Embolización de las arterias uterinas
Resumen
La embolización de las arterias uterinas es un procedimiento médico que reduce o elimina los miomas del útero sin necesidad de una cirugía abierta. Los miomas son bultos o tumores benignos (no cancerosos) que crecen en la pared del útero. En este procedimiento, un médico especialista llamado radiólogo intervencionista introduce un tubito muy delgado (catéter) a través de una pequeña punción en la ingle o en la muñeca, llega hasta las arterias que llevan sangre al útero y las cierra con unas partículas diminutas. Al quedarse sin sangre, los miomas se encogen poco a poco. El útero sigue funcionando porque recibe sangre por otras vías.
Datos clave
- Es un procedimiento poco invasivo: no requiere abrir el abdomen y se suele hacer con anestesia local y sedación para que no duela.
- Se usa sobre todo para tratar miomas que causan sangrados abundantes, dolor o presión en la pelvis.
- Muchas personas vuelven a casa en uno o dos días y retoman su vida normal en una o dos semanas.
- No es una operación para extirpar el útero: el útero se conserva.
- Siempre conviene hablarlo con tu equipo de salud, porque también existen otras opciones de tratamiento.
Sí, es un procedimiento bastante habitual. Se realiza desde hace décadas en hospitales de España, Latinoamérica y muchos otros países, y es una de las alternativas más conocidas para tratar los miomas uterinos.
Se ofrece principalmente a personas con miomas uterinos que tienen síntomas molestos, sobre todo entre los 30 y los 55 años. Los miomas son muy frecuentes: muchas mujeres los tienen en algún momento de su vida, aunque no siempre dan molestias.
Síntomas
- Sangrado vaginal muy abundante con mareo, palidez intensa, sudor frío o desmayo
- Dolor abdominal fuerte y repentino que no cede
- Fiebre alta con escalofríos y malestar general después del procedimiento
- Dificultad para respirar o dolor en el pecho
- Sangrado en la zona de la punción (ingle o muñeca) que no se detiene, con hinchazón o moretón que crece
- ⚠Sangrado que empapa una compresa por hora durante varias horas
- ⚠Dolor que no mejora con las indicaciones de tu equipo médico
- ⚠Fiebre moderada o flujo vaginal con mal olor tras el procedimiento
- ⚠Vómitos que impiden beber o tomar la medicación pautada
- ⚠Debilidad o entumecimiento en la pierna por donde se hizo la punción
Síntomas comunes
- Reglas muy abundantes o que duran más días de lo habitual
- Sangrado entre reglas o manchado
- Dolor o calambres en la parte baja del vientre, sobre todo con la regla
- Sensación de presión, hinchazón o peso en la pelvis
- Vientre que parece más abultado de lo normal
- Necesidad de orinar muchas veces o con urgencia por la presión del mioma sobre la vejiga
- Estreñimiento o molestias al ir al baño
- Cansancio y palidez por pérdida de sangre (anemia)
- Dolor durante las relaciones sexuales
Síntomas en niños
- Los miomas y este procedimiento son muy raros en niñas y adolescentes
- Si una adolescente tiene sangrados muy abundantes o dolor pélvico intenso, conviene consultar con su pediatra o ginecólogo
- En menores de edad el tratamiento siempre se decide con un equipo especializado y con la familia
Síntomas en adultos mayores
- Cerca de la menopausia los miomas suelen encogerse solos y los síntomas pueden disminuir
- Aun así, un sangrado después de la menopausia nunca es normal y debe revisarse
- En personas mayores hay que valorar otras enfermedades y medicamentos antes de decidir el procedimiento
- La recuperación puede necesitar algo más de tiempo y apoyo en casa
Causas
Causas principales
- La causa más frecuente de los síntomas que se tratan con esta técnica son los miomas uterinos, tumores benignos que crecen en la pared del útero
- Los miomas crecen con las hormonas femeninas (estrógeno y progesterona)
- En algunos casos hay también adenomiosis, una alteración en la que el tejido del útero crece hacia su músculo y provoca sangrado y dolor
- El procedimiento no trata una infección ni un cáncer: se usa para reducir el flujo de sangre que alimenta a los miomas
Factores de riesgo
- Tener entre 30 y 50 años
- Antecedentes familiares de miomas (madre o hermanas)
- Tener el primer periodo a edad temprana
- Sobrepeso u obesidad
- No haber tenido embarazos
- Origen afrodescendiente, ya que los miomas son más frecuentes y pueden aparecer a edades más tempranas
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Sangrado vaginal tan abundante que te mareas o te debilita
- Dolor pélvico fuerte que aparece de repente
- Fiebre alta, escalofríos o flujo con mal olor después del procedimiento
- Sangrado o hinchazón que aumenta en la zona de la punción
- Imposibilidad de orinar
Programe una cita de rutina si:
- Reglas más abundantes o largas de lo habitual durante varios meses
- Dolor con la regla que interfiere con tu día a día
- Sensación de presión o vientre hinchado
- Cansancio o palidez que sugieren anemia
- Quieres información sobre opciones para los miomas y no sabes por dónde empezar
- Estás valorando un embarazo y quieres hablar de cómo afectan los miomas
Diagnóstico
Antes de plantear la embolización, el equipo médico necesita saber si tienes miomas, cuántos hay, dónde están y cómo afectan a tu útero. Para eso se hace una entrevista sobre tus síntomas y tu historia menstrual, una exploración y, casi siempre, pruebas de imagen. También se comprueba si tienes anemia por el sangrado. Además, se revisa que no haya otras causas de sangrado y se habla contigo de si deseas tener hijos en el futuro, porque eso puede influir en la elección del tratamiento.
Pruebas que se pueden realizar
- Ecografía (ultrasonido) del útero y la pelvis: prueba indolora que muestra los miomas
- Resonancia magnética de la pelvis: da imágenes más detalladas y ayuda a planificar el procedimiento
- Análisis de sangre, incluido el recuento de glóbulos rojos para detectar anemia
- Análisis de coagulación y pruebas generales antes del procedimiento
- En algunos casos, una pequeña muestra del tejido del útero (biopsia) para descartar otras causas
- Revisión ginecológica completa
Qué esperar en su cita
El estudio suele hacerse en varias consultas y no duele. En la consulta con el radiólogo intervencionista te explicarán en qué consiste la embolización, sus ventajas y sus límites, y podrás preguntar todas tus dudas. Es habitual que te pidan no comer ni beber durante unas horas antes del procedimiento y que te indiquen si debes ajustar algún medicamento, siempre siguiendo las instrucciones de tu equipo médico.
Tratamiento
La embolización de las arterias uterinas es un tratamiento que reduce los miomas y alivia los síntomas sin extirpar el útero. Se realiza en una sala de radiología intervencionista. El equipo hace una pequeña punción en la ingle o la muñeca, guía un catéter muy fino hasta las arterias del útero con ayuda de rayos X y libera unas partículas diminutas que bloquean el flujo de sangre hacia los miomas. El procedimiento suele durar entre 30 y 90 minutos. Después pasarás unas horas en observación con control del dolor, y muchas personas reciben el alta al día siguiente. Los miomas se van encogiendo en los meses siguientes y los síntomas mejoran poco a poco. Existen otras alternativas que también se pueden valorar con tu equipo de salud.
Autocuidado en el hogar
- Sigue al pie de la letra las indicaciones de tu equipo médico sobre cuándo beber, comer y volver a la actividad
- Descansa el día del procedimiento y las primeras 24 a 48 horas
- Aplica frío o calor local en la zona de la punción si te lo han indicado
- Mantén la zona de la punción limpia y seca, y revisa que no sangre ni se hinche
- Bebe suficiente agua y evita el estreñimiento, que puede aumentar el dolor abdominal
- Anota tus síntomas y el sangrado para comentarlos en la revisión
- No conduzcas ni hagas esfuerzos importantes hasta que te lo autoricen
- Pregunta a tu equipo antes de tomar cualquier analgésico o suplemento
Tratamientos médicos
Además de la embolización, existen otras vías para manejar los miomas. Algunas personas solo necesitan observación y controles, porque los miomas pueden quedarse igual o encogerse con el tiempo. Otras usan medicamentos que ayudan a controlar el sangrado, el dolor o el tamaño del mioma, siempre pautados por un profesional. También hay tratamientos que destruyen el mioma con calor o frío (técnicas de ablación) y opciones quirúrgicas. La elección depende de tus síntomas, del tamaño y la localización de los miomas, de tu edad y de si deseas quedarte embarazada. Tu equipo de salud te ayudará a comparar las opciones con calma.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía se valora cuando la embolización no es una buena opción para ti, cuando los síntomas son muy intensos o cuando hay otras alteraciones que lo aconsejan. Existen intervenciones que quitan solo los miomas conservando el útero y otras que extirpan el útero. Es una decisión personal: conviene hablarlo con tu ginecólogo, con el radiólogo intervencionista y, si quieres, con tu familia, para elegir lo que mejor encaje contigo.
Vivir con esta afección
Después de la embolización es normal tener dolor en la pelvis parecido a una regla fuerte durante los primeros días, algo de cansancio y un flujo oscuro o restos durante unas semanas. El dolor suele ir bajando poco a poco. Muchas personas notan mejoría en el sangrado ya en el primer o segundo ciclo, aunque el cambio completo puede tardar varios meses. Las revisiones con tu equipo médico sirven para comprobar cómo van encogiéndose los miomas y cómo te sientes.
Consejos de estilo de vida
- Vuelve a la actividad poco a poco: primero caminatas suaves y después lo demás según te sientas
- Evita levantar peso durante las primeras semanas si te lo han indicado
- Duerme bien y pide ayuda en casa durante los primeros días
- Usa ropa cómoda y holgada si tienes hinchazón o molestias
- Lleva un registro sencillo de tus reglas para ver la evolución
- Acude a las revisiones aunque te sientas bien
Dieta y ejercicio
Una alimentación variada, con verduras, frutas, legumbres, cereales integrales y suficiente hierro, ayuda a recuperarte y a prevenir la anemia por sangrado. Bebe agua a lo largo del día y limita el alcohol y el exceso de cafeína si notas molestias. El movimiento suave, como caminar, favorece la circulación y el ánimo; espera a que tu equipo te indique cuándo puedes retomar el ejercicio más intenso. Mantener un peso saludable también puede ayudar a largo plazo.
Salud mental y bienestar emocional
Es normal sentir nervios antes del procedimiento y algo de preocupación después, sobre todo si el dolor o el sangrado tardan en mejorar. Los miomas y los sangrados abundantes pueden afectar al ánimo, al sueño, al trabajo y a las relaciones. Hablar de lo que sientes con alguien de confianza y con tu equipo de salud ayuda mucho. Si la tristeza, la ansiedad o la desesperanza se mantienen o te desbordan, pide apoyo profesional: no estás sola y hay ayuda disponible.
Prevención
Los miomas no siempre se pueden prevenir, porque influyen mucho las hormonas y la herencia familiar. Lo que sí está en tu mano es cuidar hábitos que pueden reducir el riesgo o mejorar los síntomas: mantener un peso saludable, moverte con regularidad, comer de forma variada y acudir a las revisiones si tienes sangrados abundantes o dolor. La embolización no es una medida de prevención: es un tratamiento para quienes ya tienen síntomas.
Programas de detección
No existe una prueba de cribado general para los miomas. Lo recomendable es consultar si notas cambios en tus reglas, sangrado entre periodos, dolor pélvico o sensación de presión. Las revisiones ginecológicas habituales permiten detectarlos y seguir su evolución.
Complicaciones
Si no se trata
- Anemia por pérdida de sangre repetida, con cansancio y palidez
- Sangrados cada vez más abundantes que afectan a la vida diaria y al trabajo
- Dolor pélvico persistente
- Aumento del tamaño del vientre y presión sobre la vejiga o el intestino
- En casos poco frecuentes, complicaciones relacionadas con miomas muy grandes
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las personas que se someten a una embolización de las arterias uterinas nota una mejoría clara del sangrado y del dolor en los meses siguientes, y muchas evitan la cirugía. Algunas necesitan otro tratamiento más adelante, y eso no significa que haya fallado nada. Como en cualquier procedimiento puede haber molestias o complicaciones, pero son poco frecuentes y el equipo médico está preparado para manejarlas. Con controles y buenos hábitos, la perspectiva suele ser buena.
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Última actualización: 3 de noviembre de 2026
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