Deep Vein Thrombosis (DVT)
Fuentes consultadas
Este artículo es contenido original de educación para pacientes.
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La trombosis venosa profunda (TVP) ocurre cuando se forma un coágulo de sangre (un tapón sólido formado por células sanguíneas) dentro de una vena profunda del cuerpo, generalmente en las piernas. Las venas profundas son las que se encuentran dentro de los músculos, lejos de la superficie de la piel. Cuando la sangre no fluye bien por estas venas, puede espesarse y formar un coágulo que bloquea parcial o totalmente el paso de la sangre. Aunque suena intimidante, con atención médica oportuna la mayoría de las personas se recuperan bien.
Datos clave
- Un coágulo en una vena profunda puede impedir que la sangre circule correctamente por esa zona del cuerpo.
- La TVP puede ocurrir sin síntomas visibles, por eso es importante conocer los factores de riesgo.
- Con diagnóstico y tratamiento a tiempo, el riesgo de complicaciones graves disminuye considerablemente.
- La TVP no es contagiosa; no se transmite de persona a persona.
La TVP es una condición relativamente frecuente. Se estima que afecta a varios cientos de miles de personas cada año solo en los países de habla hispana. No es algo exclusivo de personas mayores o enfermas; puede aparecer en adultos de cualquier edad, aunque es más común conforme aumenta la edad.
Aunque puede afectar a cualquier persona, hay grupos con mayor probabilidad de desarrollarla: personas que han estado inmovilizadas por largo tiempo (por ejemplo, tras una cirugía o un viaje largo), personas con ciertos trastornos de la coagulación heredados o adquiridos, mujeres embarazadas o que usan ciertos métodos anticonceptivos hormonales, personas mayores de 60 años, y quienes tienen sobrepeso u obesidad. También afecta a personas con enfermedades crónicas como el cáncer o enfermedades del corazón.
Síntomas
- Dolor repentino en el pecho, que puede ser agudo o como una presión fuerte.
- Dificultad para respirar de forma súbita, sensación de falta de aire sin esfuerzo.
- Tos con sangre o esputo (flema) con rastros de sangre.
- Latidos del corazón muy rápidos o irregulares de forma repentina.
- Mareo intenso, sensación de desmayo o pérdida del conocimiento.
- Estos síntomas pueden indicar una embolia pulmonar (cuando el coágulo viaja a los pulmones), que es una emergencia médica. Llama al número de emergencias de tu país de inmediato: 112 en España, o el número local correspondiente en Latinoamérica (por ejemplo, 911 en México, 107 en Argentina, 123 en Colombia).
- ⚠Hinchazón repentina e importante en una pierna o brazo.
- ⚠Dolor intenso en la pierna sin causa aparente.
- ⚠Enrojecimiento y calor en una extremidad que aparecen de pronto.
- ⚠Ante estos síntomas, busca atención médica el mismo día, sin esperar.
Síntomas comunes
- Hinchazón (inflamación) en una pierna, generalmente en la pantorrilla o el muslo.
- Dolor o sensación de calambres en la pierna afectada, que puede empeorar al caminar o al estar de pie.
- Enrojecimiento o cambio de color en la piel de la zona afectada.
- Calor en la zona: la piel sobre el coágulo puede sentirse más caliente que el resto.
- Venas superficiales (las que se ven bajo la piel) que parecen más prominentes de lo habitual.
- Sensación de pesadez o tensión en la pierna.
Síntomas en niños
- En niños, la TVP es poco común, pero puede ocurrir, especialmente en quienes tienen catéteres venosos (tubos colocados en las venas para recibir medicamentos) o enfermedades graves.
- Hinchazón o sensibilidad en un brazo o pierna sin causa aparente.
- Cambio de color o temperatura en una extremidad.
- Ante cualquier signo sospechoso en un niño, es importante acudir al médico sin demora.
Síntomas en adultos mayores
- En personas mayores, los síntomas pueden ser más sutiles o confundirse con otros problemas como artritis o insuficiencia venosa crónica.
- Hinchazón leve persistente en tobillos o piernas que no mejora con el reposo.
- Molestia o dolor sordo en la pierna que no tiene una causa clara.
- Mayor cansancio o pesadez en las piernas de lo habitual.
- Es especialmente importante no ignorar estos signos en personas con factores de riesgo conocidos.
Causas
Causas principales
- Flujo lento de la sangre: cuando la sangre no circula bien, por ejemplo al estar mucho tiempo quieto (en cama, en un avión largo o en una silla de ruedas), tiene más posibilidad de coagularse.
- Daño en la pared de la vena: una lesión en el interior de la vena, causada por una cirugía, un traumatismo (golpe fuerte) o una inflamación, puede desencadenar la formación de un coágulo.
- Cambios en la composición de la sangre: ciertos estados del cuerpo hacen que la sangre tienda a coagularse más fácilmente de lo normal, como ocurre durante el embarazo, en algunas enfermedades o con ciertos tratamientos médicos.
Factores de riesgo
- Inmovilidad prolongada: reposo en cama por enfermedad, cirugía reciente, viajes largos en avión, tren o automóvil.
- Cirugía mayor, especialmente de cadera, rodilla o abdomen.
- Embarazo y el período justo después del parto.
- Uso de ciertos tratamientos hormonales (como anticonceptivos hormonales o terapia hormonal).
- Antecedentes personales o familiares de coágulos sanguíneos.
- Trastornos hereditarios de la coagulación (condiciones genéticas que hacen que la sangre coagule con mayor facilidad).
- Cáncer y algunos de sus tratamientos.
- Enfermedades del corazón o insuficiencia cardíaca (cuando el corazón no bombea bien).
- Enfermedades inflamatorias intestinales, como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa.
- Sobrepeso u obesidad.
- Tabaquismo (fumar).
- Edad mayor de 60 años.
- Deshidratación (falta de líquidos en el cuerpo).
- Tener un catéter venoso central (un tubo colocado en una vena grande para administrar medicamentos).
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si notas hinchazón, dolor, enrojecimiento o calor repentino en una pierna o brazo, acude a urgencias o a tu médico ese mismo día.
- Si tienes factores de riesgo conocidos (cirugía reciente, inmovilidad prolongada, embarazo) y presentas cualquier molestia inusual en una extremidad.
- Si experimentas dificultad para respirar, dolor en el pecho o palpitaciones rápidas junto con síntomas en las piernas, llama a emergencias de inmediato.
Programe una cita de rutina si:
- Si tienes varios factores de riesgo y deseas hablar con tu médico sobre medidas preventivas.
- Si estás planificando una cirugía mayor y quieres saber cómo reducir el riesgo de coágulos.
- Si tienes antecedentes familiares de trombosis y nunca has recibido una evaluación.
- Si vas a realizar un viaje muy largo y no sabes cómo protegerte.
Diagnóstico
Para diagnosticar una TVP, tu médico primero te hará preguntas sobre tus síntomas, tu historial médico y tus factores de riesgo. Luego realizará una exploración física de la pierna o zona afectada. En la mayoría de los casos, se necesitarán pruebas complementarias para confirmar el diagnóstico, ya que los síntomas solos no son suficientes para estar seguros.
Pruebas que se pueden realizar
- Ecografía Doppler (ultrasonido): es la prueba más común para detectar TVP. Usa ondas de sonido para visualizar el flujo de sangre dentro de las venas y detectar si hay un coágulo bloqueando el paso. Es indolora y no usa radiación.
- Análisis de sangre llamado dímero D: mide una sustancia que se libera cuando un coágulo se disuelve en el cuerpo. Un resultado elevado puede sugerir la presencia de un coágulo, aunque también puede elevarse por otras razones.
- Venografía: prueba en la que se inyecta un líquido de contraste (una sustancia visible en las imágenes) en una vena para visualizarla con rayos X. Se usa con menos frecuencia, generalmente cuando otras pruebas no son concluyentes.
- Resonancia magnética (RM) o tomografía computarizada (TC): pueden utilizarse en casos específicos, como cuando se sospecha un coágulo en zonas difíciles de ver con el ultrasonido, como la pelvis o el abdomen.
Qué esperar en su cita
Si tu médico sospecha una TVP, probablemente te enviará a hacer una ecografía ese mismo día o en pocas horas. El procedimiento es sencillo: un técnico aplicará un gel frío en la piel y deslizará un pequeño dispositivo sobre la zona para obtener imágenes. No duele. Si los resultados confirman el coágulo, el equipo médico te explicará los próximos pasos con calma y claridad. No estarás solo en este proceso.
Tratamiento
El objetivo principal del tratamiento de la TVP es evitar que el coágulo crezca, prevenir que viaje a los pulmones y reducir el riesgo de que aparezcan nuevos coágulos en el futuro. El tratamiento lo decide siempre el médico según las características de cada persona: su estado de salud general, la ubicación y tamaño del coágulo, y otros factores individuales. La buena noticia es que existen opciones de tratamiento eficaces y la mayoría de las personas mejoran con ellas.
Autocuidado en el hogar
- Elevar la pierna afectada por encima del nivel del corazón cuando estés en reposo puede ayudar a reducir la hinchazón y el malestar.
- Usar las medias de compresión (medias especiales que ejercen una presión suave en las piernas) según las indicaciones de tu médico para mejorar la circulación.
- Mantenerse hidratado bebiendo suficiente agua a lo largo del día.
- Caminar suavemente, siguiendo las recomendaciones de tu equipo médico, ya que el movimiento ayuda a la circulación.
- Evitar estar de pie o sentado sin moverse durante períodos muy largos.
- Seguir todas las instrucciones médicas y no dejar los tratamientos indicados sin consultar antes con tu médico.
Tratamientos médicos
El tratamiento médico más habitual para la TVP incluye el uso de medicamentos anticoagulantes, que en lenguaje sencillo son sustancias que 'adelgazan' la sangre (aunque en realidad no la adelgazan, sino que dificultan que se formen nuevos coágulos y evitan que el existente crezca). Estos medicamentos pueden administrarse por vía inyectada bajo la piel o en forma de pastillas, según el caso. La duración del tratamiento varía: puede ser de pocos meses o prolongarse más tiempo, dependiendo de la causa del coágulo y del riesgo de recurrencia (que vuelva a ocurrir). En algunos casos, cuando el coágulo es muy grande o los síntomas son graves, el médico puede considerar el uso de medicamentos que disuelven activamente el coágulo, llamados trombolíticos. Tu médico te explicará cuál es la opción más adecuada para ti y te hará un seguimiento cercano durante el tratamiento.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía para tratar la TVP es poco frecuente y se reserva para situaciones muy específicas en las que el coágulo es muy extenso, representa un peligro inmediato para la extremidad o cuando los medicamentos no han dado resultado. Una opción quirúrgica o de radiología intervencionista (procedimientos mínimamente invasivos guiados por imágenes) es la trombectomía, que consiste en extraer el coágulo directamente. En algunos pacientes con alto riesgo de embolia pulmonar que no pueden recibir anticoagulantes, el médico puede colocar un pequeño dispositivo llamado filtro de vena cava dentro de una vena grande para evitar que los coágulos lleguen a los pulmones. Estas decisiones siempre las toma el equipo médico especializado junto contigo.
Vivir con esta afección
Vivir con una TVP, especialmente durante y después del tratamiento, requiere algunos ajustes en la rutina diaria, pero la mayoría de las personas pueden llevar una vida activa y satisfactoria. Es importante seguir las indicaciones médicas, acudir a los controles programados y aprender a reconocer señales de alarma. Con el tiempo, muchas personas retoman todas sus actividades habituales sin limitaciones importantes.
Consejos de estilo de vida
- Seguir las indicaciones sobre el uso de medias de compresión: ponérselas por la mañana antes de levantarse de la cama.
- Evitar los períodos prolongados de inmovilidad; levantarse y caminar un poco cada hora si trabajas sentado o realizas viajes largos.
- Si viajas en avión o en coche durante horas, hacer pausas, caminar y mover los pies y tobillos con frecuencia.
- Informar a todos tus médicos y dentistas de que estás siguiendo tratamiento anticoagulante, ya que puede afectar a ciertos procedimientos.
- Evitar actividades con alto riesgo de golpes o cortes mientras tomas anticoagulantes, y hablar con tu médico antes de practicar deportes de contacto.
- No automedicarse ni tomar suplementos, vitaminas o medicamentos sin consultar antes con tu médico, ya que algunos pueden interactuar con el tratamiento.
- Si fumas, pedir ayuda para dejarlo: el tabaco daña las venas y aumenta el riesgo de coágulos.
Dieta y ejercicio
Una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras, cereales integrales y baja en alimentos ultraprocesados, favorece la salud vascular. Si tomas ciertos tipos de anticoagulantes, tu médico puede orientarte sobre si necesitas tener cuidado con la cantidad de alimentos ricos en vitamina K (como las espinacas, el brócoli o la col). El ejercicio moderado y regular, como caminar, nadar o andar en bicicleta, es muy beneficioso para la circulación. No te excedas sin consultarlo antes con tu médico, pero tampoco evites el movimiento por miedo: la actividad física suave es, en general, parte importante de la recuperación.
Salud mental y bienestar emocional
Recibir un diagnóstico de TVP puede generar miedo, ansiedad o preocupación, especialmente por el riesgo de complicaciones como la embolia pulmonar. Es completamente normal sentirse así. Algunas personas también sienten frustración por las limitaciones temporales o por depender de un tratamiento durante meses. Si notas que la preocupación o la tristeza te afectan en tu día a día, habla con tu médico o con un profesional de salud mental. No tienes que cargar con eso solo. Si en algún momento sientes que los pensamientos se vuelven muy pesados o que necesitas apoyo urgente, comunícate con una línea de crisis: en España puedes llamar al Teléfono de la Esperanza (717 003 717); en otros países existen líneas similares.
Prevención
En muchos casos, sí es posible reducir el riesgo de desarrollar una TVP. Las medidas preventivas son especialmente importantes si tienes factores de riesgo conocidos. Moverte con regularidad es una de las estrategias más sencillas y eficaces: levantarte y caminar un poco cada hora si estás sentado mucho tiempo, hacer ejercicios con los pies y tobillos durante viajes largos, y evitar el sedentarismo prolongado. En situaciones de alto riesgo, como antes de una cirugía mayor o durante un período de inmovilidad por enfermedad, el médico puede recomendar medidas adicionales, como medias de compresión o tratamientos preventivos específicos. Habla con tu médico sobre tu situación personal para recibir las recomendaciones más adecuadas para ti.
Programas de detección
No existe un programa de cribado (revisión preventiva sistemática) universal para la TVP en la población general. Sin embargo, si tienes varios factores de riesgo o antecedentes familiares de trombosis, tu médico puede indicarte análisis de sangre para detectar trastornos hereditarios de la coagulación. Comentarlo en una consulta de rutina es el mejor punto de partida.
Complicaciones
Si no se trata
- Embolia pulmonar: la complicación más grave. Ocurre cuando el coágulo o parte de él se desprende y viaja a través de la sangre hasta los pulmones, bloqueando una arteria pulmonar. Puede ser potencialmente mortal y requiere atención de emergencia inmediata.
- Síndrome postrombótico: a largo plazo, el daño en las válvulas de la vena donde estuvo el coágulo puede causar dolor crónico, hinchazón persistente, sensación de pesadez y, en casos graves, úlceras (llagas) en la piel de la pierna.
- Recurrencia (que vuelva a ocurrir): sin tratamiento adecuado y sin abordar los factores de riesgo, existe mayor probabilidad de que se formen nuevos coágulos en el futuro.
- Daño venoso permanente: el coágulo puede dañar las paredes y las válvulas de la vena, afectando la circulación en esa extremidad de forma duradera.
Pronóstico a largo plazo
Con diagnóstico oportuno y tratamiento adecuado, la gran mayoría de las personas con TVP se recuperan bien y retoman su vida cotidiana con normalidad. El seguimiento médico, adoptar hábitos saludables y reconocer las señales de alarma son herramientas poderosas para tener una buena evolución. Muchas personas que han tenido una TVP viven una vida plena y activa. No estás solo en este camino: el equipo médico, tu familia y los recursos de apoyo están ahí para acompañarte.
Encontrar apoyo
Organizaciones internacionales
- International Society on Thrombosis and Haemostasis (ISTH) — Recursos para pacientes ↗
- Thrombosis UK — Información para pacientes (en inglés) ↗
- Clot Connect — Información educativa sobre trombosis (en inglés) ↗
Organizaciones locales
- Sociedad Latinoamericana de Trombosis y Hemostasia (SLATH) ↗ · Latinoamérica
- Sociedad Argentina de Hematología ↗ · Argentina
Líneas de ayuda
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.