Rizotomía dorsal selectiva: cirugía para reducir la rigidez muscular
Resumen
La rizotomía dorsal selectiva (RDS) es una cirugía de la columna que ayuda a disminuir la rigidez o 'espasticidad' de las piernas. La espasticidad es cuando los músculos están tensos y cuesta moverlos o estirarlos. En esta operación, el equipo médico trabaja sobre unas pequeñas raíces nerviosas en la parte baja de la médula espinal, dentro del canal de la columna. El cirujano identifica las raíces que envían señales exageradas a los músculos y corta solo una parte de ellas, con mucho cuidado. Así, las piernas reciben señales más normales y la persona puede moverse con menos tensión. No es un tratamiento de una enfermedad: es una opción para personas con espasticidad, sobre todo niños con parálisis cerebral, cuando la rigidez les dificulta caminar, moverse o hacer sus actividades diarias. Se realiza en centros especializados y siempre forma parte de un plan junto con fisioterapia y seguimiento.
Datos clave
- Es una cirugía en la parte baja de la espalda que busca reducir la rigidez de las piernas, no curar la causa de fondo.
- No se hace a todas las personas con espasticidad: el equipo médico valora cada caso con mucho detalle antes de proponerla.
- Después de la operación hace falta fisioterapia y seguimiento durante meses para aprovechar bien los cambios y ganar fuerza y control.
No es una cirugía frecuente. Se realiza en centros hospitalarios especializados y solo en personas muy bien seleccionadas, porque requiere un equipo con experiencia y un buen programa de rehabilitación después. Es más conocida y usada en niños con parálisis cerebral de tipo espástico.
Se plantea sobre todo en niños con parálisis cerebral espástica, en general entre los 4 y los 12 años, que ya caminan (a veces con ayuda) y cuya rigidez está sobre todo en las piernas. También se puede valorar en algunos adolescentes y en adultos seleccionados con espasticidad de las piernas por otras lesiones del sistema nervioso, siempre tras una evaluación cuidadosa.
Síntomas
- Después de una cirugía de columna: fiebre alta, somnolencia intensa o confusión
- Después de una cirugía de columna: salida de líquido claro por la herida o por la nariz, o dolor de cabeza muy fuerte al incorporarse
- Pérdida repentina de fuerza o de sensibilidad en las piernas, o no poder controlar la orina o las heces
- Dificultad para respirar, dolor en el pecho o desmayo
- Rigidez extrema con fiebre y sudoración abundante (puede ser una reacción grave a un medicamento)
- ⚠La herida quirúrgica se pone roja, hinchada, caliente o sale pus
- ⚠Aumento rápido de la rigidez o espasmos muy dolorosos que no ceden
- ⚠Vómitos repetidos o no poder tomar líquidos
- ⚠Estreñimiento intenso con dolor abdominal y vómitos
- ⚠Cambios en el estado de ánimo o mucha ansiedad después de la operación
Síntomas comunes
- Sensación de piernas 'duras' o tensas que cuesta doblar, estirar o relajar
- Caminar de puntillas o con los talones levantados
- Rodillas que se cruzan al caminar o al estar de pie
- Pérdida de equilibrio y caídas frecuentes
- Cansancio rápido al caminar o al estar de pie
- Movimientos involuntarios o sacudidas por la tensión muscular
- Dificultad para ponerse los zapatos, vestirse o hacer la higiene personal
- Dolor o molestias en piernas, caderas o espalda por la tensión mantenida
Síntomas en niños
- Retraso para sentarse, gatear o caminar comparado con otros niños de su edad
- Piernas rígidas o 'en tijera' cuando se le carga en brazos
- Camina de puntillas o tropieza con facilidad
- Le cuesta separar las piernas para sentarse o para el cambio de pañal
- Se agota más que otros niños al jugar o al caminar distancias cortas
- Puede haber estreñimiento o problemas de cadera por la falta de movimiento y de estiramiento
Síntomas en adultos mayores
- Rigidez de piernas que aumenta con el cansancio o con el frío
- Dolor de espalda, caderas y rodillas por la tensión sostenida
- Dificultad para pasar de sentado a de pie o para caminar distancias cortas
- Mayor riesgo de caídas y de lesiones en la piel por roce o por posturas forzadas
- Cansancio y sensación de pesadez al final del día
Causas
Causas principales
- La espasticidad aparece cuando hay una lesión o un desarrollo distinto en las zonas del cerebro que controlan el movimiento; la más frecuente es la parálisis cerebral
- También puede deberse a lesiones de la médula espinal, a un ictus (derrame cerebral), a traumatismos craneales o a algunas enfermedades neurológicas
- En muchos casos la causa exacta no se puede identificar con precisión, y eso no significa que se haya hecho algo mal
Factores de riesgo
- Nacimiento prematuro o bajo peso al nacer
- Falta de oxígeno o complicaciones durante el embarazo, el parto o los primeros días de vida
- Infecciones durante el embarazo que afectan al sistema nervioso del bebé
- Lesiones graves en la cabeza o en la columna a cualquier edad
- Ictus u otras enfermedades que dañan el cerebro o la médula espinal
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Después de la cirugía: fiebre, salida de líquido por la herida, dolor de cabeza intenso al incorporarse o pérdida de fuerza en las piernas
- Aparición repentina de rigidez muy intensa con fiebre o malestar general
- Caída con golpe en la cabeza o en la espalda y cambios en el movimiento o en el nivel de conciencia
Programe una cita de rutina si:
- La rigidez de las piernas empeora poco a poco o limita el caminar, el juego o las tareas diarias
- Aparecen contracturas (músculos o tendones que se acortan y ya no se estiran bien) o deformidades en los pies
- El niño camina de puntillas, se cae con frecuencia o se cansa mucho al caminar
- Hay dolor de espalda, cadera o rodillas relacionado con la tensión muscular
- Ya se ha hablado de la rizotomía dorsal selectiva y quieres resolver dudas antes de decidir
Diagnóstico
La decisión de valorar una rizotomía dorsal selectiva no se toma con una sola prueba. Un equipo formado por médicos rehabilitadores, neuropediatras o neurólogos, fisioterapeutas y cirujanos valora a la persona en conjunto: cómo es su rigidez, qué músculos están afectados, cómo camina, cuánta fuerza y control tiene y qué espera conseguir. También se revisa si hay contracturas, problemas de cadera o de columna, y se habla con la familia o con la persona sobre objetivos realistas y sobre el esfuerzo de rehabilitación que hará falta después.
Pruebas que se pueden realizar
- Exploración física detallada: se mueven las piernas y se valora la resistencia al estiramiento y la fuerza muscular
- Valoración de la marcha, a veces grabada en vídeo, para ver cómo camina y dónde está la dificultad
- Pruebas de imagen como la resonancia magnética (imagen detallada del cerebro o de la médula) para conocer la causa de la espasticidad
- Radiografías de caderas, columna o pies si se sospechan deformidades o desplazamientos
- Valoración por fisioterapia y terapia ocupacional para conocer las capacidades del día a día
- En ocasiones, pruebas con anestesia local para ver qué músculos responden y cuánto se podría ganar con la cirugía
Qué esperar en su cita
La valoración suele hacerse en varias visitas y puede durar semanas. Es normal salir con más preguntas que respuestas al principio. Pregunta todo lo que necesites: qué se puede esperar, qué riesgos hay, cuánto tiempo de rehabilitación hará falta y qué alternativas existen. La decisión se toma en equipo, contigo, y nunca hay obligación de operarse.
Tratamiento
El objetivo del tratamiento es que la persona se mueva mejor, tenga menos dolor y pueda hacer más cosas en su día a día. La base casi siempre es la fisioterapia regular, junto con estiramientos, ortesis (aparatos que ayudan a mantener el pie o la pierna en buena posición) y adaptaciones en casa o en el colegio. La rizotomía dorsal selectiva es una opción más, que se valora cuando estas medidas no son suficientes y se cumplen ciertos criterios.
Autocuidado en el hogar
- Mantener una rutina de estiramientos suaves todos los días, adaptada por el fisioterapeuta
- Usar el calzado y las ortesis recomendadas, y revisar que no hagan daño ni rocen
- Cuidar la piel: revisar pliegues, talones y zonas de apoyo para prevenir llagas
- Evitar el sedentarismo dentro de lo posible: caminar, nadar o hacer actividad adaptada con regularidad
- Mantener horarios de sueño y descanso adecuados, porque el cansancio aumenta la rigidez
- Anotar cambios en la rigidez, el dolor o la marcha para comentarlos en la próxima revisión
Tratamientos médicos
Existen varias vías según cada caso: programas de fisioterapia intensiva, terapia ocupacional, ortesis y férulas, yesos seriados para estirar poco a poco un músculo acortado, y en algunos casos medicamentos o inyecciones que relajan la musculatura y que solo un profesional puede indicar y ajustar. También se puede valorar la cirugía ortopédica si hay contracturas o deformidades. Ningún tratamiento es igual para todos: el equipo sanitario elegirá la combinación más adecuada para cada persona y su familia. Nunca empieces ni cambies un tratamiento por tu cuenta; consulta siempre con tu profesional de salud.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La rizotomía dorsal selectiva se plantea cuando la espasticidad de las piernas es la causa principal de la dificultad para moverse, la persona tiene suficiente fuerza y control en el tronco y las piernas, no hay contracturas fijas importantes y la familia o la persona entiende y puede asumir el trabajo de rehabilitación posterior. La cirugía se hace con anestesia general: el equipo abre una pequeña zona en la parte baja de la espalda, localiza las raíces nerviosas con ayuda de estímulos eléctricos muy suaves y corta solo las que provocan respuestas exageradas. Después de la operación suele haber unos días de hospitalización para controlar el dolor, vigilar la herida y empezar la movilización. El resultado se construye con meses de fisioterapia: la cirugía abre la puerta, pero el progreso viene del entrenamiento y del seguimiento.
Vivir con esta afección
La vida diaria de una persona con espasticidad, antes o después de la cirugía, se organiza alrededor de pequeñas rutinas: estiramientos por la mañana, revisar la piel y las ortesis, y repartir las tareas pesadas a lo largo del día para no acabar agotado. Después de la operación, las primeras semanas requieren más ayuda y más descanso, y poco a poco se recupera el ritmo. Es útil tener un calendario con las citas de fisioterapia y revisiones, y anotar los cambios para no olvidarlos.
Consejos de estilo de vida
- Mantén el cuerpo activo con actividades que disfrutes: natación, bicicleta adaptada, paseos cortos y frecuentes
- Adapta la casa: buena iluminación, alfombras antideslizantes y barras de apoyo si hacen falta
- Evita estar muchas horas en la misma postura; cambia de posición y estira cada cierto tiempo
- Cuida el calzado: debe ser cómodo, con buen agarre y espacio suficiente para los dedos y las ortesis
- En el colegio o el trabajo, pide las adaptaciones necesarias (más tiempo, descansos, mobiliario adecuado)
- Reserva tiempo de descanso después de actividades intensas, porque el cansancio aumenta la tensión muscular
Dieta y ejercicio
No hay una dieta especial para la espasticidad, pero una alimentación variada y equilibrada ayuda a mantener la fuerza, un peso saludable y un buen funcionamiento intestinal. El estreñimiento es frecuente cuando se mueve poco: la fibra, el agua y el movimiento regular ayudan mucho. En cuanto al ejercicio, lo mejor es combinar estiramientos diarios con actividad aeróbica suave y ejercicios de fuerza adaptados, siempre guiados por un fisioterapeuta o un profesional del ejercicio con experiencia en diversidad funcional.
Salud mental y bienestar emocional
Es normal sentir cansancio, frustración o preocupación, tanto la persona como su familia. Las citas, las decisiones difíciles y la comparación con otros pueden pesar. Hablar de lo que sientes con alguien de confianza ayuda, y también lo hace pedir apoyo psicológico si la ansiedad, la tristeza o el agotamiento se alargan. Si en algún momento aparecen pensamientos de hacerte daño o de no querer seguir, busca ayuda inmediata: llama a los servicios de emergencia de tu país (112 en España) o a una línea de apoyo emocional de tu zona, y cuéntaselo a alguien cercano.
Prevención
La espasticidad que lleva a valorar esta cirugía no siempre se puede prevenir, porque muchas veces depende de cómo se desarrolló el cerebro antes o durante el nacimiento. Lo que sí se puede hacer es cuidar la salud del embarazo con controles prenatales regulares, prevenir golpes en la cabeza y en la espalda con medidas de seguridad (casco en bicicleta, cinturón en el coche, evitar caídas en casa), y tratar pronto cualquier problema neurológico. La cirugía en sí no se puede prevenir: es una opción de tratamiento que se elige cuando aporta un beneficio claro.
Vacunas
No hay una vacuna específica para esta situación. Mantener al día el calendario de vacunación habitual de tu país ayuda a prevenir infecciones que podrían complicar un embarazo, una cirugía o la recuperación.
Programas de detección
No existe una prueba de cribado general para la espasticidad. Lo que sí hay es seguimiento del desarrollo en la infancia: si notas que un niño va más lento en sentarse, gatear o caminar, o que sus piernas están muy rígidas, coméntalo con su pediatra para valorarlo pronto.
Complicaciones
Si no se trata
- La rigidez mantenida puede favorecer contracturas: músculos y tendones que se acortan y ya no se estiran bien
- Pueden aparecer deformidades en pies, rodillas o caderas, y en algunos casos desplazamiento de la cadera
- Dolor crónico en piernas, espalda o caderas
- Más riesgo de caídas y de lesiones
- Dificultad creciente para la higiene, el vestido y las tareas del día a día
- Cansancio, menor participación en el colegio, el trabajo o las actividades sociales
Pronóstico a largo plazo
Cada persona responde de forma distinta, y no se puede prometer un resultado concreto. Lo que sí se sabe es que muchas personas operadas notan las piernas más sueltas, caminan con menos esfuerzo y tienen menos dolor, sobre todo cuando la cirugía va acompañada de una buena rehabilitación. Otras necesitan más tiempo o ayudas adicionales. La clave está en un equipo que te conozca, objetivos realistas y paciencia: los cambios suelen llegar poco a poco, a lo largo de meses, y no todos los días se nota el progreso.
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Fuentes y orientación
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Última actualización: 3 de noviembre de 2026
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