Nefritis: cuándo buscar atención médica
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La nefritis es la inflamación de los riñones, los órganos que filtran la sangre y eliminan los desechos del cuerpo. Cuando los riñones se inflaman, puede ser más difícil que funcionen correctamente.
Datos clave
- La nefritis puede ser aguda (aparece de repente) o crónica (dura mucho tiempo).
- Si se detecta a tiempo, muchas veces se puede tratar con éxito.
- La nefritis puede afectar la presión arterial y la producción de orina.
No es una enfermedad muy común, pero puede presentarse a cualquier edad. Su frecuencia depende de la causa, como infecciones o enfermedades autoinmunes.
Puede afectar a personas de todas las edades, incluyendo niños y adultos mayores. Algunos tipos de nefritis son más frecuentes en mujeres o en personas con enfermedades autoinmunes.
Síntomas
- Falta de orina o muy poca orina (llame a emergencias).
- Dificultad para respirar o dolor en el pecho (llame a emergencias).
- Convulsiones o pérdida del conocimiento (llame a emergencias).
- Presión arterial muy alta con dolor de cabeza fuerte, visión borrosa o mareos (llame a emergencias).
- Sangre en la orina con dolor intenso (llame a emergencias).
- ⚠Sangre en la orina, aunque no haya dolor intenso.
- ⚠Hinchazón repentina o severa en el rostro, las manos o los pies.
- ⚠Fiebre alta o escalofríos.
- ⚠Dolor al orinar o necesidad urgente de orinar.
- ⚠Orina espumosa que no desaparece.
Síntomas comunes
- Orina de color rosa o color cola (sangre en la orina).
- Orina espumosa o con mucha espuma.
- Hinchazón en la cara, manos, pies o abdomen.
- Presión arterial alta.
- Cansancio o fatiga.
- Orinar menos de lo habitual.
Síntomas en niños
- Hinchazón alrededor de los ojos o en los tobillos.
- Fiebre sin causa clara.
- Orina de color rosa o marrón.
- Orinarse en la cama después de haber dejado de hacerlo (mojar la cama).
- Poco apetito o irritabilidad.
Síntomas en adultos mayores
- Confusión o cambios en el estado mental.
- Cansancio extremo.
- Disminución de la cantidad de orina.
- Hinchazón en las piernas o los pies.
- Náuseas o vómitos.
Causas
Causas principales
- Infecciones, por ejemplo, una infección de garganta o de piel mal tratada.
- Enfermedades autoinmunes, como el lupus, cuando el sistema de defensas ataca a los riñones.
- Ciertos medicamentos o toxinas (consulte siempre a su médico).
- Problemas de salud como presión arterial alta o diabetes no controlada.
Factores de riesgo
- Tener una enfermedad autoinmune, como lupus o artritis reumatoide.
- Infecciones frecuentes o tratadas de forma inadecuada.
- Historia familiar de enfermedad renal.
- Edad avanzada o ser niño con infecciones frecuentes.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si ve sangre en la orina o su orina es de color rosa, marrón o cola.
- Si nota hinchazón repentina en la cara, las manos o los pies.
- Si su presión arterial sube mucho sin causa aparente.
- Si orina mucho menos de lo normal.
Programe una cita de rutina si:
- Si tiene espuma persistente en la orina.
- Si se siente muy cansado sin razón clara.
- Si tiene hinchazón leve que aparece poco a poco.
- Si ha tenido una infección de garganta o de piel y nota alguno de estos síntomas semanas después.
Diagnóstico
El médico preguntará por sus síntomas, hará un examen físico y pedirá análisis de orina y sangre para comprobar cómo están funcionando los riñones. Según lo que encuentre, puede pedir más pruebas.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de orina (para buscar sangre, proteínas o infección).
- Análisis de sangre (para medir la función renal y detectar inflamación).
- Ecografía de los riñones (para ver su tamaño y estructura).
- En algunos casos, una biopsia renal (tomar una muestra muy pequeña del riñón para estudiarla).
Qué esperar en su cita
Es normal sentirse un poco preocupado. Las pruebas no suelen ser dolorosas y se hacen de forma ambulatoria. El médico explicará los resultados y, si es necesario, le derivará a un especialista en riñones (nefrólogo).
Tratamiento
El tratamiento depende de la causa de la nefritis. El objetivo es reducir la inflamación, tratar la causa, controlar la presión arterial y prevenir el daño renal. Siempre debe llevarlo a cabo un equipo médico.
Autocuidado en el hogar
- Siga las indicaciones de su médico y tome solo los medicamentos que le recete.
- Repose lo que su cuerpo le pida, especialmente en las fases con fiebre o malestar.
- Mida su presión arterial con regularidad si el médico lo indica.
- Hable con su médico sobre cuánta agua debe beber al día (no todos los pacientes necesitan la misma cantidad).
Tratamientos médicos
El tratamiento puede incluir medicamentos para bajar la presión arterial, reducir la inflamación o regular el sistema inmunitario. En caso de infección, se usan antibióticos apropiados. Si la enfermedad avanza, podría ser necesario un tratamiento de diálisis, que ayuda a filtrar la sangre. Todo dependerá de la evaluación médica.
¿Cuándo se considera la cirugía?
En general, la nefritis no requiere cirugía. Solo en casos muy específicos, como una obstrucción renal, el médico podría plantear algún procedimiento. Lo más habitual es tratarla con medicamentos y control médico.
Vivir con esta afección
Vivir con nefritis puede suponer cambios en la rutina: acudir a controles médicos periódicos, tomar medicación si se ha recetado y observar los síntomas para avisar rápido si algo cambia.
Consejos de estilo de vida
- Descanse lo suficiente.
- Evite el tabaco y el alcohol.
- Mantenga un peso saludable.
- Reduzca el estrés con actividades que le relajen, como pasear o escuchar música.
Dieta y ejercicio
Una dieta equilibrada y baja en sal suele ser beneficiosa, pero es importante que la adapte su médico o un nutricionista. Hacer ejercicio suave, como caminar o nadar, también ayuda, siempre que el médico lo apruebe.
Salud mental y bienestar emocional
Enfrentar una enfermedad renal puede generar ansiedad, tristeza o estrés. Es totalmente normal. Hable con su familia, amigos o un profesional de salud mental. Si tiene pensamientos de hacerse daño, busque ayuda de inmediato.
Prevención
No siempre se puede prevenir, porque algunas enfermedades autoinmunes no se pueden evitar. Pero sí se puede reducir el riesgo tratando bien las infecciones, controlando la presión arterial y revisando los riñones si existe una enfermedad predisponente.
Vacunas
Vacunarse frente a infecciones como la gripe y otras infecciones respiratorias puede ayudar a prevenir infecciones que a veces afectan a los riñones. Consulte con su médico qué vacunas son recomendables en su caso.
Programas de detección
Si tiene diabetes, presión arterial alta o una enfermedad autoinmune, es importante hacerse análisis de orina y sangre de forma periódica para controlar la salud de los riñones.
Complicaciones
Si no se trata
- Daño progresivo de los riñones.
- Enfermedad renal crónica.
- Insuficiencia renal (cuando los riñones dejan de funcionar).
- Presión arterial alta difícil de controlar.
- Acumulación de líquidos y desechos en la sangre.
Pronóstico a largo plazo
El pronóstico es bueno en muchas personas, especialmente cuando la nefritis se detecta a tiempo. Con el tratamiento adecuado, se puede frenar el daño renal y muchas personas llevan una vida activa. Aunque algunos casos requieran tratamiento continuo, hay muchas opciones para cuidar la salud renal.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
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