Pérdidas de orina durante el embarazo
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La incontinencia urinaria es la pérdida involuntaria de orina. Durante el embarazo, el útero crece y presiona la vejiga, y los cambios hormonales debilitan temporalmente los músculos del suelo pélvico, lo que hace que se escape orina, sobre todo al toser, estornudar o hacer esfuerzos.
Datos clave
- Es muy frecuente: la mayoría de las mujeres embarazadas la padecen en algún grado.
- No es peligrosa para ti ni para el bebé, pero conviene consultar para evitar infecciones.
- Suele mejorar o desaparecer después del parto, aunque los ejercicios del suelo pélvico ayudan antes y después.
Sí. Más de la mitad de las mujeres embarazadas tienen pérdidas de orina, sobre todo en el último trimestre y en las semanas posteriores al parto.
Afecta a mujeres embarazadas, especialmente a las que ya han tenido partos vaginales, a las que esperan más de un bebé, a las que tienen sobrepeso y a las mayores de 35 años.
Síntomas
- Pérdida de líquido que no para o es muy abundante, sobre todo si es transparente y con olor dulce (podría ser líquido amniótico).
- Fiebre con escalofríos.
- Dolor fuerte en el abdomen o en la zona lumbar.
- Sangre en la orina o al orinar.
- Disminución notable de los movimientos del bebé.
- ⚠Ardor o molestia al orinar.
- ⚠Necesidad muy urgente y frecuente de ir al baño, con poca cantidad de orina.
- ⚠Orina turbia o con olor fuerte.
- ⚠Dolor en el bajo vientre o en la espalda baja.
Síntomas comunes
- Pérdida de unas gotas de orina al toser, reír, estornudar, levantar algo o hacer ejercicio.
- Necesidad repentina y muy fuerte de orinar, difícil de controlar.
- Pérdida de orina al cambiar de posición, como al levantarse de la cama o de una silla.
- Sensación de no vaciar bien la vejiga al ir al baño.
Causas
Causas principales
- Aumento del tamaño del útero, que empuja la vejiga.
- Hormonas del embarazo que relajan los tejidos musculares y los ligamentos.
- Debilitamiento del suelo pélvico por el peso del bebé.
- Aumento de la producción de orina por los riñones.
Factores de riesgo
- Haber tenido partos vaginales anteriores.
- Tener sobrepeso u obesidad.
- Fumar.
- Edad materna avanzada.
- Embarazo múltiple (gemelos, mellizos).
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Dolor o ardor al orinar.
- Fiebre o escalofríos.
- Pérdida de líquido que no identificas claramente como orina.
- Sangre en la orina.
Programe una cita de rutina si:
- En cualquier revisión prenatal, menciona si tienes pérdidas de orina.
- Si las pérdidas son frecuentes o te limitan al hacer actividades.
- Si quieres aprender ejercicios para el suelo pélvico.
Diagnóstico
El médico o matrona te hará preguntas sobre tus síntomas, te pedirá una muestra de orina para descartar una infección y, a veces, te pedirá que lleves un registro de idas al baño. También puede examinar el suelo pélvico para valorar su fuerza.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de orina (para detectar infección).
- Diario miccional (anotar cuántas veces orinas y cuánta cantidad).
- Exploración del suelo pélvico.
- Ecografía para ver si la vejiga se vacía por completo.
Qué esperar en su cita
La mayoría de las veces no se necesita una prueba complicada. Si hay sospecha de infección, el análisis de orina lo confirma. El estudio de la continencia suele hacerse después del parto si el problema persiste.
Tratamiento
El primer paso consiste en fortalecer el suelo pélvico con ejercicios y adoptar hábitos que reduzcan la presión sobre la vejiga. Con estas medidas, la mayoría de las mujeres notan una gran mejoría.
Autocuidado en el hogar
- Realiza ejercicios de Kegel todos los días: contrae los músculos del suelo pélvico durante unos segundos y relaja, repite varias veces al día.
- Orina con horario, por ejemplo cada 2 a 3 horas, para no llegar a tener la vejiga demasiado llena.
- Al toser o estornudar, contrae el suelo pélvico previamente.
- Vacía bien la vejiga: tómate tu tiempo y no hagas presión.
- Mantén una buena hidratación, pero sin beber grandes cantidades de golpe.
- Si tienes estreñimiento, incluye fibra en tu dieta y camina a diario.
Tratamientos médicos
Existen opciones no quirúrgicas, como los conos vaginales o la biofeedback (aprender a ejercitar el suelo pélvico con ayuda de una máquina). En algunos casos, se pueden usar dispositivos para sostener la vejiga, siempre después de consultarlo con el profesional. No se recomienda tomar medicamentos para la incontinencia durante el embarazo, salvo que el médico lo considere imprescindible por otra causa.
¿Cuándo se considera la cirugía?
No se realiza cirugía para la incontinencia durante el embarazo. Si después del parto el problema continúa, el médico puede valorar distintas opciones quirúrgicas, pero siempre después de intentar tratamientos menos invasivos y de esperar un tiempo prudente.
Vivir con esta afección
Puedes llevar una vida normal. Usar compresas o protectores diarios te dará seguridad. Sal de casa con el tiempo de ir al baño antes de empezar la actividad. No dejes de hacer ejercicio ni de disfrutar; simplemente planifica un poco.
Consejos de estilo de vida
- Contrae el suelo pélvico al reírte, toser o estornudar.
- Evita levantar pesos grandes.
- Usa ropa cómoda y fácil de quitar.
- No fumes: fumar irrita la tos y debilita el suelo pélvico.
- Busca tiempo para descansar, porque el cansancio empeora la sensación de pérdida de control.
Dieta y ejercicio
Una dieta rica en frutas, verduras y cereales integrales previene el estreñimiento, que empeora las pérdidas. Realiza ejercicio moderado como caminar o nadar, siempre que tu obstetra lo autorice.
Salud mental y bienestar emocional
Es normal sentirse avergonzada, frustrada o ansiosa por las pérdidas de orina. Hablar con tu pareja o con una amiga de confianza ayuda mucho. Si te sientes triste, agobiada o con pensamientos negativos hacia ti misma, busca ayuda profesional. Recuerda que la mayoría de los casos de incontinencia en el embarazo son temporales y tienen solución.
Prevención
No siempre es evitable, pero se puede reducir mucho el riesgo. Hacer ejercicios de suelo pélvico de forma regular, mantener un peso adecuado, evitar el estreñimiento y no fumar son medidas que protegen la musculatura pélvica.
Complicaciones
Si no se trata
- Infecciones de orina repetidas.
- Irritación, enrojecimiento o infección de la piel en la zona genital por la humedad constante.
- Debilitamiento mayor del suelo pélvico, con posibilidad de que el problema continúe después del parto.
Pronóstico a largo plazo
La buena noticia es que la mayoría de las mujeres mejoran después de dar a luz y con los ejercicios adecuados recuperan el control total. No estás sola: hay muchas herramientas y profesionales que te ayudarán. Mantén una actitud positiva y consulta a tu equipo de salud.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
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