Índice tobillo-brazo (ITB): una prueba sencilla para conocer tu circulación
Resumen
El índice tobillo-brazo (ITB), también llamado ABI por sus siglas en inglés, es una prueba rápida y sin dolor que compara la presión de la sangre en el tobillo con la del brazo. Sirve para saber si la sangre llega bien a las piernas. Cuando las arterias de las piernas se estrechan, la presión en el tobillo baja y el resultado de la prueba cambia. Es algo parecido a medir la presión arterial, pero en dos puntos del cuerpo a la vez. Un resultado normal suele estar entre 1,0 y 1,4; un resultado más bajo puede indicar que la circulación está reducida (lo que se llama enfermedad arterial periférica, es decir, estrechamiento de las arterias de las piernas). Un resultado muy alto puede ocurrir cuando las arterias están rígidas, algo más frecuente en personas con diabetes o problemas de riñón, y entonces el médico puede pedir otras pruebas.
Datos clave
- Es una prueba indolora, sin radiación y que dura entre 15 y 30 minutos; solo notarás que el manguito de presión aprieta un poco.
- Compara la presión del tobillo con la del brazo para saber si la sangre llega bien a las piernas.
- Ayuda a detectar de forma temprana problemas de circulación antes de que causen heridas o dolor importante.
- No produce ningún efecto secundario y puedes volver a tu día con normalidad justo después.
Sí, es una prueba muy habitual. Se hace con frecuencia en la consulta de atención primaria, en revisiones de personas con diabetes y en el estudio de personas con dolor en las piernas al caminar. Es sencilla, económica y no requiere preparación especial.
Se suele pedir a personas de más de 50 años, a quienes fuman o han fumado, y a personas con diabetes, presión arterial alta, colesterol alto, enfermedad del corazón o problemas de riñón. También se indica en personas más jóvenes con estos factores de riesgo, con dolor o calambres en las piernas al caminar, o con heridas en los pies que tardan en curarse. En niños y adolescentes es muy poco frecuente, porque la enfermedad arterial periférica es rara a esas edades.
Síntomas
- Dolor repentino, muy intenso, en una pierna que además se pone pálida, fría y sin pulso: puede ser una obstrucción grave de una arteria y necesita atención inmediata.
- Una herida en el pie que se vuelve negra, huele mal o se acompaña de fiebre y malestar general.
- Dolor en el pecho, falta de aire o sudoración fría.
- Debilidad repentina en un lado del cuerpo, dificultad para hablar o para ver, o desviación de la boca: pueden ser signos de un ictus.
- ⚠Dolor en la pierna o en el pie que aparece en reposo, especialmente por la noche.
- ⚠Una herida nueva en el pie o una que empeora en pocos días.
- ⚠Un cambio brusco de color o de temperatura en un pie respecto al otro.
- ⚠Fiebre con enrojecimiento, calor o hinchazón en una pierna.
Síntomas comunes
- El ITB en sí no da síntomas: es una prueba. Los síntomas que llevan a hacerla son los de una circulación reducida en las piernas.
- Dolor, calambres o pesadez en la pierna al caminar, que mejora al parar y descansar unos minutos.
- Pies o piernas fríos, incluso cuando hace calor.
- Piel de las piernas más fina, brillante o con menos vello del habitual.
- Uñas de los pies que crecen más despacio o se vuelven más gruesas.
- Heridas, llagas o úlceras en los pies o los tobillos que tardan en curarse.
- Calambres en los pies por la noche o sensación de hormigueo y debilidad en la pierna.
- Es importante saber que muchas personas con un ITB alterado no tienen ninguna molestia, y por eso la prueba puede formar parte de una revisión.
Síntomas en niños
- En niños y adolescentes es muy raro que se haga esta prueba, porque el estrechamiento de las arterias de las piernas es excepcional a esas edades.
- Solo se valora en casos muy concretos, siempre decididos por un especialista, por ejemplo ante enfermedades que afectan a los vasos sanguíneos.
Síntomas en adultos mayores
- A partir de los 50 o 60 años la circulación de las piernas puede reducirse poco a poco, a veces sin dolor claro.
- En esta etapa es frecuente incluir el ITB en las revisiones, sobre todo si hay diabetes, tabaquismo o problemas de corazón.
- En personas mayores el resultado ayuda a decidir con qué frecuencia revisar los pies y cómo protegerlos de heridas.
- Conviene revisar los pies a diario, porque la sensibilidad puede estar disminuida y pasar por alto pequeñas lesiones.
Causas
Causas principales
- Acumulación de grasa y calcio en las paredes de las arterias de las piernas, un proceso llamado aterosclerosis (endurecimiento y estrechamiento de las arterias). Es la causa más frecuente de un ITB bajo.
- Otras enfermedades que inflaman o estrechan los vasos sanguíneos.
- Arterias rígidas que no se pueden comprimir bien, algo más común en personas con diabetes de larga evolución o enfermedad del riñón; en estos casos el resultado puede salir falsamente alto y el médico puede pedir pruebas complementarias.
Factores de riesgo
- Fumar o haber fumado: es el factor que más influye.
- Diabetes.
- Presión arterial alta.
- Colesterol o triglicéridos altos.
- Haber tenido un infarto, angina o un ictus.
- Enfermedad crónica del riñón.
- Edad avanzada.
- Exceso de peso y falta de actividad física.
- Antecedentes familiares de problemas del corazón o de las arterias.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si notas dolor repentino e intenso en una pierna, con la piel pálida y fría o sin pulso.
- Si una herida del pie se pone negra, supura o tienes fiebre.
- Si aparece dolor en el pecho o falta de aire.
- Si notas debilidad repentina en un lado del cuerpo o dificultad para hablar.
- Si el dolor de la pierna en reposo va en aumento y no cede.
Programe una cita de rutina si:
- Tienes calambres o dolor en las piernas al caminar que desaparece al parar.
- Notas los pies fríos, la piel brillante o cambios en las uñas y el vello de las piernas.
- Tienes una herida en el pie que tarda más de dos semanas en curarse.
- Tienes diabetes y quieres revisar la salud de tus pies.
- Tu médico te ha comentado que te conviene hacerte un índice tobillo-brazo.
Diagnóstico
El diagnóstico se hace con la propia prueba del índice tobillo-brazo, que se realiza en la consulta. Te pedirán que te tumbes y descanses unos minutos. Después se coloca un manguito de presión en los brazos y en los tobillos, y un pequeño sensor con un poco de gel (el Doppler) que permite escuchar el paso de la sangre. Se mide la presión en cada punto, se repite con el manguito y se calcula el índice dividiendo la presión del tobillo entre la del brazo. Es indoloro; solo notarás que el manguito aprieta y se afloja. Como el hábito de fumar estrecha las arterias de forma temporal y el ejercicio intenso también cambia los resultados, conviene no fumar ni hacer deporte fuerte en la hora previa, y llevar ropa cómoda.
Pruebas que se pueden realizar
- Índice tobillo-brazo con Doppler: es la prueba principal.
- Medición de presiones en varios puntos de la pierna para localizar el estrechamiento.
- Ecografía Doppler de las arterias de las piernas, para ver el flujo con imágenes.
- Análisis de sangre para revisar la glucosa, el colesterol y la función del riñón.
- En casos seleccionados, pruebas de imagen más detalladas de las arterias.
Qué esperar en su cita
La prueba dura entre 15 y 30 minutos y no requiere ayuno ni recuperación. Te tumbas en una camilla, descansas unos minutos y se van colocando y quitando los manguitos mientras escuchas el latido de la sangre con un sensor. Al terminar puedes vestirte y volver a tus actividades con total normalidad. Tu médico te explicará el resultado y, si hiciera falta, qué pasos seguir.
Tratamiento
El tratamiento depende del resultado. Si el índice es normal, solo se suele repetir la prueba cada cierto tiempo, según tu edad y tus factores de riesgo. Si es dudoso, puede repetirse o complementarse con otras pruebas. Si es bajo, el objetivo es frenar el estrechamiento de las arterias y proteger también el corazón y el cerebro, con cambios en el estilo de vida, control de la presión, el azúcar y el colesterol, y revisiones periódicas. Si el resultado es muy alto por rigidez de las arterias, el médico buscará otras formas de valorar la circulación.
Autocuidado en el hogar
- Dejar de fumar es la medida que más ayuda a la circulación; pide apoyo a tu equipo de salud, existen recursos que funcionan.
- Caminar de forma regular, empezando por periodos cortos y aumentando poco a poco.
- Revisar los pies cada día, sobre todo entre los dedos, y consultar cualquier herida que no cure.
- Usar calzado cómodo y bien ajustado, y no andar descalzo ni usar bolsas de agua caliente sobre los pies.
- Hidratar la piel de los pies, sin poner crema entre los dedos.
- Mantener un peso saludable dentro de lo posible.
- Tomar la medicación que te haya pautado tu médico para la presión, el azúcar o el colesterol, sin cambiarla por tu cuenta.
- Acudir a las revisiones y a las curas de enfermería si tienes una herida.
Tratamientos médicos
Cuando la prueba muestra una circulación reducida, el tratamiento se centra en frenar la aterosclerosis y proteger el conjunto del sistema cardiovascular. Tu equipo de salud puede proponerte medicamentos para controlar la presión arterial, el azúcar y el colesterol, y para reducir el riesgo de que se formen coágulos; siempre serán pautados y ajustados por tu médico, que valorará tu caso concreto. También son útiles los programas de ejercicio supervisado, el cuidado profesional de las heridas y las revisiones periódicas de los pies. El objetivo no es solo aliviar las molestias de la pierna, sino cuidar también el corazón y el cerebro, que comparten los mismos factores de riesgo.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La mayoría de las personas no necesita cirugía. Se puede plantear cuando el dolor limita mucho la vida diaria a pesar del tratamiento, cuando hay heridas o úlceras que no curan o cuando la circulación de la pierna está muy comprometida. Las opciones incluyen procedimientos para abrir la arteria estrechada, o bien un puente (bypass) que lleva la sangre por otra vía. El especialista valorará cada caso y te explicará riesgos y beneficios.
Vivir con esta afección
Un resultado alterado no te impide llevar una vida normal. Lo más útil es convertirlo en una oportunidad para cuidar la circulación: revisar los pies a diario, moverse con regularidad, no fumar y acudir a las revisiones. Muchas personas notan mejoría en pocos meses cuando cambian algunos hábitos y siguen el tratamiento indicado.
Consejos de estilo de vida
- Mantener el hábito de caminar, aunque sea en tandas cortas repartidas durante el día.
- Evitar el tabaco y los ambientes con humo.
- Controlar la presión arterial, el azúcar y el colesterol en las revisiones acordadas.
- Cuidar el peso y dormir bien.
- Reducir el alcohol.
- Revisar los pies cada noche con buena luz y un espejo si hace falta.
- Proteger los pies del frío y del calor extremo, y no caminar descalzo.
Dieta y ejercicio
Una alimentación variada y sencilla ayuda mucho: más verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, pescado y aceite de oliva, y menos ultraprocesados, sal, azúcares y grasas poco saludables. En cuanto al ejercicio, caminar es el mejor aliado: camina hasta que aparezca molestia en la pierna, para, espera a que pase y vuelve a caminar. Con constancia, cada vez podrás caminar un poco más. Empieza poco a poco y comenta con tu equipo de salud qué cantidad es adecuada para ti, sobre todo si tienes problemas de corazón o de movilidad.
Salud mental y bienestar emocional
Es normal sentir preocupación cuando te dicen que la circulación de las piernas no está bien. Hablar de ello con personas de confianza y con tu equipo de salud suele ayudar, y muchas veces la inquietud baja cuando entiendes qué puedes hacer. Si la ansiedad, el desánimo o el miedo te desbordan o se mantienen en el tiempo, pide ayuda: tu médico de familia puede orientarte y derivarte a un profesional. En una urgencia emocional, contacta con los servicios de emergencia de tu país.
Prevención
La enfermedad que detecta esta prueba se puede prevenir en gran medida. No fumar, controlar la presión arterial, el azúcar y el colesterol, moverse con regularidad y llevar una alimentación equilibrada reducen mucho el riesgo de que las arterias se estrechen. Si ya tienes factores de riesgo, un buen seguimiento permite detectar el problema pronto, cuando es más fácil de manejar.
Vacunas
No existe una vacuna contra la enfermedad arterial periférica, pero conviene mantener al día las vacunas recomendadas para tu edad y tus condiciones de salud. Las infecciones, y en especial las respiratorias, pueden afectar más a personas con problemas cardiovasculares. Pregunta en tu centro de salud cuáles te corresponden.
Programas de detección
El índice tobillo-brazo puede utilizarse como prueba de cribado (es decir, para buscar el problema antes de que dé síntomas) en personas con factores de riesgo, como quienes tienen diabetes, han fumado mucho o ya han tenido un problema de corazón o de circulación. Pregunta a tu médico si en tu caso tiene sentido hacerlo y con qué frecuencia.
Complicaciones
Si no se trata
- El estrechamiento de las arterias puede ir a más y provocar dolor en la pierna incluso en reposo.
- Las heridas y úlceras en los pies pueden aparecer con más facilidad y tardar mucho en curar.
- En los casos más avanzados puede haber daño grave del tejido, con riesgo de perder parte del pie o de la pierna.
- La misma aterosclerosis que afecta a las piernas aumenta el riesgo de infarto de corazón y de ictus.
Pronóstico a largo plazo
El panorama es esperanzador. Detectar el problema a tiempo y cuidar los factores de riesgo permite en la mayoría de los casos frenar su avance y mantener una buena calidad de vida. Muchas personas mejoran su circulación y su capacidad de caminar con cambios en el estilo de vida, el tratamiento indicado por su médico y revisiones regulares. La clave está en la constancia y en no dejar pasar las revisiones.
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Última actualización: 3 de noviembre de 2026
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