Prueba de difusión pulmonar (DLCO)
Resumen
La DLCO (abreviatura inglesa de «difusión pulmonar del monóxido de carbono») es una prueba que mide lo bien que pasa el oxígeno desde el aire que hay en tus pulmones hasta la sangre. Es parecida a la espirometría: soplas por una boquilla conectada a un aparato. No duele, no lleva agujas y no requiere preparación complicada. Forma parte de las llamadas «pruebas de función pulmonar» y ayuda a tu médico a entender cómo están trabajando tus pulmones, junto con tu historia clínica y otras pruebas.
Datos clave
- Mide el intercambio de gases: el recorrido del oxígeno desde los sacos de aire de los pulmones (alvéolos, unas bolsitas diminutas donde se junta el aire) hasta la sangre.
- Dura entre 15 y 30 minutos. La maniobra se repite dos o tres veces para asegurar que el resultado es fiable.
- El resultado se compara con el valor esperado para tu edad, estatura, sexo y, a veces, tu nivel de hemoglobina (la proteína de la sangre que transporta el oxígeno).
Sí, es una de las pruebas respiratorias más habituales en hospitales y centros especializados de España y de América Latina. Se hace a diario en consultas de neumología y en estudios de salud laboral.
A cualquier persona a la que el médico le pida estudiar sus pulmones: gente con falta de aire, tos persistente, asma, EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica, un daño progresivo de los pulmones que casi siempre se relaciona con el tabaco), enfermedades que dejan cicatrices en el pulmón, o personas que se van a someter a una cirugía de tórax. También se usa en revisiones por exposición a polvos o gases en el trabajo.
Síntomas
- Dificultad muy intensa para respirar, o que empeora en minutos.
- Labios, cara o uñas de color azulado o grisáceo.
- Dolor fuerte en el pecho, desmayo o sensación de que te vas a desmayar.
- Confusión, somnolencia extrema o no poder hablar en frases completas.
- En España, el número de emergencias es el 112. En otros países, averigua el número local de urgencias y tenlo a mano.
- ⚠Fiebre con más tos o más falta de aire de lo habitual.
- ⚠Empeoramiento claro de la falta de aire en uno o dos días.
- ⚠Tos con sangre, aunque sea poca cantidad.
- ⚠Mareo o cansancio que no desaparece después de la prueba.
Síntomas comunes
- La DLCO no es una enfermedad, sino una prueba. Se suele pedir por molestias como estas:
- Falta de aire (disnea) al caminar rápido, subir escaleras o hacer esfuerzos que antes no costaban.
- Tos que no se va, a veces con flema.
- Sensación de cansancio o de tener menos aguante que antes.
- Silbidos al respirar (sibilancias).
- Seguimiento de una enfermedad pulmonar ya diagnosticada, para ver cómo evoluciona.
- Revisión antes de una operación o por exposición a sustancias en el trabajo.
Síntomas en niños
- La prueba se puede hacer en niños, pero necesita cooperación: hay que soplar fuerte y aguantar la respiración unos segundos.
- Por eso se suele usar a partir de los 5 a 7 años, según la madurez y la paciencia de cada niño.
- El personal suele explicarlo como un juego y practicar antes. Si no sale bien, se puede repetir otro día o usar otras pruebas.
Síntomas en adultos mayores
- Con los años, la capacidad de difusión baja un poco de forma natural, y el resultado se ajusta a la edad.
- La anemia (menos hemoglobina en la sangre) es más frecuente en personas mayores y puede hacer que el resultado salga más bajo aunque los pulmones estén bien.
- Si te cuesta aguantar la respiración unos segundos, tienes problemas de audición o te marea la boquilla, avisa al personal: hay formas de adaptar la prueba.
Causas
Causas principales
- La DLCO no es una enfermedad, es una medida. Un resultado distinto del esperado puede deberse a muchas causas:
- Enfisema o EPOC: destrucción de los sacos de aire del pulmón, casi siempre por el tabaco.
- Enfermedades que dejan cicatrices en el pulmón (fibrosis o enfermedad pulmonar intersticial).
- Anemia: con menos hemoglobina, la prueba puede salir más baja aunque los pulmones estén sanos.
- Problemas de los vasos sanguíneos del pulmón, como la hipertensión pulmonar o una embolia pulmonar.
- Asma: a menudo el resultado es normal, y a veces algo más alto.
- Obesidad o tener más glóbulos rojos de lo normal: pueden dar valores más altos.
- Haber fumado o fumar en el momento de la prueba.
- Una técnica imperfecta: si no se aguanta bien la respiración, el resultado no es fiable y hay que repetirlo.
Factores de riesgo
- Fumar o haber fumado, y respirar el humo de otras personas.
- Trabajar con polvo, humos, sílice, amianto o productos químicos sin protección adecuada.
- Tener una enfermedad pulmonar, del corazón o de la sangre ya conocida.
- Vivir en zonas con mucha contaminación del aire.
- Algunos factores que afectan a la calidad de la prueba: fumar, beber alcohol, hacer ejercicio intenso o comer mucho justo antes.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tienes dificultad para respirar en reposo o que va a más.
- Si aparece dolor en el pecho, fiebre alta o tos con sangre.
- Si te han hecho la prueba y sientes mareo intenso, palpitaciones o desmayo.
Programe una cita de rutina si:
- Si tienes tos de más de tres semanas o falta de aire al esfuerzo.
- Si te han dicho que respiras con silbidos o que tienes el pecho «cargado» a menudo.
- Si tu médico te ha pedido una DLCO: pregunta para qué la quiere y cómo debes prepararte.
- Si fumas o has fumado mucho: coméntalo, porque puede valorarse hacer pruebas de función pulmonar.
Diagnóstico
La DLCO se mide con un equipo de función pulmonar. Te sientas, te colocan una pinza suave en la nariz y una boquilla, y haces varias respiraciones siguiendo las indicaciones del personal. El aparato calcula cuánto gas pasa del aire a tu sangre y lo compara con el valor esperado para ti. El resultado se escribe como un porcentaje de ese valor esperado y el médico lo interpreta junto con el resto de tus pruebas.
Pruebas que se pueden realizar
- Espirometría: soplidos fuertes para medir cuánto aire entra y sale de los pulmones.
- Volúmenes pulmonares: cuánto aire cabe en los pulmones y cuánto queda tras espirar.
- DLCO, que suele hacerse en la misma visita que la espirometría.
- Análisis de sangre, incluida la hemoglobina, para descartar anemia.
- Gasometría (análisis de los gases de la sangre), a veces con una pequeña punción en la muñeca.
- Prueba de la caminata de 6 minutos, para ver cómo responde tu cuerpo al esfuerzo.
- Radiografía o TAC de tórax, si hace falta ver la estructura del pulmón.
- Ecocardiograma (ecografía del corazón), si se sospecha un problema de presión en el pulmón.
Qué esperar en su cita
Antes de la prueba: no fumes durante al menos 24 horas o lo que te indiquen; evita comidas muy abundantes, el alcohol y el ejercicio intenso en las horas previas; lleva ropa cómoda. Pregunta si debes suspender algún medicamento y no lo hagas nunca por tu cuenta. Durante la prueba: te sientas, te ponen la pinza en la nariz y la boquilla, respiras con normalidad, sueltas todo el aire, tomas un aire rápido y profundo, aguantas unos 10 segundos y sueltas. Se repite dos o tres veces. Después puedes volver a tu rutina; si te marea, siéntate un momento y avisa al personal.
Tratamiento
La DLCO no se trata: es una prueba que da información. Lo que se trata es la causa que explique el resultado, si existe. Por eso el primer paso es una consulta para revisar el resultado junto con tus síntomas y el resto de las pruebas, y acordar un plan.
Autocuidado en el hogar
- No fumes y evita el humo de otras personas; es lo que más ayuda a cuidar los pulmones.
- Anota tus síntomas, cuándo aparecen y qué los empeora, y llévalos a la consulta.
- Lleva una lista de tus medicamentos y tus preguntas a cada visita.
- Mantén las vacunas al día según te indique tu centro de salud.
- Duerme lo suficiente, muévete a diario dentro de tus posibilidades y evita el aire muy contaminado o los productos de limpieza fuertes.
- Pregunta cómo debes prepararte si tienes que repetir la prueba.
Tratamientos médicos
El tratamiento depende del diagnóstico. Los enfoques pueden incluir rehabilitación pulmonar (un programa supervisado de ejercicio y educación), fisioterapia respiratoria, oxígeno cuando está indicado por el especialista, tratar una anemia si existe, evitar irritantes y medicamentos inhalados o en pastillas para enfermedades como el asma o la EPOC, siempre recetados y ajustados por tu médico. Nunca empieces, cambies ni dejes un tratamiento por tu cuenta.
¿Cuándo se considera la cirugía?
En la mayoría de las personas, la DLCO no implica ninguna cirugía. A veces forma parte del estudio previo a una operación de pulmón, para estimar cómo tolerarás la intervención, y también puede ayudar a valorar un trasplante pulmonar en casos concretos.
Vivir con esta afección
Si el resultado lleva a un diagnóstico, la vida diaria suele centrarse en conocer bien tu enfermedad, tomar la medicación como se indica, reconocer las señales de alarma y mantener la actividad física. Muchas personas hacen vida prácticamente normal con un buen seguimiento.
Consejos de estilo de vida
- Deja de fumar, si fumas; pide ayuda a tu centro de salud, hay recursos para dejarlo.
- Evita el humo de segunda mano, la leña, los aerosoles y los productos químicos fuertes en casa.
- Ventila bien las habitaciones y usa protección si trabajas con polvo o humos.
- Haz ejercicio de forma regular y adaptada a lo que toleras; caminar es un buen comienzo.
- Duerme bien y mantén un peso saludable.
- Pide cita si notas un cambio claro en tu respiración, aunque sea pequeño.
Dieta y ejercicio
No hay una dieta especial para la DLCO. Una alimentación variada, con frutas, verduras, cereales integrales y proteínas, ayuda a mantener la fuerza y las defensas. El ejercicio regular y adaptado mejora el aguante y el ánimo. Si tienes una enfermedad pulmonar, pregunta por un programa de rehabilitación respiratoria: combinan ejercicio, educación y apoyo, y muchas personas notan una gran diferencia.
Salud mental y bienestar emocional
Es normal sentir ansiedad antes de una prueba o mientras esperas los resultados, y también es habitual que la falta de aire dé miedo. Habla de ello con tu equipo de salud: el apoyo psicológico forma parte del cuidado y ayuda mucho. Si la preocupación te quita el sueño o te afecta durante semanas, pide ayuda. Y si alguna vez sientes que no puedes más o tienes pensamientos de hacerte daño, busca ayuda urgente: en España llama al 112 y, en tu país, al servicio de emergencias o a la línea de crisis local.
Prevención
La DLCO es una prueba, así que no se puede «prevenir». Lo que sí se puede prevenir, en gran medida, son muchas enfermedades que alteran el resultado: no fumar ni empezar a fumar, evitar el humo de segunda mano, protegerse en el trabajo con mascarilla y buena ventilación, y reducir la exposición a la contaminación y a los productos químicos fuertes.
Vacunas
Las vacunas que te correspondan según tu edad y tu estado de salud (por ejemplo, frente a la gripe o el neumococo) ayudan a prevenir infecciones que dañan el pulmón. Pregunta en tu centro de salud cuáles te tocan.
Programas de detección
No se hace DLCO a toda la población. Se pide cuando hay síntomas, factores de riesgo o una enfermedad en seguimiento. Si fumas o has fumado mucho, o trabajas expuesto a polvos o gases, coméntalo con tu médico para valorar si te conviene hacer pruebas de función pulmonar.
Complicaciones
Si no se trata
- La prueba en sí es segura y no causa complicaciones; a veces da un mareo leve por la respiración profunda, que pasa en poco tiempo.
- Lo que conviene no ignorar es un resultado alterado: si no se estudia, puede retrasarse el diagnóstico de una enfermedad pulmonar o de una anemia.
- Un diagnóstico tardío puede hacer que los síntomas avancen más y que el tratamiento sea menos sencillo.
- Si notas más falta de aire, tos con sangre o dolor en el pecho, no esperes: consulta.
Pronóstico a largo plazo
En la mayoría de los casos el panorama es bueno. La DLCO es una pieza más del rompecabezas y ayuda a llegar antes al diagnóstico correcto. Muchas enfermedades pulmonares y hematológicas se controlan bien con seguimiento, tratamiento y cambios en el estilo de vida, y muchas personas mantienen una buena calidad de vida durante años.
Encontrar apoyo
Los enlaces externos abren sitios web de terceros. Ruqelo no se hace responsable del contenido externo. Incluir una organización no implica respaldo.
Verifica siempre la información con tu médico
Las recomendaciones de salud difieren según el país y la región. Esta página es educación general y puede no coincidir con las guías, los medicamentos o la práctica del lugar donde vive. Comente sus dudas con su médico o profesional de salud y siga las recomendaciones locales cuando existan.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
Condiciones relacionadas
Fuentes y orientación
Ninguna guía nombra este tema
Aquí no se cita ninguna guía de salud ni capítulo clínico que nombre exactamente este tema. Esta página es solo para educación e información general. No es un diagnóstico, un plan de tratamiento ni un consejo médico personal. Consulte a su médico y siga su consejo. Si los síntomas son graves, repentinos o preocupantes, busque atención médica pronto y, en una emergencia, llame al número local de emergencias. Ruqelo LLC no es responsable de las consecuencias médicas o legales de las decisiones basadas en esta información.
Última actualización: 3 de noviembre de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.
Guidance may differ by country or region. Confirm local recommendations with a qualified healthcare provider.