Procedimiento de transfusión de sangre
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
Una transfusión de sangre es un procedimiento seguro y común en el que se le administra sangre o partes de la sangre (como glóbulos rojos) a una persona a través de una vena, para reemplazar la sangre que ha perdido o para tratar ciertas enfermedades.
Datos clave
- La sangre se divide en grupos (A, B, AB, O) y factor Rh (positivo o negativo) para asegurar la compatibilidad.
- Antes de una transfusión se realizan pruebas para garantizar que la sangre donada sea compatible con la del paciente.
- Las transfusiones pueden salvar vidas, especialmente en cirugías mayores, traumatismos graves o enfermedades como la anemia severa.
Sí, las transfusiones de sangre son muy comunes. Cada año se realizan millones de transfusiones en todo el mundo, tanto en cirugías programadas como en emergencias.
Las transfusiones pueden ser necesarias para cualquier persona que haya perdido mucha sangre (por una cirugía, un accidente o un parto) o que tenga problemas para producir sangre (como en la anemia, el cáncer o ciertos trastornos hereditarios).
Síntomas
- Dificultad repentina para respirar, dolor en el pecho, fiebre alta con escalofríos, orina de color oscuro o roja.
- Si tiene estos síntomas durante o después de una transfusión, llame a emergencias de inmediato (112 en España, 911 en México, según su país).
- ⚠Sarpullido, picazón intensa, hinchazón de labios o lengua, o sensación de mareo intenso después de una transfusión. Consulte a su médico ese mismo día.
Síntomas comunes
- No hay síntomas propios de la transfusión, pero las razones para necesitarla pueden incluir: cansancio extremo, piel pálida, falta de aire, mareos o debilidad.
Síntomas en niños
- Los niños pueden mostrar signos de anemia como palidez, irritabilidad, falta de apetito o dificultad para respirar al jugar.
Síntomas en adultos mayores
- En adultos mayores, los síntomas de anemia pueden ser confusión, caídas frecuentes, latidos cardíacos rápidos o empeoramiento de enfermedades crónicas.
Causas
Causas principales
- Pérdida de sangre durante una cirugía o traumatismo.
- Anemia severa (niveles bajos de glóbulos rojos) por enfermedad renal, cáncer, trastornos de la médula ósea o sangrado crónico.
- Trastornos de la coagulación como la hemofilia o la enfermedad de von Willebrand.
- Tratamiento de ciertos tipos de cáncer como la leucemia.
Factores de riesgo
- Cirugías mayores como reemplazo de cadera, cirugía cardíaca o trasplantes.
- Enfermedades que causan sangrado crónico, como úlceras estomacales o cáncer de colon.
- Trastornos hereditarios de la sangre (talasemia, anemia de células falciformes).
- Partos complicados con hemorragia.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tiene una cirugía programada y su médico le indica que necesita una transfusión, debe seguir las instrucciones preoperatorias.
- Si después de una transfusión presenta algún síntoma de reacción alérgica (dificultad para respirar, fiebre, sarpullido) busque ayuda médica urgente.
Programe una cita de rutina si:
- Antes de cualquier cirugía que pueda requerir transfusión, su médico le hará análisis de sangre para conocer su grupo sanguíneo y nivel de hemoglobina.
- Si tiene anemia crónica y necesita transfusiones periódicas, su especialista le programará citas regulares.
Diagnóstico
No se diagnostica una transfusión en sí, sino la necesidad de recibirla. El médico evalúa sus niveles de hemoglobina, la cantidad de sangre perdida y sus síntomas. Antes de la transfusión se realizan análisis para determinar su grupo sanguíneo (A, B, AB, O) y factor Rh, así como pruebas de compatibilidad con la sangre donada.
Pruebas que se pueden realizar
- Hemograma completo (niveles de glóbulos rojos, hemoglobina y hematocrito).
- Tipificación sanguínea (grupo y Rh).
- Prueba cruzada (mezclar una muestra de su sangre con la sangre donada para verificar compatibilidad).
Qué esperar en su cita
El procedimiento se realiza en un hospital o clínica. Le colocarán una vía intravenosa (un pequeño tubo en una vena) y la sangre fluirá lentamente durante 1 a 4 horas, según la cantidad necesaria. Durante la transfusión, un enfermero lo controlará periódicamente. Después, podrá irse a casa si todo está bien, aunque a veces se queda en observación.
Tratamiento
La transfusión de sangre es el tratamiento para reemplazar la sangre perdida o mejorar los niveles de glóbulos rojos. La sangre donada se examina cuidadosamente para evitar infecciones. El tipo de transfusión (sangre completa, glóbulos rojos, plaquetas o plasma) depende de la necesidad del paciente.
Autocuidado en el hogar
- Descanse el día de la transfusión y evite esfuerzos físicos intensos.
- Beba abundante líquido (agua) a menos que su médico le indique lo contrario.
- Avise a su médico si siente fiebre, escalofríos, dolor de espalda o cualquier cambio después de la transfusión.
Tratamientos médicos
Además de la transfusión, el médico puede recetar medicamentos para tratar la causa subyacente, como hierro o estimulantes de la producción de glóbulos rojos (eritropoyetina). En caso de sangrado activo, se puede realizar cirugía o procedimientos para detener la hemorragia. No se mencionan nombres específicos de medicamentos.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La transfusión en sí no es una cirugía, pero a menudo se realiza durante o después de una cirugía mayor. En algunos casos, se puede planificar una cirugía para controlar una hemorragia que requiere transfusiones.
Vivir con esta afección
Después de una transfusión, la mayoría de las personas se sienten mejor en uno o dos días. Si tiene una enfermedad crónica que necesita transfusiones periódicas, deberá seguir las citas con su médico y mantener un estilo de vida saludable.
Consejos de estilo de vida
- Lleve un control de sus niveles de hemoglobina si su médico lo recomienda.
- Evite el consumo excesivo de alcohol, ya que puede afectar la producción de sangre.
- Use protección solar si toma medicamentos que aumentan la sensibilidad al sol (pregunte a su médico).
Dieta y ejercicio
Una dieta equilibrada rica en hierro (carnes magras, legumbres, espinacas) y vitamina C (cítricos) puede ayudar a mantener glóbulos rojos saludables. Haga ejercicio moderado según su energía, pero consulte a su médico antes de iniciar una rutina nueva.
Salud mental y bienestar emocional
Recibir una transfusión puede generar ansiedad o miedo, especialmente si es la primera vez. Es normal sentirse preocupado. Hable con su médico o un profesional de salud mental si la ansiedad afecta su vida diaria.
Prevención
En algunos casos se puede reducir la necesidad de transfusiones. Por ejemplo, tratar la anemia antes de una cirugía, usar técnicas quirúrgicas que minimicen la pérdida de sangre (como la cirugía robótica) o administrar medicamentos que ayuden a coagular la sangre.
Vacunas
No hay vacunas para prevenir la necesidad de transfusiones, pero vacunarse contra infecciones como la hepatitis B puede proteger su hígado, ya que las enfermedades hepáticas pueden afectar la producción de sangre.
Programas de detección
No hay una prueba de detección específica para la necesidad de transfusiones. Sin embargo, los análisis de sangre de rutina (hemograma) pueden detectar anemia temprana, lo que permite tratarla antes de que se vuelva grave.
Complicaciones
Si no se trata
- Sin transfusión, una pérdida grave de sangre puede llevar a shock, daño a órganos vitales o incluso la muerte.
- La anemia severa no tratada puede provocar insuficiencia cardíaca, problemas de crecimiento en niños y fatiga extrema en adultos.
Pronóstico a largo plazo
Las transfusiones de sangre son muy seguras gracias a los estrictos controles de la sangre donada. Las reacciones adversas son raras y generalmente leves (fiebre, sarpullido). El pronóstico para la mayoría de las personas que reciben una transfusión es excelente, y el procedimiento ayuda a salvar vidas cada día. Siempre hable con su equipo médico sobre cualquier duda.
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
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