Ooforectomía: extirpación de los ovarios
Resumen
La ooforectomía es una cirugía en la que se extirpa uno o los dos ovarios. Los ovarios son dos órganos pequeños, con forma de almendra, situados a cada lado del útero; producen los óvulos y las hormonas femeninas (estrógeno y progesterona). Cuando se quita un solo ovario se llama ooforectomía unilateral; cuando se quitan los dos, bilateral. A veces la operación incluye también las trompas de Falopio (los tubos que llevan el óvulo hacia el útero) y, en algunos casos, el útero. La ooforectomía no es una enfermedad: es un tratamiento. Por eso, en esta información te contamos qué síntomas pueden llevar a la cirugía y también qué esperar después.
Datos clave
- Si se quita un solo ovario, el otro suele seguir produciendo hormonas y, en muchas personas, la fertilidad se conserva.
- Si se quitan los dos ovarios, la menopausia llega de inmediato (se llama menopausia quirúrgica), aunque todavía no tuvieras la edad habitual.
- La cirugía puede hacerse por laparoscopia (con incisiones muy pequeñas) o abierta, según el motivo y tu situación.
Sí, es una de las operaciones ginecológicas más frecuentes. Se realiza por muchos motivos distintos y no siempre implica quitar los dos ovarios.
Puede afectar a cualquier persona que tenga ovarios. Es más habitual entre los 40 y los 60 años, pero también se hace en personas jóvenes, por ejemplo con endometriosis grave, torsión ovárica (cuando el ovario gira sobre sí mismo), quistes complicados o un riesgo genético alto de cáncer de ovario.
Síntomas
- Dolor en el pecho, falta de aire repentina o tos con sangre (pueden indicar un coágulo en el pulmón).
- Sangrado vaginal muy abundante que empapa varias compresas por hora.
- Mareo intenso, desmayo o sensación de que te vas a caer.
- Dolor e hinchazón en una sola pierna, sobre todo en el gemelo (posible coágulo).
- Dolor abdominal muy fuerte e insoportable o vientre duro como una tabla.
- Fiebre alta con escalofríos y malestar general intenso.
- Una herida quirúrgica que se abre, supura pus o tiene un enrojecimiento que se extiende.
- ⚠Fiebre por encima de 38 °C.
- ⚠Náuseas o vómitos que no te dejan beber líquidos.
- ⚠Dolor que va en aumento y no cede con lo indicado por tu equipo.
- ⚠No poder orinar o notar que orinas muy poco.
- ⚠No expulsar gases o estreñimiento importante.
- ⚠Flujo vaginal o secreción por la herida con mal olor.
Síntomas comunes
- Dolor en la parte baja del abdomen o de la pelvis, a veces intenso y de aparición repentina.
- Sangrado menstrual abundante, irregular o entre reglas.
- Hinchazón abdominal o sensación de presión en el vientre.
- Notar un bulto o masa en la zona de la pelvis.
- Dolor durante las relaciones sexuales.
- Necesidad de orinar muchas veces por presión sobre la vejiga.
- Después de la operación: cansancio, algo de dolor en las incisiones y gases o molestias en el abdomen durante unos días es normal.
Síntomas en niños
- La ooforectomía es poco frecuente en niñas y adolescentes.
- Cuando se hace, suele deberse a una torsión ovárica (dolor súbito y muy fuerte), a un tumor o a un quiste complicado.
- En personas jóvenes el equipo médico intenta siempre que sea posible conservar el ovario y la fertilidad.
- En niñas, el dolor abdominal fuerte y repentino con vómitos debe valorarse sin demora.
Síntomas en adultos mayores
- Es más frecuente después de la menopausia, sobre todo por quistes, tumores o sospecha de cáncer de ovario.
- Los ovarios siguen produciendo pequeñas cantidades de hormonas, por eso el equipo valora si conviene quitarlos o conservarlos.
- La recuperación puede ser algo más lenta y conviene revisar también la salud de los huesos y del corazón.
- Si tomas otros medicamentos de forma habitual, avisa a tu equipo médico antes de la cirugía.
Causas
Causas principales
- Quistes ováricos grandes, dolorosos o que no desaparecen con el tiempo.
- Torsión ovárica: el ovario gira sobre el tejido que lo sostiene y se corta la circulación; es una urgencia.
- Endometriosis grave (tejido parecido al del útero que crece fuera de él y causa dolor).
- Tumores benignos (no cancerosos) del ovario.
- Cáncer de ovario o sospecha de cáncer.
- Riesgo genético alto, por ejemplo por alteraciones heredadas en genes como BRCA1 o BRCA2; en estos casos a veces se extirpan los ovarios de forma preventiva.
- Abscesos o infecciones graves en la pelvis que no mejoran con tratamiento.
- Sangrado o dolor persistentes por otras causas que no responden a otros tratamientos.
- También puede hacerse al mismo tiempo que una histerectomía (extirpación del útero), según el motivo.
Factores de riesgo
- Tener familiares cercanos con cáncer de ovario o de mama.
- Tener una alteración genética heredada que aumente el riesgo.
- Endometriosis o quistes ováricos que se repiten.
- Edad: es más frecuente a partir de los 45 años.
- Haber tenido cirugías o infecciones graves en la pelvis.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Dolor pélvico o abdominal súbito y muy intenso, sobre todo con vómitos.
- Sangrado vaginal abundante que no se detiene.
- Fiebre después de una cirugía pélvica o abdominal.
- Cualquiera de los síntomas de alarma de la sección anterior.
Programe una cita de rutina si:
- Dolor pélvico que dura semanas o vuelve cada mes.
- Cambios en tus reglas: más abundantes, más dolorosas o irregulares.
- Hinchazón abdominal persistente o sensación de saciedad muy rápida al comer.
- Antecedentes familiares de cáncer de ovario o de mama: vale la pena hablarlo con tu equipo.
- Antes de una cirugía programada, para resolver todas tus dudas.
Diagnóstico
El equipo médico no decide una ooforectomía con una sola prueba. Primero escucha tus síntomas y tu historia, revisa tus antecedentes familiares y te explora. Después valora si hacen falta pruebas de imagen o análisis y, con toda esa información, habla contigo de las opciones, incluida la de no operar.
Pruebas que se pueden realizar
- Exploración ginecológica y revisión de tu historia clínica.
- Ecografía, muchas veces transvaginal (con una sonda fina que se introduce en la vagina), para ver los ovarios por dentro.
- Análisis de sangre generales y, en algunos casos, marcadores tumorales (sustancias que pueden orientar al equipo médico).
- Tomografía computarizada o resonancia magnética si hace falta ver mejor la zona.
- Prueba de embarazo antes de la cirugía, si existe esa posibilidad.
- Estudio genético si hay antecedentes familiares importantes.
- Biopsia o análisis del tejido durante o después de la operación para confirmar el diagnóstico.
Qué esperar en su cita
El proceso suele durar algunas semanas. Puede que te pidan varias pruebas, que te deriven a otro especialista o que te ofrezcan asesoramiento genético. Antes de la cirugía te explicarán cómo prepararte, cuánto tiempo estarás en el hospital y qué cuidados necesitarás en casa. Anota tus preguntas y, si puedes, ve acompañado a las consultas.
Tratamiento
El tratamiento depende del motivo. La ooforectomía es en sí un tratamiento quirúrgico, pero no siempre es la primera opción. En muchas situaciones se empieza por observar y controlar, o por otras alternativas. Cuando se opera, el equipo intenta conservar al menos un ovario siempre que sea seguro, sobre todo en personas jóvenes, para no adelantar la menopausia ni perder fertilidad sin necesidad.
Autocuidado en el hogar
- Antes de la cirugía: sigue las indicaciones de ayuno y preparación que te den y organiza ayuda en casa para los primeros días.
- Camina pronto y con frecuencia después de la operación: ayuda a prevenir coágulos y a que los intestinos vuelvan a funcionar.
- Cuida las incisiones tal como te indiquen: lavarlas, secarlas y mantenerlas limpias.
- Evita levantar peso y hacer ejercicio intenso durante el tiempo que te indique tu cirujano.
- Usa ropa cómoda y holgada, y bebe suficiente agua.
- No uses tampones ni tengas relaciones sexuales hasta que tu equipo te lo autorice.
- Pregunta a tu equipo qué puedes tomar si aparece estreñimiento; es muy habitual los primeros días.
- Anota los síntomas y las dudas para llevarlas a la revisión.
Tratamientos médicos
Antes de plantear la cirugía, algunos problemas se manejan de otras formas: controles periódicos con ecografía, tratamiento del dolor, medicamentos indicados por tu médico para regular el sangrado o la endometriosis, tratamiento de infecciones o drenaje de abscesos. Si te interesa tener hijos en el futuro, pregunta por las opciones de preservar la fertilidad antes de la operación. Cuando se extirpan los dos ovarios en una persona joven, se suele hablar de terapia hormonal sustitutiva para reducir los síntomas de la menopausia y proteger los huesos; la decisión se toma contigo, valorando beneficios y riesgos de forma individual.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía se plantea cuando existe una urgencia (como una torsión ovárica), cuando hay sospecha o confirmación de cáncer, cuando un quiste o tumor causa dolor o crece, cuando la endometriosis grave no mejora con otros tratamientos, o cuando existe un riesgo genético muy alto y se decide una cirugía preventiva. En los casos en los que operar no es urgente, siempre hay tiempo para preguntar, informarte y pedir una segunda opinión.
Vivir con esta afección
La mayoría de las personas vuelve poco a poco a su rutina en unas semanas, aunque el cansancio puede durar más. Si te quitaron los dos ovarios, es posible que aparezcan sofocos, sudores nocturnos, sequedad vaginal, problemas para dormir o cambios de ánimo. Son síntomas de la menopausia quirúrgica y hay formas de aliviarlos: coméntalos con tu equipo en lugar de aguantarlos en silencio.
Consejos de estilo de vida
- Duerme lo necesario y descansa cuando tu cuerpo lo pida, sin culpa.
- Mantén el movimiento: caminar a diario desde el principio ayuda mucho.
- Evita el tabaco y modera el alcohol: ambos afectan a los huesos y al corazón.
- Cuida la salud de tus huesos con una dieta rica en calcio y exposición moderada al sol.
- Si tienes sequedad vaginal, pregunta por medidas sencillas que pueden ayudar.
- Reserva tiempo para ti y para lo que te hace bien; la recuperación también es emocional.
Dieta y ejercicio
Lleva una alimentación variada, con verduras, frutas, legumbres, lácteos o alternativas ricas en calcio, y suficiente fibra y agua para evitar el estreñimiento. Cuando tu equipo te autorice, empieza con caminatas y ve aumentando poco a poco. Más adelante, el ejercicio de fuerza suave (por ejemplo, con bandas o pesas ligeras) ayuda a proteger los huesos, y los ejercicios de suelo pélvico pueden mejorar las molestias de la zona.
Salud mental y bienestar emocional
Es frecuente sentir tristeza, ansiedad o duelo, sobre todo si la cirugía cambia tus planes de tener hijos o si la menopausia llega antes de lo esperado. También puede haber cambios de ánimo por las hormonas. Todo eso merece atención y apoyo, no tienes que pasarlo sola. Si en algún momento sientes que no puedes más o tienes pensamientos de hacerte daño, busca ayuda inmediata: acude a urgencias o a tu servicio de salud mental local, o pide a alguien de confianza que te acompañe.
Prevención
No siempre se puede evitar una ooforectomía, porque muchas veces responde a un problema que no se puede prevenir. Lo que sí está en tu mano es consultar pronto si tienes dolor pélvico persistente, conocer los antecedentes de salud de tu familia y hablar con tu equipo si existe riesgo genético, para valorar juntos las opciones con calma.
Programas de detección
Las revisiones ginecológicas periódicas ayudan a detectar problemas a tiempo. En personas con un riesgo genético alto, el equipo puede proponer un seguimiento más estrecho o hablar de una cirugía preventiva en el momento adecuado. Pregunta a tu profesional de salud qué revisiones te corresponden según tu edad y tus antecedentes.
Complicaciones
Si no se trata
- Si el problema que motiva la cirugía no se trata, puede empeorar: por ejemplo, un quiste puede crecer o romperse.
- Una torsión ovárica no tratada puede hacer que se pierda el ovario.
- Un absceso o una infección grave pueden extenderse a otras zonas de la pelvis.
- Algunos tumores pueden crecer o diseminarse con el tiempo.
- El dolor crónico y el sangrado persistente pueden afectar al sueño, al ánimo y a la vida diaria.
- En ocasiones, no operar es una opción válida y segura; se decide siempre en conjunto con tu equipo.
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las personas se recupera bien de la cirugía y vuelve a su vida habitual. Si se extirpan los dos ovarios, la menopausia llega antes y conviene cuidar los huesos y el corazón, pero hoy existen muchas formas de acompañar esa etapa. Cuando la cirugía forma parte del tratamiento de un cáncer, el pronóstico depende de muchos factores y tu equipo te explicará tu caso con detalle. Con seguimiento y apoyo, la vida sigue adelante.
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Fuentes y orientación
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Última actualización: 3 de noviembre de 2026
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