Hot flushes what it can mean
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
Un sofoco o bochorno es una sensación repentina de calor intenso que sube por el pecho, el cuello y la cara. Puede ir acompañado de sudoración, enrojecimiento de la piel y, a veces, escalofríos después. Es una experiencia común, especialmente en ciertas etapas de la vida, pero también puede ser señal de otras afecciones.
Datos clave
- Los sofocos son más frecuentes durante la menopausia, pero también pueden deberse a otras causas.
- La sensación de calor suele durar de unos segundos a varios minutos.
- En la mayoría de los casos los sofocos no son peligrosos, pero si aparecen con otros síntomas pueden indicar un problema de salud.
Sí, es muy común. Alrededor del 75% de las mujeres experimentan sofocos durante la menopausia. También pueden ocurrir en hombres y personas más jóvenes por otras razones.
Afecta principalmente a mujeres en la transición a la menopausia (entre los 45 y 55 años). También puede afectar a mujeres después de una cirugía de ovarios, a personas que reciben tratamientos contra el cáncer (como quimioterapia o terapia hormonal), a hombres con niveles bajos de testosterona, y a personas con ciertos problemas de tiroides o infecciones.
Síntomas
- Sofoco acompañado de dolor en el pecho, presión o malestar en el pecho.
- Sofoco con dificultad repentina para respirar o falta de aire.
- Sofoco con dolor que se extiende al brazo, la mandíbula o la espalda.
- Sofoco con sudor frío, náuseas o mareo intenso.
- Sofoco después de haber estado expuesto a calor extremo y no sudar (posible golpe de calor).
- ⚠Sofocos frecuentes e intensos que afectan su sueño o su calidad de vida.
- ⚠Sofocos que comienzan sin una causa clara (por ejemplo, sin estar en la edad de menopausia).
- ⚠Sofocos acompañados de pérdida de peso inexplicable, fatiga o cambios en el apetito.
- ⚠Sofocos que no mejoran con cambios en el estilo de vida.
Síntomas comunes
- Sensación repentina de calor intenso en la cara, cuello y pecho.
- Enrojecimiento de la piel (rubor).
- Sudoración, a veces abundante.
- Palpitaciones o que el corazón lata más rápido de lo normal.
- Sensación de ansiedad o mareo leve.
- Escalofríos o sensación de frío después del sofoco.
Síntomas en niños
- En niños y niñas, los sofocos no son comunes. Si ocurren, pueden estar relacionados con fiebre (infección), problemas hormonales o efectos de algunos medicamentos. Consulte al pediatra si su hijo presenta sofocos repetidos.
Síntomas en adultos mayores
- En adultos mayores, los sofocos pueden ser normales durante la menopausia, pero también pueden aparecer por cambios en la circulación, enfermedades de la tiroides o como efecto secundario de ciertos medicamentos. Es importante descartar causas cardíacas si el sofoco viene con dolor en el pecho o dificultad para respirar.
Causas
Causas principales
- Menopausia y perimenopausia: la disminución de los estrógenos provoca cambios en el termostato del cuerpo.
- Tratamientos contra el cáncer: la quimioterapia, la radioterapia o la terapia hormonal (por ejemplo, para el cáncer de mama o próstata) pueden causar sofocos.
- Problemas de tiroides: tanto el hipertiroidismo (tiroides hiperactiva) como el hipotiroidismo pueden alterar la regulación de la temperatura.
- Infecciones: una fiebre alta o una infección pueden provocar escalofríos y sofocos.
- Efectos secundarios de medicamentos: algunos antidepresivos, opioides o medicamentos para la presión pueden producir sofocos.
- Ansiedad o estrés: las emociones intensas pueden desencadenar una sensación de calor.
Factores de riesgo
- Ser mujer cercana a la menopausia (45-55 años).
- Tener antecedentes familiares de menopausia temprana o sofocos intensos.
- Ser fumador o tener obesidad.
- Recibir tratamientos hormonales para el cáncer de mama o próstata.
- Tener trastornos de tiroides no controlados.
- Consumir alcohol, cafeína o comidas picantes con frecuencia.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si los sofocos aparecen con dolor en el pecho, dificultad para respirar o dolor en el brazo/mandíbula, llame a emergencias de inmediato (112 en España, 911 en muchos países de América Latina).
- Si los sofocos son repentinos y muy intensos, especialmente si está tomando algún medicamento nuevo.
Programe una cita de rutina si:
- Si los sofocos son frecuentes y afectan su sueño, trabajo o relaciones personales.
- Si tiene menos de 40 años y comienza a tener sofocos regulares.
- Si nota otros síntomas como cansancio excesivo, pérdida de peso, o cambios en el período menstrual.
- Si ya está en la menopausia pero los sofocos son muy molestos a pesar de medidas caseras.
Diagnóstico
El diagnóstico se basa principalmente en sus síntomas y en una conversación con el médico sobre su edad, su salud general y cualquier medicamento que esté tomando. Su médico también le preguntará sobre otros posibles síntomas.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de sangre para medir los niveles de hormonas (como estrógeno, hormona foliculoestimulante - FSH, etc.) y evaluar la función tiroidea.
- Pruebas para descartar infecciones o problemas metabólicos si hay otros signos.
- En algunos casos, se puede realizar un electrocardiograma si hay sospecha de problema cardíaco.
Qué esperar en su cita
Su médico le hará preguntas sobre sus sofocos: cuándo comenzaron, con qué frecuencia ocurren, cuánto duran, y qué los desencadena. También le preguntará sobre su ciclo menstrual, su estado de ánimo y otros síntomas. No necesita preparación especial, pero lleve una lista de sus medicamentos y cualquier otra molestia.
Tratamiento
El tratamiento de los sofocos depende de su causa y de lo mucho que afecten su vida. Si son leves y no le molestan, puede que no necesite tratamiento. Si son intensos, hay tanto medidas que puede hacer usted mismo como opciones médicas que debe discutir con su médico.
Autocuidado en el hogar
- Vestirse con varias capas de ropa ligera para poder quitarse una capa cuando comience el sofoco.
- Mantener el ambiente fresco: use ventilador, aire acondicionado o abra ventanas.
- Evite desencadenantes comunes como comidas picantes, cafeína, alcohol y tabaco.
- Practique respiración profunda o técnicas de relajación cuando sienta que se acerca un sofoco.
- Mantenga un peso saludable, ya que el exceso de peso puede empeorar los sofocos.
- Haga ejercicio regularmente, que ayuda a regular la temperatura corporal y mejorar el sueño.
Tratamientos médicos
Si los sofocos son muy molestos, su médico puede recomendar opciones como la terapia hormonal (estrógeno solo o combinado con progestágeno), siempre evaluando los riesgos y beneficios para usted. También existen medicamentos no hormonales (como algunos antidepresivos en dosis bajas, ciertos anticonvulsivos o medicamentos para la presión) que pueden reducir los sofocos. No tome ningún medicamento sin antes consultar a su médico.
¿Cuándo se considera la cirugía?
No se usa cirugía directamente para tratar los sofocos. Sin embargo, si una mujer se ha sometido a una cirugía de extirpación de ovarios (ooforectomía), puede experimentar sofocos repentinos por la caída hormonal. Hable con su médico sobre cómo manejarlos.
Vivir con esta afección
Vivir con sofocos puede ser incómodo, pero hay muchas maneras de adaptarse. Lleve siempre un abanico o una botella de agua para rociarse. Planifique sus actividades teniendo en cuenta que puede tener un sofoco en cualquier momento. Hable con su pareja, familia o compañeros de trabajo para que entiendan lo que le ocurre.
Consejos de estilo de vida
- Duerma en un cuarto fresco y use ropa de cama ligera (sábanas de algodón).
- Evite el estrés: la meditación, el yoga o caminar pueden ayudar.
- Limite el consumo de alcohol y cafeína, especialmente por la noche.
- Mantenga un diario de sofocos para identificar sus desencadenantes.
- Use ropa de fibras naturales que transpiren mejor.
Dieta y ejercicio
Lleve una dieta equilibrada rica en frutas, verduras y granos integrales. Algunas personas notan que los fitoestrógenos (como los de la soja) pueden ayudar, pero no a todas. El ejercicio moderado (caminar, nadar, bailar) de 30 minutos la mayoría de los días ayuda a regular la temperatura y mejora el sueño.
Salud mental y bienestar emocional
Los sofocos frecuentes pueden alterar el sueño, causar fatiga y afectar el estado de ánimo. Es normal sentirse frustrada o preocupada. Si nota que su ánimo está bajo, hable con su médico. La ansiedad o la depresión pueden empeorar los sofocos, y tratarlas puede ayudar.
Prevención
No siempre se pueden prevenir los sofocos, ya que a menudo son parte de cambios hormonales normales. Sin embargo, llevar un estilo de vida saludable (peso adecuado, no fumar, hacer ejercicio) puede reducir la frecuencia e intensidad. Evitar los desencadenantes conocidos también ayuda.
Programas de detección
No existe una prueba de detección específica para los sofocos. Pero si usted es mujer y está cerca de la menopausia, las visitas regulares al ginecólogo o médico de cabecera son importantes para hablar de los síntomas y descartar otros problemas.
Complicaciones
Si no se trata
- Alteraciones del sueño: los sofocos nocturnos pueden despertarla varias veces, causando cansancio y falta de concentración.
- Impacto emocional: puede generar ansiedad, irritabilidad o baja autoestima.
- Si los sofocos son causados por una condición subyacente (como un problema de tiroides), no tratarlo puede empeorar la enfermedad.
Pronóstico a largo plazo
La buena noticia es que para la mayoría de las personas los sofocos son temporales. Después de la menopausia, suelen disminuir y desaparecer con el tiempo. Incluso si duran más, hay muchas formas de manejarlos. Con el apoyo adecuado, se puede llevar una vida plena y activa.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 18 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.