Densitometría ósea (DEXA/DXA): qué es y qué esperar
Resumen
La densitometría ósea, también llamada DEXA o DXA, es una prueba de imagen que mide la cantidad de minerales que hay en tus huesos. Dicho de forma sencilla: es como una «báscula» que indica si tus huesos son fuertes y densos, o si son más frágiles de lo normal. Es un estudio muy parecido a una radiografía: no duele, no requiere agujas ni contraste, y la cantidad de radiación es muy baja. Con el resultado, tu equipo de salud puede estimar tu riesgo de fracturas (huesos rotos) y decidir si necesitas algún cuidado adicional.
Datos clave
- No duele: solo tienes que tumbarte quieto sobre una camilla durante unos minutos mientras un brazo del aparato pasa por encima de ti.
- Usa muy poca radiación, menos que una radiografía de tórax habitual.
- Mide sobre todo la cadera y la zona baja de la columna, que son las áreas donde las fracturas son más frecuentes.
- El resultado se entrega como un número (a veces llamado «puntuación T») que compara tu hueso con el de una persona joven y sana.
- Es una prueba de detección: sirve para saber tu riesgo antes de que ocurra una fractura.
Sí, es una prueba muy frecuente y bien conocida en atención primaria. Se realiza millones de veces al año en todo el mundo y es una de las herramientas más usadas para valorar la salud de los huesos.
Se suele indicar en mujeres después de la menopausia, en hombres mayores (habitualmente a partir de los 70 años), en personas que han tenido una fractura tras un golpe leve o una caída desde su propia altura, y en quienes tienen factores de riesgo como antecedentes familiares de osteoporosis, bajo peso corporal, tabaquismo, consumo elevado de alcohol, uso prolongado de algunos medicamentos (por ejemplo, corticoides) o enfermedades que afectan a la absorción de nutrientes. También puede hacerse en personas más jóvenes con condiciones hormonales, digestivas o reumatológicas que favorecen la pérdida de hueso.
Síntomas
- Dolor repentino e intenso en la espalda o el cuello después de una caída o un golpe, sobre todo si no puedes moverte con normalidad.
- Debilidad, hormigueo o pérdida de fuerza en las piernas, o dificultad para caminar.
- Pérdida de control de la orina o de las heces junto con dolor de espalda.
- Confusión, desmayo o mareo intenso después de una caída, especialmente en una persona mayor.
- Imposibilidad de ponerse de pie o de apoyar una pierna o un brazo tras una caída.
- ⚠Dolor de espalda nuevo que aparece sin causa clara y te impide dormir o moverte con normalidad.
- ⚠Pérdida de estatura evidente en pocos meses.
- ⚠Una caída con dolor persistente, aunque al principio parezca leve.
- ⚠Sospecha de fractura en la muñeca o el brazo con hinchazón o deformidad.
Síntomas comunes
- La pérdida de hueso normalmente no causa ningún síntoma: no duele ni se nota, por eso se le llama a veces «la enfermedad silenciosa».
- Lo más habitual es que la prueba se pida por prevención, sin que la persona sienta nada.
- A veces se llega al estudio después de una fractura producida por una caída leve.
- Pérdida de estatura con los años (por ejemplo, más de 4 cm) o espalda cada vez más encorvada.
- Dolor de espalda persistente en la zona media o baja, sin un golpe claro que lo explique.
Síntomas en niños
- En la infancia la densitometría se hace muy pocas veces y solo en situaciones concretas, indicadas por un especialista.
- Se suele usar para controlar enfermedades crónicas o tratamientos prolongados que pueden afectar al hueso.
- En niños se interpreta de forma distinta que en adultos, comparando con otros niños de la misma edad y talla.
- Los aparatos y la forma de realizar la prueba se adaptan para que el niño esté cómodo y quieto el poco tiempo necesario.
Síntomas en adultos mayores
- Mayor facilidad para fracturarse la cadera, la muñeca o una vértebra tras una caída simple.
- Pérdida de estatura y postura encorvada por pequeñas fracturas de la columna que pueden pasar desapercibidas.
- Dolor de espalda que aparece de repente o empeora al estar de pie o al caminar.
- Más riesgo de caídas por pérdida de fuerza, problemas de equilibrio o de visión.
- Necesidad de revisar la salud ósea de forma periódica, sobre todo si se toman medicamentos de forma prolongada.
Causas
Causas principales
- Pérdida natural de masa ósea con la edad: a partir de los 30-35 años el hueso se va renovando más despacio de lo que se desgasta.
- Caída de los niveles de estrógenos después de la menopausia, lo que acelera la pérdida de hueso.
- Falta de calcio y de vitamina D en la alimentación o poca exposición al sol.
- Falta de actividad física, sobre todo de ejercicios con carga (caminar, subir escaleras, bailar).
- Consumo de tabaco y de alcohol en exceso.
- Uso prolongado de algunos medicamentos, como los corticoides, que pueden debilitar el hueso.
- Otras enfermedades: problemas de tiroides o paratiroides, celiaquía, enfermedad inflamatoria intestinal, artritis reumatoide, insuficiencia renal o trastornos hormonales.
- Bajo peso corporal y pérdida de peso importante en poco tiempo.
Factores de riesgo
- Ser mujer, especialmente después de la menopausia.
- Tener más de 65 años (mujeres) o más de 70 (hombres).
- Haberse fracturado un hueso tras una caída leve.
- Tener un familiar cercano (madre, padre, hermana) con osteoporosis o fractura de cadera.
- Ser delgado o de estatura baja con bajo peso corporal.
- Fumar o consumir alcohol de forma habitual y abundante.
- Tomar corticoides u otros medicamentos que afectan al hueso durante meses o años.
- Tener una enfermedad que dificulte la absorción de nutrientes o altere las hormonas.
- Pasar mucho tiempo sin moverse, por ejemplo por una enfermedad que obligue a estar en cama.
- Caídas frecuentes por problemas de equilibrio, visión o fuerza.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Dolor de espalda muy intenso y repentino, sobre todo después de una caída o de levantar peso.
- Sospecha de fractura: hinchazón, deformidad o imposibilidad de mover una zona del cuerpo.
- Pérdida de fuerza, sensibilidad o control de esfínteres junto con dolor de espalda (acude a urgencias sin esperar).
Programe una cita de rutina si:
- Quieres saber si necesitas una densitometría por tu edad, tu historia familiar o tus antecedentes de fracturas.
- Has notado que has perdido estatura o que tu postura se ha encorvado.
- Tomas o has tomado durante mucho tiempo un medicamento que puede afectar al hueso.
- Tienes una enfermedad que puede debilitar los huesos (tiroides, celiaquía, problemas digestivos, artritis).
- Ya te han hecho una densitometría y toca repetirla según lo que te indicó tu equipo de salud.
- Tienes dudas sobre calcio, vitamina D, ejercicio o prevención de caídas.
Diagnóstico
El estudio se realiza con un aparato de densitometría (DEXA). Te tumbas completamente vestido sobre una camilla acolchada, sin joyas ni objetos metálicos, y un brazo del aparato se mueve lentamente por encima de ti. La prueba dura entre 10 y 20 minutos, no duele y no necesitas preparación especial, salvo avisar si existe la posibilidad de embarazo. El resultado se expresa con una cifra (la «puntuación T») que compara tu densidad ósea con la de una persona joven y sana: cuanto más baja, menor es la densidad del hueso. Tu profesional de salud interpretará esa cifra junto con tu edad, tus factores de riesgo y tu historia de fracturas.
Pruebas que se pueden realizar
- Densitometría ósea DEXA de cadera y columna lumbar (las zonas que mejor predicen el riesgo de fractura).
- En algunos casos, densitometría del antebrazo, por ejemplo si no se puede medir la cadera o hay prótesis.
- Herramientas de estimación de riesgo que combinan el resultado con otros datos personales (edad, fracturas previas, tabaquismo, etc.).
- Análisis de sangre para descartar causas que puedan debilitar el hueso (funcionamiento de tiroides, calcio, vitamina D, riñón, celiaquía).
- Radiografías si hay dolor localizado y se sospecha una fractura vertebral.
- Valoración del riesgo de caídas: equilibrio, fuerza, visión, medicamentos y seguridad del hogar.
Qué esperar en su cita
El día de la prueba puedes comer y beber con normalidad y seguir tomando tus medicamentos habituales, salvo que tu equipo de salud te indique otra cosa. Lleva ropa cómoda y sin cremalleras ni botones metálicos. Te pedirán que te quites las llaves, el móvil y las joyas. Durante el escaneo debes quedarte quieto y puede que te pidan aguantar la respiración unos segundos. No hay radiación que quede en tu cuerpo: puedes estar cerca de otras personas sin problema. El informe suele estar listo en pocos días y lo comentarás en consulta.
Tratamiento
El tratamiento depende del resultado de la densitometría y de tu riesgo personal de fracturas. No todo el mundo necesita medicamentos: en muchos casos bastan los cambios en el estilo de vida y las medidas para prevenir caídas. Si tu equipo de salud considera que el riesgo es alto, puede proponerte un tratamiento farmacológico junto con esas medidas. Todas las decisiones se toman contigo, explicándote beneficios y posibles efectos secundarios.
Autocuidado en el hogar
- Asegurar un aporte suficiente de calcio a través de la alimentación: lácteos, verduras de hoja verde, legumbres, frutos secos, sardinas con espina o alimentos enriquecidos.
- Cuidar la vitamina D: exposición breve y prudente al sol y alimentos como pescado azul, huevos o lácteos enriquecidos; consulta si necesitas un suplemento.
- Hacer ejercicio con regularidad, combinando actividades con carga (caminar a buen paso, bailar, subir escaleras) y ejercicios de fuerza y equilibrio.
- Dejar de fumar y moderar el consumo de alcohol.
- Evitar el sedentarismo prolongado y levantarse con frecuencia si pasas muchas horas sentado.
- Prevenir caídas en casa: buena iluminación, retirar alfombras sueltas, usar calzado cerrado con suela antideslizante y colocar barras de apoyo en el baño si es necesario.
- Revisar con tu médico o farmacéutico los medicamentos que tomas, porque algunos pueden aumentar el riesgo de caídas o afectar al hueso.
- Acudir a las revisiones y repetir la densitometría cuando te lo indiquen.
Tratamientos médicos
Cuando el riesgo de fractura es alto, el equipo de salud puede proponer medicamentos que ayudan a frenar la pérdida de hueso o a favorecer su formación. Existen varias familias de fármacos y la elección depende de tu edad, tu salud general, otras enfermedades y tus preferencias. Algunos se toman por vía oral y otros se administran de forma periódica en el centro de salud u hospital. También se valora el aporte adecuado de calcio y vitamina D y, si hay problemas de equilibrio o caídas, se puede recomendar fisioterapia o adaptaciones en el hogar. Nunca empieces ni dejes un tratamiento por tu cuenta: consulta siempre con tu profesional de salud, que ajustará el seguimiento y las revisiones necesarias.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía no se usa para tratar la pérdida de densidad ósea en sí misma. Puede ser necesaria en casos concretos de fracturas, por ejemplo una fractura de cadera o algunas fracturas vertebrales que causan dolor intenso y no mejoran con otros cuidados. En esos casos, el equipo especialista valorará contigo la opción más adecuada.
Vivir con esta afección
Convivir con huesos más frágiles no significa dejar de hacer vida normal. Lo importante es mantenerte activo con seguridad, cuidar la alimentación y el descanso, y prevenir las caídas. Muchas personas con densidad ósea baja nunca llegan a fracturarse, sobre todo si siguen las recomendaciones y acuden a sus revisiones.
Consejos de estilo de vida
- Mantén una rutina de movimiento diario adaptada a tu capacidad; incluso caminar 20-30 minutos varios días a la semana ayuda.
- Incluye ejercicios de equilibrio y fuerza dos o tres veces por semana (por ejemplo, tai chi, pilates suave o ejercicios con supervisión).
- Organiza tu casa para reducir tropiezos: cables recogidos, luz suficiente por la noche, pasillos despejados.
- Usa el calzado adecuado y revisa tu vista y tu audición con regularidad.
- Duerme lo suficiente y controla el estrés, porque influye en cómo te mueves y en tu bienestar general.
- Mantén el contacto social: las actividades en grupo ayudan a moverse más y a sentirse acompañado.
Dieta y ejercicio
Una alimentación variada y equilibrada, con presencia diaria de alimentos ricos en calcio y proteínas, es la base para cuidar el hueso. Las proteínas (legumbres, huevos, pescado, carne magra, lácteos) ayudan a mantener la masa muscular, que protege frente a las caídas. El ejercicio ideal combina tres ingredientes: actividades con carga (caminar, bailar, subir escaleras), ejercicios de fuerza (bandas elásticas, pesas ligeras o el propio peso corporal) y ejercicios de equilibrio (taichí, yoga suave, estar sobre un pie con apoyo). Si tienes dolor, fracturas previas o problemas de corazón, consulta antes con tu profesional de salud o un fisioterapeuta para adaptar el plan a ti.
Salud mental y bienestar emocional
Recibir un resultado que indica huesos frágiles puede generar preocupación, miedo a caerse o a perder independencia. Es una reacción comprensible y muy frecuente. Hablar de ello con tu familia, con tu equipo de salud o con un psicólogo puede ayudarte a recuperar la calma y la confianza. El miedo no debe impedirte moverte: quedarse quieto debilita más los músculos y aumenta el riesgo de caídas. Si la ansiedad o la tristeza afectan a tu día a día, pide ayuda; si en algún momento aparecen pensamientos de hacerte daño, busca apoyo urgente en los servicios de emergencia de tu país o en una línea de crisis local (los números varían según el país; en España puedes llamar al 112).
Prevención
No siempre se puede evitar por completo la pérdida de hueso con la edad, pero sí se puede reducir mucho su velocidad y el riesgo de fracturas. Cuanto antes se empiecen los buenos hábitos, mejor, aunque nunca es tarde: el hueso se sigue renovando toda la vida.
Vacunas
No existe una vacuna contra la osteoporosis. Mantener al día las vacunas recomendadas para tu edad (por ejemplo, las que ayudan a prevenir infecciones que pueden causar caídas o complicaciones) forma parte de un buen cuidado general; consulta con tu centro de salud cuáles te corresponden.
Programas de detección
La densitometría es la prueba de cribado habitual. Se suele recomendar en mujeres a partir de los 65 años y en hombres a partir de los 70, y antes de esa edad si hay factores de riesgo importantes. La periodicidad la decide tu equipo de salud según el primer resultado y tu evolución; no es necesario repetirla cada año en la mayoría de los casos. Además, es útil valorar el riesgo de caídas en cada revisión.
Complicaciones
Si no se trata
- Fracturas tras caídas leves o incluso sin caída, especialmente en cadera, muñeca y vértebras.
- Fracturas vertebrales que pueden pasar desapercibidas y causar dolor de espalda crónico.
- Pérdida de estatura y aumento de la curvatura de la espalda (cifosis).
- Pérdida de movilidad e independencia, sobre todo después de una fractura de cadera.
- Mayor riesgo de complicaciones tras una fractura en personas mayores.
- Impacto emocional: miedo a caerse, aislamiento y pérdida de confianza.
Pronóstico a largo plazo
El mensaje es esperanzador: hoy se detecta antes, se puede prevenir y se trata mejor que nunca. Con revisiones periódicas, buena alimentación, movimiento regular y medidas sencillas para evitar caídas, la mayoría de las personas mantiene una vida activa e independiente. Si te han diagnosticado huesos frágiles, tienes mucho margen para cuidarlos y reducir el riesgo de fracturas.
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Fuentes y orientación
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Última actualización: 3 de noviembre de 2026
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