Nefroscopia: qué es y qué puede esperar
Resumen
La nefroscopia es un procedimiento médico que permite mirar dentro del riñón con una cámara muy fina. El médico hace un corte pequeño en la espalda, cerca del riñón, e introduce por ahí un tubo delgado con una luz y una cámara en la punta. En una pantalla puede ver el interior del riñón y, al mismo tiempo, tratar el problema: por ejemplo, romper y sacar piedras grandes, tomar una pequeña muestra de tejido o colocar un tubo de drenaje. Como se llega al riñón a través de la piel, también se llama nefroscopia percutánea, y percutánea significa justamente eso: a través de la piel.
Datos clave
- Sirve a la vez para ver y para tratar. Muchas veces se usa para extraer piedras del riñón (cálculos) que son demasiado grandes para otros métodos.
- Se realiza en un quirófano y casi siempre con anestesia general, así que no sentirá dolor durante el procedimiento.
- La mayoría de las personas se recupera en pocos días y vuelve poco a poco a su rutina en una o dos semanas, según su caso y las indicaciones de su equipo médico.
Sí, es una técnica habitual en urología, la especialidad que se ocupa de los riñones y las vías urinarias. Se hace con frecuencia en personas con piedras grandes o complicadas en el riñón.
Puede realizarse a personas de casi cualquier edad, pero es más frecuente en adultos de mediana edad y en personas mayores que tienen piedras grandes o de difícil acceso, infecciones urinarias repetidas o alguna malformación de las vías urinarias. En niños es menos común y, cuando se plantea, el equipo médico estudia el caso con especial cuidado.
Síntomas
- Llame al servicio de emergencias de su país de inmediato (por ejemplo, el 112 en España y en gran parte de Europa) si presenta alguno de estos signos.
- Fiebre alta con escalofríos y dolor en el costado: puede ser una infección del riñón que necesita atención inmediata.
- Dolor tan intenso que no puede quedarse quieto ni hablar con normalidad.
- Vómitos que no le dejan beber nada, con señales de deshidratación como boca muy seca, mareo o muy poca orina.
- Confusión, desmayo o sensación de que va a desmayarse.
- Sangre abundante en la orina o coágulos.
- Dejar de orinar por completo.
- ⚠Sangre visible en la orina, aunque no duela.
- ⚠Dolor que va en aumento o que no cede con el reposo.
- ⚠Fiebre leve o escalofríos.
- ⚠Ardor al orinar o necesidad de orinar muy a menudo.
- ⚠Después de una nefroscopia: fiebre, dolor que aumenta, sangrado por la herida o por la orina, pus o mal olor en la herida, o imposibilidad de orinar.
Síntomas comunes
- Dolor fuerte en un costado o en la espalda, debajo de las costillas, que puede bajar hacia el vientre o la ingle y venir en oleadas.
- Sangre en la orina, que puede verse rosada, roja o de color marrón.
- Náuseas o vómitos junto con el dolor.
- Ganas frecuentes y urgentes de orinar, o ardor al orinar.
- Orina turbia o con mal olor, y a veces fiebre, cuando hay infección.
- En algunos casos no hay molestias: el problema se descubre en una revisión hecha por otro motivo.
Síntomas en niños
- Las piedras en el riñón son menos frecuentes en la infancia, y cuando aparecen suelen dar dolor en el vientre más que en la espalda.
- Pueden notarse como irritabilidad, vómitos, rechazo de la comida o sangre en la orina.
- Si un niño tiene piedras, suele estudiarse si hay una causa de fondo; el equipo médico valorará qué pruebas necesita.
Síntomas en adultos mayores
- El dolor puede sentirse de forma más vaga o confundirse con otras molestias.
- A veces aparecen síntomas menos típicos, como cansancio, desorientación o malestar general, sobre todo si hay infección.
- Antes del procedimiento se revisan otros problemas de salud, como el funcionamiento de los riñones, la diabetes o la tensión arterial, para elegir la mejor opción.
Causas
Causas principales
- Piedras del riñón grandes, complejas o que ocupan buena parte del riñón y no se pueden tratar con otros métodos.
- Piedras que han vuelto después de un tratamiento previo o que están en un lugar de difícil acceso.
- Necesidad de tomar una muestra de tejido del riñón (biopsia) para estudiar un problema.
- Estrechamientos o malformaciones de las vías urinarias que impiden que la orina salga bien.
- Colocación o cambio de un tubo de drenaje, o extracción de un objeto extraño.
- Control o revisión de algunos tumores de las vías urinarias.
Factores de riesgo
- Beber poca agua a lo largo del día.
- Haber tenido piedras antes, o tener familiares cercanos que las hayan tenido.
- Una alimentación con mucha sal, mucha proteína de origen animal o pocas frutas y verduras.
- Sobrepeso u obesidad.
- Infecciones urinarias repetidas.
- Diabetes u otros problemas hormonales.
- Algunas enfermedades digestivas o cirugías del intestino.
- Ciertos medicamentos: consulte con su médico o farmacéutico, y nunca los suspenda por su cuenta.
- Malformaciones de las vías urinarias presentes desde el nacimiento.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Fiebre, escalofríos y dolor en el costado.
- Dolor fuerte que no cede.
- Sangre en la orina.
- Vómitos que le impiden beber.
- Después de una nefroscopia: fiebre, sangrado, dolor creciente, no poder orinar o secreción en la herida.
Programe una cita de rutina si:
- Ha tenido piedras antes y quiere saber cómo prevenirlas.
- Nota molestias leves o que van y vienen en el costado.
- Tiene antecedentes familiares de piedras en el riñón.
- Le toca su revisión de control después del procedimiento.
Diagnóstico
La nefroscopia no es una prueba que se pida solo para saber qué le pasa: es un procedimiento que sirve a la vez para mirar el riñón y para tratarlo. Antes de realizarla, el médico conversa con usted sobre sus síntomas, le examina y pide pruebas de imagen para confirmar el problema y escoger el mejor tratamiento.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de sangre, para ver cómo funcionan los riñones y descartar infecciones.
- Análisis de orina y urocultivo, un estudio que busca bacterias en la orina.
- Ecografía del riñón.
- Tomografía computarizada (TAC), que ofrece imágenes muy detalladas.
- Radiografía simple de abdomen en algunos casos.
- Valoración por el equipo de anestesia antes del procedimiento.
- En ocasiones, un análisis de la composición de la piedra extraída, para orientar la prevención.
Qué esperar en su cita
Le pedirán que no coma ni beba durante unas horas antes, según le indiquen. El procedimiento suele hacerse con anestesia general, así que estará dormido y no sentirá dolor. Se le coloca boca abajo y se hace un corte de menos de un centímetro en la espalda; guiándose por imágenes, el médico llega al riñón, rompe las piedras si es necesario y las extrae. A menudo se deja un tubo fino de drenaje (nefrostomía) o una pequeña manguera interna (stent) durante unos días. Suele durar entre una y tres horas, y después pasa a una sala de recuperación donde vigilan cómo se siente.
Tratamiento
La nefroscopia es en sí misma un tratamiento para el problema que motiva la consulta, casi siempre piedras grandes del riñón. Después del procedimiento, el objetivo es que se recupere con comodidad, evitar infecciones y prevenir que se formen nuevas piedras con hábitos de vida y revisiones.
Autocuidado en el hogar
- Siga al pie de la letra las indicaciones de su equipo médico sobre cuándo volver a beber y a comer.
- Beba abundante agua a lo largo del día, salvo que le hayan dicho lo contrario por otro motivo de salud.
- Descanse los primeros días y evite cargar peso o hacer esfuerzos durante una o dos semanas.
- Mantenga la zona del corte limpia y seca, y siga las instrucciones sobre el vendaje.
- Tome solo los calmantes que le hayan indicado; no se automedique ni use medicamentos de otras personas.
- Anote sus dudas y llamar a su equipo médico si algo le preocupa: es mejor preguntar que quedarse con la duda.
Tratamientos médicos
Su equipo de salud puede indicar medicamentos para el dolor y, si hay o se sospecha una infección, antibióticos. Cuáles y en qué momento los decide el médico según su caso; nunca empiece ni suspenda medicamentos por su cuenta. También puede recomendarse un seguimiento con análisis de orina, análisis de sangre y, si se estudió la piedra, un plan para reducir el riesgo de que vuelvan a formarse. Beber suficiente agua es la medida más sencilla y la más útil en la mayoría de los casos.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La nefroscopia es una cirugía poco invasiva, es decir, se hace con un corte muy pequeño en lugar de una operación abierta. No es la única opción: existen la litotricia por ondas de choque, que rompe las piedras con ondas, la ureteroscopia, que llega al riñón por la vía natural de la orina, y en casos muy concretos la cirugía abierta. Su urólogo valorará con usted cuál conviene según el tamaño y la posición de la piedra, su estado de salud y sus preferencias.
Vivir con esta afección
Los primeros días es normal notar cansancio, algo de sangre en la orina y molestias al orinar, sobre todo si lleva un stent. Suelen mejorar poco a poco. Vuelva a sus actividades de forma gradual, siga las revisiones y llame a su equipo médico si algo no va como esperaba. Si lleva un tubo de drenaje o un stent, pregunte exactamente cómo cuidarlo y cuándo se lo retiran.
Consejos de estilo de vida
- Beba agua de forma repartida durante todo el día; la orina clara es una buena señal.
- Reduzca la sal de los alimentos y revise las etiquetas de los productos envasados.
- Coma frutas y verduras a diario y modere la proteína de origen animal.
- Mantenga un peso saludable con una actividad física regular y adaptada a usted.
- Acuda a las revisiones aunque se sienta bien.
- Evite fumar: ayuda a la salud general y a la recuperación.
Dieta y ejercicio
En general se recomienda beber alrededor de dos litros de agua al día, salvo que su médico le indique otra cantidad por problemas del corazón o de los riñones. No restrinja el calcio de la comida por su cuenta: el calcio de los alimentos suele ser necesario, y las restricciones deben decidirse con asesoramiento profesional. Caminar y mover el cuerpo con regularidad ayudan al tránsito intestinal y al bienestar general; después del procedimiento, empiece suave y aumente según se sienta y según le indiquen.
Salud mental y bienestar emocional
Es normal sentir nervios antes del procedimiento y algo de ansiedad o desánimo durante la recuperación. Hablar de lo que siente con su equipo médico, con familiares o con personas de confianza ayuda mucho. Si la ansiedad, el miedo o la tristeza se mantienen o le impiden hacer su vida diaria, pida apoyo profesional: su médico de familia puede orientarle. Si en algún momento tiene pensamientos de hacerse daño, busque ayuda urgente a través de los servicios de emergencia o de la línea de apoyo psicológico de su país.
Prevención
Muchas piedras del riñón se pueden prevenir, y con ello se reduce la probabilidad de necesitar una nefroscopia en el futuro. Beber suficiente agua, moderar la sal, cuidar la alimentación y acudir a las revisiones son medidas sencillas con mucho impacto. Aun así, no todo depende de usted: algunas personas tienen una tendencia natural a formar piedras y necesitan seguimiento médico.
Vacunas
No existe una vacuna contra las piedras del riñón. Antes de cualquier cirugía conviene tener al día las vacunas que se recomiendan para su edad y su situación; consulte con su equipo médico.
Programas de detección
Si ya ha tenido piedras, su médico puede proponer análisis de orina y de sangre periódicos, y pruebas de imagen de control para detectar problemas a tiempo. Pregunte con qué frecuencia le corresponde su revisión.
Complicaciones
Si no se trata
- Las piedras pueden crecer y hacerse más difíciles de tratar.
- Pueden obstruir la salida de la orina y provocar dolor intenso.
- La orina retenida puede infectarse y, en casos graves, convertirse en una infección seria que requiere atención urgente.
- La obstrucción mantenida puede dañar el riñón y reducir poco a poco su funcionamiento.
- Pueden aparecer infecciones urinarias repetidas y molestias crónicas.
- Existe riesgo de que se formen nuevas piedras si no se corrigen los factores que las favorecen.
Pronóstico a largo plazo
El panorama es bueno. La nefroscopia es una técnica bien establecida, con buenos resultados en la mayoría de las personas, y la recuperación suele ser rápida. Con hidratación adecuada, seguimiento y unos hábitos saludables, muchas personas evitan nuevos episodios. Cada caso es distinto: su equipo médico le explicará qué esperar en el suyo y le acompañará en cada paso.
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Última actualización: 3 de noviembre de 2026
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