Flatulencia (gases): lo que debes saber
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La flatulencia es el gas que se produce en el intestino al digerir los alimentos. También se conoce como 'pedos' o 'gases'. Es un proceso natural del cuerpo y, en la mayoría de los casos, no es señal de ningún problema de salud.
Datos clave
- El cuerpo humano puede producir entre medio y un litro de gas al día.
- Expulsar gases de 10 a 20 veces al día se considera normal.
- Los alimentos ricos en fibra, como frijoles, lentejas y brócoli, aumentan la producción de gas.
- Tragar aire mientras se come rápido o se bebe con pajilla también contribuye a los gases.
Sí, es muy común. Todas las personas tienen gases en el intestino. La mayoría de las veces es una parte saludable de la digestión.
Afecta a personas de todas las edades, desde lactantes hasta adultos mayores. Sin embargo, algunas personas notan más gases o molestias según su alimentación, su nivel de estrés o si padecen alguna afección digestiva.
Síntomas
- Dolor abdominal intenso, constante o que empeora con el tiempo: llama de inmediato a emergencias (en España, 112).
- Imposibilidad total para expulsar gases o de ir al baño.
- Vómitos con sangre o materia de color oscuro.
- Fiebre alta acompañada de dolor abdominal fuerte.
- ⚠Dolor abdominal que persiste por más de un día o que interfiere con tu vida diaria.
- ⚠Sangre en las heces o heces muy oscuras.
- ⚠Pérdida de peso no explicada.
- ⚠Náuseas o vómitos continuos que no permiten comer o beber.
Síntomas comunes
- Sensación de hinchazón o presión en la barriga.
- Calambres o dolor abdominal leve.
- Necesidad frecuente de expulsar gases.
- Eructos (eructar).
Síntomas en niños
- Los bebés pueden ponerse irritables cuando tienen gases.
- Los niños pueden señalar dolor de barriga o ser más bulliciosos al expulsar gases.
Síntomas en adultos mayores
- Pueden sentir la barriga más tensa o dilatada.
- El tránsito intestinal más lento puede hacer que los gases se acumulen y den molestias.
Causas
Causas principales
- El gas se forma cuando las bacterias del intestino descomponen los alimentos no digeridos, especialmente los que contienen fibra y ciertos azúcares.
- Tragar aire al comer rápido, masticar chicle o beber con pajilla.
- La intolerancia a la lactosa (azúcar de la leche) o al gluten.
- El síndrome de intestino irritable, que altera la motilidad intestinal.
- El estreñimiento, que retiene los alimentos y favorece la fermentación.
Factores de riesgo
- Comer muy rápido o hablar mientras se come.
- Consumir bebidas gaseosas o alimentos fermentados.
- Vivir con estrés o ansiedad, que afecta el sistema digestivo.
- Tener estreñimiento crónico.
- Tomar ciertos medicamentos que pueden producir gases, como algunos analgésicos o antibióticos.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Dolor abdominal fuerte o que te despierta por la noche.
- Signos de obstrucción intestinal, como no poder expulsar gases o heces.
- Vómitos con sangre o heces negras.
- Fiebre y dolor abdominal al mismo tiempo.
Programe una cita de rutina si:
- Los síntomas de gases no mejoran aunque cambies la dieta y los hábitos.
- Tienes diarrea o estreñimiento que dura más de dos semanas.
- Sientes que la hinchazón es cada vez peor o te impide hacer tus actividades.
- Te preocupa que el problema pueda ser algo más serio.
Diagnóstico
El médico te escuchará, te hará preguntas sobre tus síntomas y hábitos, y explorará tu abdomen. Según lo que encuentre, puede solicitar pruebas para descartar otras afecciones.
Pruebas que se pueden realizar
- Prueba de aliento, para detectar intolerancia a la lactosa o crecimiento excesivo de bacterias.
- Análisis de sangre, si hay sospecha de inflamación o infección.
- Examen de heces, para observar si los alimentos se digieren adecuadamente.
- Colonoscopia o estudios de imagen, solo si hay síntomas de alarma.
Qué esperar en su cita
El médico te ayudará a identificar posibles desencadenantes y te propondrá un plan. Puede pedirte que lleves un registro de lo que comes y de cuándo aparecen los síntomas. En la mayoría de los casos, no hace falta ninguna prueba. La consulta suele ser tranquila y sin dolor.
Tratamiento
El tratamiento se enfoca en aliviar los síntomas y corregir la causa si existe una enfermedad de base. En la mayoría de las personas, solo son necesarios cambios en la dieta y en el estilo de vida.
Autocuidado en el hogar
- Come despacio y mastica bien cada bocado.
- Evita las bebidas gaseosas y los chicles sin azúcar.
- Lleva un diario de alimentos para identificar cuáles te producen más gases.
- Haz caminatas ligeras después de las comidas.
- Aplica calor suave en el abdomen, como una bolsa de agua tibia, si sientes molestia.
Tratamientos médicos
El médico puede recomendar medicamentos sin receta que ayudan a romper las burbujas de gas o a reducir su formación. También puede tratar la causa de fondo, como una intolerancia o el síndrome de intestino irritable. Es importante que nunca tomes medicamentos por tu cuenta; consulta siempre con tu profesional de salud.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía no se utiliza para tratar los gases de forma habitual. Solo se consideraría si los gases forman parte de una enfermedad grave, como una obstrucción u otra afección abdominal que requiera operación. Esto es muy poco frecuente.
Vivir con esta afección
Aprende a conocer los alimentos y situaciones que te producen más gases. Come despacio, mastica bien y trata de relajarte cuando comas. Llevar estos hábitos te dará más control y menos incomodidad.
Consejos de estilo de vida
- Mantén un horario regular de comidas y evita saltarte comidas.
- Haz ejercicio ligero, como caminar, después de las comidas.
- Practica técnicas de relajación (respiración profunda, meditación) para reducir el estrés.
- Evita fumar y masticar chicle.
- Usa ropa cómoda, sobre todo en la cintura, para que no aumente la presión en el abdomen.
Dieta y ejercicio
Sigue una dieta equilibrada y variada. Aumenta la fibra poco a poco para que el intestino se adapte y bebe suficiente agua. El ejercicio moderado, como caminar 30 minutos al día, ayuda a mover el intestino y a liberar el gas atrapado.
Salud mental y bienestar emocional
La vergüenza por los gases puede provocar ansiedad social y aislamiento. Es importante recordar que es una función corporal normal. Si estos sentimientos te afectan, hablar con tu médico o con un profesional de salud mental puede ayudarte a sentirte mejor.
Prevención
No es posible prevenir todos los gases, porque son parte de la digestión. Pero sí puedes reducir las molestias y la frecuencia cuando aprendes a evitar ciertos alimentos y a comer de forma más pausada.
Complicaciones
Si no se trata
- En la mayoría de los casos no hay complicaciones graves.
- Si los gases son síntoma de una enfermedad no tratada, como una intolerancia o el síndrome de intestino irritable, los síntomas pueden empeorar con el tiempo.
- En raras ocasiones, el gas atrapado puede causar dolor intenso y tensión abdominal, pero se alivia con los cambios adecuados.
Pronóstico a largo plazo
La flatulencia es casi siempre un proceso benigno. Con algo de paciencia, información y cambios sencillos, la mayoría de las personas logra sentir menos molestias y vivir con normalidad. No dudes en consultar a tu profesional de salud si necesitas orientación.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
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