Peripheral Artery Disease
Fuentes consultadas
Este artículo es contenido original de educación para pacientes.
- WHO—Health topics A–Z(2024)
- NHS—Health A to Z(2024)
- CDC—Health topics(2024)
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La enfermedad arterial periférica (EAP) es un problema de circulación en el que las arterias que llevan sangre a las piernas, los brazos, el estómago o la cabeza se estrechan o bloquean. Esto sucede principalmente por la acumulación de placa, una sustancia grasosa que se pega a las paredes de las arterias. Al estrecharse, llega menos sangre a los músculos y tejidos, lo que puede causar dolor, especialmente al caminar, y otros problemas. Es una afección común y tratable.
Datos clave
- La EAP afecta con más frecuencia las arterias de las piernas.
- El síntoma más típico es el dolor o calambre en la pierna al caminar que desaparece al descansar.
- Es una señal de que hay aterosclerosis (endurecimiento de las arterias) en todo el cuerpo, lo que aumenta el riesgo de infarto al corazón o al cerebro.
Sí, es una afección muy común, sobre todo en personas mayores de 50 años. Se estima que millones de personas en todo el mundo la padecen, aunque muchas no lo saben porque al principio no da síntomas.
Afecta a hombres y mujeres, pero el riesgo aumenta con la edad. Es más frecuente en personas mayores de 65 años, fumadores, y quienes tienen diabetes, presión alta o colesterol alto.
Síntomas
- Dolor repentino, intenso y continuo en una pierna o pie, que no se alivia con nada.
- La pierna se vuelve de repente pálida, fría y pierde la sensibilidad.
- No se puede sentir el pulso en el pie o tobillo y la piel se ve morada o negra.
- ⚠Una herida o úlcera en el pie o la pierna que no empieza a sanar después de varios días, o que tiene mal olor, pus o enrojecimiento alrededor (signos de infección).
- ⚠Dolor constante en el pie o los dedos al estar en reposo, especialmente por la noche, que mejora al colgar la pierna.
Síntomas comunes
- Dolor, calambre o cansancio en los músculos de la pierna (pantorrilla, muslo o cadera) al caminar o hacer ejercicio. Esta molestia desaparece a los pocos minutos de descansar. En términos médicos se llama claudicación intermitente.
- Entumecimiento o debilidad en la pierna afectada.
- Sensación de frío en un pie o parte de la pierna, en comparación con el otro lado.
- Llagas o heridas en los dedos del pie, el pie o la pierna que tardan en sanar o no sanan.
- Cambio de color en la pierna: puede ponerse pálida al elevarla y enrojecida al bajarla.
- Crecimiento más lento de las uñas de los pies o menos vello en la pierna.
- En los hombres, a veces disfunción eréctil, especialmente si hay enfermedad en las arterias de la pelvis.
Síntomas en niños
- La EAP es extremadamente rara en niños. Si un niño presenta síntomas parecidos, suele deberse a otras causas como inflamación de vasos sanguíneos (vasculitis) o problemas congénitos. Siempre debe consultarse con un pediatra.
Síntomas en adultos mayores
- Los adultos mayores pueden tener síntomas más leves o confundirlos con achaques normales de la edad, como dolor en las articulaciones. Por eso, a veces la EAP pasa sin diagnosticar.
- En etapas avanzadas, pueden no poder caminar distancias largas y tener dolor incluso en reposo, lo que indica una forma más grave.
- Las heridas en los pies pueden aparecer fácilmente y tardan mucho en curarse.
Causas
Causas principales
- Aterosclerosis: es la acumulación de colesterol, grasa y otras sustancias (placa) en las paredes de las arterias, que las endurece y estrecha. Es la causa más común.
- En raras ocasiones, puede deberse a inflamación de los vasos sanguíneos, un coágulo que bloquea la arteria, o una lesión en la pierna.
Factores de riesgo
- Tabaquismo (fumar o vapear): es el factor de riesgo más fuerte.
- Diabetes: los niveles altos de azúcar dañan las arterias.
- Presión arterial alta (hipertensión).
- Colesterol alto.
- Obesidad y sobrepeso.
- Edad mayor de 60 años.
- Antecedentes familiares de enfermedades del corazón o EAP.
- Falta de actividad física.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si nota que una herida en el pie o la pierna no mejora después de una semana de cuidados básicos.
- Si aparece dolor en la pierna incluso en reposo.
- Si observa un cambio de color en un dedo o parte del pie (pálido, azulado o negro).
- Si cree que puede tener una infección en el pie (hinchazón, calor, enrojecimiento, pus).
Programe una cita de rutina si:
- Tiene dolor predecible en la pierna al caminar una cierta distancia y desaparece al descansar, aunque sienta que cada vez camina menos.
- Nota que una pierna o pie está más frío que el otro de forma constante.
- Le han diagnosticado diabetes, presión alta o colesterol alto, y quiere saber si su circulación está bien.
- Es fumador mayor de 50 años sin síntomas, pero quiere evaluar su riesgo vascular.
Diagnóstico
El médico le hará preguntas sobre sus síntomas y sus hábitos, y le examinará los pulsos en las piernas y pies. Le preguntará si camina, cuánto y si siente dolor. A menudo, una prueba sencilla y no dolorosa, llamada índice tobillo-brazo (ITB), confirma si hay estrechamiento. Esta prueba compara la presión arterial en el tobillo con la del brazo.
Pruebas que se pueden realizar
- Índice tobillo-brazo (ITB): con un manguito de presión y un pequeño aparato de ultrasonido se mide la presión en ambos sitios. Si la presión en el tobillo es mucho más baja que en el brazo, sugiere EAP.
- Ecografía Doppler: una ecografía especial que muestra cómo fluye la sangre por las arterias y puede identificar bloqueos.
- Angiotomografía computarizada (Angio-TC) o Angiorresonancia magnética: estudios de imagen que producen imágenes detalladas de las arterias. No duelen, pero a veces se inyecta un contraste en una vena.
- Arteriografía: es más invasiva; se introduce un catéter por una arteria hasta la zona afectada y se inyecta contraste para ver el bloqueo directamente. Suele reservarse para cuando se planea un procedimiento.
Qué esperar en su cita
La mayoría de las pruebas son indoloras y se realizan de forma ambulatoria. El médico le explicará los resultados y, si es necesario, le propondrá un plan de cuidados. No se asuste: la EAP se puede controlar y tratar.
Tratamiento
El tratamiento de la enfermedad arterial periférica se enfoca en aliviar los síntomas, detener el avance de la placa y reducir el riesgo de complicaciones graves como infartos o accidentes cerebrovasculares. Casi siempre empieza con cambios en el estilo de vida y el manejo de los factores de riesgo, y según la gravedad, puede incluir medicamentos y procedimientos para abrir o derivar las arterias bloqueadas.
Autocuidado en el hogar
- Dejar de fumar por completo: es la medida más importante. Si necesita ayuda, su médico puede guiarle.
- Caminar con regularidad: un programa de ejercicios supervisado ayuda a desarrollar nuevas vías de circulación (circulación colateral) y mejora el dolor. El médico le dará pautas específicas.
- Cuidar los pies a diario: revise que no tenga heridas, sequedad o grietas. Use calcetines limpios y secos, zapatos que calcen bien.
- Controlar el azúcar en sangre si tiene diabetes, mantener una presión arterial y colesterol saludables con ayuda médica.
- Evitar el frío extremo y no usar bolsas de agua caliente en los pies, porque la sensibilidad puede estar disminuida y quemarse sin darse cuenta.
Tratamientos médicos
Además de los cambios de vida, el médico puede recetar medicamentos para prevenir coágulos sanguíneos y proteger el corazón y el cerebro (como antiagregantes plaquetarios), y para controlar el colesterol y la presión alta. Cuando el dolor al caminar limita mucho la vida diaria o hay dolor en reposo o heridas que no sanan, se pueden considerar procedimientos para restaurar el flujo sanguíneo. Estos los realiza un especialista en cirugía vascular y consisten en: angioplastia con balón (se infla un baloncito para abrir la arteria) y a veces se coloca un stent (malla metálica que mantiene abierta la arteria); o cirugía de bypass, donde se usa un vaso sanguíneo sano (a menudo de otra parte del cuerpo) para rodear la zona bloqueada. El especialista le explicará qué opción le conviene según su caso.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía se plantea cuando los síntomas son muy incapacitantes, aparecen dolor incluso en reposo, o hay úlceras o gangrena (muerte de tejido) que no mejoran con otros tratamientos. La decisión se toma en conjunto con su equipo médico.
Vivir con esta afección
Vivir con EAP significa integrar hábitos saludables en la rutina. La clave es caminar de forma regular para fortalecer la circulación, cuidar la piel de los pies, y tomar los medicamentos según las indicaciones. Muchas personas logran una buena calidad de vida y previenen que la enfermedad avance.
Consejos de estilo de vida
- Adoptar una caminata diaria hasta donde el dolor lo permita (sin forzar). Parar, descansar y seguir. Con el tiempo, se puede aumentar la distancia.
- Mantener los pies limpios, secos e hidratados (pero no entre los dedos). Usar zapatos cómodos y nunca caminar descalzo, incluso en casa.
- No fumar. Incluso un solo cigarrillo contrae las arterias.
- Llevar una alimentación cardiosaludable: baja en sal, grasas saturadas y azúcares añadidos.
Dieta y ejercicio
La dieta debe priorizar verduras, frutas, granos integrales, legumbres, pescado y grasas saludables como el aceite de oliva. Reduzca los fritos, embutidos y bollería. El ejercicio más beneficioso es caminar. Idealmente, un programa de rehabilitación supervisada por fisioterapeutas ayuda a avanzar de forma segura. Hable con su médico antes de empezar un plan de ejercicio intenso.
Salud mental y bienestar emocional
Tener una enfermedad crónica puede generar ansiedad, frustración o miedo a perder la independencia. El dolor al caminar limita a veces las actividades sociales. Es normal sentirse así. Comparta sus sentimientos con su médico; la ayuda psicológica o los grupos de apoyo hacen una gran diferencia. Si en algún momento piensa en hacerse daño, no espere: busque ayuda urgente.
Prevención
Sí, en gran medida. La mejor forma de prevenir la EAP es mantener un estilo de vida saludable desde joven: no fumar, mantener un peso adecuado, hacer actividad física regular, y controlar la presión arterial, el colesterol y el azúcar en sangre. Si ya tiene EAP, estas mismas medidas evitan que empeore y protegen su corazón y cerebro.
Vacunas
No hay vacunas contra la EAP, pero las vacunas contra la gripe y la neumonía son importantes para personas con enfermedades cardiovasculares, ya que las infecciones pueden agravar su condición. Consulte a su médico sobre el calendario de vacunación indicado.
Programas de detección
Las personas con factores de riesgo importantes (diabetes, fumadores, hipertensos) deberían hablar con su médico sobre una revisión de la circulación de las piernas, especialmente después de los 50 años o antes si son fumadores. El índice tobillo-brazo es una prueba rápida y no duele.
Complicaciones
Si no se trata
- Isquemia crítica de la extremidad: el dolor aparece incluso en reposo por falta grave de riego. Las heridas no cicatrizan y pueden aparecer úlceras o gangrena (muerte del tejido). Esta situación amenaza la pierna y requiere atención urgente.
- Mayor riesgo de infarto de corazón o ataque cerebral (ACV): la misma aterosclerosis que afecta las piernas puede afectar las arterias del corazón o del cerebro.
- Amputación: en casos muy avanzados no tratados, cuando el tejido se muere, puede ser necesario amputar el dedo, el pie o parte de la pierna para evitar que la infección se extienda. Con buen cuidado, esto se puede evitar en la mayoría de los casos.
Pronóstico a largo plazo
La enfermedad arterial periférica es una afección crónica, pero con los cuidados adecuados y un seguimiento médico regular, la mayoría de las personas logran mantener sus síntomas bajo control, caminar sin dolor y evitar complicaciones serias. El pronóstico mejora muchísimo al dejar de fumar y mantener un estilo de vida activo y saludable. Los avances en tratamientos permiten que incluso quienes tienen obstrucciones importantes recuperen una buena calidad de vida.
Encontrar apoyo
Organizaciones internacionales
- Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular (SEACV) ↗
- American Heart Association (Recursos en español) ↗
- World Heart Federation (en español) ↗
Organizaciones locales
- Fundación Española del Corazón ↗ · España
Líneas de ayuda
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.