Fiebre en niños: cómo reducir riesgos
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La fiebre es un aumento temporal de la temperatura corporal. Es una respuesta natural del cuerpo ante una infección, no una enfermedad en sí misma. Ayuda al sistema inmunitario a combatir los microorganismos.
Datos clave
- La fiebre en niños no siempre es peligrosa; lo importante es cómo se siente y cómo se comporta el niño.
- Se considera fiebre cuando la temperatura es de 38 °C o más, medida con termómetro en el recto, oído o frente.
- La mayoría de las fiebres se resuelven solas en pocos días y no requieren tratamiento médico.
Sí, la fiebre es uno de los motivos de consulta más frecuentes en pediatría. Casi todos los niños la experimentan varias veces antes de los 5 años.
Afecta sobre todo a bebés y niños pequeños, especialmente entre los 6 meses y los 5 años, porque su sistema inmunitario todavía está madurando y están en contacto con otros niños.
Síntomas
- Fiebre en un bebé menor de 3 meses, aunque se vea bien
- Dificultad para respirar o respiración muy rápida
- Rigidez en el cuello
- Erupción o manchas en la piel que no desaparecen al presionarlas
- Convulsiones o movimientos anormales
- Desmayo o pérdida de conciencia
- Signos de deshidratación: boca seca, llanto sin lágrimas o pañal seco durante más de 6 horas
- ⚠Fiebre que dura más de 3 días
- ⚠Vómitos repetidos o diarrea abundante
- ⚠Dolor intenso de oído, garganta o al orinar
- ⚠Niño muy irritable, que no se despierta con facilidad o que parece muy enfermo
Síntomas comunes
- Temperatura corporal de 38 °C o más
- Escalofríos o temblores
- Sudoración
- Piel caliente y enrojecida
- Irritabilidad o llanto sin causa evidente
- Pérdida de apetito
- Somnolencia o decaimiento
Síntomas en niños
- En los niños pequeños, la fiebre puede venir acompañada de retraimiento, falta de interés por el juego, respiración rápida, rechazo del alimento y llanto inconsolable.
Causas
Causas principales
- Infecciones por virus, como resfriados, gripe o gastroenteritis
- Infecciones por bacterias, como otitis, faringitis o infecciones de orina
- Efecto temporal de algunas vacunas
- Salida de los dientes en bebés (aunque suele ser una fiebre leve)
Factores de riesgo
- Tener menos de 5 años
- Asistir a guarderías o tener hermanos en edad escolar
- No tener las vacunas al día
- Tener defensas bajas por alguna enfermedad previa
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Bebés menores de 3 meses con 38 °C o más, siempre deben ser evaluados
- Niños con convulsiones, rigidez de cuello, erupciones o dificultad para respirar
- Niño que no responde, que llora sin consuelo o que está muy decaído
Programe una cita de rutina si:
- Fiebre que dura más de 48 horas
- Dolor de oído, de garganta o al orinar
- Reaparición de fiebre después de estar varias horas sin ella
Diagnóstico
El médico hará preguntas sobre los síntomas, medirá la temperatura y examinará al niño. También tendrá en cuenta cómo se comporta, qué bebe y cuánto orina.
Pruebas que se pueden realizar
- Medición de la temperatura con el termómetro adecuado para la edad
- Análisis de sangre u orina si se sospecha una infección bacteriana
- Radiografía de pecho si hay tos persistente o dificultad respiratoria
Qué esperar en su cita
La consulta suele ser rápida. El médico explicará qué señales vigilar en casa y cuándo volver. En muchos casos no se necesitan pruebas y basta con observar la evolución.
Tratamiento
El objetivo principal es aliviar el malestar del niño y mantenerlo hidratado. No se trata de bajar la fiebre a toda costa, sino de entender qué la provoca y acompañar al niño mientras su cuerpo lucha contra la infección.
Autocuidado en el hogar
- Ofrecer líquidos con frecuencia: agua, caldos, leche materna o soluciones de rehidratación oral
- Vestir al niño con ropa ligera y evitar abrigarlo en exceso
- Mantener la habitación a una temperatura fresca y confortable
- Dejar que descanse y duerma; no es necesario despertarlo solo para darle de comer
- Usar un paño tibio en la frente si el niño se siente incómodo
Tratamientos médicos
Si el niño está muy molesto, el médico puede indicar un medicamento para bajar la fiebre, siempre en la dosis justa para su peso y edad. También puede recetar antibióticos solo si se confirma una infección bacteriana. Nunca administres a un niño medicamentos para adultos ni automediques la fiebre.
Vivir con esta afección
Mientras dura la fiebre, lo mejor es observar al niño y anotar cómo se siente. Asegúrate de que beba con frecuencia y de que descanse. Si la fiebre baja y el niño recupera energía, es señal de que está mejorando.
Consejos de estilo de vida
- Ofrecer líquidos a lo largo del día, en pequeñas cantidades
- Crear un ambiente tranquilo para que descanse
- Evitar cambios bruscos de temperatura y corrientes de aire
- No obligar a comer; la prioridad es que beba
Dieta y ejercicio
Durante la fiebre no hace falta forzar la comida. Ofrece platos suaves como sopas, purés o compotas. Cuando el niño se recupere, que vuelva poco a poco a su actividad normal.
Salud mental y bienestar emocional
Cuidar a un hijo con fiebre puede ser agotador y generar ansiedad. Es normal sentir miedo. Respira hondo, pide ayuda a la pareja o a la familia y recuerda que casi todos los episodios de fiebre terminan bien.
Prevención
No se puede prevenir toda fiebre, porque muchas infecciones son parte del desarrollo infantil. Pero algunas medidas ayudan a reducir el riesgo de infecciones que la causan, como lavarse las manos con frecuencia y evitar el contacto con personas enfermas.
Vacunas
Las vacunas protegen contra enfermedades graves que pueden causar fiebre, como el sarampión, la gripe o la neumonía. Mantener el calendario de vacunación al día es una de las mejores herramientas de prevención.
Complicaciones
Si no se trata
- Deshidratación por falta de líquidos
- Convulsiones febriles en algunos niños
- Empeoramiento de una infección no detectada, como neumonía o meningitis (raro pero posible)
Pronóstico a largo plazo
La gran mayoría de los niños supera la fiebre en dos o tres días sin complicaciones. Las convulsiones febriles suenan impresionantes, pero casi nunca provocan daños permanentes. Con una buena atención en casa y el acompañamiento del pediatra, el pronóstico es excelente.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
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