Dolor de oído (otalgia)
Resumen
El dolor de oído, llamado también otalgia, es cualquier molestia, punzada, presión o ardor que se siente dentro del oído o alrededor de él. No es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma: algo está irritando o inflamando alguna parte del oído. A veces el problema está en el oído, pero otras veces el dolor viene de otra zona cercana, como la garganta, los dientes o la mandíbula, y se siente «como si» fuera del oído.
Datos clave
- Es uno de los motivos de consulta más frecuentes en niños, aunque puede aparecer a cualquier edad.
- La mayoría de los dolores de oído mejoran en pocos días, muchas veces sin necesidad de antibióticos.
- El dolor fuerte de oído en un bebé pequeño, o el dolor acompañado de hinchazón detrás de la oreja, necesita atención médica el mismo día.
- Poner bastoncillos, llaves u otros objetos en el oído suele empeorar el problema en lugar de aliviarlo.
Sí, es muy común. Casi todos los niños tienen al menos un episodio de dolor de oído antes de los 5 años, y muchos adultos lo sufren después de un resfriado, de nadar o de un viaje en avión.
Afecta sobre todo a los niños pequeños, porque su trompa de Eustaquio (el conducto que conecta el oído con la parte de atrás de la nariz) es más corta y se tapa con facilidad. También es frecuente en personas que nadan con regularidad, en quienes usan bastoncillos o audífonos, en personas con alergias o resfriados repetidos, y en adultos mayores, en quienes a veces el dolor viene de la mandíbula o de la acumulación de cera.
Síntomas
- Dolor de oído con fiebre alta, cuello rígido, mucha somnolencia o confusión.
- Hinchazón, enrojecimiento o bulto detrás de la oreja que empuja la oreja hacia afuera.
- Pérdida brusca de la audición o sordera repentina.
- Mareo intenso con vómitos o incapacidad para mantenerse de pie.
- Debilidad o parálisis de un lado de la cara.
- Salida de líquido claro o sangre por el oído después de un golpe en la cabeza.
- Objeto o insecto atascado en el oído que no se puede sacar con facilidad.
- Fiebre en un bebé menor de 3 meses.
- ⚠Fiebre de 39 °C o más, sobre todo en un niño.
- ⚠El dolor empeora en vez de mejorar después de 2 o 3 días.
- ⚠Sale pus o sangre de forma abundante por el oído.
- ⚠Dolor de oído después de un golpe, una explosión o la entrada de agua sucia.
- ⚠Dolor de oído en una persona con diabetes, con las defensas bajas o en tratamiento con medicamentos que bajan la inmunidad.
- ⚠Un niño pequeño que está muy decaído, no come ni bebe, o moja menos pañales de lo normal.
Síntomas comunes
- Dolor sordo, punzante o con sensación de presión dentro del oído.
- Sensación de oído tapado o de estar «bajo el agua».
- Escuchar los sonidos más apagados de lo normal.
- Picazón o escozor en el conducto del oído.
- Salida de líquido claro, pus o sangre por el oído.
- El dolor empeora al tragar, bostezar, sonarse o masticar.
- A veces fiebre leve y dolor de cabeza o de garganta.
Síntomas en niños
- Se tira, se frota o se agarra la oreja una y otra vez.
- Está más irritable, llora más de lo habitual y duerme mal.
- Come o toma el pecho peor que otros días.
- Se despierta por la noche llorando por el dolor.
- Puede tener fiebre o estar decaído.
- Responde menos a los sonidos o pide que suban el volumen de la televisión.
- En bebés muy pequeños: solo llanto intenso, mal sueño y rechazo del alimento.
Síntomas en adultos mayores
- El dolor puede ser más difuso y no siempre viene acompañado de fiebre.
- Puede notarse más la pérdida de audición o un pitido (acúfeno) de lo habitual.
- Es posible que el dolor venga de la mandíbula, los dientes, el cuello o la garganta y no del oído en sí.
- Mayor tendencia a la acumulación de cera endurecida.
- En personas con diabetes o defensas bajas, una infección de oído puede avanzar más rápido y necesita revisión pronta.
Causas
Causas principales
- Infección del oído medio (otitis media): la zona detrás del tímpano se inflama, casi siempre después de un resfriado.
- Infección del conducto auditivo externo (otitis externa o «oído del nadador»): el conducto se irrita por agua, humedad o bastoncillos.
- Resfriados y alergias que tapan la trompa de Eustaquio y generan presión.
- Cambios de presión al viajar en avión, bucear o subir a la montaña.
- Tapón de cera endurecida que presiona el conducto.
- Dolor que viene de otra zona: faringitis, problemas dentales, sinusitis, dolor de la articulación de la mandíbula o del cuello.
- Golpes, ruidos muy fuertes o la introducción de objetos en el oído.
- En algunos casos, herpes zóster en el oído, que suele causar ampollas y dolor intenso.
Factores de riesgo
- Ser niño pequeño, sobre todo si va a la guardería.
- Exposición al humo del tabaco en casa.
- Uso de chupete de forma prolongada.
- Dar el biberón al bebé tumbado en lugar de incorporado.
- Rinitis alérgica o resfriados frecuentes.
- Nadar con frecuencia o quedarse agua dentro del oído.
- Usar bastoncillos, audífonos o tapones que rozan el conducto.
- Piel sensible o con eccema en el conducto auditivo.
- Defensas bajas o enfermedades crónicas como la diabetes.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Dolor intenso en un bebé menor de 6 meses, o cualquier fiebre en un bebé menor de 3 meses.
- Dolor con hinchazón o enrojecimiento detrás de la oreja.
- Salida de pus o sangre por el oído.
- Pérdida de audición que aparece de repente.
- Dolor después de un golpe o de la entrada de un objeto en el oído.
- Empeoramiento claro después de 48 a 72 horas.
Programe una cita de rutina si:
- Dolor de oído que va y viene durante varias semanas.
- Sensación de oído tapado que no se resuelve.
- Pitidos o zumbidos que no desaparecen.
- Infecciones de oído repetidas, sobre todo si hay pérdida de audición entre un episodio y otro.
- En niños: dudas sobre el habla, el lenguaje o si oye bien.
- Acumulación de cera que no se puede manejar en casa.
Diagnóstico
El médico suele hacer el diagnóstico escuchando tu historia y mirando el oído. Con un otoscopio (un pequeño instrumento con luz y lupa) revisa el conducto y el tímpano, y también puede mirar la nariz, la garganta y el cuello para descartar que el dolor venga de otra zona. En la mayoría de los casos no hace falta nada más.
Pruebas que se pueden realizar
- Otoscopia: observar el oído con luz y lupa.
- Timpametría: un pequeño soplo de aire que mide cómo se mueve el tímpano y si hay líquido detrás.
- Prueba de audición (audiometría) si el dolor se repite o hay pérdida de audición.
- Cultivo de la secreción, si sale pus, para saber qué microbio lo causa.
- Análisis de sangre solo en casos seleccionados.
- Pruebas de imagen (como un escáner) muy raramente, si se sospecha una complicación.
- Pruebas de alergia si los resfriados y la congestión son constantes.
Qué esperar en su cita
La consulta suele ser breve y sencilla. Te preguntarán desde cuándo duele, si hay fiebre, resfriado o exposición al agua, y si el dolor es en uno o en los dos oídos. La exploración no duele, aunque puede resultar algo incómoda si el oído está inflamado. Muchas veces se puede decidir el tratamiento en la misma visita.
Tratamiento
El objetivo principal es aliviar el dolor y dejar que el cuerpo se recupere. Muchas infecciones del oído medio, sobre todo en niños mayores y en adultos, se curan solas en dos o tres días. El médico decidirá si hace falta algún medicamento según la edad, la intensidad del dolor, la fiebre y lo que se vea en la exploración.
Autocuidado en el hogar
- Aplicar calor suave y seco en la zona externa de la oreja con una compresa tibia (nunca caliente) durante unos minutos.
- Descansar y beber líquidos con frecuencia.
- Mantener la cabeza un poco elevada al dormir para aliviar la presión.
- No meter nada en el oído: ni bastoncillos, ni aceites, ni gotas caseras.
- Si el médico lo autoriza, usar un analgésico o antiinflamatorio de venta libre siguiendo siempre las indicaciones del prospecto o de tu farmacéutico; nunca dar aspirina a niños ni adolescentes.
- En caso de resfriado, ayudar a despejar la nariz con suero fisiológico.
- Mantener el oído seco si hay infección del conducto externo, y no nadar hasta que se cure.
- Para el malestar por presión en un avión, tragar, bostezar o masticar chicle durante el despegue y el aterrizaje.
Tratamientos médicos
El médico puede recomendar un medicamento para el dolor y, si considera que hay una infección bacteriana, un tratamiento antibiótico. En algunos casos de infección del conducto externo se utilizan gotas óticas recetadas. Cuando hay mucha congestión o alergia, puede indicar medidas para despejar la nariz. Nunca uses gotas ni antibióticos que te hayan sobrado de otra vez, ni los compartas con otras personas: cada caso es distinto.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía solo se plantea en situaciones concretas, como infecciones de oído repetidas que afectan la audición o la vida diaria, o líquido que permanece detrás del tímpano durante meses. La opción más habitual es colocar unos tubos pequeños de ventilación (drenajes) en el tímpano, que ayudan a airear el oído y suelen caerse solos con el tiempo. En algunos niños también se valora operar las vegetaciones (adenoides). Es una decisión que se toma entre la familia y el especialista, sin prisas.
Vivir con esta afección
Los días con dolor de oído pueden ser cansados, sobre todo si se duerme mal. En casa conviene bajar el ritmo, ofrecer comidas y bebidas suaves, y mantener al niño cerca y tranquilo. La mayoría de los episodios se resuelven en pocos días, así que vale la pena centrarse en el alivio del momento.
Consejos de estilo de vida
- Evitar el humo del tabaco en casa y en el coche.
- Secar bien las orejas después de bañarse o nadar, inclinando la cabeza y secando solo la parte externa con una toalla.
- Usar tapones de natación si el médico lo recomienda por infecciones repetidas.
- Evitar los bastoncillos y limpiar solo la parte visible de la oreja.
- Tratar las alergias y los resfriados para que la nariz no se congestione tanto.
- Hacer pausas al usar auriculares y mantenerlos limpios.
Dieta y ejercicio
No hay una dieta especial para el dolor de oído. Se recomienda beber suficiente agua y mantener una alimentación normal y variada. Mientras haya dolor o fiebre, es mejor el reposo relativo; cuando ya se note mejor, se puede volver poco a poco a la actividad habitual. Si se practica natación y ha habido una infección del conducto, conviene esperar a que el médico confirme que está curado antes de volver al agua.
Salud mental y bienestar emocional
El dolor repetido y las noches sin dormir desgastan, y es normal sentirse agotado, irritable o preocupado, especialmente cuando se trata de un hijo pequeño. Habla con tu médico de familia si los episodios son muy frecuentes o si la preocupación te está afectando en el día a día. Si el malestar emocional es intenso o aparece desesperanza, busca apoyo profesional cuanto antes; en una crisis, llama al número de emergencias de tu país.
Prevención
No siempre se puede evitar, pero sí se puede reducir el número de episodios. Lavarse las manos con frecuencia, evitar el humo del tabaco, tratar las alergias y no meter objetos en el oído son medidas sencillas que marcan diferencia, sobre todo en niños.
Vacunas
Tener al día el calendario de vacunación infantil y las vacunas recomendadas para la gripe ayuda a prevenir algunos de los resfriados e infecciones que acaban causando dolor de oído. Pregunta a tu centro de salud qué vacunas corresponden según la edad y el país.
Programas de detección
No existe un cribado específico para el dolor de oído. Sí conviene revisar la audición si ha habido infecciones repetidas o líquido detrás del tímpano durante meses, especialmente en niños, para que el lenguaje y el aprendizaje no se vean afectados.
Complicaciones
Si no se trata
- Rotura del tímpano con salida de pus; suele cerrarse sola, pero conviene revisarla.
- Infección de la mastoides (el hueso detrás de la oreja), que causa hinchazón y requiere atención urgente.
- Pérdida de audición temporal por líquido acumulado; en algunos casos se prolonga.
- Infecciones repetidas que afectan al habla y al aprendizaje en niños pequeños.
- Inflamación del oído interno con mareo intenso.
- Complicaciones graves, aunque poco frecuentes, si la infección se extiende más allá del oído.
Pronóstico a largo plazo
La gran mayoría de las personas se recuperan por completo en unos días o semanas, y la audición vuelve a la normalidad. Si los episodios se repiten, hoy existen tratamientos y seguimiento eficaces para controlarlos y proteger la audición. Con las revisiones adecuadas, el pronóstico es bueno.
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Última actualización: 3 de noviembre de 2026
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