita la sal y los alimentos muy procesados.
- Come fruta y verdura de forma variada.
- Mantén un peso saludable con actividad física regular.
- Pregunta antes de tomar suplementos o productos de herbolario.
Dieta y ejercicio
La alimentación ayuda, pero no hay una dieta única para todo el mundo: depende del tipo de piedra. En general conviene beber suficiente líquido, no pasarse con la sal y comer de forma equilibrada. El ejercicio moderado y regular también sienta bien. Si quieres un plan personalizado, pide una consulta de nutrición.
Salud mental y bienestar emocional
Pasar por una cirugía y por el dolor de las piedras puede dar miedo, frustración o cansancio emocional, sobre todo si las piedras vuelven. Es normal sentirse así. Habla con tu equipo médico de cómo te sientes y apóyate en familia y amistades o en un profesional de salud mental. Si en algún momento tienes pensamientos de hacerte daño o sientes que no puedes más, busca ayuda urgente: llama a los servicios de emergencia de tu país o acude al centro sanitario más cercano.
Prevención
Se pueden prevenir muchas piedras, aunque no todas. Beber suficiente líquido, moderar la sal, comer de forma equilibrada y tratar las causas (como las infecciones de repetición) reduce el riesgo. Aun así, algunas personas vuelven a tener piedras y necesitan seguimiento.
Programas de detección
No hay una prueba de cribado general para las piedras de riñón. Si tienes antecedentes o episodios repetidos, tu médico puede pedir análisis de orina y de sangre de vez en cuando para vigilar.
Complicaciones
Si no se trata
- Dolor intenso y repetido.
- Bloqueo del paso de la orina (obstrucción), que con el tiempo puede dañar el riñón.
- Infección grave del riñón que puede extenderse a la sangre.
- Pérdida de parte de la función del riñón afectado.
- Infecciones de orina de repetición.
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las personas que se someten a una nefrolitotomía percutánea quedan sin piedras o con muy pocos restos, y se recuperan bien. Es una cirugía eficaz, aunque como toda cirugía tiene riesgos (por ejemplo, sangrado o infección), y tu equipo te explicará los tuyos. Como las piedras pueden volver, el seguimiento y los buenos hábitos forman parte importante del éxito a largo plazo.
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Última actualización: 3 de noviembre de 2026
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