Salida de líquido por el oído
Resumen
Cuando sale líquido del oído, los médicos lo llaman «otorrea» (flujo por el oído). No es una enfermedad en sí, sino una señal de que algo ocurre en el oído. El líquido puede ser cera mezclada con agua, pus, sangre o un líquido claro y aguado. Puede venir del conducto auditivo (el canal por donde entran los sonidos) o del oído medio, que está detrás del tímpano (la membrana fina que separa el canal del resto del oído). La mayoría de las veces la causa es algo sencillo y tratable, pero siempre conviene revisarlo con un profesional de la salud, sobre todo si hay dolor, fiebre o si el líquido aparece después de un golpe en la cabeza.
Datos clave
- Salir líquido del oído no es una enfermedad, es un síntoma: ayuda a saber qué está pasando dentro del oído.
- El color y la textura del líquido orientan mucho: la cera es amarillenta y espesa, el pus suele ser blanco o amarillo verdoso, la sangre es roja y un líquido claro y aguado tras un golpe en la cabeza necesita atención inmediata.
- La mayoría de los casos se resuelven bien con valoración médica y cuidados sencillos, y solo una minoría necesita pruebas especiales o cirugía.
Sí, es bastante frecuente. Es uno de los motivos de consulta más habituales en pediatría y también en medicina de familia, sobre todo en niños pequeños y en personas que nadan con frecuencia o tienen problemas de piel en el oído.
Puede aparecer a cualquier edad, pero es más común en niños y niñas pequeños, especialmente entre los 6 meses y los 6 años, porque su conducto auditivo es más corto y estrecho y las infecciones de oído son frecuentes en esa etapa. También afecta a personas que nadan o bucean, a quienes usan audífonos o tapones, a personas con eccema o piel sensible y a adultos con infecciones crónicas del oído.
Síntomas
- Sale líquido claro y aguado, o con sangre, por el oído después de un golpe fuerte en la cabeza o un accidente: hay que llamar a emergencias de inmediato.
- Sangrado abundante por el oído que no se detiene.
- Debilidad o caída de un lado de la cara (no puede cerrar bien el ojo ni sonreír del todo) junto con salida de líquido por el oído.
- Fiebre alta con dolor de cabeza muy fuerte, cuello rígido, confusión, mucho sueño o vómitos repetidos.
- Hinchazón roja y muy dolorosa detrás de la oreja, con la oreja desplazada hacia delante.
- Vértigo intenso (todo da vueltas) con vómitos y dificultad para mantenerse de pie o caminar.
- En un bebé pequeño, decaimiento marcado, llanto débil o dificultad para despertarlo.
- ⚠Sale pus o líquido con mal olor y hay dolor de oído.
- ⚠Dolor de oído fuerte acompañado de fiebre.
- ⚠El líquido no desaparece en 2 o 3 días o va a más.
- ⚠Pérdida de audición nueva que no mejora en unos días.
- ⚠Salida de líquido después de meterse un bastoncillo, un objeto o agua a presión en el oído.
- ⚠En personas con diabetes o con las defensas bajas, cualquier signo de infección en el oído.
Síntomas comunes
- Salida visible de líquido: cera, líquido claro, pus, sangre o una mezcla.
- Sensación de oído tapado o de presión dentro del oído.
- Dolor de oído que puede ser leve o intenso, a veces con picor.
- Escuchar los sonidos apagados o más bajos de un lado.
- Picor o irritación en la entrada del oído.
- Pitido o zumbido en el oído.
- Mal olor si hay infección.
- Fiebre, sobre todo si la infección está en el oído medio.
- Mareo leve o sensación de inestabilidad.
Síntomas en niños
- Se tiran, se rascan o se frotan la oreja con frecuencia.
- Irritabilidad, llanto difícil de calmar y mal sueño.
- Se despiertan por la noche llorando o molestos.
- Fiebre, a veces sin otros síntomas claros.
- Menos hambre o molestias al tragar y mamar.
- Mancha de líquido en la almohada o en la ropa al levantarse.
- En bebés, pérdida de equilibrio o torpeza al caminar.
- Si se repite mucho, puede costarles oír bien y notarse un retraso en el habla.
Síntomas en adultos mayores
- La pérdida de audición se nota más porque se suma a la que ya se tenía.
- Puede haber menos fiebre y menos dolor, así que la infección pasa más desapercibida.
- Mareo o inestabilidad al caminar, con más riesgo de caídas.
- Tapones de cera endurecida que se ablandan y salen solos.
- Piel del oído más seca y frágil, con más facilidad para irritarse.
- A veces el líquido aparece por un oído operado años atrás o con una perforación antigua del tímpano.
Causas
Causas principales
- Infección del oído medio (otitis media) que rompe o agujerea el tímpano: entonces sale pus y el dolor suele aliviar algo.
- Infección del conducto auditivo, conocida como «oído de nadador» (otitis externa): la piel del canal se inflama y supura.
- Perforación del tímpano por un golpe, un ruido muy fuerte, un cambio brusco de presión o una infección previa.
- Cera mezclada con agua que se ablanda y sale sola.
- Eccema o dermatitis en la piel del conducto auditivo, que supura y pica.
- Objeto extraño dentro del oído, muy típico en niños pequeños.
- Tubos de ventilación (drenajes) puestos en el tímpano: a veces dejan salir algo de líquido.
- Cirugía o traumatismo reciente en el oído.
- Poco frecuente pero importante: salida de líquido cefalorraquídeo (el líquido que rodea el cerebro) por una fractura de la base del cráneo tras un golpe fuerte.
Factores de riesgo
- Ser niño pequeño, sobre todo si va a guardería o tiene hermanos mayores.
- Resfriados y gripes frecuentes, o alergias que afectan la nariz y la garganta.
- Tabaquismo en casa o humo de segunda mano.
- Nadar o bucear con frecuencia, o usar tapones y bastoncillos.
- Usar audífonos o moldes que rozan la piel del oído.
- Tener la piel atópica o eccema.
- Haberse operado del oído o tener una perforación antigua del tímpano.
- Defensas bajas por una enfermedad o por un tratamiento que las reduce.
- Diabetes, que favorece las infecciones del conducto auditivo.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Cualquier salida de líquido por el oído después de un golpe en la cabeza: acuda a emergencias, no espere.
- Pus o líquido con mal olor con dolor y fiebre.
- Sospecha de un objeto dentro del oído: no intente sacarlo en casa.
- Pérdida brusca de audición.
- Hinchazón o enrojecimiento detrás de la oreja.
- Mareo fuerte con vómitos o dificultad para caminar.
Programe una cita de rutina si:
- Sale líquido de forma repetida o durante más de una semana, aunque no duela.
- Nota el oído tapado o escucha peor de un lado desde hace días.
- Tiene picor y descamación en el oído de forma habitual.
- Su hijo o hija tiene infecciones de oído varias veces al año.
- Quiere revisar la cera o los tapones que se le forman con frecuencia.
Diagnóstico
El diagnóstico se hace sobre todo con la conversación y la exploración. El médico o la médica le preguntará desde cuándo sale el líquido, de qué color es, si duele, si ha habido resfriado, piscina, bastoncillos o golpes, y si nota que oye menos. Después mirará dentro del oído con un otoscopio (un instrumento con luz y una lente pequeña) para ver el conducto y el tímpano. Es una exploración rápida, indolora en la mayoría de los casos y no necesita preparación especial.
Pruebas que se pueden realizar
- Otoscopia: mirar el oído por dentro con una luz y una lente.
- Prueba de la presión del oído (timpanometría): mide cómo se mueve el tímpano y ayuda a saber si hay líquido detrás.
- Audiometría: una prueba de audición sencilla si se sospecha pérdida de audición.
- Cultivo del líquido: a veces se toma una muestra para saber qué germen causa la infección.
- Revisión de la nariz y la garganta, porque muchas infecciones de oído empiezan ahí.
- Pruebas de imagen (como un escáner) solo si se sospecha una complicación o un problema de hueso.
- Análisis de sangre únicamente en casos concretos, no de rutina.
Qué esperar en su cita
La consulta suele ser corta. Le preguntarán por los síntomas y le explorarán el oído; en muchos casos no hace falta nada más y ya se puede orientar el tratamiento. Si se pide una prueba de audición o de presión, son sencillas y sin dolor. Es útil que anote cuándo empezó el líquido, cómo era y si ha tomado algo o ha usado bastoncillos, para contarlo en la consulta.
Tratamiento
El tratamiento depende de la causa. Si es una infección, el objetivo es controlarla; si es cera o agua, basta con limpiar y proteger el oído; si hay dolor, aliviarlo. El médico o la médica elegirá el enfoque según lo que vea en la exploración, su edad y sus antecedentes. Nunca se debe echar nada dentro del oído por cuenta propia si hay sospecha de tímpano perforado.
Autocuidado en el hogar
- Limpie solo la parte externa de la oreja con una toalla o una gasa suave; nunca meta bastoncillos ni objetos en el conducto.
- Mantenga el oído seco mientras se recupera: al ducharse, incline la cabeza y seque con cuidado la parte de fuera.
- Evite nadar o bucear hasta que el médico diga que ya está bien.
- Aplique calor suave y seco en la zona externa si hay molestia (una bolsa de agua tibia envuelta en una toalla, nunca muy caliente).
- Pregunte a su farmacéutico qué opción sin receta puede usar para el dolor según su edad y su salud; no se automedique con gotas para el oído.
- Si tiene fiebre, descanse, beba líquidos y vigile cómo se encuentra.
- Anote la evolución (color del líquido, dolor, audición) para contárselo al profesional si no mejora.
Tratamientos médicos
El profesional puede indicar medicamentos para el dolor o la fiebre, gotas óticas cuando la infección está en el conducto externo, o un antibiótico por boca cuando hay una infección del oído medio que lo justifica; siempre lo decidirá él o ella, y es importante seguir sus indicaciones y terminar el tratamiento si lo pauta. También puede limpiar el oído con instrumentos adecuados, extraer un tapón de cera o un objeto, o derivarle al especialista de oído, nariz y garganta (otorrinolaringología) si el cuadro se repite o no mejora. En algunos casos se colocan unos pequeños tubos de ventilación en el tímpano para que el oído medio ventile y deje de acumular líquido.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía solo se plantea en situaciones concretas: infecciones de oído muy repetidas con líquido persistente y pérdida de audición, un tímpano que no se cierra solo, un problema de hueso llamado colesteatoma (un crecimiento de piel dentro del oído que hay que extirpar) o complicaciones que no se controlan con tratamiento médico. Son casos poco frecuentes y siempre se valoran con el especialista, explicando beneficios y riesgos.
Vivir con esta afección
Mientras el oído se recupera, lo más útil es mantenerlo seco y evitar tocarlo. Si oye menos de un lado, avise en casa y en el trabajo para que le hablen de frente y un poco más alto, y tenga cuidado al cruzar la calle o al conducir. Si hay mareo, levántese despacio y apóyese en algo firme. En los niños, avise en la escuela o la guardería para que estén atentos a la audición y al comportamiento.
Consejos de estilo de vida
- No fume ni deje que fumen cerca de los niños: el humo aumenta las infecciones de oído.
- Trate las alergias y los resfriados con seguimiento, porque inflaman la nariz y la garganta y afectan al oído.
- Si nada con frecuencia, use tapones de natación bien ajustados y seque los oídos con cuidado después.
- Evite limpiarse el oído con bastoncillos: empujan la cera hacia dentro y pueden dañar el tímpano.
- Si usa audífonos o tapones, mantenlos limpios y revisa que no le rocen la piel.
- Acuda a las revisiones y a las pruebas de audición que le indiquen.
- Duerma con la cabeza algo elevada si nota presión en el oído.
Dieta y ejercicio
No hay una dieta especial para la salida de líquido por el oído; una alimentación variada y beber agua suficiente ayuda a la recuperación general. El ejercicio suave es bueno y no empeora el oído, pero si hay mareo elija actividades con apoyo y evite la piscina o el buceo hasta que le den el alta. Si el mareo aparece al moverse, mejor empezar con paseos cortos y en compañía.
Salud mental y bienestar emocional
Es normal preocuparse, sobre todo los padres cuando ven líquido en la almohada del niño, o cuando la pérdida de audición hace que uno se aísle en las conversaciones y se canse más de lo habitual. Esa preocupación suele aliviarse al saber qué pasa y qué hacer. Si la ansiedad o el desánimo le duran semanas, o siente que no puede con el día a día, hable con su equipo de salud: pedir ayuda es parte del cuidado. Si en algún momento piensa en hacerse daño, busque ayuda urgente llamando a los servicios de emergencia de su país (por ejemplo, el 112 en España).
Prevención
No todos los casos se pueden evitar, porque muchos dependen de resfriados o de la anatomía de cada persona, pero sí se puede reducir el riesgo. Evitar el humo, tratar bien las alergias y los resfriados, no usar bastoncillos, mantener los oídos secos tras nadar y acudir a revisión cuando hay infecciones repetidas ayuda bastante.
Vacunas
Tener al día el calendario de vacunas de la infancia y las vacunas recomendadas en su país, incluidas las que protegen frente a los gérmenes que causan infecciones respiratorias y de oído, ayuda a prevenir algunas infecciones. Pregunte en su centro de salud qué vacunas le corresponden a usted o a sus hijos según su edad y su país.
Programas de detección
No existe una prueba de cribado general para la salida de líquido por el oído, pero sí revisiones de audición en la infancia y en las personas con infecciones repetidas, con audífonos o con antecedentes de cirugía del oído. Si nota que oye peor o que el líquido reaparece, pida una valoración.
Complicaciones
Si no se trata
- Infección que se mantiene y daña el tímpano o los pequeños huesos del oído.
- Pérdida de audición temporal y, si se repite mucho, más duradera.
- En niños pequeños, retraso en el desarrollo del habla y dificultades en el colegio por oír mal.
- Infección del hueso que rodea la oreja (mastoiditis), que necesita tratamiento urgente.
- Inflamación crónica del conducto auditivo, con picor y supuración que van y vienen.
- Mareo persistente o acúfenos (pitidos) molestos.
- Complicaciones poco frecuentes pero graves, como la extensión de la infección hacia dentro del cráneo.
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las personas mejora en pocos días o semanas con el tratamiento adecuado y recupera la audición normal. Cuando el problema se repite, el seguimiento con el especialista permite controlarlo bien. La clave está en consultar a tiempo y en no automedicarse con gotas para el oído, porque así se evitan casi todas las complicaciones.
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Última actualización: 3 de noviembre de 2026
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