Los riñones durante el embarazo: qué debes saber
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
Los riñones son dos órganos que filtran la sangre para eliminar desechos y el exceso de líquido. Durante el embarazo, trabajan más de lo normal porque también ayudan a limpiar la sangre del bebé. A veces, ese esfuerzo extra puede causar problemas, como infecciones de orina que suben a los riñones, presión alta o complicaciones en mujeres que ya tenían enfermedad renal. Este artículo explica de forma sencilla los problemas de riñón más comunes en el embarazo, sus señales de alerta y cómo cuidar tu salud y la de tu bebé.
Datos clave
- Durante el embarazo, los riñones aumentan su trabajo para filtrar más sangre: es una carga extra que requiere un buen control médico.
- Las infecciones de orina no tratadas pueden subir a los riñones y causar problemas serios, por eso se hacen análisis de orina en cada control prenatal.
- La preeclampsia es una enfermedad que afecta a los riñones y a la presión arterial. Se detecta en las consultas regulares y requiere seguimiento cercano.
- Muchas mujeres con enfermedad renal crónica pueden tener un embarazo seguro con atención especializada antes y durante la gestación.
Los problemas graves de riñón no son frecuentes en el embarazo, pero las infecciones de orina son bastante comunes. La preeclampsia, que daña los riñones y la presión arterial, aparece en aproximadamente 5 a 8 de cada 100 embarazos.
Puede afectar a cualquier mujer embarazada, pero tienen mayor riesgo quienes ya tienen enfermedad renal, presión arterial alta, diabetes, sobrepeso, antecedentes de preeclampsia o infecciones de orina repetidas.
Síntomas
- Convulsiones o pérdida de conocimiento
- Dolor muy fuerte en la espalda o el costado, acompañado de fiebre
- Dificultad para respirar
- Hinchazón repentina y muy marcada de la cara, los pies o las manos
- Presión arterial muy alta con dolor de cabeza intenso o visión borrosa
- Cualquier señal de trabajo de parto prematuro
- ⚠Dolor o ardor al orinar, aunque no tengas fiebre
- ⚠Fiebre de más de 38 °C con dolor abdominal o de espalda
- ⚠Necesidad de orinar muy seguido y con molestia
- ⚠Orina con sangre o muy turbia
- ⚠Hinchazón que aumenta y no mejora con reposo
- ⚠Disminución notable en la cantidad de orina
Síntomas comunes
- Dolor o ardor al orinar
- Necesidad de orinar con mucha frecuencia o sentir que no terminas de vaciar la vejiga
- Fiebre, escalofríos o temblores
- Dolor en la parte baja de la espalda o en un costado (el llamado dolor de flanco)
- Hinchazón de manos, cara o pies que no se quita al descansar
- Presión arterial alta (detecta el médico)
- Cambios en la orina: espumosa, turbia, con olor fuerte o con sangre
- Náuseas o vómitos que no se controlan
Síntomas en niños
- En el bebé, los problemas renales de la madre pueden notarse como pocos movimientos comparados con lo habitual.
- El médico vigilará el crecimiento del bebé con ecografías para detectar si el flujo de nutrientes se ve afectado.
- En un recién nacido, síntomas como hinchazón de la cara, poca orina o vómitos poco frecuentes siempre deben ser evaluados por un pediatra.
Síntomas en adultos mayores
- En mujeres embarazadas mayores de 35 años, hay más riesgo de presión arterial alta y de tensión renal.
- Esto no significa que vaya a ocurrir, pero el equipo médico del embarazo suele vigilar el riñón con análisis de sangre y orina más seguidos.
Causas
Causas principales
- Los riñones se agrandan y filtran más sangre durante el embarazo, lo que sobrecarga su trabajo normal.
- Las hormonas del embarazo y la presión del útero sobre los conductores de la orina hacen que la orina fluya más lenta, lo que facilita las infecciones.
- Las infecciones que comienzan en la vejiga (bacterias que entran por la uretra) pueden subir a los riñones si no se tratan a tiempo.
- La preeclampsia es causada por problemas en la placenta que afectan a los vasos sanguíneos y, por eso, los riñones filtran mal y sube la presión arterial.
- Algunas mujeres tienen una enfermedad renal que ya existía antes del embarazo, a veces sin saberlo, y que se descubre cuando aparecen síntomas.
Factores de riesgo
- Tener enfermedad renal crónica o antecedentes familiares de problemas renales
- Presión arterial alta antes de quedar embarazada
- Diabetes (tipo 1, tipo 2 o diabetes gestacional)
- Obesidad o sobrepeso antes del embarazo
- Tener más de 35 años
- Estar embarazada de mellizos o más bebés
- Haber tenido preeclampsia en un embarazo anterior
- Infecciones de orina recurrentes antes del embarazo
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Acude a un servicio de urgencias o llama a tu médico el mismo día si tienes dolor o ardor al orinar, fiebre con dolor lumbar, orina con sangre, hinchazón que aumenta o notas que orinas mucho menos de lo habitual.
Programe una cita de rutina si:
- Asiste a todas tus consultas de control prenatal, aunque te sientas bien. Allí te tomarán la presión arterial y te harán análisis de orina en cada visita.
- Si tienes una enfermedad renal previa o presión alta, tu médico te indicará consultas más frecuentes y análisis extra para vigilar la función del riñón.
Diagnóstico
El médico detecta la mayoría de los problemas de riñón en el embarazo con análisis de orina y de sangre, junto con la medición de la presión arterial. Si se sospechan cálculos renales o una obstrucción, puede pedir una ecografía del riñón para ver cómo está funcionando.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de orina (se revisa si hay proteínas, bacterias o sangre)
- Urocultivo (se cultiva la orina para identificar la bacteria que causa la infección)
- Análisis de sangre para medir la creatinina, una sustancia que indica cómo trabajan los riñones
- Medición de la presión arterial en cada consulta
- Ecografía renal (prueba segura que usa ondas de sonido para ver los riñones y los uréteres)
- Ecografías del bebé para comprobar su crecimiento y el bienestar
Qué esperar en su cita
Durante tus revisiones del embarazo, te harán análisis de orina y de sangre de forma rutinaria. Si tu médico sospecha que hay un problema renal, te explicará qué pruebas son necesarias. Son pruebas indoloras y seguras para el embarazo. En algunos casos, te derivarán a un especialista en riñón (nefrólogo) o a un obstetra de alto riesgo para llevar tu atención de forma conjunta.
Tratamiento
El tratamiento depende de la causa y de la gravedad del problema. Si es una infección de orina, se trata con antibióticos seguros para el embarazo (el médico te recetará el más adecuado). Si hay presión alta o preeclampsia, el objetivo es controlar la presión arterial y evitar que avance. En los casos más serios, puede ser necesario que te ingresen en el hospital para controlar a la madre y al bebé de cerca.
Autocuidado en el hogar
- Descansa lo suficiente y evita el esfuerzo físico excesivo, sobre todo si tienes presión alta.
- Bebe agua en cantidades adecuadas, a menos que tu médico te indique lo contrario.
- No tomes ningún medicamento, hierba o suplemento sin consultar primero con tu médico.
- Ve a todas tus citas de control y hazte los análisis que te pidan.
- Si tienes hinchazón, pon las piernas en alto al descansar y no estés de pie mucho tiempo.
Tratamientos médicos
Los médicos tratan los problemas de riñón en el embarazo con medicamentos aprobados para esta etapa. Por ejemplo, los antibióticos para las infecciones urinarias o renales, y medicamentos para bajar la presión arterial que sean seguros para el bebé. Si la enfermedad renal es avanzada, el nefrólogo controlará de cerca tu función del riñón y puede que tengas que ajustar tu alimentación o tu tratamiento habitual. En caso de preeclampsia grave, el parto es el tratamiento definitivo y el equipo médico decidirá el mejor momento, siempre con el objetivo de protegerte a ti y a tu bebé.
¿Cuándo se considera la cirugía?
Si tienes piedras en el riñón (cálculos renales) que obstruyen la orina y causan dolor intenso o infección, el médico puede recomendarte un procedimiento para drenar la orina o romper la piedra con ondas de choque. No es lo más frecuente y, en muchos casos, cuidar la hidratación y aliviar el dolor es suficiente. Cualquier intervención se hará solo si es estrictamente necesaria y con la técnica más segura para el embarazo.
Vivir con esta afección
Llevar un embarazo con problemas renales significa que necesitarás más controles médicos de lo habitual, pero no tienes por qué quedarte en cama. Sigue las indicaciones de tu equipo, pide ayuda para las tareas del hogar cuando te sientas cansada y aprende a reconocer las señales de alarma para acudir a tiempo a urgencias. Si te piden que midas tu presión arterial en casa, hazlo a la misma hora y anota los valores para mostrarlos en la próxima consulta.
Consejos de estilo de vida
- Mantén una hidratación adecuada (pide a tu médico cuántos vasos de agua son buenos para ti).
- Evita el alcohol y el tabaco, porque dañan los riñones y pueden afectar al bebé.
- No tomes antiinflamatorios (como ibuprofeno) ni otros remedios sin consultar.
- Controla el estrés con técnicas suaves como respiración consciente o caminar despacio, si tu médico lo permite.
Dieta y ejercicio
Una dieta equilibrada es clave. Si tu médico te lo indica, limita la sal para ayudar a controlar la presión arterial y evita los alimentos muy procesados. No hagas dietas estrictas ni tomes suplementos sin consultar. En cuanto al ejercicio, caminar a un ritmo tranquilo suele ser seguro, pero antes de empezar cualquier actividad física, pregunta a tu médico qué intensidad es adecuada para tu caso.
Salud mental y bienestar emocional
Es completamente normal sentir miedo, ansiedad o estrés cuando el embarazo no es sencillo. Habla con tu pareja, familia o amigos de cómo te sientes. También puedes contárselo a tu equipo médico. Si sientes tristeza constante, llanto sin motivo o pensamientos de que no podrás superarlo, busca ayuda profesional. Recuerda que pedir apoyo es un acto de valentía. En momentos de crisis emocional, llama al número de emergencias de tu país (112 en España) y pide ayuda de inmediato.
Prevención
No todos los problemas renales en el embarazo se pueden prevenir, pero sí puedes reducir riesgos: acude a todas las consultas de embarazo para que controlen tu presión arterial y te hagan análisis de orina, mantén una buena higiene íntima para evitar infecciones de orina, bebe agua suficiente y avisa rápidamente ante cualquier síntoma nuevo.
Vacunas
Algunas vacunas están recomendadas durante el embarazo para prevenir infecciones que pueden afectar a los riñones, como la de la gripe. Pregunta a tu médico qué vacunas son recomendables en tu caso y en tu momento del embarazo.
Programas de detección
En cada consulta prenatal se mide la presión arterial y se analiza la orina. Si tienes factores de riesgo, el médico puede pedir exámenes de sangre para evaluar la función de los riñones desde el inicio del embarazo.
Complicaciones
Si no se trata
- Una infección de orina no tratada puede subir a los riñones y convertirse en un problema grave con fiebre alta y dolor intenso.
- La presión arterial alta no controlada en el embarazo puede llevar a la preeclampsia, y esta, en casos extremos, a convulsiones (eclampsia).
- El daño renal de la madre puede aumentar el riesgo de parto prematuro o que el bebé nazca con bajo peso.
- Una enfermedad renal grave no tratada puede dejar daño permanente en los riñones de la madre, incluso meses o años después del parto.
Pronóstico a largo plazo
La buena noticia es que la mayoría de los problemas de riñón que aparecen durante el embarazo se detectan a tiempo en los controles rutinarios y se pueden tratar eficazmente. Muchas mujeres con estos problemas tienen un parto seguro y sus riñones vuelven a la normalidad después. Incluso en casos más complejos, con un equipo médico coordinado, los resultados suelen ser positivos para la madre y el bebé. Tener una enfermedad renal no significa que no puedas ser madre; significa que necesitarás un cuidado extra y un seguimiento cercano, y eso ya lo estás haciendo al informarte.
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
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