Cómo cuidar sus riñones y reducir el riesgo de enfermedad renal
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
Reducir el riesgo de enfermedad renal significa tomar medidas para mantener sus riñones sanos y evitar que se dañen con el tiempo. Los riñones son dos órganos con forma de frijol que filtran la sangre, eliminan los desechos y el exceso de líquido, y ayudan a controlar la presión arterial. Cuidarlos es importante para su salud general.
Datos clave
- Los riñones filtran alrededor de 120 a 150 litros de sangre al día, aunque la cantidad varía según la persona.
- La presión arterial alta y la diabetes son las dos causas más comunes de daño renal.
- La enfermedad renal en sus etapas tempranas casi nunca causa síntomas, por eso los chequeos son importantes.
- Se puede detectar con análisis de sangre y orina sencillos.
- Mantenerse hidratado, comer saludable y hacer ejercicio ayuda a proteger los riñones.
Sí, es muy común. Millones de personas en el mundo tienen algún grado de enfermedad renal, aunque muchas no lo saben. Se estima que alrededor del 10% de la población puede padecerla, y el número aumenta con la edad y con enfermedades como diabetes o hipertensión.
Puede afectar a personas de cualquier edad, pero es más frecuente en adultos mayores, en personas con diabetes, presión arterial alta, obesidad o antecedentes familiares de enfermedad renal. También es más común en personas con enfermedades autoinmunes o infecciones urinarias repetidas.
Síntomas
- No poder orinar nada en absoluto
- Dolor intenso en la espalda o el costado que no cede
- Dificultad grave para respirar
- Sangre abundante en la orina, especialmente con coágulos
- Convulsiones o pérdida del conocimiento
- ⚠Fiebre alta acompañada de dolor al orinar o dolor en la espalda baja
- ⚠Presencia de sangre en la orina aunque sea poca
- ⚠Aumento repentino y visible de la hinchazón en las piernas o el abdomen
- ⚠Náuseas o vómitos que impiden beber líquidos
- ⚠Cambio súbito en la cantidad de orina (mucho más o mucho menos de lo normal)
Síntomas comunes
- Cansancio o debilidad sin causa clara
- Hinchazón en pies, tobillos o manos
- Orinar con más o menos frecuencia de lo normal
- Orina espumosa o con sangre
- Dificultad para dormir o calambres musculares
- Picazón en la piel que no se alivia
- Sabor metálico en la boca o mal aliento
Síntomas en niños
- Poco aumento de peso o crecimiento más lento de lo esperado
- Enseñar la cama con más frecuencia de lo normal para su edad
- Hinchazón en la cara o los pies
- Poca energía o irritabilidad
- Vómitos o falta de apetito sin causa explicable
Síntomas en adultos mayores
- Confusión o dificultad para concentrarse
- Hinchazón en piernas y tobillos
- Necesidad de orinar mucho de noche
- Menos cantidad de orina de lo habitual
- Caídas o mareos relacionados con presión arterial baja o anemia
Causas
Causas principales
- Diabetes: el exceso de azúcar en la sangre daña los vasos pequeños de los riñones.
- Presión arterial alta: la fuerza excesiva de la sangre lesiona las filtraciones renales.
- Glomerulonefritis: inflamación de los filtros del riñón.
- Infecciones urinarias repetidas o graves que suben hasta los riñones.
- Obstrucción de las vías urinarias, como cálculos o agrandamiento de la próstata.
- Enfermedades autoinmunes, en las que el cuerpo ataca sus propios riñones.
- Uso prolongado de algunos medicamentos que pueden dañar los riñones, especialmente ciertos antiinflamatorios, si no se controlan con un médico.
Factores de riesgo
- Tener diabetes o presión arterial alta
- Tener un padre, madre, hermano o hermana con enfermedad renal
- Ser mayor de 60 años
- Tener sobrepeso u obesidad
- Fumar
- Consumir mucha sal o alimentos procesados
- Deshidratación frecuente o no tomar suficiente agua
- Había tenido enfermedad renal aguda o lesión renal en el pasado
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si nota sangre en la orina, hinchazón repentina, fiebre con dolor de espalda o dolor intenso al orinar, debe acudir el mismo día a su centro de salud.
- Si deja de orinar por completo, tiene falta de aire o un dolor abdominal o lumbar muy fuerte, busque atención médica de inmediato o llame a los servicios de emergencia (112 en España; el número varía según el país).
Programe una cita de rutina si:
- Si tiene diabetes, presión arterial alta, antecedentes familiares de enfermedad renal o es mayor de 60 años, pida que le revisen los riñones con análisis de sangre y orina al menos una vez al año.
- Si presenta cansancio inexplicable, hinchazón leve o cambios en la orina durante más de unas semanas, consulte a su médico para una evaluación.
- Si toma medicamentos de forma crónica, revise con su médico o farmacéutico si alguno puede afectar sus riñones.
Diagnóstico
Para saber si los riñones funcionan bien, el médico puede solicitar análisis de sangre y de orina. La enfermedad renal se detecta midiendo la creatinina en la sangre (un desecho que los riñones deben eliminar) y buscando una sustancia llamada albúmina en la orina. Con la creatinina se calcula la 'filtración glomerular estimada', que indica qué tan bien filtran los riñones. En algunos casos también se usan ecografías u otras imágenes para ver el tamaño y la estructura de los riñones.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de sangre: mide la creatinina y calcula la filtración glomerular estimada.
- Análisis de orina: detecta albúmina u otras proteínas, sangre o signos de infección.
- Ecografía renal: crea imágenes de los riñones para ver obstrucciones, quistes o cálculos.
- Presión arterial: la presión alta es tanto causa como consecuencia del daño renal.
- Biopsia renal (en casos seleccionados): extraer una pequeña muestra del tejido para examinarla bajo el microscopio, aunque no siempre es necesaria.
Qué esperar en su cita
El proceso suele ser sencillo: un profesional de la salud extrae una muestra de sangre y le entrega un frasco para recoger orina. No se necesita ayuno en la mayoría de los casos. Los resultados pueden tardar unos días. Si los análisis muestran alguna alteración, el médico le explicará los pasos a seguir, que suelen incluir repetir los análisis, controlar la presión arterial o consultar a un especialista en riñones (nefrólogo). No se preocupe: un solo análisis anormal no significa que haya daño definitivo, y mucho menos que vaya a necesitar diálisis.
Tratamiento
El tratamiento de la enfermedad renal tiene como objetivo frenar su avance, aliviar los síntomas y prevenir complicaciones. Depende de la causa y del estadio en el que se encuentre. En muchas ocasiones se logra un buen control combinando cambios en el estilo de vida, medicación y seguimiento regular. En etapas avanzadas, puede ser necesario tratamiento renal sustitutivo, como diálisis o trasplante.
Autocuidado en el hogar
- Tome sus medicamentos exactamente como se lo indicaron, incluso si se siente bien.
- Mida su presión arterial con regularidad si su médico se lo ha recomendado.
- Reduzca la sal y evite alimentos muy procesados o ultraprocesados.
- Beba agua en la cantidad que le aconseje su médico; a veces se limita cuando la enfermedad está avanzada.
- Haga ejercicio moderado de forma regular, como caminar al menos 30 minutos al día.
- No fume y evite el alcohol en exceso.
- Consulte con su médico o farmacéutico antes de tomar cualquier medicamento de venta libre, sobre todo antiinflamatorios.
- Mantenga el azúcar en sangre dentro de metas saludables si tiene diabetes.
Tratamientos médicos
Los médicos pueden recetar medicamentos para controlar la presión arterial y proteger los riñones, así como fármacos para reducir la cantidad de proteína en la orina, diuréticos para eliminar el exceso de líquido, o medicamentos para tratar la anemia y la salud de los huesos que se afectan cuando los riñones fallan. También pueden tratar la causa de fondo, como una infección o una enfermedad autoinmune. En los casos más avanzados, se utiliza la diálisis (hemodiálisis o diálisis peritoneal) para filtrar la sangre artificialmente, y se evalúa la posibilidad de un trasplante renal. Las decisiones siempre se toman junto al equipo médico, adaptándose a cada persona.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía puede ser necesaria para colocar un acceso para diálisis, como una fístula o un catéter, o para realizar un trasplante de riñón. También puede estar indicada en casos de obstrucción urinaria, tumores o cálculos grandes que afectan la función renal.
Vivir con esta afección
Vivir con enfermedad renal implica adoptar una rutina constante: tomar la medicación según lo pautado, cumplir con las citas médicas y llevar un registro sencillo de la presión arterial y del peso si su médico lo pide. Aprenda sobre su enfermedad y pregunte todas sus dudas. Muchas personas mantienen una vida activa y plena durante años con tratamiento adecuado.
Consejos de estilo de vida
- Establezca una rutina de ejercicio suave, como caminar, nadar o andar en bicicleta.
- Duerma entre 7 y 9 horas y maneje el estrés con técnicas de respiración, meditación o actividades que le gusten.
- Evite el tabaco y limite el consumo de alcohol.
- Pese su comida de forma sencilla para no exceder la cantidad de sal recomendada.
- Hable de sus emociones con su familia o con un profesional si se siente abrumado.
Dieta y ejercicio
Siga una dieta equilibrada y baja en sal. Reduzca los alimentos procesados, embutidos, conservas y comidas rápidas. La cantidad de proteínas y de potasio o fósforo puede necesitar ajustes según el grado de enfermedad; por eso es importante que un nutricionista o su médico le orienten. Haga ejercicio moderado de forma regular, pero consulte antes de empezar una rutina extenuante, especialmente si tiene complicaciones.
Salud mental y bienestar emocional
Recibir un diagnóstico de enfermedad renal puede generar ansiedad, tristeza o miedo al futuro. Es normal sentir incertidumbre. Cuide su salud emocional tanto como la física: hable con sus seres queridos, participe en grupos de apoyo y no dude en buscar ayuda psicológica si la necesita. El apoyo emocional es parte del tratamiento.
Prevención
En muchos casos, la enfermedad renal se puede prevenir o retrasar. Controlar la presión arterial y el azúcar en sangre, comer saludable, beber agua suficiente, no fumar y evitar el uso innecesario de medicamentos que dañan los riñones son medidas muy eficaces. Hacerse chequeos periódicos es clave, especialmente si hay factores de riesgo.
Vacunas
Mantenerse al día con las vacunas recomendadas, como la de la gripe, la del neumococo o la vacuna contra la COVID-19, ayuda a prevenir infecciones que podrían complicar la salud renal. Consulte a su profesional de la salud sobre qué vacunas le corresponden.
Programas de detección
Si tiene diabetes, hipertensión, antecedentes familiares o más de 60 años, pida a su médico un análisis de sangre y orina al menos una vez al año. La detección temprana puede marcar una gran diferencia en el pronóstico.
Complicaciones
Si no se trata
- Pérdida progresiva de la función renal que puede llegar a insuficiencia renal (necesidad de diálisis o trasplante).
- Anemia, por falta de una hormona renal que estimula la producción de glóbulos rojos.
- Enfermedades cardíacas y aumento del riesgo de infarto o accidente cerebrovascular.
- Debilidad ósea y mayor riesgo de fracturas, por alteraciones en el calcio y el fósforo.
- Acumulación de líquido en los pulmones (edema pulmonar), que dificulta la respiración.
- Daño en los nervios, con hormigueo o debilidad en las extremidades.
Pronóstico a largo plazo
La buena noticia es que la enfermedad renal se puede tratar y, en muchos casos, ralentizar. Con un diagnóstico temprano, un buen control médico y hábitos saludables, muchas personas viven durante mucho tiempo sin grandes complicaciones. Incluso cuando la enfermedad avanza, hoy en día existen tratamientos como la diálisis y el trasplante que permiten una vida plena. No está solo: hay profesionales y asociaciones dispuestas a acompañarle.
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
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