Terapia de oxígeno hiperbárico
Resumen
La terapia de oxígeno hiperbárico es un tratamiento que se hace dentro de una cámara especial. Dentro de esa cámara, la presión del aire es más alta de lo normal, algo parecido a lo que siente una persona cuando baja unos metros bajo el agua. Mientras estás ahí, respiras oxígeno puro. Con más presión, el oxígeno se disuelve mejor en la sangre y llega a zonas del cuerpo que normalmente reciben poco, como una herida que no termina de cerrarse o un tejido dañado por la radioterapia. No es una operación ni requiere anestesia: la mayoría de las veces consiste en varias sesiones cortas, con el equipo de salud pendiente en todo momento.
Datos clave
- Se realiza en una cámara cerrada donde la presión del aire es mayor que la normal y se respira oxígeno puro.
- Cada sesión suele durar entre una y dos horas, incluyendo el tiempo de subir y bajar la presión.
- Suele necesitarse más de una sesión; cuántas depende del problema que se está tratando y de cómo responde la persona.
- Ayuda a cicatrizar heridas y a combatir ciertas infecciones, pero no sirve para todo ni sustituye los demás tratamientos.
- La mayoría de las personas la toleran bien; los efectos molestos más frecuentes son presión en los oídos y cansancio.
Es un tratamiento conocido y bien establecido, pero no es algo que se indique a diario. Se ofrece en unidades de medicina hiperbárica, casi siempre dentro de hospitales o centros especializados, y solo cuando existe una razón médica clara. La mayoría de las personas nunca necesitan esta terapia.
Puede indicarse a personas de cualquier edad. Es frecuente en personas con diabetes que tienen heridas en los pies que no cicatrizan, en personas que han recibido radioterapia y quedaron con tejidos dañados, en quienes han sufrido intoxicación por monóxido de carbono y en buceadores con enfermedad por descompresión. En niños se usa sobre todo en quemaduras, heridas graves e intoxicaciones. En adultos mayores se valora con más cuidado el oído, el pulmón y el corazón antes de empezar.
Síntomas
- Dificultad para respirar o sensación intensa de falta de aire.
- Dolor en el pecho o presión en el pecho.
- Convulsión: movimientos involuntarios o pérdida de conocimiento.
- Desmayo, confusión repentina o respuesta muy lenta.
- Dolor muy intenso en el oído con salida de sangre o pérdida de audición.
- En España y en gran parte de Europa el número de emergencias es el 112; en otros países, averigua el número local antes de necesitarlo.
- ⚠Dolor de oído que no mejora en uno o dos días después de la sesión.
- ⚠Sensación de oído tapado o pitido que no desaparece.
- ⚠Fiebre o empeoramiento de la herida: más dolor, mal olor, enrojecimiento que avanza.
- ⚠Ansiedad muy fuerte o miedo a los espacios cerrados que te impide terminar la sesión.
- ⚠Visión borrosa que dura más de lo esperado o que va a más.
Síntomas comunes
- Problemas que llevan a indicar la terapia: heridas o úlceras que no cicatrizan en varias semanas, sobre todo en los pies de personas con diabetes.
- Molestias en una zona que recibió radioterapia: dolor, hinchazón, enrojecimiento o tejido que se rompe con facilidad.
- Infecciones que no mejoran con el tratamiento habitual, como infecciones de hueso.
- Durante la sesión es normal notar presión en los oídos, parecido a lo que se siente en un avión al despegar.
- Después de la sesión puede aparecer cansancio, algo de sueño o una visión un poco borrosa que suele ser pasajera.
Síntomas en niños
- Los niños con quemaduras, heridas graves o intoxicaciones pueden recibir esta terapia; el equipo adapta la cámara y el ritmo a su edad.
- Pueden llorar o quejarse por la presión en los oídos, porque les cuesta explicar qué sienten y les cuesta igualar la presión.
- En muchos centros un adulto de confianza puede acompañar al niño dentro de la cámara.
- Después de la sesión pueden estar irritables o con sueño; suele pasar con descanso.
- Es importante explicarles con palabras sencillas qué va a pasar antes de entrar, para que no se asusten.
Síntomas en adultos mayores
- Es más probable que necesiten esta terapia por pie diabético, heridas crónicas o daños por radioterapia.
- Los problemas de oído o de sinusitis pueden hacer más difícil igualar la presión, y el equipo lo revisa antes de empezar.
- Algunos cambios de visión son más notorios si ya existe cataratas u otros problemas de vista.
- Puede ser necesario revisar antes el corazón y el pulmón, y ajustar otros tratamientos con el equipo médico.
- A veces hace falta ayuda para los traslados y para organizar las citas, sobre todo si son muchas sesiones.
Causas
Causas principales
- Heridas y úlceras que no cicatrizan, en especial el llamado pie diabético.
- Intoxicación por monóxido de carbono, un gas sin olor ni color que puede salir de estufas, calderas o del escape de un coche.
- Enfermedad por descompresión en personas que bucean: burbujas de gas que se forman en el cuerpo al subir demasiado rápido.
- Daños en los tejidos causados por la radioterapia, que pueden aparecer meses o años después del tratamiento del cáncer.
- Infecciones graves de hueso o de tejidos blandos cuando otros tratamientos no son suficientes.
- Injertos o colgajos de piel con riesgo de no prenderse, quemaduras graves y algunas pérdidas repentinas de audición o de visión.
Factores de riesgo
- Problemas de oído, sinusitis o congestión que impiden igualar la presión dentro de la cámara.
- Enfermedades del pulmón, como haber tenido un pulmón colapsado (neumotórax) o tener ampollas en el pulmón.
- Claustrofobia: miedo intenso a los espacios cerrados.
- Fiebre, infección activa no controlada o azúcar muy bajo en sangre en el momento de la sesión.
- Algunos medicamentos, como ciertos tratamientos contra el cáncer, pueden interactuar con el oxígeno: siempre hay que avisar al equipo.
- Embarazo: conviene comentarlo antes de iniciar la terapia.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si después de una sesión tienes dolor fuerte en el oído, pérdida de audición o sangrado por el oído.
- Si notas falta de aire, dolor en el pecho, confusión o te has desmayado.
- Si la herida empeora, huele mal o aparece fiebre.
- Si la ansiedad o el miedo al espacio cerrado te desbordan.
Programe una cita de rutina si:
- Si tu médico o médica te ha hablado de esta terapia y quieres entender si es adecuada para ti.
- Si tienes diabetes y una herida en el pie que tarda en cerrarse.
- Si recibiste radioterapia y notas cambios en la piel o en los tejidos meses después.
- Si buceas y quieres información sobre prevención y sobre qué hacer si aparecen síntomas tras una inmersión.
- Si tienes dudas sobre los riesgos, los beneficios o cuántas sesiones necesitarás.
Diagnóstico
Aquí no se trata de diagnosticar una enfermedad, sino de decidir si esta terapia es una buena opción para tu caso. Lo valora un equipo de medicina hiperbárica, que revisa tu historia clínica, te examina y habla con los médicos que ya te atienden. La idea es comparar los posibles beneficios con los riesgos y comprobar que estás en condiciones de entrar en la cámara con seguridad.
Pruebas que se pueden realizar
- Exploración del oído y la nariz: mirar dentro del oído para ver si podrás igualar la presión.
- Revisión del pulmón y del corazón, con preguntas sobre tu respiración y tus antecedentes.
- Radiografía o tomografía del tórax: imágenes que muestran cómo están los pulmones.
- Análisis de sangre, incluida la glucosa (el azúcar en sangre).
- Medición del oxígeno en la piel cerca de la herida con un sensor especial, para ver cuánto oxígeno llega a esa zona.
- Prueba de audición si el problema está en el oído.
- Prueba de embarazo cuando existe la posibilidad de estar embarazada.
Qué esperar en su cita
La primera visita suele incluir una entrevista, una exploración y la revisión de pruebas. Si se aprueba la terapia, te explicarán cómo es la cámara, qué ropa llevar y qué no puedes meter. El día de la sesión te cambiarás a ropa de algodón, dejarás fuera objetos metálicos, móviles, relojes, cremas y productos con aceite, y entrarás acompañado por el personal. Notarás cómo sube la presión, como en un avión, y podrás descansar, leer o mirar una pantalla mientras dura. Al salir puedes estar cansado, así que conviene que alguien te acompañe a casa las primeras veces.
Tratamiento
El tratamiento consiste en respirar oxígeno puro dentro de una cámara con presión más alta de lo normal. Hay cámaras para una sola persona, donde se va tumbado, y cámaras para varias personas, donde puede haber personal o acompañantes dentro. Cada sesión incluye un tiempo para subir la presión, el tiempo de tratamiento y un tiempo para bajarla poco a poco. El número total de sesiones lo decide el equipo según el problema y la respuesta, y puede ir desde unas pocas hasta varias decenas repartidas en semanas.
Autocuidado en el hogar
- Llega descansado, bien hidratado y sin haber bebido alcohol en las horas previas.
- No fumes: el tabaco estrecha los vasos sanguíneos y reduce el beneficio del oxígeno.
- Avisa si tienes catarro, congestión nasal o dolor de oído: puede ser mejor esperar.
- Sigue las indicaciones sobre ropa de algodón y sobre los objetos que no se pueden llevar dentro.
- Aprende a igualar la presión: tragar saliva, bostezar, masticar o mover la mandíbula.
- Mantén tu tratamiento habitual y, si tienes diabetes, sigue tu plan de control del azúcar.
- Cuida la herida como te hayan enseñado y acude a las revisiones.
Tratamientos médicos
La terapia de oxígeno hiperbárico forma parte de un plan más amplio. No va sola: se combina con el cuidado de la herida, el control de la infección, la cirugía cuando hace falta y el manejo de la enfermedad de base, por ejemplo la diabetes. El equipo hiperbárico decide la presión y la duración de cada sesión, y ajusta el plan según cómo evolucionas. Si tomas medicamentos, coméntalos siempre con el equipo, porque algunos pueden necesitar revisión antes de empezar.
¿Cuándo se considera la cirugía?
Esta terapia no es una cirugía y no la sustituye. A veces se usa antes o después de una operación, por ejemplo para ayudar a que un injerto de piel prenda o para preparar una herida antes de cerrarla. En esos casos el equipo quirúrgico y el de medicina hiperbárica coordinan los tiempos.
Vivir con esta afección
Durante las semanas de tratamiento, la vida gira un poco alrededor de las citas: hay que reservar tiempo, organizar el traslado y, a veces, pedir ayuda en el trabajo o en casa. Muchas personas notan cansancio después de cada sesión y prefieren un día más tranquilo. Conviene llevar una agenda sencilla con las fechas, las revisiones y los cuidados de la herida, y anotar las dudas para preguntarlas en la siguiente visita.
Consejos de estilo de vida
- Evita el tabaco y los ambientes con humo.
- Si tienes diabetes, revisa tus pies cada día y usa calzado cómodo que no roce.
- Revisa las estufas, calderas y chimeneas, y usa detectores de monóxido de carbono si están disponibles en tu zona.
- Si buceas, respeta las normas de seguridad, las paradas de descompresión y tu estado de salud antes de cada inmersión.
- Duerme lo suficiente y organiza el día para no acumular prisa antes de las sesiones.
Dieta y ejercicio
No hace falta una dieta especial, pero sí una alimentación variada y suficiente hidratación. Comer de forma regular ayuda a mantener estable el azúcar en sangre, algo importante si tienes diabetes. El movimiento también ayuda: camina y mueve el cuerpo según lo que te permita tu situación, sin forzar la zona lesionada. Pregunta al equipo qué actividad es adecuada para ti y si debes comer algo antes o después de la sesión.
Salud mental y bienestar emocional
Es común sentir nervios ante un espacio cerrado, sobre todo las primeras veces. También puede aparecer frustración si la herida tarda en mejorar o si el tratamiento se alarga. Habla de ello con el equipo: existen formas sencillas de relajarse dentro de la cámara y de adaptar la sesión. Si la ansiedad te afecta mucho en el día a día, pide apoyo profesional; no tienes que manejarlo solo. Si en algún momento aparecen pensamientos de hacerte daño, busca ayuda urgente: en España puedes llamar al 112 y en tu país existe un teléfono de crisis local que puedes consultar con tu servicio de salud.
Prevención
La terapia en sí no se previene: es un tratamiento que se indica cuando hace falta. Lo que sí se puede prevenir, en parte, son muchos de los problemas que llevan a necesitarla: cuidar los pies si tienes diabetes, evitar el monóxido de carbono en casa, bucear con seguridad y tratar a tiempo las heridas e infecciones.
Vacunas
Mantener las vacunas al día ayuda a prevenir infecciones, también en las heridas. Pregunta a tu centro de salud qué vacunas te corresponden según tu edad y tu estado de salud.
Programas de detección
El control periódico de la diabetes y la revisión de los pies permiten detectar heridas cuando aún son pequeñas. Revisar el estado de las calderas y estufas y usar detectores de monóxido de carbono reduce el riesgo de intoxicación. Si has recibido radioterapia, comenta con tu equipo cualquier cambio en la piel o en los tejidos.
Complicaciones
Si no se trata
- Si no se trata el problema de base, una herida puede infectarse más y, en casos graves, poner en riesgo el pie o la zona afectada.
- Las infecciones de hueso o de tejidos blandos pueden extenderse si no se controlan.
- Los daños por radioterapia pueden volverse más difíciles de manejar con el tiempo.
- La intoxicación por monóxido de carbono sin atención puede causar daños graves en el cerebro y en el corazón.
- La enfermedad por descompresión sin tratamiento puede dejar secuelas permanentes.
- La propia terapia tiene riesgos poco frecuentes, como lesiones por presión en el oído o el pulmón; el equipo los revisa contigo antes de empezar.
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las personas tolera bien esta terapia y muchas notan mejoría cuando se combina con el resto del tratamiento. Los resultados dependen del problema de base, de la rapidez con que se empieza y de la salud general. No siempre es la solución ni funciona igual para todos, y eso no es un fracaso: el equipo irá ajustando el plan contigo. Preguntar, entender y participar en las decisiones es parte del cuidado.
Encontrar apoyo
Los enlaces externos abren sitios web de terceros. Ruqelo no se hace responsable del contenido externo. Incluir una organización no implica respaldo.
Verifica siempre la información con tu médico
Las recomendaciones de salud difieren según el país y la región. Esta página es educación general y puede no coincidir con las guías, los medicamentos o la práctica del lugar donde vive. Comente sus dudas con su médico o profesional de salud y siga las recomendaciones locales cuando existan.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
Condiciones relacionadas
Fuentes y orientación
Ninguna guía nombra este tema
Aquí no se cita ninguna guía de salud ni capítulo clínico que nombre exactamente este tema. Esta página es solo para educación e información general. No es un diagnóstico, un plan de tratamiento ni un consejo médico personal. Consulte a su médico y siga su consejo. Si los síntomas son graves, repentinos o preocupantes, busque atención médica pronto y, en una emergencia, llame al número local de emergencias. Ruqelo LLC no es responsable de las consecuencias médicas o legales de las decisiones basadas en esta información.
Última actualización: 3 de noviembre de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.
Guidance may differ by country or region. Confirm local recommendations with a qualified healthcare provider.